miércoles, 18 de abril de 2012

El papel y participación del Hijo (Jesucristo) en la creación Un análisis bíblico a partir de Juan 1.3 3 de 3

El papel y participación del Hijo (Jesucristo) en la creación

Un análisis bíblico a partir de Juan 1.3

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Héctor B. Olea C.

Una nota adicional: La idea de agencia y de medios en el griego del NT

Sobre la relación entre la idea de agencia y medios, la «Sintaxis Exegética del Nuevo Testamento griego», por Roberto Hanna, afirma lo siguiente: “La idea de agencia se relaciona con la de medios. Por ejemplo, el hombre fue amarrado por un ladrón, se parece a lo amararon con una cuerda. El primer ejemplo se refiere al agente personal que realizó tal acción y el segundo al instrumento utilizado.

Normalmente cuando los gramáticos del griego mencionan al agente de un verbo en voz pasiva, se refieren a un agente personal (a una persona). Pero cuando se refieren a medios, es impersonal (el instrumento). Se puede ver precisamente esta diferencia en los ejemplos mencionados. Generalmente en el Nuevo Testamento la preposición “jupó” con el genitivo se usa para indicar el agente personal (primer ejemplo) y el caso dativo para referirse al medio impersonal (normalmente con un verbo en voz activa)… Cuando se hallan las dos construcciones juntas (“jupó” con el genitivo y “diá” con el genitivo) “jupó” se refiere al agente directo y “diá” al agente intermedio, por ejemplo Mateo 1.22: “túto de jólon guégonen jína plerothé to rhethén jupó kuríu diá tu profétu légontos”: Y todos esto sucedió para que se cumpliera lo que fue escrito por el señor por medio del profeta” («Sintaxis Exegética del Nuevo Testamento Griego», paginas 2003 y 2004, Editorial Mundo Hispano, primera edición 1997).

La «Guía para el estudio del griego del Nuevo Testamento» (Sociedad Bíblica de España, año 1997, autor Bruno Corsani, páginas 75 y 372) nos ilustra de la siguiente manera: “En el Nuevo Testamento la preposición “diá” se utiliza muy frecuentemente, seguida, como en el griego clásico, del genitivo y el acusativo. En el primer caso (con el genitivo), el valor instrumental, que es el que prevalece, se traduce por “a través de”, “por medio de”, “por obra de”. Por ejemplo, Mateo 3.3, “diá Esáiu tu profétu”: “Por medio del profeta Isaías”. También sostiene que: “jupó” con genitivo se utiliza como complemento agente o de causa eficiente: “por causa de” por ejemplo Lucas 10.22, “pánta moi paredóthe jupó tu patrós mu”: “Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre”; Efesios 5.13, “ta de pánta elenjómena jupó tu fotós fanerútai”: “Pero todas las cosas expuestas por la luz, son hechas visibles”. Otra traducción posible: “Todas las cosas son manifestadas (hechas visibles, claras) cuando son expuestas por la luz”.

Otra obra que nos ayuda en este análisis es «Griego del Nuevo Testamento para principiantes», por J. Gresham Machen, publicado en el año 2003 por Editorial Vida, página 65, cito: “La preposición “jupó” con el genitivo expresa la agencia por la cual se realiza la acción. Ocurre principalmente con la voz pasiva. Por ejemplo, “jo apóstolos lúei ton dúlon”, quiere decir “el apóstol suelta (desata, libera) al siervo”. Se puede expresar la misma idea con el verbo en voz pasiva, “jo dúlos lúetai jupó tu apostólu”, y quiere decir el siervo es desatado por el apóstol.

También afirma: “El dativo sencillo sin preposición a veces expresa agencia o instrumento. Por ejemplo, “eguéirontai to lógo tu kuríu”: Ellos son levantados por la palabra del Señor. Compárese con la expresión: “eguéirontai jupó tu kuríu”: Ellos son levantados por el Señor. Esta comparación sirve para distinguir el uso de “jupó” con el genitivo (que expresa el agente activo personal) del dativo instrumental. Observación: Y agrego yo, que también sirve para ver cómo es similar la acción del dativo instrumental con la idea expresada por “diá” con el genitivo. En otras palabras, que por lo general la idea expresada por el dativo instrumental y el genitivo con “diá” es la de medio o instrumento, no de causa eficiente o principal.

Finalmente, la «Gramática Griega del Nuevo Testamento», por H. E. Dana y Julius R. Mantey, Casa Bautista de Publicaciones, año 1979, pagina 99, nos dice lo siguiente: “Aun cuando “diá” es ocasionalmente usada para expresar agencia, no se aproxima a la plena fuerza de “jupó”. Esta distinción arroja luz sobre la relación de Jesús con la creación, implicando que Jesús no era el creador absoluto, independiente, sino más bien el agente intermedio en la creación. Véanse Juan 1.3; Hebreos 1.2; Mateo 1.22 compárese Marcos 1.5; Lucas 2.18: Juan 1.10)”.

