domingo, 9 de abril de 2017

La mención de «Siria» en el AT es problemática


Un  enfoque crítico

Héctor B. Olea C.

La mención de «Siria» en el AT por parte de la Versión Reina Valera 1960 y otras versiones de la Biblia, es sencillamente problemática. En tal sentido, y en relación a lo que su presencia en el AT se refiere, es preciso tener en cuenta lo siguiente.

En primer lugar, la palabra «Siria», es una transliteración y castellanización de la palabra empleada por la Septuaginta («Suría», pero con la pronunciación del griego moderno), para traducir la hebrea «Arám», tierra de los arameos.

Fueron, pues, los arameos “pueblos que habitaron en Mesopotamia, y que fundaron algunos reinos al norte de Israel como Aram Zoba (derrotado por el rey David) y Aram Damasco (hebreo «Arám Dameseq»), frecuentemente conocido  sólo como «Arám», el principal estado arameo durante los IX y VIII a.C. Según nos relata el libro de los Reyes, los arameos y los israelitas eran encarnecidos enemigos” («Diccionario enciclopédico del Judaísmo», Salomón Lewinsky).

En segundo lugar, es un anacronismo, si se entiende la palabra «Siria» en el AT, en el sentido en que se usa en el NT, haciendo referencia al “centro del antiguo reino griego perseguidor de los judíos, convertido en provincia romana en el año 65 o 64 a.C. y que engloba Palestina, Líbano, una parte de la actual Siria, y del sudeste de Turquía; su capital era Antioquía” («Diccionario del Nuevo Testamento», Xavier Léon-Dufour).

Consecuentemente, pienso que el entendimiento de las referencias a «Siria» en el AT, se entienden mejor, cuando comprendemos que las setenta y dos veces (72) en que en la Reina Valera 1960 tiene «Siria», es la traducción del hebreo «Arám», y son en realidad referencias a «Arám», la tierra de los arameos. Es, pues, «Siria», una mala traducción de la Septuaginta, si bien tampoco la usó consistentemente; y por otro lado, cuando comprendemos que en el Nuevo Testamento la palabra «Siria» (griego «Suría», la misma que empleó la Septuaginta), hace referencia a una entidad política que vino a surgir más bien en la época persa.      

A propósito de los oráculos del profeta Isaías respecto de Damasco y Efraim, el «Comentario Bíblico San Jerónimo», comenta: “La fecha es cerca  del año 734 a.C., pocos años antes de la toma de Damasco, capital de Aram, por Teglatfalasar III. Las amenazas contra Aram e Israel deben considerarse en relación con la coalición dirigida contra Judá por aquella época. Ese es el panorama de fondo de Is 7,1-8,4. 5”.


Finalmente, es evidente que no es acertada asumir las referencias de Isaías (7.1, 2, 4, 8; 17.3), como haciendo referencias al moderno estado Sirio. Esto así, porque tal interpretación involucra: 1) Una mala comprensión de lo que era un profeta en la sociedad israelita de los tiempos bíblicos. 2) Ignora el contexto histórico concreto en el cual proto Isaías comunica su oráculo; 3) Ignora lo desacertada que es la aparición de la palabra «Siria» en el AT (como lo pone en evidencia la versión Reina Valera 1960) como transliteración de la palabra griega «Suría», una defectuosa traducción de la Septuaginta, de la hebrea «Arám»; 4) También ignora cómo el pacifismo de la figura de Jesús se convierte, para la fe cristiana, en una clave hermenéutica para leer los relatos violentos del AT; por supuesto, también ignora que el judaísmo ortodoxo (derivado y continuación del judaísmo de corte fariseo), es también pacifista, a diferencia del moderno estado sionista de Israel, del cual es crítico el mismo judaísmo ortodoxo.  

De todos modos, es preciso admitir que no siempre tradujo la Septuaginta la palabra hebrea «Arám» con la griega «Suría». En algunos casos, más bien transliteró con «Arám» (como en Isaías 7), aunque en Isaías 17.3, a pesar de que la Reina Valera tradujo «Siria», y el hebreo tiene «Arám»; la Septuaginta tradujo con «ton súron» (genitivo plural de «Súros»: «Sirio»), traducción: «de los sirios».      



¡Hasta la próxima!



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