martes, 16 de octubre de 2018

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domingo, 14 de octubre de 2018

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sábado, 13 de octubre de 2018

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viernes, 12 de octubre de 2018

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domingo, 7 de octubre de 2018

David, un hombre según el corazón de Dios, ¿en qué sentido?



Una perspectiva crítica


Héctor B. Olea C.

Si bien podemos decir que se entiende adecuadamente el uso de la expresión “un hombre según el corazón de Dios”; lo cierto es que tal expresión, como tal, no se la encuentra en la Biblia. Además, el que David haya sido considerado “un hombre según el corazón de Dios” ¿supone este calificativo que una indicación, un sello de perfección y de conducta intachable?

Por otro lado, es preciso poner de relieve que el punto de arranque para el empleo de esta muy popular expresión, lo encontramos en 1 Samuel 13.14 (sólo en la narración deuteronomista), en ocasión y contexto en que el profeta Samuel le comunica al rey Saúl que por su reiterada desobediencia Dios lo había desechado para seguir siendo rey, y se había buscado un sustituto que era conforme a su corazón.  Consideremos dicho texto:

“Mas ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó” (1 Samuel 13.14)

Por otro lado, encontramos en el Nuevo Testamento la única referencia en toda la Biblia a 1 Samuel 13.14, a saber Hechos 13.22. Consideremos también este texto:

“Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero”

Ahora bien, ante esta apelación acrítica del autor de Hechos a 1 Samuel 13.14, cabe preguntar: ¿Habrá conocido el autor de Hechos la misma historia de David que nosotros conocemos ateniéndonos estrictamente a la narración canónica del Antiguo Testamento?

Además, por el contexto en que surge la idea de “un varón conforme al corazón de Dios”, tenemos que concluir que “un hombre según el corazón de Dios”, sencillamente sería un hombre común y corriente, de carne y hueso, pero preocupado y esforzado en hacer lo que Dios le ordenara, lo que Dios le pidiera, en fin, la voluntad de Dios (cosa que le fue prácticamente imposible para Saúl, y en cierta forma, para David también). 




En consecuencia, el contraste que vino a sugerir la expresión “un varón conforme al corazón de Dios”, es el siguiente: Saúl, “hombre no conforme al corazón de Dios” (varón desobediente); el sustituto de Saúl, David, un “hombre conforme al corazón de Dios” (varón obediente).

Pero cabe preguntar: ¿Fue en realidad David un hombre conforme al corazón de Dios”, en el sentido básico al que apunta dicha expresión? ¿Fue David tan obediente como se esperaba? Además, al considerar todos los hechos de David, ¿en realidad fue Saúl tan malo como se cree o nos han hecho creer?

Luego, según la narración bíblica misma y, en sentido estricto, ciertamente Saúl no pudo ser un hombre “conforme al corazón de Dios”, pero David tampoco.
      
Consecuentemente, es legítimo preguntar: ¿Fueron mortales los pecados de Saúl, pero veniales, los de David? ¿Tuvo Dios un villano o pecador favorito, David? ¿Cómo habrán sido matizados y retocados los relatos de la vida de David en la medida en que la figura de éste se fue idealizando? ¿En verdad mató David a Goliat (compárese 1 Samuel 17.1-58; 2 Samuel 21.19)?

Pienso que una manera de articular una respuesta adecuada a estas preguntas es considerando la perspectivas desde las cuales escribieron los autores de los llamados libros históricos del Antiguo Testamento.

En primer lugar, como nos dice Antonio González Lamadrid, “En la Biblia todos los libros son teológicos, también los que llamamos históricos, incluidos 1 y 2 Samuel. Esta realidad nos dice mucho de cómo y por qué se incluyen y se excluyen ciertos detalles en toda la narración bíblica”.

En segundo lugar, como también nos dice el mismo Lamadrid: “Una lectura comparada de las historias deuteronomista (Josué, Jueces, 1 y 2 Samuel, 1 y 2 Reyes) y cronista (1 y 2 Crónicas, Esdras, Nehemías), permite descubrir la libertad de los historiadores bíblicos a la hora de tratar los acontecimientos y sus protagonistas. Cierto, no es una libertad caprichosa, sino que viene determinada por dos acondicionamientos principales. Primero, por los presupuestos teológicos de los que parte que cada uno de los historiadores. Segundo, por la finalidad que se proponen y los destinatarios a los que dirigen la obra” («Historia, Narrativa, Apocalíptica», páginas 139, 140).



En tercer lugar, como muy bien apunta la Biblia del peregrino edición de estudio (de Luís Alonso Schokel) en la introducción a los libros de Samuel: “En primer lugar, el Duteronomista tiene ideas bastantes claras y precisas, que orientan el relato en su conjunto. Los criterios del Deuteronomista  y la situación histórica condicionan seriamente al autor. Su historiografía es tendenciosa. En segundo lugar, estos libros de Samuel son descaradamente favorables a David, contra Saúl, y por tanto, no menos tendenciosa”.

En cuarto lugar, si bien los libros de Samuel son muy favorables a David, no es menos cierto que nos muestran a un David mucho menos idealizado como el que nos presenta la historia cronista. “La tendencia a idealizar a David alcanzará su culminación dentro de la Biblia en la historia del cronista. El David de 1 Crónicas es el hombre y el rey ideal, todo luz y claridad, sin manchas, ni sombras” (Lamadrid, fuente citada, página 139).

En quinto lugar, si bien es demasiado favorable a David, la historia deuteronomista; no es menos cierto que para el deuteronomista no es David el rey ideal y perfecto, sino Josías (considérese 2 Reyes 23.25). Por otro lado, es David el rey ideal y perfecto para el cronista. Esto explica por qué en los libros de Samuel, David es presentado con muchas luces, pero también con muchas sombras, pero en la obra cronista, como un monarca perfecto.   

Además, precisamente por lo que acabo de decir, se comprende que el deuteronomista no excluyera los detalles relacionados a la relación de David y Jonatán, incluso si habrían de originar ciertas sospechas de que tal relación podría implicar un posible amorío de tipo homosexual entre éstos. A la vez, y por las mismas razones, se comprende que el cronista en su versión o relato excluyera los detalles relacionados con la relación entre David y Jonatán.    

En sexto lugar, si la sospecha de que la relación entre David y Jonatán, según nos la cuenta el deuteronomista, ciertamente podía dar origen a ciertos cuestionamientos y hacer pensar que hubo entre ellos algo más, mucho más que una profunda amistad (como pensamos nosotros); si esta fue la sospecha del cronista y por eso ignoró este detalle de la vida de David; sin duda que tenía razón.  

En séptimo lugar, si la sospecha de que la relación entre David y Jonatán, según nos la cuenta el mismo deuteronomista, ciertamente podía dar origen a ciertos cuestionamientos y hacer pensar que hubo entre ellos algo más, mucho más que una profunda amistad; si esta fue la sospecha del deuteronomista, y por eso se esmeró en contarla con lujo de detalles, como una manera de establecer ciertos contrastes entre David, el rey imperfecto (con una imagen pública y privada muy cuestionable), y hasta envuelto en una relación amorosa de tipo homosexual; y Josías, su rey perfecto; sin duda que también tuvo razón.  

Finalmente, si para el cronista David fue el hombre conforme al corazón de Dios, es decir, obediente en todo (cuando en realidad no lo fue); para el deuteronomista lo fue Josías, así de sencillo.

sábado, 6 de octubre de 2018

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martes, 2 de octubre de 2018

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