Resumiendo, podemos concluir este breve análisis sobre la idea de agencia y de medios en el griego del Nuevo Testamento, con la siguiente síntesis que plantea Roberto Hanna en su libro: «Sintaxis Exegética del Nuevo Testamento griego»: “También en el NT se puede indicar al agente de un verbo en voz pasiva por medio de: 1) Un dativo sin preposición; 2) Un genitivo con la preposición “apó”; 3) Un genitivo con la preposición “diá”; 4) Un genitivo con la preposición “párá”; 5) Un genitivo con la preposición “ek” (páginas 202 y 203). Con respecto a esta última posibilidad, el mismo Roberto Hanna afirma que el uso de “ek” y el genitivo para indicar el agente de un verbo en voz pasiva no es muy común en el NT (página 205).

Conclusiones:

1) La participación de Jesús y del Espíritu Santo en la creación no se presenta en ningún pasaje bíblico con la construcción “jupó” más el genitivo. Conclusión: La Biblia no le atribuye ni al Hijo (Jesús) ni al Espíritu Santo la idea o papel de causa principal en el origen de la creación, sino la de agentes asociados (coagentes o codativos).

Respecto de la idea del “coagente o codativo”, L Donald Ross, consultor de traducciones de las Sociedades Bíblicas Unidas, citando a Talmy Givón, afirma: Givón define “agente” como “iniciador deliberado de eventos” y el asociado como “el coagente o codativo que se encuentra fuera del foco de importancia”. Givón sigue diciendo, con respecto al asociado, que “realiza la acción con el sujeto agente, aunque su papel es secundario y menos focal” («Revista Traducción de la Biblia», Nota breve: Forma y significado, Volumen 6, número 2, II semestre 1996).

2) La participación de Jesús y el Espíritu Santo se presenta en la Biblia más bien con las construcciones del dativo instrumental (Salmo 33.6: “bedabár”-“to lógo”; “uberuáh”-kai to pnéumati”; Colosenses 1.16: “en autó”; Hebreos 11.3: “rhémati theú”; 2 Pedro 3.5: “to lógo”; y de la preposición “diá” con el genitivo (Juan 1.3, 10: “diautú”; 1 Corintios 8.6: “dijú”; Colosenses 1.16: “diautú”). Conclusión: La Biblia sólo les atribuye al Hijo (Jesús) y al Espíritu Santo el papel de una participación de causa instrumental en el origen de la creación.

3) Hay en la Biblia pasajes (no relacionados con el origen de la creación) en los que tanto el Hijo (Jesús) y el Espíritu Santo aparecen como la causa principal de una acción determinada, con la estructura gramatical griega de la preposición “jupó” más el caso genitivo. Por ejemplo, para el Hijo: Hechos 10.33: “jupó tu kuríu”; 1 Corintios 7.25: “jupó tu kuríu”; 11.32: “jupó tu kuríu”; Filipenses 3.12: “jupó Jristú Iesú”; 2 Tesalonicenses 2.13: “adelfói egapeménoi apó kuríu”. Para el Espíritu Santo: Mateo 4.18: “jupó tu pnéumatos”; Lucas 2.26: “jupó tu pnéumatos tu jaguíu”;

Hechos 13.4: “ekpemfthéntes jupó tu jaguíu pnéumatos”; 16.6: “jupó tu jaguíu pnéumatos”; 2 Pedro 1.21: “jupó pnéumatos jaguíu ferómenoi”. De todos modos, no olvidemos el tipo de relación que tiene el Padre con el Hijo y con el Espíritu Santo, según la describen los siguientes pasajes: Hechos 17.31 (con relación al Hijo), y Juan 15.26 (con relación al Espíritu Santo).

Observación: No deja de llamarme la atención que según Mateo 4.1 el Espíritu Santo actuó como causa principal (“jupó” con el caso genitivo) al llevar a Jesús al desierto para ser tentado (“Iesús anéjthe eis ten éremon jupó tu pnéumatos”); mientras que Lucas 4.1 presenta la misma acción del Espíritu Santo también como la de causa principal, pero usando un dativo, en este caso con la preposición “en” (“égueto en to pnéumati en te erémo”).

Es oportuno puntualizar que aunque la regla es que el agente de un verbo pasivo se puede expresar también con el dativo pero sin preposición, y aquí aparece con la preposición “en”, se debe al influjo del hebreo y su uso de la preposición hebrea “be” para señalar tanto una acción del tipo causa instrumental como del tipo causa principal.

Otra diferencia es que Mateo 4.1 usa el aoristo pasivo del verbo “anágo”, pero Lucas 4.1 usa el imperfecto pasivo del verbo “ágo”. La versión de Marcos, por un lado, concuerda con la Mateo y la de Lucas, al señalar la acción del Espíritu Santo como la de una acción principal. Por otro lado, es diferente de la de Mateo y de la de Lucas, porque usa una estructura gramatical diferente para expresar la misma idea y describir la misma acción.

