martes, 25 de agosto de 2015

«Bautizados con agua», o «bautizados en agua» (¿«Bautizados en y con»?)


Una disyuntiva innecesaria y una complicada terminología teológica, lamentablemente legitimada e impuesta por una inconsistencia exegética y de traducción bíblica

Héctor B. Olea C.

Tomando, pues, como base y punto de partida la versión Reina Valera 1960, podemos decir que hay seis pasajes en involucrados en esta problemática, los cuales establecen un contraste entre el bautismo de Juan el Bautista, y el de Jesús de Nazaret. Estos son: Mateo 3.11; Marcos 1.8; Lucas 3.16; Juan 1.33; Hechos 1.5; 11.16. Consideremos dichos pasajes:  

Mateo 3.11 “Yo a la verdad os bautizo «en agua» (griego «en júdati») para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará «en Espíritu Santo y fuego» (griego «en pnéumati jaguío kái purí»)”

Marcos 1.8 “Yo a la verdad os he bautizado «con agua» (griego «júdati»); pero él os bautizará «con Espíritu Santo» (griego «en pnéumati jaguío»)”

Lucas 3.16 “Yo a la verdad os bautizo «en agua» (griego «júdati»); pero viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado; él os bautizará «en Espíritu Santo y fuego» (griego «en pnéumati jaguío kái purí»)”

Juan 1.33 “Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar «con agua» (griego «en júdati»), aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza «con el Espíritu Santo» (griego «en pnéumati jaguío»)”

Hechos 1.5 “Porque Juan ciertamente bautizó «con agua» (griego «júdati»), mas vosotros seréis bautizados «con el Espíritu Santo» (griego «en pnéumati jaguío») dentro de no muchos días”

domingo, 23 de agosto de 2015

Curso elemental y presencial de hebreo bíblico

Este próximo sábado 29, estaré dando inicio a una introducción elemental al hebreo bíblico. El curso consta de sólo tres sesiones, pero llevadas a cabo de manera quincenal. El horario es de 2:30-4:40 PM. Inversión dos mil pesos dominicanos (2, 000). Las personas interesadas favor de contactarme con tiempo por aquí mismo, vía mensaje privado, o vía mi celular: 809-849-9133.


¡Buenos días!

viernes, 21 de agosto de 2015

¿Qué es lo más importante en Mateo 28.19-20: el «ir» o el «discipular»?



Una disyuntiva innecesaria

Héctor B. Olea C.

¿Qué es lo más importante en Mateo 28.19-20? ¿El «ir» o el «discipular»? ¿Quién ha de determinar lo más importante en el mensaje de dicho texto, la persona lectora o el texto mismo? ¿Cuáles son los factores que han de tomarse en cuenta, en el texto mismo, que nos pueden ayudar a dilucidar esta disyuntiva? ¿En verdad tiene sentido establecer o formular esta disyuntiva?

Ciertamente me parece un tanto sin sentido la pregunta de si lo más importante en el pasaje en cuestión es el «ir» o el «discipular»; esto así pues para el texto no son dos cosas que compiten y que se contraponen la una a la otra, sino que están más bien planteadas como complementarias e inseparables. Sencillamente, a la luz del texto, una cosa es el qué, y otra el cómo. En este sentido, el «ir», supone la manera, el cómo, y el «discipular», el qué.

Además este hecho se fundamenta en una realidad incuestionable: la persona que recibe el mandato de discipular, no es al mismo tiempo sujeto y objeto del discipulado. En este sentido, ha de considerarse que el llevar a cabo la misión de discipular supone el necesario, lógico e imprescindible movimiento de la persona que ha recibido el mandato de discipular, hasta y hacia la persona o grupo objeto de su acción misionera. Así las cosas, ya sea que la persona o grupo objeto de la acción de discipular se considere muy cercano, cercano o relativamente cercano, o bien, muy distante, distante, o relativamente distante.

Por otro lado, el insistir en establecer la cuestionable disyuntiva entre lo que a la luz del texto en cuestión es el qué y el cómo, pone en evidencia dos cosas. La primera, que la persona intérprete, consciente o inconscientemente, ignora cómo funciona el participio griego y su tiempo, en relación al verbo principal de la cláusula en que aparece el participio, en la sintaxis griega. La segunda, que la persona intérprete sutilmente y quizá inconscientemente, intenta mutilar el texto, cuando pretende pasar por alto la presencia ineludible del participio «poreuthéntes», su función e impacto en el mensaje que nos comunica el texto de Mateo 28.19-20.    

jueves, 20 de agosto de 2015

La idea del tiempo del participio griego y sus implicaciones


Una aclaración necesaria

Héctor B. Olea C.

