jueves, 1 de septiembre de 2011

La palabra “Biblia” no es bíblica


La «Biblia» un concepto desarrollado en el tiempo


Héctor B. Olea C.

A pesar de lo que dicen muchas fuentes (situación que está cambiando), la palabra “Biblia” no viene de “biblos”, sino más bien de “biblíon”. En verdad la palabra griega “biblíon” (de género neutro) es un diminutivo de “biblos” (de género femenino). Lo interesante es que el caso nominativo y el acusativo plural de “biblíon” es “biblía” (libros), forma prácticamente igual a la castellana “Biblia”, pero acentuada en una sílaba diferente.

En la gramática griega como también en la gramática castellana se usa la palabra «caso» para explicar o referir la función que desempeña una palabra (sustantivo, no verbo) en la oración. El «Diccionario de términos filológicos» de Fernando Lázaro Carreter (publicado por Gredos), define el «caso» como “la forma que adopta un nombre para desempeñar una determinada función en la frase mediante flexión”. Los “casos” son básicamente seis: nominativo, ablativo, genitivo, dativo, acusativo y vocativo. Por ejemplo, si un sustantivo hace la función de sujeto, por lo general estará en caso nominativo. Si hace la función de objeto directo, por lo general se dirá que está en caso acusativo.

La palabra castellana “Biblia” es bisílaba y grave (cuya sílaba tónica es la penúltima sílaba); la palabra “biblía” (con el acento y tilde en la “i” de “blía” que rompe el diptongo, y la convierte en trisílaba (bi-blí-a, como en filosofía), pero continua siendo grave.

Ahora bien, en el contexto bíblico y, en lo que respecta al Antiguo Testamento, la expresión “biblía” (“ta biblía”) no se la encuentra en la Septuaginta (Antiguo Testamento en griego) dentro de lo que la mayoría de los cristianos protestantes llaman “canon del AT”. La expresión griega “biblía” (plural, “libros”), se usa en la Septuaginta en una única ocasión, y es en 1 Macabeos 12.9 (libro apócrifo para la mayoría de los protestantes, pero “deuterocanónico” según la nomenclatura de la iglesia católica).

Los libros “deuterocanónicos” pueden ser leídos en la llamada «Biblia de Jerusalén» (y otras), así como en la Versión Popular Dios Habla Hoy de Estudio, también en las ediciones de la Biblia en Versión Popular que se identifican como “interconfesionales”, las cuales avisan al lector y lectora de su contenido con la frase: “con los deuterocanónicos”.

Cito, pues, ahora, el texto de 1 Macabeos 12.9: “Aunque nosotros no tenemos necesidad de estas cosas, pues buscamos nuestro apoyo en los libros sagrados que poseemos”.

Aquí la frase “libros sagrados” es la traducción de la expresión griega “biblía” (“ta biblía”), “libros”.

Pasando al Nuevo Testamento, es la expresión griega “biblía” la que se traduce “libros” en Juan 21.25: “Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros (“biblia”) que se habrían de escribir. Amén.”

También en 2 Timoteo 4.13: “Trae, cuando vengas, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo, y los libros (ta biblía), mayormente los pergaminos”.
Y finalmente en Apocalipsis 20.12: “Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros (“biblía”) fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.

Ahora bien, a pesar de que la palabra “Biblia” (y el concepto que actualmente se tiene de la Biblia) no es bíblica, es decir, que no se usa ni se la encuentra en la Biblia misma; no obstante, hay una versión de la Biblia que muestra un caso muy curioso e interesante.

Resulta que la «Biblia en lenguaje sencillo» (nombre con que originalmente se conoció la publicación del Nuevo Testamento de la que posteriormente se publicaría como Biblia completa, pero con el nombre de «Biblia para todos, traducción en lenguaje actual», para el año 2002, por las Sociedades Bíblicas Unidas), usa la palabra “Biblia” en Juan 5.39 en la frase “ustedes estudian la Biblia”.

Lo triste del empleo de la palabra “Biblia” en Juan 5.39 es que constituye un inadmisible anacronismo. La razón básica es que para el tiempo de Jesús, todavía los judíos no habían llegado al consenso que arribaron hacia los años 90 d.C. respecto de los libros que definitivamente comprenderían el canon del Tanaj (el Antiguo Testamento hebreo, la «Biblia hebrea»). Otra razón es que la palabra griega “grafé” (tas grafás) apunta aquí más bien al Antiguo Testamento, sin incluir el Nuevo Testamento (es preciso mantener presente la idea de que el conjunto de “libros sagrados” para los judíos no incluye el NT, a pesar de que los cristianos sí reclaman y hacen suyo el canon hebreo, el llamado AT).

Finalmente, es preciso reconocer que para el tiempo de Jesús, por un lado, del Nuevo Testamento no se había escrito ni una sola línea. Por otro lado, que para ese tiempo la palabra “Biblia” no existía tal y como la conocemos hoy, y mucho menos cargada con el contenido semántico con que actualmente se la conoce y asocia. En consecuencia, es inaceptable, es inadmisible, que la «Biblia en lenguaje sencillo», así como cualquier otra versión de la Biblia, use la palabra “Biblia” en Juan 5.39 (y en algún otro texto bíblico).

En conclusión, la palabra “Biblia” no es bíblica, es decir, no se usa ni se la encuentra en la Biblia. Además hay que decir que fue mucho después, alrededor del siglo trece, cuando la expresión «La Biblia» (sustantivo femenino singular) comenzó a usarse para referir al conjunto de libros sagrados del cristianismo, comprendido por el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento, como lo conocemos hoy, y específicamente en el contexto del cristianismo mismo.


¡Hasta la próxima!


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