Resumiendo: En primer lugar, Marcos no usa el dativo (como Lucas), ni a “jupó” más el genitivo (como Mateo). Marcos sencillamente usa la estructura básica de un sujeto gramatical y su correspondiente acción verbal. Señala al Espíritu Santo como el sujeto gramatical que realiza una acción con un verbo transitivo. Con dicha estructura, Marcos presenta al Espíritu Santo como el único sujeto (causa eficiente) de dicho verbo (concordando con Mateo y Lucas): “kái eutús to pnéuma autón ekbálei eis ten éremon”.

En segundo lugar, hay un matiz en que la versión de Marcos concuerda con la de Mateo y no con la de Lucas. Me explico, Marcos y Mateo coinciden en afirmar que el Espíritu Santo impulsó a Jesús al (hacia el) desierto (“eis ten éremon”), a diferencia de Lucas que sugiere que el Espíritu Santo guiaba (conducía) a Jesús en el ámbito del desierto (mientras estuvo en el desierto: “en te erémo”). En tercer lugar, y con relación específica al verbo, Marcos usa el presente histórico (“ekbálei” forma verbal de “ekbálo”), tiempo que en la narración de hechos pasados se usa para hacer los eventos más vívidos o actualizarlos en el presente. En este aspecto disiente tanto de Mateo (que usa aoristo pasivo del verbo “anágo”) como de Lucas (que usa el imperfecto pasivo del verbo “ágo”).

Otra nota adicional: Algunas reflexiones respecto del uso instrumental en la Biblia de de «la palabra» y «el aliento» divino la palabra” y “el aliento” de Dios

En el Antiguo Testamento encontramos algunos ejemplos claros del uso instrumental de «la palabra» del Señor (YHVH), así como de su «aliento» o «espíritu».

En primer lugar, consideremos la idea a la que apunta la expresión “Y dijo Dios” en todo el capítulo uno de Génesis (versículos 3, 6, 9, 11, 14, 20, 24). Compárense estos versículos con la primera parte del Salmo 33.6, cito: “Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos”. La idea que es común a los versículos citados del Génesis y del Salmo 33, es que la palabra (hebreo “dabár”) del Señor (YHVH) es creativa; en otras palabras, es una causa instrumental.

En segundo lugar, en Génesis 2.7 igualmente es clara la idea de que «el aliento» divino también es creador y vivificante, observemos: “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento (hebreo “neshamáh”) de vida, y fue el hombre un ser viviente”. Compárese ahora la segunda parte del Salmo 33.6, cito: “Y todo el ejército de ellos por el aliento (hebreo “ruáj”) de su boca.

Ahora bien, resulta interesante el paralelismo que podemos observar entre este uso instrumental de «la palabra» y del «aliento» o «espíritu» del Señor (como causas instrumentales), con el uso instrumental de «la palabra» de «Ra», en el himno egipcio a «Ra» (que también se escribe «Re», dios creador y soberano).

Consideremos el siguiente fragmento del himno a «Ra»:

“Cuando el todopoderoso habla, todo viene a la vida. No había cielo ni tierra. Ni había tierra seca, ni reptiles en la tierra”

“Entonces hablé y las criaturas vivas aparecieron…” (Fuente: la obra «Pararelos del AT» página 7)

En el NT también encontramos el uso de «la palabra» (griego “lógos” y “rhéma”) como causa instrumental, observemos:

“Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra (“rhéma”) de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía” (Hebreos 11.3)

“Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra (“lógos”) de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste” (2 Pedro 3.5)

Ahora bien, partiendo de algunas ideas desarrolladas por Raymond E. Brown en la introducción a su comentario al evangelio de Juan (en dos tomos, y publicado por Ediciones Cristiandad), paso a las siguientes conclusiones relativas principalmente al uso del término griego “lógos” (palabra) en el prólogo del evangelio de Juan.

En primer lugar. La idea de una palabra de Dio creadora no es exclusiva del pensamiento hebreo. Y yo digo, que no sólo que no es exclusiva del pensamiento hebreo, sino que además no es la primaria ni la más antigua. Baste como ejemplo la cita que hice más arriba del himno a «Ra», dios egipcio.

En segundo lugar. Respecto de la posible influencia del pensamiento de Filón en el evangelio de Juan, Brown plantea: “Según Filón, el lógos creado por Dios, era un intermediario entre Dios y sus criaturas; el lógos divino daba sentido y orden al diverso. Era casi un segundo dios, el instrumento de Dios en la creación y el modelo del alma humana. Sin embargo, en Filón no están claras ni la personalidad ni la preexistencia del lógós”

También sostiene Brown: “personalmente creemos que los datos señalan más bien a la existencia de un trasfondo común que comparten Filón y Juan.” Luego sugiere que posiblemente lo haya explicado mejor Jean Braun cuando dijo: Si Filón nunca hubiera existido, lo más probable es que el cuarto evangelio no hubiera sido distinto de cómo es”.

