lunes, 17 de octubre de 2016

De las versiones de la Biblia y lo relativo de su «imagen pública» (buena o mala)


Cuestiones de exégesis y traducción bíblicas


Héctor B. Olea C.


Una de las razones por la que no recomiendo ninguna versión de la Biblia en específico, no es porque no admita que, en cierto sentido y en una forma relativa, las haya mejores que otras; sino porque es posible que en el estudio de algún texto bíblico en particular y de interés especial en un momento decisivo de reflexión o curiosidad teológica; se dependa quizás de ella sola, con base en una excesiva confianza en su buena imagen pública, en lo mucho que es recomendada; pero con todo, es muy posible que en ese caso particular, la versión de la Biblia que goce de una muy buena imagen pública, no sea precisamente la mejor, y sí probablemente la peor.

En todo caso, un ejemplo ilustrativo que pone en evidencia lo relativo que resulta la imagen pública de las ciertas versiones de la Biblia, lo constituyen la traducción de muchísimos textos bíblicos en cuya traducción coinciden perfectamente “las mejores versiones de la Biblia”, las  versiones de la Biblia con “mejor imagen pública”, con las versiones con una imagen pública un tanto cuestionada, y las versiones de la Biblia con “peor imagen pública” (al menos en ciertos sectores).

Esto así, además de que existe en algunos casos, en muchos casos, una especie de “consenso” entre todas o casi todas las versiones de la Biblia tendente a impedir u obstaculizar y dificultar (aparentemente inconscientemente) el que las personas lectoras de la Biblia se enteren de lo que en realidad dicen los textos bíblicos en sus idiomas originales (al menos en un idioma específico y no sólo en un idioma específico, como lo he demostrado con relación a la defectuosa traducción en la mayoría de las versiones castellanas de Biblia, incluso en una buena proporción de versiones de la Biblia en inglés, del plural hebreo «baním» -estrictamente «hijos varones»-, así como su traducción en la Septuaginta: «juiói», con el mismo sentido, con el mismo valor semántico, en el Salmo 127.3-4).

Cierro, arrojando un poco más de luz respecto de la especie de consenso que sitúa en un mismo nivel, a las versiones de la Biblia con una sólida imagen pública, las que tienen una imagen pública aceptable, y las que cuentan con la peor imagen pública.

Hago referencia ahora a la desacertada traducción en plural («cielos») de la palabra hebrea «shamáyim» (cielo) en Génesis 1.1 y en el resto del Tanaj (AT hebreo), que en realidad debe traducirse en singular. Por supuesto, el problema adquiere dimensiones desproporcionadas cuando comprendemos que «shamáyim» se encuentra entre las palabras que ocurren entre 300 y 500 veces en la Biblia  Hebrea o Tanaj, de acuerdo a la obra «List of words occurring frequently  in The Hebrew Bible», de John D. W. Watts.

Ahora bien, lo cierto es que la palabra hebrea «shamáyim» tiene en hebreo una forma única, con la morfología de una palabra de número dual (que en hebreo se usa específicamente para indicar elementos que existen en pares, como los ojos, los brazos, los pies, etc., que no es lo mismo que el plural), pero sin ninguna referencia a número, como la castellana «crisis» que a pesar de su morfología no debe entenderse de por sí como un sustantivo en plural.  

Por supuesto, la forma en singular que en que asumió la Septuaginta la palabra hebrea «shamáyim», traduciéndola con la griega «uranón» («cielo», aquí en caso acusativo), tendencia que se mantuvo en la traducción de todo el Tanaj, debió servir de orientación y guía para la traducción de la palabra «shamáyim» por las demás versiones de la Biblia.

Obviamente, es muy lamentable que la tendencia de seguir la Septuaginta que por lo general han mostrado las distintas versiones de la Biblia, no se haya mantenido positivamente en este caso, ni en muchos otros.

Finalmente, y en pro de los objetivos de este artículo y como estudio de un caso concreto; recomiendo que se compare en la «Reina Valera 1960», en la «Biblia de Jerusalén de 1976», en la «Sagrada Biblia Nacar-Colunga», y en la «Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras», la traducción de la palabra «shamáyim» en Génesis 1.1; y la traducción de la palabra «baním» en el Salmo 127.3-4   




¡Hasta la próxima!

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