jueves, 13 de agosto de 2015

Sobre escatología y la palabra “maranata”

En virtud de la más reciente ola de especulaciones escatológicas del momento, pienso que no debemos perder de vista las siguientes observaciones: 

1) En el llamado “Apocalipsis sinóptico” (Marcos 13, Mateo 24 y Lucas 21) Jesús no hace más que reproducir y mostrarse de acuerdo con las expectativas escatológicas que caracterizaban el pensamiento religioso-teológico judío desde el segundo siglo antes de él.

2) Acorde con las características apocalípticas y escatológicas del judaísmo del  primer siglo, también el mismo Jesús esperaba que una serie de cataclismos (terremotos, guerras, etc.), acontecieran antes de la manifestación plena del reino de Dios. Recordemos que si nos ajustamos propiamente al discurso de Jesús sobre el reino de Dios, tenemos que concluir que no podemos estar muy seguros de que Jesús hiciera una distinción entre el reino de Dios en una etapa mesiánica, y la manifestación plena del reino de Dios, con posterioridad a dicha etapa mesiánica. 

3) Igualmente acorde con las especulaciones apocalípticas y escatológicas del pensamiento judío del primer siglo de nuestra era, Jesús también pensaba que el reino de Dios tendría lugar en su propio tiempo, o en un lapso de tiempo muy corto con posterioridad a su muerte y resurrección.

4) En esta misma línea, Jesús les prometió a sus discípulos que compartiría con ellos el fruto de la vida en el reino de Dios. También les prometió que volvería por ellos, en su propia época.

5) En el mismo contexto del “Apocalipsis sinóptico”, y a pesar de las expectativas escatológicas de su discurso, Jesús admite que la fecha precisa de la venida del reino de Dios de Dios, y de la venida del Hijo del hombre no la conocía. Por eso afirmó que sólo Dios sabía cuándo eso ocurriría.

6) El hecho de que en el contexto mismo del llamado «Apocalipsis sinóptico» Jesús afirme que “no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca”, y que él mismo admita que sólo el Padre sabe el día y la hora de la venida del Hijo del hombre; pienso que nos invita a repensar seriamente el papel de las «señales» que Jesús esperaba que precedieran a la parusía (en su propio tiempo y generación), en las expectativas escatológicas de nuestro tiempo. 

7) También la primera generación de cristianos (incluyendo a los apóstoles), en consonancia con el mensaje de Jesús; esperaban que Jesús volvería por ellos en su propia época, en el mismo primer siglo de nuestra era.

8) En una época bastante temprana, acorde con la promesa de Jesús respecto a regresar y beber de nuevo el vino de la vid con sus discípulos; surgió el uso de la palabra “maranata” en el contexto de la liturgia de la Eucaristía o Cena del Señor. El sentido de la expresión “maranata”, según el testimonio bíblico, es una especie de ruego o súplica: «Señor, ven tú».

9) La expresión “vengo en breve” de Apocalipsis 22.20, no debe entenderse como una indicación de la brevedad literal del advenimiento de Jesús, pues en realidad no lo ha sido. En su debido contexto histórico, el libro de Apocalipsis llama la atención sobre la brevedad de la parusía, pues como ya habían pasado alrededor de unos sesenta (60) años, y se encontraba en los años finales del primer siglo, era lógico que el autor de Apocalipsis esperara (como la generalidad de los cristianos del primer siglo) que para dicha fecha estaba más cerca que nunca la segunda venida de Cristo. Pero muy a pesar de esta perspectiva, no se identifica el autor de Apocalipsis con la expresión afirmativa «el Señor viene»), sino con la forma imperativa «Señor, ven tú».

10) En la medida en que fueron pasando los años y las expectativas de Jesús y los apóstoles no se cumplían, se fue desarrollando la idea de que, a pesar de las señales que involucraba el “Apocalipsis sinóptico”, la venida de Jesús sería totalmente algo repentino y de sorpresa, “como un ladrón en la noche”.

11) A la luz de la situación histórica que explica el surgimiento de la expresión «como ladrón en la noche», que es posterior a Jesús (y que no se la encuentra en los evangelios); pienso que tenemos que restarle un poco de protagonismo e importancia a las «señales» que, según el «Apocalipsis sinóptico», habrían de preceder la venida del Hijo del hombre. 

12) Ante el hecho de que en realidad las expectativas de las escatologías judías, las de Jesús y las de los apóstoles no se cumplieron en el primer siglo; pienso que nosotros hoy debemos ser muy prudentes a la hora de entender como «señales» de la segunda venida de Cristo cualquier cataclismo que ocurra en nuestro tiempo.

13) En esta misma línea tenemos que entender que en realidad sólo Dios sabe cómo ha de terminar esta historia, y en verdad, no parece que la Biblia nos lo diga.


¡Muy buenas tardes!

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