En tercer lugar, Brown plantea: “No hay un solo paralelo semítico que explique por completo el uso de «la palabra» en el prólogo del evangelio de Juan. Sin embargo, tomados en conjunto hay varios antecedentes que pueden contribuir notablemente a hacer más inteligible ese uso”.

También sostiene que: “La actividad de «la palabra» en la creación, en el mundo y por encima de todo en la historia de la salvación, indica que este concepto está más cerca de las implicaciones dinámicas del hebreo “dabár” que de la abstracción intelectual implícita en los usos filosóficos del “lógos” griego.”

En cuarto lugar, Brown afirma: La personalización de la palabra sería la innovación teológica que aporta el pensamiento cristiano. También que: “La encarnación de la palabra es una aportación singular del cristianismo”.

En resumen, sostiene Brown: “Parece que la noción de «la palabra» en el prólogo del evangelio de Juan se aproxima más a las corrientes del pensamiento judío (y digo yo, un pensamiento judío ya influenciado por el pensamiento heleno) que a las ideas puramente helenísticas”.

Ahora bien, a pesar de lo que afirma aquí Raymond E. Brown respecto de la influencia de Filón en el pensamiento joánico, pienso que tenemos que hacer la siguiente puntualización: Sólo el pensamiento cristiano ha ido tan lejos al divinizar y personalizar «el aliento» divino, así como al personalizar, divinizar y hasta hacer encarnar «la palabra» de Dios.

Si bien hemos mostrado el uso instrumental de «la palabra» y «el aliento» divino en el mismo Antiguo Testamento, no es menos cierto que el pensamiento hebreo nunca ha visto en este uso fundamento alguno para personalizar y divinizar ambos conceptos. Precisamente mediante la personalización y la divinización de «la palabra» y «el aliento» divino es como el pensamiento cristiano ha llegado a hablar de la trinidad, ya sea en el sentido ontológico como en el sentido modalista.

En resumen, no hay formar alguna, según el pensamiento hebreo, de llegar a la idea de la trinidad característica del pensamiento cristianismo. El pensamiento hebreo no oculta el uso instrumental de «la palabra» y «el aliento» divino en el Antiguo Testamento hebreo respecto de la creación; no obstante, no considera que este uso proporcione bases adecuadas para justificar el hablar de Dios en una forma trinitaria (de manera ontológica ni modalista).

¡Hasta la próxima!

El papel y participación del Hijo (Jesucristo) en la creación Un análisis bíblico a partir de Juan 1.3 2 de 3

El papel y participación del Hijo (Jesucristo) en la creación

Un análisis bíblico a partir de Juan 1.3

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Héctor B. Olea C.

Texto de un segundo correo electrónico enviado por Timoteo sobre el mismo asunto (correo recibido por mí el lunes 28 de julio 2008):

Apreciado hermano Benjamín:

Gracias por tus atenciones en respuestas a mis cuestionamientos, pero créeme que no quedé claro con tu respuesta a quién creó el universo, Jesucristo o Dios el Padre.

Si podrías ser más específico te lo agradecería.

De Cristo siempre,

Timoteo

A continuación, mi respuesta, enviada el lunes 4 de agosto:

Estimado Timoteo, bendiciones.

A mí me parecía que mi respuesta había sido lo suficientemente clara, entonces, lo que me pregunté fue, ¿no fue clara mi respuesta o es que Timoteo, a toda costa, pretende sostener un argumento teológico a pesar de tener la evidencia bíblica en contra?

Mi respuesta es que, a pesar de que en la teología sistemática o dogmática se afirma sin más que la creación es obra de la trinidad, con una igualdad y protagonismo en iguales proporciones y responsabilidad; el Nuevo Testamento, por el contrario, reconoce que el Padre es creador (causa principal), y que el Hijo es un agente instrumental (causa instrumental).

Ahora bien, mi amigo Timoteo, no te sorprendas, pues estos tipos de debates son comunes entre la teología sistemática o dogmática y la teología bíblica; pues la primera, la teología sistemática o dogmática, parte de unas proposiciones generales que luego trata de hallar su fundamento en la Escritura (por medio del método deductivo, que de una declaración general pretende sacar conclusiones particulares; por ejemplo, decir que Jesucristo es creador, como causa principal, y luego desear que una serie de pasajes bíblicos específicos, que particularmente no la apoyan, sean vistos o interpretados a la luz de esa declaración inicial).

Pero la segunda, la teología bíblica, por medio del método inductivo, analiza las evidencias particulares para luego hacer una declaración con implicaciones generales; por ejemplo, la afirmación de que para el Nuevo Testamento la participación de Jesucristo en la creación es de tipo instrumental (causa instrumental y no principal) se apoya en las distintas y específicas referencias que encontramos en el Nuevo Testamento que describen la participación del Hijo en la creación, y que permiten llegar a tal conclusión.