En un artículo anterior dije que el participio griego, como sustantivo y adjetivo tiene caso, género y número; y como verbo, tiene tiempo y voz.

Ahora paso a explicar cómo ha de interpretarse el tiempo del participio en relación al verbo principal (la forma verbal principal) de la cláusula en que aparece el participio.

Antes de todo, es preciso tener en cuenta que el participio griego sólo se emplea en cuatro tiempos: presente, futuro, aoristo y perfecto.

Ahora bien, siempre asociada a la idea del tiempo de la forma verbal principal de la cláusula en cuyo contexto aparece el participio; el participio de tiempo presente por lo general señala e indica que la acción del participio ocurre simultáneamente con la del verbo principal.

El participio en tiempo aoristo y en tiempo perfecto, por lo general suponen que la acción del participio ocurre con anterioridad a la del verbo principal. Por otro lado, el participio en tiempo perfecto también puede señalar una acción que ocurre simultáneamente con la del verbo principal.  

El participio en tiempo futuro, habitualmente indica finalidad, si bien también apunta a una acción que tiene lugar con posterioridad a la del verbo principal.   

El conocimiento de los idiomas originales de la Biblia, teológicamente libera

En una terminología con base en la Reina Valera 1960: Conoceréis los idiomas originales de la Biblia (no sólo manejaréis cierta jerga o vocabulario de los mismos); y respecto de muchas teologías e interpretaciones, sustentadas y legitimadas precisamente en defectuosas y manipuladas traducciones de algunos textos bíblicos, seréis radical y verdaderamente libres (por si las dudas, léase en la referida versión Juan 8.32, 36), así de sencillo.


¡Muy buenos días!

miércoles, 19 de agosto de 2015

El participio verbal en el hebreo del AT y en el griego koiné del NT


Una información solicitada

Héctor B. Olea C.

El participio verbal en castellano junto al gerundio y al infinitivo (simple y compuesto) constituye una de las formas no personales del verbo (llamadas también “verboides”, o “derivados verbales”); o sea, formas del verbo que no tienen marca de tiempo, número, persona, modo y voz (verbos sin conjugar, que no han sido conjugados).

Sin embargo, la idea del participio en los idiomas originales de la Biblia (el hebreo para el AT y el griego para el NT), es muy distinta, si bien en algún momento coinciden.

En el hebreo, el participio constituye un adjetivo verbal, y en ese sentido, tiene género y número, y como verbo, tiene voz; de ahí que exista un participio activo (en voz activa) y un participio pasivo (en voz pasiva).

El participio en hebreo como en el griego, indica una acción continua o progresiva, similar a la idea del gerundio en castellano. Como adjetivo, el participio concuerda en género y número con el sustantivo con el que está sintácticamente relacionado, y puede ser atributivo o predicativo. En voz pasiva, el participio hebreo es muy similar al castellano, al señalar la idea de una acción realizada y cumplida.  

martes, 18 de agosto de 2015

La Biblia que algunas teologías quieren, no es la que en verdad tenemos

Si hubiesen imaginado los escritores, redactores y compiladores de los textos que han venido a constituir y representar los llamados «textos bíblicos en sus idiomas originales», que sus escritos habrían de constituir la Biblia que algunas teologías nos quieren hacer creer que tenemos, la que supuestamente se escribió, la que en verdad le es conveniente y necesitan; muy probablemente no habrían escrito muchas cosas que en efecto escribieron, habrían redactado unas en una manera  muy distinta a como en realidad las redactaron, y hubiesen enfocado otras de una forma radicalmente diferente a como en verdad las enfocaron.  

