viernes, 16 de septiembre de 2016

¿«Creéis en Dios, creed también en mí»?


Cuando una Biblia muy recomendada no es mejor que una muy cuestionada


Héctor B. Olea C.

Una de las razones que personalmente tengo para no recomendar el compromiso y la dependencia de una determinada versión de la Biblia en particular, es precisamente el hecho de que a pesar de la muy buena imagen pública que pueda tener una específica versión de la Biblia, y muy a pesar de lo tan recomendada que pueda ser por muchas personas estudiosas de la Biblia; lo cierto es que en muchos casos una versión de la Biblia considerada como muy buena en sentido general, no es precisamente la mejor y resulta menos acertada que otra versión de la Biblia con una imagen pública muy cuestionada y de la que se tienen ciertas sospechas, igualmente generales y muchas veces un tanto injustificadas. 



En tal sentido, lo que me he propuesto en esta ocasión es analizar un pasaje bíblico muy conocido, un pasaje del NT (Juan 14.1b), con el objetivo de poner de relieve lo que realmente dice el texto griego, y en un segundo momento comparar la traducción que de dicho pasaje reflejan tres versiones específicas y muy conocidas de la Biblia: La «Reina Valera 1960» (RV), la «Biblia de Jerusalén» de 1998 (BJ) y la «Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras» (TNM). 

Pues bien, citaré a continuación la traducción de Juan 14.1 en las tres versiones de la Biblia mencionadas.

No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí” (RV)

No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí” (BJ)

“No se les perturbe el corazón. Ejerzan fe en Dios, ejerzan fe también en mí” (TNM)

Ahora bien, la problemática que quiero analizar en relación al pasaje que nos ocupa, se concentra específicamente en la segunda parte del mismo («creéis en Dios, creed también en mí»; según la RV y BJ; pero «Ejerzan fe -creed, crean- en Dios, ejerzan fe –creed-crean- también en mí»; según la TNM).

¿Cuál es la diferencia básica y radical que existe respecto de la traducción de la segunda parte de Juan 14.1 en las tres mencionadas versiones de la Biblia?

¿A cuál de las tres favorece el texto griego?

Para contestar estas dos preguntas de una manera acertada, paso ahora a citar y a analizar el texto griego que está detrás de la traducción que nos ocupa.

Pues bien, una transliteración fonética de la segunda parte de Juan 14.1 es:
«Pistéuete eis ton theón kái eis emé pistéuete»

Ahora bien, antes de ofrecer mi propia traducción del texto griego citado, tengo que advertir de la ambigüedad que involucra la forma verbal «pistéuete», que por cierto aparece dos veces en el texto.

Por un lado, «pistéuete» corresponde a la segunda persona del plural, tiempo presente, voz activa, modo indicativo, del verbo «pistéuo» (creer, tener fe), traducción: creéis vosotros, ustedes creen, ustedes tienen fe.

Por otro lado, «pistéuete» es una forma verbal en modo imperativo, tiempo presente, voz activa, de la segunda persona del plural, del mismo verbo «pistéuo»; traducción: creed vosotros, crean ustedes, tengan fe ustedes.

Ahora, a la luz de esta ambigüedad, teóricamente las traducciones posibles son:

«Ustedes creen en Dios, ustedes también creen en mí» (empleo del modo indicativo en ambas cláusulas)

«Crean ustedes en Dios, crean ustedes también en mí» (empleo del modo imperativo en ambas cláusulas)

«Ustedes creen en Dios, crean también en mí» (empleo del modo indicativo en la primera cláusula, pero el modo imperativo en la segunda)

Ahora bien, a pesar de la ambigüedad de la forma verbal «pistéuete», la sintaxis que muestra el texto griego de Juan 14.1, invita a considerar en un mismo nivel sintáctico, a entender en un mismo sentido la forma verbal «pistéuete», tanto en relación a Dios («Pistéuete eis ton theón»), como en relación a Jesús («eis emé pistéuete»).

Un detalle más que no se puede obviar es que las dos cláusulas que conforman la segunda parte de Juan 14.1 («Pistéuete eis ton theón» - «eis emé pistéuete»), están unidas y enlazadas por la conjunción «kái».

Al respecto tenemos que precisar que si bien la conjunción «kái» es a veces una conjunción adversativa (pero, más, sin embargo, no obstante); no es menos cierto que en el contexto de las clausulas en cuestión, es imposible pretender interpretar a «kái» como una conjunción adversativa.  .  

En consecuencia, la  única opción posible es interpretar aquí la conjunción «kái» como una conjunción de adición (y, también) que es precisamente su uso más generalizado.

En suma, a la luz de los factores considerados, una traducción acertada de la segunda parte de Juan 14.1 debe emplear el modo imperativo en las dos clausulas: «Crean ustedes en Dios, crean también en mí»; «Tengan fe en Dios, tengan fe también en mí».   

Ahora bien, pienso que la forma en que el mismo evangelio de Juan relaciona y hace depender la actitud que se tenga frente al Padre («patér», «theós», «Dios») con la actitud que se tenga frente al Hijo, también favorece aquí el empleo del modo imperativo en las dos cláusulas de Juan 14.1b, como lo refleja la traducción que personalmente he hecho y defiendo del pasaje en cuestión. En tal sentido, pasajes a considerar son:
   
Juan 5.24 “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida”

Juan 12.44-45 “Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió; 45y el que me ve, ve al que me envió”

Juan 14.9 “Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?”

Juan 12.48-50 “El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero. 49Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar. 50Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho.”

Evaluación y conclusión:

A la luz de nuestro análisis, a la luz de la traducción que personalmente he hecho (empleando el modo imperativo («crean, crean»; «tengan fe, tengan fe») en las dos cláusulas de Juan 14-1b); es preciso concluir que la «Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras» (que empleó el modo imperativo en las dos cláusulas: «Ejerzan fe en Dios, ejerzan fe también en mí»), refleja una traducción más acertada que la que se lee en la «Reina Valera 1960» y la «Biblia de Jerusalén 1998» (que tradujeron empleando el modo indicativo en la primera cláusula, pero el modo imperativo en la segunda («Creéis en Dios: creed también en mí»).

En consecuencia, Juan 14.1b es uno de esos tantos casos en que una versión de la Biblia con una imagen pública un tanto cuestionada y bajo sospecha, es mejor que algunas versiones de la Biblia con una mejor imagen pública, y muy recomendadas en la mayoría de los círculos de estudios bíblicos y teológicos, o al menos en muchos de ellos.

En todo caso, pienso que debemos estar en guardia, desde la perspectiva de un estudio bíblico serio, a la luz de una investigación seria, crítica, no caprichosa y no conformista de la Biblia; para poner en tela de juicio la especie de “censura previa” que se ha pretendido aplicar a ciertas versiones de la Biblia, por un lado; y por otro lado, frente a la especie de “aceptación a priori y acrítica”,  que se ha pretendido aplicar y reclamar para otras simples e igualmente versiones de la Biblia. En realidad debe haber una sospecha legítima sobre toda, absolutamente toda versión de la Biblia; aunque sin perder de vista que, y al mismo tiempo, toda versión de la Biblia es inocente hasta que se pruebe lo contrario, y por cierto, caso por caso, sin generalidades de ningún tipo.  



 ¡Hasta la próxima!


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