Luego es preciso decir que el teólogo bíblico o exégeta, no está en la disposición de asignarle o atribuirle un sentido a un pasaje bíblico que su exégesis no permite.

Por eso el exégeta está dispuesto a reconocer, por ejemplo, que un pasaje bíblico muestra una postura un tanto diferente a la que encontramos en otro u otros con relación al mismo tema (recuerda el contraste entre Hebreos 1.2 y 10, aunque vale decir que es posible que el autor de Hebreos al llegar al versículo 10 afirme algo que debe entenderse a la luz del versículo 2, donde ya, previamente, había hablado del papel del Hijo en la creación, como de causa instrumental, y del Padre como causa principal).

En otras palabras, el teólogo sistemático procura mantenerse en una actitud que vela siempre por el mantenimiento de sus proposiciones, las que valida de antemano, y pretende reafirmarlas en su trabajo y reflexión teológica, muchas veces a costa del real y verdadero significado de unos pasajes en particular.

Por otro lado, el teólogo bíblico o exégeta, se mantiene en actitud vigilante para que las formulaciones teológicas tengan un real asidero bíblico. El teólogo bíblico sólo está en la disposición de afirmar la formulación o proposición teológica que la exégesis de los pasajes en cuestión permita.

A fin de darme a entender lo mejor posible, paso a explicarte algunos conceptos que se usan en la filosofía al hablar de la causalidad y los efectos. En primer lugar, se reconoce que todo efecto tiene una causa. Luego, es necesario hablar de dos tipos principales de causas. El primer plano está la llamada causa eficiente (causa en sentido estricto), que es aquella causa que por su acción produce un ente llamado efecto. Más tarde se establece dentro de la causa eficiente (categoría Aristotélica) una división interna: Por un lado está la llamada causa principal, aquella causa que con su acción, mediante sus propios medios (causa instrumental), pone en existencia un ente llamado efecto.

Por otro lado, está la causa instrumental que, aunque verdadera causa, necesita de la causa principal, la cual echa mano de ella y la conduce. En términos teológicos, diríamos que el Padre (causa principal) realiza su obra mediante la acción del Hijo (causa instrumental).

Es interesante que la Biblia le atribuya la creación no al Hijo, a Jesucristo, sino a Dios el Padre, mediante la acción instrumental del Hijo. En síntesis, por lo menos, en los pasajes analizados, el papel protagónico en la creación se le atribuye al Padre (causa principal), y al Hijo, el papel de medio o instrumento (causa instrumental). Observación: Aquí, en lugar de la palabra “instrumento”, originalmente y de manera no muy acertada, usé la palabra “agente”.

Finalmente, además de los dos pasajes que te mencioné en mi comentario anterior, te cito dos pasajes más que reafirman la idea de que el Padre es el creador (causa principal) y el Hijo, Jesucristo, causa instrumental. Estos dos pasajes son: 1 Corintios 8.16 y Colosenses 1.16, y 17, cito:

1 Corintios 8.6: para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.

Colosenses 1.16, 17: Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. 17Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten;

Para concluir, otra observación más, resulta muy interesante que afirmemos que la creación es obra del Dios trino, mira por ejemplo, lo que dice al respecto el «Nuevo Diccionario Bíblico Certeza»: “La obra de la creación se atribuye en distintos pasajes a las tres personas de la Trinidad: al Padre, p. ej. en Gn. 1.1; Is. 44.24; 45.12; Sal. 33.6; al Hijo, p. ej. en Jn. 1.3, 10; Col. 1.16; al Espíritu Santo, p. ej. en Gn. 1.2; Job 26.13. Esto no ha de tomarse como si distintas partes de la creación deben atribuirse a diferentes personas de la Trinidad, sino más bien que la obra en su conjunto es obra del trino Dios”.

Ahora bien, pesar de lo que dice el diccionario citado, podemos observar que en la Biblia, sólo dos pasajes, aunque uno es discutible, son los que nos dan los posibles elementos para decir que mencionan en sí mismos, al hablar de la creación, a la trinidad en acción. Estos dos pasajes son: Génesis 1.26 (discutible, y que además habla específicamente de la creación del ser humano), y el Salmo 33.6. Quizás, entonces, debiéramos decir que solamente tenemos un solo pasaje que menciona las tres personas de la trinidad obrando en conjunto en la creación.

Luego, tenemos que decir que disponemos, en mayoría, de unos cuantos pasajes que mencionan nada más al Padre y al Hijo, a saber: Juan 1.3; 1 Corintios 8.6; Hebreos 1.2; 11.3. Con relación a este último pasaje, Hebreos 11.3, va en la misma línea de Juan 1.3; Colosenses 1.16 y 17; Salmo 33.6, al señalar al Hijo como causa instrumental, no principal. Por otro lado, hay que destacar que el Salmo 33.6, pone la acción del Espíritu Santo al mismo nivel que la del Hijo, es decir, como una causa instrumental.