¡Feliz martes!  


domingo, 16 de agosto de 2015

El autor de Efesios 2.8 hablo de “ustedes” (RV 1960, “vosotros”), y no de “nosotros”

El autor de Efesios 2.8 hablo de “ustedes” (RV 1960, “vosotros”), y no de “nosotros”. Si bien en mi post anterior enfoqué la acción del verbo “salvar” (“sozo”) como siendo recibida por “nosotros”, lo cual es una declaración teológica correcta, o sea: “somos salvados por Dios”; lo cierto es que un análisis más apegado al texto griego del pasaje en cuestión, pone de manifiesto que el autor de Efesios, al escribir su carta, hizo tal declaración, haciendo referencia a los receptores de la misma, sin incluirse, y por eso en realidad usó la forma verbal que corresponde a la segunda persona del plural, tiempo presente, modo indicativo, voz pasiva del verbo “eimí” (ser, estar), o sea, “ustedes son”.

En consecuencia, siendo ahora más estrictos con nuestro análisis gramatical, tenemos que admitir que el autor de Efesios emplea no una simple forma verbal en voz pasiva del verbo “salvar” (“sozo”), sino que más bien utiliza un participio, en tiempo perfecto, voz pasiva, en caso nominativo plural masculino, o sea, “sesosménoi”. Entonces, la expresión “esté sesosménoi” estrictamente ha de traducirse “ustedes son salvados”, o muy bien, “ustedes son salvos”, pero entendiendo a la segunda persona del plural de “eimí, (ustedes), no como un “sujeto agente” (que realiza por sí mismo la acción verbal), sino como lo que en realidad es a la luz del texto griego: un “sujeto paciente”, que recibe y se beneficia de la acción verbal que lleva a cabo en su beneficio el “sujeto agente”.  

En conclusión, la que podríamos llamar “declaración teológica general”: “somos salvados por medio de la gracia, y por medio de la fe”, como la estricta declaración del autor de Efesios, en el contexto de la redacción de su carta: “ustedes son salvados por medio de la gracia, y por medio de la fe” (“járiti este sesosménoi diá písteos”); son confirmadas además, con las palabras finales del texto: “kái túto uk exumón” (y esto no procede de ustedes, no es algo originado y determinado por ustedes), “theú to dóron” (es un regalo de Dios).

¡Muy buenos días!  


sábado, 15 de agosto de 2015

La “gracia,” al igual que la fe, también es un medio

La “gracia”, al igual que la fe, también es un medio. Una traducción de Efesios 2.8 más apegada al texto griego debe ir en la siguiente línea: “Por medio de la gracia y por medio de la fe, somos salvados”. Otra posible y adecuada traducción sería “somos salvos”, pero entendiendo a la primera persona del plural (nosotros), no como un “sujeto agente” (que realiza por sí mismo la acción verbal), sino como lo que en realidad es a la luz del texto griego: un “sujeto paciente”, que recibe y se beneficia de la acción verbal que lleva a cabo en su beneficio el “sujeto agente”.

Esto así, pues el texto griego, al usar el verbo “salvar” (“sozo”) en la primera persona del plural, pero en voz pasiva (griego “sesosménoi”); apunta a Dios como el “sujeto agente” (el que en verdad realiza la acción en una forma verbal en voz pasiva) del verbo “salvar”, y como la causa eficiente de la acción de dicho verbo. En consecuencia, la primera persona del plural (nosotros), simple y llanamente, no es más que el “sujeto paciente”, o sea, quien recibe y se beneficia de la acción del “sujeto agente”, por medio de la gracia, y por medio de la fe.

Finalmente, el papel de la gracia (járis) y de la fe (pístis), como medios divinos, se pone de manifiesto, por un lado, con el dativo instrumental de “járis” (gracia), o sea, “járiti” (por medio de la gracia), y con la preposición “diá” más el caso genitivo, o sea, “diá písteos” (por medio de la fe). Compárese además, el uso de “járis” (gracia), igualmente en caso dativo instrumental, en Romanos 3.24 y 11.6.


¡Feliz domingo!   

jueves, 13 de agosto de 2015

Sobre escatología y la palabra “maranata”

En virtud de la más reciente ola de especulaciones escatológicas del momento, pienso que no debemos perder de vista las siguientes observaciones: 

1) En el llamado “Apocalipsis sinóptico” (Marcos 13, Mateo 24 y Lucas 21) Jesús no hace más que reproducir y mostrarse de acuerdo con las expectativas escatológicas que caracterizaban el pensamiento religioso-teológico judío desde el segundo siglo antes de él.

