viernes, 3 de junio de 2011

¿Por qué utilizar el «cuervo» para invitarnos a confiar en Dios? ¿El fin justifica los medios? 2 de 2

2 de 2




Héctor B. Olea C.                                     Descarga este texto en PDF


Si bien los tres pasajes bíblicos con que terminé la primera parte de este trabajo, en cierta forma favorecen la mención de los cuervos hecha por Jesús, según Lucas; no es menos cierto que no parece verosímil afirmar que Jesús haya citado la escritura del AT directa o indirectamente.

Por otro lado, parezca extraño, el AT sostiene que Dios utilizó a cuervos para alimentar al profeta Elías en la cueva de Querit:

2Y vino a él palabra de Jehová, diciendo: 3Apártate de aquí, y vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de Querit, que está frente al Jordán. 4Beberás del arroyo; y yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer. 5Y él fue e hizo conforme a la palabra de Jehová; pues se fue y vivió junto al arroyo de Querit, que está frente al Jordán. 6Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne por la tarde; y bebía del arroyo. 7Pasados algunos días, se secó el arroyo, porque no había llovido sobre la tierra (1 Reyes 17.2-7)



Ver: ¿Por qué utilizar el «cuervo» para invitarnos a confiar en Dios? ¿El fin justifica los medios? 1 de 2


Con respecto a la suposición de que aquí (1 Reyes 17.4 y 6) la referencia es comerciantes árabes y no propiamente a los cuervos, me parecen valiosas al respecto, las palabras del «Comentario Exegético y Explicativo de la Biblia», tomo I, el Antiguo Testamento, publicado por la Casa Bautista de Publicaciones:

“La idea de que fuesen empleadas para dar de comer al profeta aves tan impuras y voraces ha parecido tan extraño a algunos que se han esforzado por hacer entender que los “orebim” (plural de “oreb”), que en nuestra versión se traduce “cuervos”, es la misma palabra que se usa en Ezequiel 27.27, que se traduce “comerciantes” o “árabes” (2 Crónicas 21.16; Nehemías 4.7), o los ciudadanos de Araba, cerca de Beth-shan (Josué 15.6; 18.18). Pero la traducción común es, en nuestra opinión, preferible a estas suposiciones; y si Elías fue milagrosamente alimentado por cuervos, es vano preguntar de dónde hallaron ellos pan y carne, porque en esto Dios los dirigía. Después del lapso de un año, el arroyo se secó, y esta fue una nueva prueba para la fe de Elías.”






Por otro lado, la suposición a la que reacciona el comentario citado, se deshace fácilmente cuando vemos que en realidad en Ezequiel 27.27, la palabra hebrea “orebé” u orebey” no es el gentilicio de Arabia (árabe: “arabí”); sino un participio constructo derivado del verbo hebreo “arab”, que significa “comerciar”, “traficar”.

De todos modos y, en conclusión, pienso que es irrelevante el debatir aquí la historicidad de la afirmación de que Dios usó a cuervos para alimentar al profeta Elías. Digo esto pues lo innegable e indiscutible es que, de manera literal o no, metafórica o no; el animal mencionado como instrumento de Dios en el relato es el cuervo, un ave considerada inmunda y abominable.

Retomando la situación de Lucas 12.24 y Mateo 6.26, me inclino a favorecer la versión de Lucas, atendiendo a los siguientes factores:

1) El texto griego de “la fuente «Q»” tiene la palabra «cuervos» y no «aves».



                                                                
2) A pesar de que el cuervo es considerado un animal impuro y abominable en el código mosaico; paralelamente se desarrolló una referencia positiva al cuervo tanto como recibiendo su sustento por parte del creador, y como actuando y siendo instrumento suyo para alimentar al profeta Elías.

3) Al margen de los cuatro pasajes que se expresan en términos positivos respecto del cuervo; lo cierto es que la evidencia bíblica apunta a que en el AT mismo, no gozaba el cuervo de una imagen positiva en la mentalidad hebrea.

