sábado, 12 de marzo de 2016

Emulemos a Daniel, pero de manera coherente y consistente

Pienso que muchas personas estarían de acuerdo conmigo en el sentido de que si llegamos a la conclusión de que una determinada práctica, actividad, persona o nación, es por alguna razón, perversa, pecaminosa y abominable; una actitud congruente sería estar en la mejor disposición de evitar a ultranza recibir algún bien o beneficio que proceda directa o indirectamente de dicha actividad, práctica persona o nación, etc.

En consecuencia, es de suponer que las personas que entiendan que los Estados Unidos de Norteamérica es una nación perversa y abominable, porque reconoce, apoya y valida el matrimonio entre personas del mismo sexo (envíe o no a la República Dominicana un embajador declaradamente gay, y casado con un compañero y no con una compañera, como lo es el actual embajador James Brewster); más que a solicitar que el referido representante diplomático sea retirado y sustituido, emulando, pues, de manera coherente a la figura de Daniel  (quien se propuso no contaminarse con la comida real, de la perversa y abominable Babilonia -Daniel 1.8-16); deberían estar dispuestas a renunciar poseer una visa norteamericana (la que fuere, en caso de tenerla), y a no procurar adquirirla (en caso de no poseerla).   

Ahora bien, cabe preguntarse, ¿Qué porcentaje de las personas que actualmente están demandando la retirada del país de embajador James Brewster, tiene y disfruta de algún tipo de visa norteamericana? ¿Qué porcentaje de dicho conglomerado está en proceso de obtener una visa norteamericana, incluso, tiene planificado pisar suelo norteamericano en un futuro cercano?

Por otro lado, también es preciso preguntarnos: ¿En qué perjudica a una persona llevar la delantera en la lucha que persigue que el actual embajador norteamericano sea retirado de la República Dominicana? ¿En qué se perjudica en caso de que el referido representante diplomático sea finalmente retirado del país? En honor  la verdad, en nada, o en muy poca cosa; sin embargo, y por el contrario, muy posiblemente logre cierto protagonismo social, cierta y notable presencia en los medios de comunicación, además y quizás, obtenga uno que otro beneficio material o económico de manera colateral.

Pero ¿qué perderían y cómo serían afectadas si en cambio, renunciasen a tener el beneficio de una visa norteamericana? Se arriesgan, por un lado, a perder o a afectar negativamente su estatus social, y muy posiblemente, por el otro, verían afectada su economía y presupuesto personal y familiar, etc.  

Entonces, parece más sabio, aunque contradictorio y contraproducente, solicitar la retirada del país de un embajador perverso y abominable (representante de una nación perversa, pecadora y abominable); que estar dispuesto (a) a atentar contra el propio status social y económico, tomando la decisión  de renunciar a una visa norteamericana (en caso de ya poseerla), y a desistir de procurar obtenerla (en caso de no poseerla).   


En suma, mientras que la figura de Daniel estuvo dispuesta a no granjearse, a no usufructuar la comida real de la perversa y abominable Babilonia (Daniel 1.8-16); hoy, muchas personas que en cierto sentido pretenden imitarlo, seguir sus pasos y emular su comportamiento; muy por el contrario, están dispuestas a darse tremenda hartura, así de sencillo. 

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