2) Acorde con las características apocalípticas y escatológicas del judaísmo del  primer siglo, también el mismo Jesús esperaba que una serie de cataclismos (terremotos, guerras, etc.), acontecieran antes de la manifestación plena del reino de Dios. Recordemos que si nos ajustamos propiamente al discurso de Jesús sobre el reino de Dios, tenemos que concluir que no podemos estar muy seguros de que Jesús hiciera una distinción entre el reino de Dios en una etapa mesiánica, y la manifestación plena del reino de Dios, con posterioridad a dicha etapa mesiánica. 

3) Igualmente acorde con las especulaciones apocalípticas y escatológicas del pensamiento judío del primer siglo de nuestra era, Jesús también pensaba que el reino de Dios tendría lugar en su propio tiempo, o en un lapso de tiempo muy corto con posterioridad a su muerte y resurrección.

4) En esta misma línea, Jesús les prometió a sus discípulos que compartiría con ellos el fruto de la vida en el reino de Dios. También les prometió que volvería por ellos, en su propia época.

5) En el mismo contexto del “Apocalipsis sinóptico”, y a pesar de las expectativas escatológicas de su discurso, Jesús admite que la fecha precisa de la venida del reino de Dios de Dios, y de la venida del Hijo del hombre no la conocía. Por eso afirmó que sólo Dios sabía cuándo eso ocurriría.

6) El hecho de que en el contexto mismo del llamado «Apocalipsis sinóptico» Jesús afirme que “no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca”, y que él mismo admita que sólo el Padre sabe el día y la hora de la venida del Hijo del hombre; pienso que nos invita a repensar seriamente el papel de las «señales» que Jesús esperaba que precedieran a la parusía (en su propio tiempo y generación), en las expectativas escatológicas de nuestro tiempo. 

7) También la primera generación de cristianos (incluyendo a los apóstoles), en consonancia con el mensaje de Jesús; esperaban que Jesús volvería por ellos en su propia época, en el mismo primer siglo de nuestra era.

8) En una época bastante temprana, acorde con la promesa de Jesús respecto a regresar y beber de nuevo el vino de la vid con sus discípulos; surgió el uso de la palabra “maranata” en el contexto de la liturgia de la Eucaristía o Cena del Señor. El sentido de la expresión “maranata”, según el testimonio bíblico, es una especie de ruego o súplica: «Señor, ven tú».

9) La expresión “vengo en breve” de Apocalipsis 22.20, no debe entenderse como una indicación de la brevedad literal del advenimiento de Jesús, pues en realidad no lo ha sido. En su debido contexto histórico, el libro de Apocalipsis llama la atención sobre la brevedad de la parusía, pues como ya habían pasado alrededor de unos sesenta (60) años, y se encontraba en los años finales del primer siglo, era lógico que el autor de Apocalipsis esperara (como la generalidad de los cristianos del primer siglo) que para dicha fecha estaba más cerca que nunca la segunda venida de Cristo. Pero muy a pesar de esta perspectiva, no se identifica el autor de Apocalipsis con la expresión afirmativa «el Señor viene»), sino con la forma imperativa «Señor, ven tú».

10) En la medida en que fueron pasando los años y las expectativas de Jesús y los apóstoles no se cumplían, se fue desarrollando la idea de que, a pesar de las señales que involucraba el “Apocalipsis sinóptico”, la venida de Jesús sería totalmente algo repentino y de sorpresa, “como un ladrón en la noche”.

11) A la luz de la situación histórica que explica el surgimiento de la expresión «como ladrón en la noche», que es posterior a Jesús (y que no se la encuentra en los evangelios); pienso que tenemos que restarle un poco de protagonismo e importancia a las «señales» que, según el «Apocalipsis sinóptico», habrían de preceder la venida del Hijo del hombre. 

12) Ante el hecho de que en realidad las expectativas de las escatologías judías, las de Jesús y las de los apóstoles no se cumplieron en el primer siglo; pienso que nosotros hoy debemos ser muy prudentes a la hora de entender como «señales» de la segunda venida de Cristo cualquier cataclismo que ocurra en nuestro tiempo.

13) En esta misma línea tenemos que entender que en realidad sólo Dios sabe cómo ha de terminar esta historia, y en verdad, no parece que la Biblia nos lo diga.


¡Muy buenas tardes!