Respecto del Salmo 33.6, quiero puntualizar que el texto hebreo del mismo usa la misma estructura gramatical para hacer referencia a la acción de la palabra “dabar” (palabra; LXX: “lógos”), y “ruáh” (espíritu, aliento; LXX: pnéuma). Lo mismo hace la Septuaginta (LXX).

En el texto hebreo del Salmo 33:6 la palabra que se traduce “palabra” (“dabar”) y la que se traduce “aliento” (ruáh”) aparecen con la preposición “be” que puede señalar, entre otras ideas, la de instrumento (con, por medio de, a través de) o causa (por causa de), en la siguiente manera: “bedabár” (con o por medio de la palabra), y “uberuáh” (y con o por medio del aliento o espíritu). Por otro lado, si bien dije que la preposición hebrea “be” también puede señalar la idea de causa, por todas las evidencias presentadas y analizadas en este trabajo, consideramos que la idea aquí no es la de causa, sino la de instrumento.

En este mismo sentido, un factor que debemos tomar en serio es que la Septuaginta tradujo ambas expresiones hebreas con el dativo instrumental. La expresión “bedabár” fue traducida por “to lógo”, y la expresión “uberuáh” fue traducida por “kái to pnéumati”.

Con relación a las versiones de la Biblia, digo que en el Salmo 33.6 tenemos el mismo problema planteado con Juan 1:3, sólo que, por ejemplo, una versión que nos ayuda en Juan 1.3, con relación a la Reina Valera de 1960, como la Versión Popular Dios Habla Hoy, en este caso, sin embargo, no ayuda en nada, pues tradujo igual que la primera.

Observemos, por ejemplo la traducción de Juan 1.3 en la Reina Valera 1960 y en la versión popular Dios Hablar Hoy

Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Reina Valera 1960)

Por medio de él, Dios hizo todas las cosas; nada de lo que existe fue hecho sin él” (Versión popular Dios Habla Hoy)

Observemos ahora la traducción del Salmo 33.6 en la Reina Valera 1960 y en la versión popular Dios Hablar Hoy

Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca” (Reina Valera 1960)

Por la palabra del Señor fueron hechos los cielos, por el soplo de su boca, todos los astros” (Versión popular Dios Habla Hoy)

¿Se nota la inconsistencia de la versión popular Dios Habla Hoy? ¿Se nota la persistencia de una traducción desacertada en la Reina Valera 1960 en ambos pasajes?

Conclusión: La creación es obra del Dios trino, según la nomenclatura cristiana, y de acuerdo a las tradicionales teologías sistemáticas cristianas; pero la Biblia le reconoce un papel al Padre que no se lo reconoce al Hijo, ni al Espíritu Santo. Por eso es que usualmente la tradición cristiana y evangélica habla del Padre como creador, del Hijo como redentor, y del Espíritu Santo como santificador. Un ejemplo notable de una obra teológica, es el libro de Francisco Lacueva, «Curso práctico de Teología Bíblica», de CLIE, que está dividida precisamente de la siguiente manera: Dios creador (donde menciona la trinidad, pero se destaca la persona del Padre), Dios redentor (que es más bien Cristología en específico) y Dios santificador (que es más bien Pneumatología en específico).

De todos modos, quiero insistir en que tenemos que reconocer que en la Biblia la mayoría de los pasajes que hablan de la creación hacen referencia principalmente a Dios el Padre, por ejemplo: Génesis 1 y 2; Isaías 44.21, 24; 45.11, 12; Salmo 102.25, 26. Un caso ejemplar es el de Hechos 17, donde Pablo, en su visita a Atenas, aunque promueve al Cristo resucitado, lo presenta como el resucitado por el Dios que hizo los cielos y la tierra, y que también hizo al género humano.

Parece clara la idea que en este pasaje Pablo tiene en mente: al Padre como creador, y a Jesucristo como el enviado y resucitado por éste (véase a Hechos 17.22-31). Ahora bien, creo que prácticamente todos los cristianos vemos a Jesús en la expresión “por aquel varón a quien designó” de Hechos 17.31 (véase también Juan 15.26). Lo interesante es que la forma en que aparece en el griego la expresión “por aquel varón a quien designó” es en el dativo instrumental, lo que señala a Jesucristo como instrumento de Dios el Padre por medio del cual juzgará al ser humano en el juicio escatológico. No obstante, no quiero dejar de llamar la atención con relación al hecho de que en 1 Corintios 11.32 Pablo usa la estructura de gramatical que emplea la preposición griega “jupó” más el caso genitivo para hablar de una especie de juicio o castigo no escatológico realizado por Jesús (krinómenoi de jupó tu kuríu”).

Finalmente, quiero insistir en destacar que la participación del Hijo y del Espíritu Santo en la creación es señalada como la de instrumentos del Padre, véase por ejemplo: Juan 1.3; Hebreos 1.2; Job 33.4; Salmo 33.6. De esta manera los cristianos podemos decir con confianza que la creación es obra del Dios trino.

