lunes, 30 de mayo de 2016

David, ¿una persona conforme al corazón de Dios?

¿Por qué habrá tenido que arrepentirse tanto?

Héctor B. Olea C.

En verdad resulta paradójico y preocupante que, con relación a David, se apele tanto a expresión bíblica de que éste sería según el corazón de Dios, pero siempre asumiéndola e interpretándola fuera del contexto en que dicha expresión se usó en la Biblia, así como al margen del horizonte bíblico en que se la empleó, y cargándola de unos matices que evidentemente no se pueden sustentar en los elementos y datos que nos proporcionan los relatos bíblicos que nos dan a conocer las peripecias y los detalles de la vida de David.

En consecuencia, se hace rodear a David de una aureola que los relatos bíblicos mismos no la proporcionan, y lo proyectan en una manera que, sin duda alguna, no lo soporta la perspectiva en que se hizo en la Biblia la afirmación de que a diferencia de Saúl, éste sería conforme al corazón de Dios, y que haría nada más y nada menos lo que Dios le ordenara, lo que a Dios le agradara.

Pasemos, pues, a considerar el uso de la afirmación de que David sería un varón conforma a corazón de Dios.

El punto de arranque para el empleo de la afirmación de que David era conforme al corazón de Dios, lo encontramos en 1 Samuel 13.14 (sólo en la narración deuteronomista), en ocasión y contexto en el cual el profeta Samuel le comunica al rey Saúl que por su reiterada desobediencia, Dios lo había desechado para seguir siendo rey, y se había buscado un sustituto que era conforme a su corazón.


Consideremos dicho texto: “Mas ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó” (1 Samuel 13.14)

Ahora bien, es preciso tener en cuenta el contexto en el que se afirma que David “era conforme al corazón de Dios”. Pues bien, el relato bíblico deja ver que la afirmación de que David era conforme al corazón de Dios no se hace al final de la vida de David, como evaluación positiva de su vida, como resumen, testimonio o crónica conclusiva de su vida y ejemplo a seguir; sino más bien en el contexto y ocasión en el que se rechaza a Saúl por su reiterada desobediencia, y se presume al mismo tiempo de que Dios tenía un sustituto, el cual se suponía que habría de ser diferente, o sea, obediente.

En verdad se traza esa imagen optimista de David cuando en realidad éste apenas comenzaba a vivir, y no habían transcurrido ninguno de los hechos que lo luego lo introdujeron en la trama de la historia de Israel. De hecho, David comienza a formar parte de la narrativa, entra en el escenario de la historia y comienza a mencionarse su nombre, a partir de 1 Samuel 16.   

Llama entonces la atención que jamás en todo el Antiguo Testamento, y mucho menos después de la vida desastrosa que tuvo David en prácticamente todos los aspectos de su vida; jamás sostuvo la narración bíblica que David era una persona conforme al corazón de Dios. 

De hecho, después de su aparición en 1 Samuel 13.14, la única referencia a este pasaje en toda la Biblia, la encontramos en el Nuevo Testamento, en Hechos 13.22; y como ya dije antes, apuntando al contexto en que se plantea el rechazo de Saúl, y se proclama que ya había un sustito. En consecuencia, las únicas dos veces que en la Biblia se menciona la idea de que David habría de ser conforme al corazón de Dios, ninguna apunta al momento en que la figura de David estaba en   su cenit o ya declinando, cuando el inventario de su vida estaba bien avanzado; sino por el contrario, cuando éste apenas comenzaba a vivir y no había hecho nada de aquello que luego lo haría famoso y digno de mención en la historia de su pueblo.    

Consideremos también este texto: “Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero”

Ante esta apelación acrítica del autor de Hechos a 1 Samuel 13.14, cabe preguntar: ¿Habrá conocido el autor de Hechos la misma historia de David que nosotros conocemos, ateniéndonos estrictamente a la narración canónica del Antiguo Testamento? De todos modos, la apelación del autor de Hechos a 1 Samuel 13.14, como ya vimos, se hace en el contexto original en que se sugirió que David sería conforme al corazón de Dios, y no haciendo referencia a unos momentos posteriores.   

Ahora bien, por el contexto en que surge la idea de “un varón conforme al corazón de Dios”, tenemos que concluir que “un hombre según el corazón de Dios”, sencillamente sería un hombre común y corriente, de carne y hueso, pero preocupado y esforzado en hacer lo que Dios le ordenara, lo que Dios le pidiera, lo que le agradara a Dios, en fin, la voluntad de Dios (cosa que le fue prácticamente imposible para Saúl, y ciertamente para David también).