La iglesia conformó el canon bíblico, no el canon así mismo

Uno mis apreciados alumnos me planteó la siguiente pregunta: ¿Hay algún libro “inspirado” que no esté o no haya entrado en el canon bíblico tal y como lo conocemos hoy? Y mi respuesta va en la siguiente dirección: Para mí, en lo personal, pienso que la pregunta no es si hay algún libro “inspirado” que no haya entrado en el canon bíblico, o de si los únicos libros “inspirados” son los que conforman el llamado canon bíblico, los que finalmente lograron entrar en él; sino y más bien: ¿Qué libro de la Biblia entró en el canon porque la Biblia misma le reconoció o le atribuyó la cualidad de “inspirado, o porque el libro mismo se haya identificado como tal, o haya reclamado para sí (incluso su autor) poseer dicha cualidad?

Claro está, el problema es que en realidad la lista de los libros considerados inspirados y autoritativos (el atribuirle o no a un libro la cualidad de “inspirado”); en otras palabras, la conformación del canon bíblico como tal, no ha sido tanto un asunto bíblico, como sí un asunto y decisión eclesial. En otras palabras, fueron las comunidades de fe las que asumieron como “inspirados” a un determinado conjunto de libros, y no que los libros mismos y sus autores hayan reclamado poseer dicha cualidad.

Además, una acertada traducción del texto griego de 2 Timoteo 3.16 que, por supuesto, tiene que ser distinta a la que leemos en la Reina Valera 1960 y en casi todas las versiones de la Biblia; no afirma que todos o una parte de los libros que conforman el canon bíblico son “inspirados”. Lo que sí hace 2 Timoteo 3.16 es mencionar las utilidades y beneficios que en su momento se le atribuían a un libro considerado “inspirado”, sin establecer en algún sentido, y ni siquiera sugerir cuáles libros del canon bíblico son “inspirados” y cuáles no.

Finalmente, es preciso admitir que en verdad ni el AT ni el NT, ni la Biblia como tal (entendida como una construcción cristiana), establecen cuáles libros son inspirados y cuáles no, así de sencillo. Después de todo, el asumir y el dejar fuera a algunos libros, la conformación de la Biblia como tal, fue sencillamente una decisión eclesial. Los libros que fueron asumidos, fueron defendidos, justificados y considerados “inspirados”, y los dejados a fuera, no fueron considerados como tales.   

En suma, la iglesia conformó la Biblia, no la Biblia así misma, ni a la iglesia.

¡Buenas tardes!


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domingo, 9 de agosto de 2015

La palabra «espíritu» y la palabra «demonio», son igualmente de género neutro





Además de que no es acertado confundir el género gramatical de las palabras, con el sexo atribuido a las personas y a las cosas a las que éstas refieren; por otro lado, se espera la necesaria y debida consistencia. Por ejemplo, es inadmisible que con base al género gramatical neutro de la palabra «demonio» (griego «daimónion»), se llegue a sostener que los «demonios» (al margen de la discusión respecto de su existencia) son seres incorpóreos que necesitan la posesión de un cuerpo humano para su manifestación y actuación concreta; sin embargo no decir lo mismo respecto del Espíritu Santo (al menos los trinitarios cristianos, pues la fe judía y un sector del cristianismo no personalizan el «ruáj» de YHVH), cuando se percatan de que la palabra «espíritu» (griego «pnéuma»), igual que la palabra «demonio» (griego «daimónion») es también de género gramatical neutro, aunque de una declinación distinta.

De todos modos, tampoco podemos perder de vista que la palabra hebrea «espíritu», o sea, «ruáj», en hebreo es de género gramatical femenino, así como la palabra «neshamáh» (soplo, aliento de vida, Génesis 2.7), que en cierto sentido le es equivalente.  


¡Feliz domingo!

jueves, 6 de agosto de 2015

De la mujer y los obstáculos para su trascendencia en el liderazgo eclesial

Después de haber considerado y analizado la grave situación y los obstáculos que enfrenta el liderazgo de la mujer en las instituciones político partidistas, y en la administración del estado mismo; quiero considerar ahora la misma problemática pero en el plano eclesial, y por supuesto, en el marco de las tradiciones eclesiales que ordenan mujeres.