Una pregunta: Mi hermano Timoteo, si estás tan interesado en los estudios bíblicos y teológicos, ¿Por qué no te matriculas a estudiar Biblia y Teología? Creo que esta es una opción que debes considerar pronto y seriamente.

Bendiciones,

Benjamín Olea C.

¡Hasta la próxima!

lunes, 9 de abril de 2012

El papel y participación del Hijo (Jesucristo) en la creación Un análisis bíblico a partir de Juan 1.3 1 de 3

El papel y participación del Hijo (Jesucristo) en la creación

Un análisis bíblico a partir de Juan 1.3

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Héctor B. Olea C.

A manera de introducción:

El intercambio de ideas que ahora comparto con un público más amplio, se hizo original y específicamente vía correo electrónico a partir de un estudio que desarrollé en una sección que produje en un programa radial por espacio de diez años (1999 al 2009), en horario de 6:00 a 7:00 PM. En este caso hago referencia al programa del martes 15 de julio del año 2008. El estudio de la ocasión tenía como tema “El problema del canon dentro del canon”.

Un día después, el miércoles 16 de julio, recibí un correo electrónico de un oyente planteándome una inquietud que le originó el estudio que había desarrollado el día anterior.

Por ética no voy a identificar el nombre real del oyente. Por tal razón me referiré a él simplemente como Timoteo.

Por otro lado, me parece oportuno decir que haré mención de la interacción del referido oyente y mi persona, de manera íntegra, es decir, los correos los voy a citar tal y como originalmente se recibieron y enviaron; salvo la introducción que hice de algunas correcciones gramaticales, de estilo y énfasis. Además, por las implicaciones de la respuesta que ofrecí, consideré de lugar agregar para esta ocasión una nota adicional sobre la idea de agencia y de medios en el griego del Nuevo Testamento.

Entremos, pues, en materia.

Contenido del correo enviado por Timoteo (correo recibido por mí el miércoles 16 de julio 2008):

Apreciado hermano Benjamín:

Este martes escuché su atenta sección en su programa de Radio Ven, en la cual se debatía sobre las traducciones de la Biblia. Se hizo referencia a Juan capítulo 1 verso 3, indicando que la mejor traducción sería que “por medio de él fueron creadas todas las cosas”; en lugar de que “todo fue creado por él”, como dice la Reina Valera 1960.

¿No significa lo mismo?

Si quiero decir que algo es hecho por medio de alguien, o que ése alguien hizo tal cosa. En este caso ¿qué se quiere explicar diciendo “por medio de él”? ¿No fue Jesucristo quien creó todas las cosas, según Apocalipsis 4. 11 y Hebreos 1.10?

Gracias por tus atenciones, y que el Señor te siga bendiciendo.

Timoteo

A continuación, mi respuesta, enviada el jueves 17 de julio:

Estimado Timoteo, saludos cordiales en Cristo. Aprovecho la ocasión para darte las gracias por tu correo de hace unos días y que nunca respondí.

Ahora paso a abordar tu inquietud.

En primer lugar, te digo que es un error metodológico muy común pretender interpretar un texto por otro u otros, sin hacer el debido análisis del primero. Lo correcto es procurar establecer el real y sentido del primer pasaje, y en un segundo momento, establecer las relaciones con otros textos, verificando su continuidad o discontinuidad, su concordancia o contrastes. La verdad es que cada texto tiene su propia teología, su propio contexto y su propia problemática, y esto es algo que nunca se debe olvidar en la labor de interpretación bíblica.

Te diría, de entrada, sin apelar a ningún análisis, que a la luz del texto griego, Juan 1.3 señala a Jesucristo como medio, no como causa principal de todo lo creado. Luego, por medio de un examen adecuado, hay que ver cuál es la teología de Hebreos 1.10 y Apocalipsis 4.11. Es por medio de un serio análisis, o sea, a posteriori, y no a priori, que estaremos en las condiciones de decir que entre Juan 1.3 y los otros dos pasajes en cuestión existe una continuidad o discontinuidad.

Antes de pasar al análisis teológico es preciso hacer algunas aclaraciones relativas a la gramática. La preposición “por” se usa para expresar varias ideas, aquí te menciono las más relevantes para nuestro caso. Veamos pues, cuatro de las ideas expresadas por la preposición “por”:

Causa: Por ti estoy aquí (es decir por tu causa)

Medio: Por ti estoy aquí (tú fuiste el medio a través del cual llegué aquí)

Sustitución: Por ti estuve allí (en tu lugar, representándote a ti, en tu nombre)

Agencia (modificador agente de la voz pasiva): Yo soy instruido por ti (tú eres mi profesor, tú mismo realizas la acción de instruirme)

Ahora bien, el problema es que el traductor de la Biblia debe traducir de manera precisa la idea de los textos en los idiomas originales. Por ejemplo, es cierto que la expresión “por él fueron hechas todas las cosas” puede señalar a Jesús como medio o agente instrumental (por medio de él) o causa principal (por causa de él).