4) Parece que incluso para los cristianos (como a cualquier judío en sentido general) le sería más preferible usar la figura de un ave pura, que la figura del cuervo para hablar del cuidado providencial de Dios. Esta legítima sospecha podría explicar el que Mateo haya preferido evitar la alusión a los cuervos. Llama también la atención el hecho de que sólo en Lucas 12.24 se mencione la figura del cuervo en todo el NT y específicamente de los labios de Jesús.






5) En esta misma línea va la explicación de William Hendriksen (comentario al evangelio de Mateo) que aunque no se plantea analizar el contraste entre la versión de Lucas y la de Mateo; defiende la mención del cuervo en Lucas, apelando a la idea de que el cuervo junto a las demás aves inmundas, no es inmundo en la dispensación del NT. No obstante, no parece que Mateo pensara de esta manera. En todo caso, dicho argumento no se le puede aplicar a Jesús como tal, ni a los textos del AT que hablan positivamente del cuervo, ya que no eran propiamente cristianos.

6) Atendiendo, pues, al criterio de la «disimilitud», «discontinuidad», o «desemejanza», es más probable que la versión de Lucas sea la legítima, no la de Mateo.

Finalmente, algunas preguntas para la reflexión:

1) ¿por qué habría preferido Jesús emplear la figura del cuervo?

2) ¿Por qué habría decidido Jesús apelar a una figura negativa para comunicar una enseñanza positiva?

3) ¿Qué fue la figura del cuervo para el discurso de Jesús, un fin o un medio?;

4) Cuando Jesús dirigió su voluntad a buscar, escoger y elegir la figura del cuervo para su discurso (acto de habla), ¿no fue la figura del cuervo un fin, una meta?

5) Para los fines del discurso de Jesús, ¿no fue la figura del cuervo un medio? ¿Justifica, pues, el fin los medios, por lo menos en este sentido?

Conclusión: Aunque haya cosas y realidades difíciles de explicar, como el que no siempre logramos lo que nos proponemos, a pesar de emplear todas nuestras energías, capacidades, talentos y estrategias; las palabras de Jesús no pueden entenderse como un llamado a la holgazanería o vagancia.

Una manera de ver la actitud positiva de Jesús hacia el trabajo es observando cómo adoptó la figura del trabajador (en distintos campos) para muchas de sus enseñanzas. Estrategia y enseñanzas que nos animan positivamente al trabajo, aunque sí en un contexto de fe y confianza en Dios. A manera de ilustración, consideremos los siguientes pasajes:

Mateo 13.24 “Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo”

Mateo 13.31 “Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo”

Mateo 13.44 “demás, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo”

Mate 13.45 “También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas”

Mateo 13.47 “Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoge de toda clase de peces”

Mate 20.1 “Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña”

Marcos 4.3Oíd: He aquí, el sembrador salió a sembrar


Para concluir, quiero llamar la atención sobre dos ideas:

La primera es que, al escoger Jesús principalmente a sus doce discípulos, ninguno de ellos era vago u holgazán. Tampoco los escogió con limitaciones físicas para luego “curarlos” y finalmente asignarles alguna tarea. Obviamente, esto no implica el que la iglesia en su tarea misionera menosprecie a las personas discapacitadas. Todo lo contrario. Pero será ideal que personas igualmente discapacitadas puedan desarrollar un trabajo misionero y pastoral en esos contextos, por muchas razones que, por cierto, no voy a abordar ahora.

La segunda, que Jesús nunca utilizó la figura del vago como personaje con el cual podría establecer una comparación positiva y recomendable respecto del Reino de Dios.

Finalmente, cuando apeló a la figura del ladró, si bien para llamar la atención en lo concerniente a las expectativas que había que tener con relación a la venida del Hijo del hombre (Mateo 24.43: “Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa); tenemos que admitir que si bien el robo no es recomendado por la Biblia, y que el ladrón tiene en la misma una imagen muy negativa; para los fines de este trabajo, hay que admitir que el ladrón, aunque en términos negativos, logró ser empleado o mencionado por Jesús, a diferencia del vago u holgazán.