Pregunto: ¿Cuántos y cuáles concilios o agrupaciones de iglesias tienen a una mujer ejerciendo las funciones de su presidente, superintendente, obispo, etc.? ¿Cuántas y cuáles de las instituciones que dicen ostentar la representación social de la comunidad evangélica, tienen a una mujer ejerciendo las funciones de su presidente y la persona vocero oficial de la misma?

¿Qué porcentaje tiene la participación de la mujer en la junta directiva o administrativa nacional de los concilios o agrupaciones de iglesias, y de las instituciones que dicen ostentar la representación social de la comunidad evangélica?  

¿Qué tan decisiva y de relevancia es la participación de la mujer en las juntas directivas o administrativas nacionales de los concilios o agrupaciones de iglesias, y en las distintas instituciones que dicen ostentar la representación social de la comunidad evangélica?

Además, ¿qué porcentaje de la matricula total de las personas que ejercen la función pastoral (el  pastorado),  corresponde a las mujeres que igualmente están ejerciendo la misma función pastoral? ¿Cómo está representada y qué papel juega la participación de la mujer en las secciones regionales y locales de las agrupaciones de iglesias o concilios, y de las instituciones que dicen ostentar la representación social de la comunidad evangélica, en caso de tenerlas?

¿Qué tan parecida o similar es la participación y situación del liderazgo de la mujer en la sociedad, en la administración del estado, y en la administración de las agrupaciones de iglesias o concilios evangélicos, y en las instituciones que dicen ostentar la representación social de la comunidad evangélica?


¡Muy buenos días!       

miércoles, 5 de agosto de 2015

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De la mujer y los obstáculos para su trascendencia en el liderazgo político y en la administración del estado

¿Qué partido tiene a una mujer desempeñando las funciones de su presidencia o secretaría general, en la actualidad? ¿Sabe usted de alguno? ¿Qué partido la ha tenido alguna vez? ¿Sabe usted de alguno?

Pues bien, es preciso admitir que en la medida en que en los partidos políticos se dificulta el que sea una mujer la que desempeñe la función de su presidencia, de su secretaría general, en fin, el que sea una mujer la que desempeñe cualquiera de las funciones de la alta y estratégica dirigencia de los mismos y su representación oficial; en la medida en que se dificulte u obstaculice el que sea una mujer quien ostente la posición del alcalde municipal (y no sólo la de vicealcaldesa); en la medida en que se dificulte el que sea una mujer la que ocupe la presidencia de la sala capitular (nivel provincial y municipal).

En la medida en que se ha hecho difícil ver en el congreso nacional a una mujer desempeñando las funciones de la persona vocero oficial del conjunto de congresistas que componen los distintos bloques de los diferentes partidos con representación congresual.  

En la medida en que a los partidos políticos se le ha hecho muy difícil y prácticamente imposible honrar la cuota mínima que demanda la ley electoral (ley 275-97) respecto de la participación de la mujer en el contexto de las candidaturas de cada partido a cargos electivos (que en una primera instancia fue fijada por la ley 275-97 en un 25 %, y elevado a un 33 % para el año 2000, mediante la ley 12-00 que modificó dicho aspecto de la referida ley electoral); en tal sentido es preciso tener en cuenta que la Constitución actual, promulgada en el año 2010, le ha hecho un poco más de justicia a la mujer, y se expresó ya no en los términos de un determinado porcentaje o cuota femenina mínima, sino que habla más bien de “una participación equilibrada de mujeres y hombres en las candidaturas a los cargos de elección popular para las instancias de dirección y decisión en el ámbito público, en la administración de justicia y en los organismos de control del Estado” (artículo 39, numeral 5). Por supuesto, era y es demasiado evidente que una relación de 25 a 75 % y 33 a 67 % no era nada equilibrada.

Además, en la medida en que se ha hecho muy difícil el tener una mujer ocupando la posición de la presidencia de la Suprema Corte de Justicia, en la presidencia de la Junta Central Electoral, en la presidencia del Tribunal Superior electoral, así como en la presidencial del Tribunal Constitucional.

En la medida en que al gobierno central se le dificulta nombrar funcionarios con la participación equilibrada de mujeres y hombres, etc.; en esa misma medida se dificulta el que un día tengamos en nuestro país a una mujer ejerciendo las funciones del poder ejecutivo, así de sencillo.


¡Muy buenos días!