La meta debe ser, pues, verificar cuál es el sentido del griego, en este caso, y luego usar una expresión castellana que transmita de manera precisa el sentido del griego.

La dificultad con Juan 1.3 en la Reina Valera de 1960 es que es ambigua, cuando en realidad el texto griego de Juan 1.3 no admite ambigüedades, pues transmite de manera precisa la idea de que “por medio de él fueron creadas todas las cosas”. Por eso favorezco cualquier traducción que use palabras como “por medio de él, a través de él”. A la luz de todo esto, no es verdad que sea lo mismo traducir “por él” y “por medio de él” en Juan 1.3.

Ahora, paso a darte unas ideas sobre los otros dos pasajes en cuestión, Hebreos 1.10 y Apocalipsis 4:11.

En primer lugar, con respecto a Hebreos 1:10 te digo lo siguiente: El contenido de Hebreos 1.10-12 es una cita del Salmo 102.25-27, pero desde la Septuaginta y no del texto masorético. Una diferencia fundamental es que el texto masorético no tiene la palabra “señor” que, en cambio, sí aparece en la Septuaginta. Entonces, el texto de la Septuaginta, aun cuando el Salmo no está hablando de Jesucristo, sino de Dios Padre, se presta mejor para la teología del escritor de Hebreos de presentar a Jesús como Señor. Digo, pues, que el escritor de Hebreos usa el Salmo 102.25-27 para su propósito, sin hacer lo que llamaríamos propiamente una exégesis.

Luego, si alguien quiere decir que en la cristología del autor de Hebreos Jesús no es medio, sino causa de todo lo creado (que es lo que parece sugerir Hebreos 1.10), tiene que tomar en serio a Hebreos 1.2, donde el mismo autor señala a Jesús, no como causa, sino como medio o agente divino (causa instrumental) por medio del cual Dios el Padre hizo el universo, concordando exactamente con la idea de Juan 1.3 en el griego (y a diferencia de la Reina Valera 1960).

Esta evidencia no debe ser motivo de preocupación, pues bien se sabe ya que el Nuevo Testamento no representa una teología monolítica, sino que es más bien un conjunto de teologías. El intérprete de la Biblia no debe crear tensiones cuando los textos no las tienen, pero tampoco debe suprimirlas cuando están en el mismo corazón de los textos bíblicos, fabricando armonizaciones artificiales que violan los principios más elementales de la exégesis.

Con relación a Apocalipsis 4.11, te digo lo siguiente: Si se lee correctamente, sin cortar o romper antojadizamente la unidad del texto donde nos convenga, la verdad es que el hilo y vínculo narrativo entre los capítulos 4 y 5 de Apocalipsis es clave para dilucidar el sentido de Apocalipsis 4.11. Me explico. En los dos capítulos en cuestión, aparece un trono, y uno sentado en el trono, ¿quién es el personaje sentado en el trono? La evidencia más segura es que se trata de Dios el Padre (nomenclatura cristiana).

Luego, la conclusión lógica y contextual es que lo que afirma Apocalipsis 4.11 está haciendo referencia al que está sentado en el trono, no a Jesucristo, sino a Dios el Padre. Así las cosas, inmediatamente se elimina de nuestro horizonte interpretativo la idea de que, según este pasaje, Jesús fue quién creó todas las cosas (como causa principal).

Finalmente, si identificamos a Jesucristo con el cordero que toma el libro de la mano derecha del que está sentado en el trono, repito, sin romper la unidad narrativa de los capítulos 4 y 5, es muy claro que Jesucristo no está sentado en el trono, y en consecuencia no le es aplicable a él lo dicho por Apocalipsis 4.11 (considérese Apocalipsis 4.2, 3, 10, 11; 5:1, 4, 5, 6, 7).

Otra cita bíblica a considerar es el Salmo 33.6, que tanto en el texto masorético como en la Septuaginta, transmite la idea de que el “lógos” (palabra griega que significa “palabra”, y que traduce a la hebrea “dabar”, también “palabra”), que también aparece en Juan 1.1 para referirse a Jesucristo), fue un instrumento por medio del cual Dios el Padre (la expresión “Dios el Padre”, según la nomenclatura cristiana, no formó parte de mi respuesta original; la incluyo ahora para mayor énfasis) hizo los cielos.

Observación: en el párrafo anterior, en lugar de “instrumento” originalmente usé la palabra “agente”; la sustituyo pues se puede prestar a confusión; de todos modos la cuarta acepción de la palabra “agente” en el diccionario español de la Real Academia Española: “persona que obra con el poder de otra”, podría favorecer su uso aquí.

Ya sabes que me gustaría tener una opinión sobre los comentarios que comparto contigo. Tus comentarios me ayudarán a reafirmar, evaluar y hacer mejor mi trabajo.

Muchas gracias por tu atenta sintonía,

Bendiciones,

Benjamín Olea C.


¡Hasta la próxima!