Después de todo, si bien el robo es una actividad ilícita y repudiable, al final es una actividad. Activad que en la mayoría de los casos supone una debida planificación y el tomarse sus riesgos. Lo penoso es que el vago no parece tomarse riesgo alguno y, aplicando la ley del mínimo esfuerzo, simplemente deja que las cosas pasen, y que de manera milagrosa ocurran en su favor. Pero Jesús no nos invita a esto, no recomienda esta actitud.

Tanto el ladrón como el holgazán son figuras detestables, pero por lo menos al ladrón sólo hay que darle otra dirección a la energía y el tiempo que dedica a sus fechorías (como recomienda Efesios 4.28), efectuando un cambio radical en sus valores. El problema con el vago y el holgazán es que estos no quieren aplicar energía alguna, y evitan muy bien todo tipo de fatiga, incluso la mínima deseable, tolerable y productiva.

Una nota al margen: ¿Para reflexionar o complicar las cosas?

¿Qué implicaciones tiene la mención de la figura del cuervo en Lucas 12.24 (así como Job 38.41; Salmo 147.7-9; 1 Reyes 17.4 y 6; Carta de Jeremías 6.45-53), para la teodicea, y el discurso que presupone la existencia de buenos y sanos propósitos del creador en todos y cada uno de los aspectos de su creación?

¿Existe la bondad en la cadena alimenticia, la cual supone que un ser depreda o devora a otro para su subsistencia, y en la cual el más grande o fuerte se alimenta del más pequeño o débil?

Para cerrar esta nota al margen, traigo a colación las palabras de Antonio Fernández Rañada («Los científicos y Dios», publicado por Editorial TROTTA, 2008): “Otro razonamiento muy usado, la quinta vía de Santo Tomás de Aquino (El gobierno de las cosas: Vemos que algunas cosas que carecen de conocimiento, esto es, los cuerpos naturales, obran con intención de fin… Ahora bien, las cosas que no tienen conocimiento no tienden a un fin si no son dirigidas por algún cognoscente e inteligente. Luego existe algún ser inteligente que dirige todas las cosas naturales a un fin; que es lo que llamamos Dios) se basa en la existencia de un plan en la naturaleza, que parece diseñado con una finalidad previa, idea conocida como teleología”

Continúa Fernández Rañada diciendo: “Si bien antes parecía un argumento especialmente sólido, el desarrollo de la teoría de la evolución biológica a lo largos de la enorme edad que hoy sabemos que tiene la Tierra le ha quitado su valor… Hasta se podría dar vuelta al argumento y considerar que algunos aspectos de nuestro mundo manifiestan un propósito malévolo por parte de su creador. Por ejemplo, ¿qué pensará una gacela de la maravillosa anatomía del leopardo o una paloma de la delicadísima aerodinámica del gavilán?” (Páginas 76 y 77). Y agrego yo, ¿qué pensarán del cuervo, sus victimas? ¿Pensarán que es Dios quien alimenta al cuervo?

Concluyo esta nota al margen, citando de nuevo a Antonio Fernández Rañada cuando explica las dos principales conclusiones de su libro «Los científicos y Dios»

Cito: “La primera es que las relaciones entre ciencia y religión se han entendido a menudo de modo simplista, sin tener en cuenta que han sido muy variadas y de gran complejidad y riquezas. Einstein solía decir que para comprender bien algo «debe formularse en la forma más simple posible» y añadía «pero no más», pues al simplificar demasiado corremos el riesgo de confundirnos y no entender nada” (página 37).

“La segunda conclusión es que la ciencia y muchas formas de la religión son plenamente compatibles. Entiendo por ello que es posible aceptar las ideas de la ciencia de hoy y mantener a la vez, una postura religiosa sin caer en incoherencia o en falta de honestidad intelectual. Además, esta compatibilidad que defiendo es tal que la existencia de algún tipo de Dios o de alguna realidad trascendente no puede ni probarse ni refutarse desde la razón humana” (página 38).

1 comentario:

  1. antes de la caida, los animales no eran carnivoros, en el milenio, el bebe jugara con el aspid, el leon pastara junto a la oveja. ni antes de la caida, ni en el milenio existe la cadena alimenticia.

    hoy es el tiempo del pecado, por ende los animales tienden a reaccionar por instinto.

    ResponderEliminar