martes, 1 de marzo de 2016

¿Cuál es, profesor, la mejor Biblia en español?

¿Cuál es, profesor, la mejor Biblia en español? No sé cuál pudiera ser, o la que pudiese merecer ese calificativo un tanto difícil de definir y precisar. En verdad no la conozco y no sé si en verdad existe. Lo que sí sé es que tenemos muchas y muy buenas versiones de la Biblia en español, unas surgidas en el ambiente del cristianismo católico, y otras en el ambiente del cristianismo protestante.

Lamentablemente el estudio comparativo de versiones de la Biblia con mucha seguridad, sin duda, nos permite decir, respecto de toda y cualquier versión (al menos en lo que tiene que ver con su fidelidad y apego a los textos fuentes), muy a pesar de los prejuicios que pesen contra cualquiera de ellas, y muy a pesar de lo muy recomendada que sea, o lo favorita que pudiera ser para un amplio sector del cristianismo en general; lo cierto es que cualquiera de ellas puede resultar: 1) Tan buena y acertada como las demás, al menos la mayoría, en un momento. 2) La mejor, o la que se ubica en los primeros lugares en relación al resto, en otro momento; 3) Tan mala, desacertada e inaceptable como las demás, al menos, la mayoría, igualmente en otro momento.

En suma, en verdad pienso que es inadmisible el pronunciamiento general sobre cualquier y toda versión de la Biblia, ya sea respecto de su acierto y apego a los textos fuentes, como de sus desaciertos y falta de apego a los mismo textos fuentes. Ahora bien, ¿Piensa usted que una determinada versión de la Biblia está bajo sospecha? sométala, pues, a un estudio comparativo donde estén las más prestigiosas y recomendadas versiones de la Biblia, proceda con honestidad intelectual, y saque usted sus propias conclusiones. ¿Piensa usted que una determinada versión de la Biblia tiene una calidad incuestionable, al menos en lo que a su apego a los textos fuentes se refiere? Igualmente, sométala a un serio estudio comparativo donde estén las versiones más criticadas o bajo sospecha, proceda con honestidad intelectual y saque sus conclusiones.

Por supuesto, será necesario que la persona que pretenda hacer ese estudio comparativo de versiones, pueda leer con propiedad y con sus propios ojos los textos hebreos, arameos y griegos que hoy sirven de base para la traducción de la Biblia y para la exégesis bíblica, así de sencillo.




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