En consecuencia, el contraste que vino a sugerir la expresión “un varón conforme al corazón de Dios”, es el siguiente: Saúl, “hombre no conforme al corazón de Dios” (varón desobediente); el sustituto de Saúl, David, un “hombre conforme al corazón de Dios” (varón obediente).

Pero cabe preguntar: ¿Fue en realidad David un hombre conforme al corazón de Dios”, en el sentido básico al que apunta dicha expresión? ¿Fue David tan obediente como se esperaba? Además, al considerar todos los hechos de David, ¿en realidad fue Saúl tan malo como se cree o nos han hecho creer?

Conociendo, pues, todos los hechos de David, y desde una postura más justa y crítica, sin estar tan descaradamente en contra de Saúl, como se muestra el deuteronomista contrario a Saúl pero a favor de David; ni tan descaradamente a favor de David como lo estuvo el cronista; pienso que no hay una conclusión más  más plausible y evidente de que David no fue más obediente que Saúl, que Saúl no fue tan malo como se nos ha hecho creer, y que David tuvo una vida mucho más desastrosa, vergonzosa y calamitosa que Saúl en muchísimos aspectos. 

Es más, de poder haber conocido Samuel el inventario de los hechos y la vida de David, como nosotros, pienso que se sentiría decepcionado y que como nosotros, llegaría a la conclusión de que en realidad tampoco David pudo comportarse a la altura que se esperaba de él, y que tampoco pudo actuar conforme al corazón de Dios.  

En consecuencia, ciertamente no fue Saúl una persona conforme al corazón de Dios, pero David tampoco; sin embargo, lo que históricamente ha inclinado la balanza a favor de David es que Saúl nunca tuvo de su lado algún escritor que haya narrado las cosas estando de su lado, y desde la óptica de Saúl. No obstante, tampoco podemos perder de vista que para el deuteronomista ni David, ni Saúl, ni ningún otro rey de Israel antes y después de la división de la monarquía, pudo constituir o representar el rey perfecto, sino Josías. Observemos cómo se pronuncia el deuteronomista respecto del rey Josías en 2 Reyes 23.25:

“No hubo otro rey antes de él, que se convirtiese a Jehová de todo su corazón, de toda su alma y de todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moisés; ni después de él nació otro igual”

Luego, a la luz de las palabras del deuteronomista en el pasaje citado arriba, el rey ideal, el que en verdad actuó y se mostró conforme al corazón de Dios, aunque nunca se dijo tal cosa de éste, fue el rey Josías. 

Por otro lado, son muchas las personas que piensan que la actitud dócil con que David asumía, reconocía y se arrepentía de sus faltas, era el mejor testimonio, la mejor evidencia de que efectivamente era David conforme al corazón de Dios”.

Sin embargo, las personas que así piensan, no deben perder de vista los dos siguientes hechos:

En primer lugar, los constantes y reiterados arrepentimientos de David, precisamente vienen a demostrar que él no actuaba conforme al corazón de Dios, que no era todo lo obediente que se esperaba, que no actuaba ni se comportaba a la luz de las expectativas que se tenían de él cuando se lo escogió como verdadero contraste y alternativa en relación a Saúl.

En segundo lugar, los constantes y reiterados arrepentimientos de David, apuntan a su comportamiento decepcionante y a su fracaso como la figura que habría de transitar un camino distinto y de más augurios que el transitado por Saúl; en otras palabras, si David hubiese actuado siempre conforme al corazón de Dios, y a la luz de las expectativas que se tenían de él en ese sentido, sencillamente no habría tenido que arrepentirse tanto como en efecto tuvo que hacerlo. 

En esta misma línea de pensamiento, es preciso admitir que los constantes arrepentimientos de David no son una señal positiva de su obediencia, sino todo lo contrario, de su desobediencia.

En conclusión: El que se esperaba que David fuese conforme al corazón de Dios, es decir, que habría de obedecer a Dios en todo (aunque evidentemente no fue lo tan obediente que se esperaba); ¿hace imposible el que éste haya tenido una relación amorosa temporal de tipo homosexual con Jonatán? Obviamente que no. De hecho, no hay nada en la narración bíblica que haga imposible el que entre David y Jonatán haya existido algo más, mucho más que una simple amistad, así de sencillo.


¡Hasta la próxima!


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