jueves, 29 de septiembre de 2016

«Si la Biblia no la condenó, fue porque no existió», un argumento sin fundamento


Cuando la interpretación de la Biblia ignora el dato bíblico mismo


Héctor B. Olea C.

Un argumento recurrente al que apelan las personas que se resisten a aceptar que entre David y Jonatán hubo una relación amorosa de tipo homosexual (a ultranza y al margen de lo que al respecto y en realidad dice la narración bíblica misma); es el siguiente:  

«Que no se ve que en la Biblia se le haya pasado juicio y reprochado a David el haber tenido una relación amorosa de tipo homosexual, como otras malas acciones suyas».

Por supuesto, no niego que visto y planteado así, en el vacío, sin  tomar en cuenta la narración bíblica misma, los específicos relatos bíblicos que nos dan cuenta de la relación entre David y Jonatán; dicho argumento parece ser muy contundente, de mucho peso, y hasta con cualidad de irrefutable. Sin embargo, una vez que sometemos este argumento al control de los datos que nos proporciona la narración bíblica misma, se hace demasiado notorio lo falaz y carente de fundamento que resulta dicho argumento.

En tal sentido, pienso que es preciso, urgente e ineludible, plantearse con seriedad, serenidad, sin prejuicios, sin apasionamientos, con una verdadera preocupación por conocer la verdad y no por salvaguardar dogma alguno; la siguiente pregunta:

Según y estrictamente apegándonos a la narración bíblica: ¿cuándo es que por primera vez se le pasa balance y se enjuician las acciones de David? ¿En qué etapa de su vida es que, según los textos bíblicos, se enjuician las acciones de David?

Ahora bien, una respuesta adecuada y bien fundamentada a la pregunta planteada, debe ir en la siguiente línea:  

En primer lugar, lo que primero que hay que admitir es que una relación de tipo homosexual de David con Jonatán no fue condenada, ni vemos que le fuera reprochada particularmente a David, es sencillamente, porque en honor a la verdad, ningún caso de homosexualidad fue juzgado en la narración bíblica, con base en lo establecido en Levítico, en el código de santidad. Esto así muy a pesar de lo que muy posiblemente indica la existencia y la necesidad de la norma misma: el hecho de que la existencia de ella en cuanto al coito homosexual, se hizo necesaria precisamente para tratar de normar o erradicar una práctica aparentemente ya bien establecida.  

En segundo lugar, no vemos en la narración bíblica que las acciones y los hechos de David fueran sometidos a juicio hasta que éste no fue nombrado rey. Y en este sentido, podemos decir de manera categórica que el primer balance que se le pasa a las acciones de David, siendo ya rey, por supuesto, fue cuando éste hizo suya a la mujer de Urías y luego traza una trampa mortal para quitarle la vida al mismo Urías (considérese 2 Samuel 12.7-13).

Además, no podemos olvidar (ateniéndonos estrictamente a la narración bíblica) que la muy estrecha relación de David y Jonatán tuvo lugar mucho antes de que David llegara a ser rey, y como lo demuestra la narración bíblica misma, también fue anterior a la primera experiencia de relación amorosa heterosexual de ambos, con la intimidad implicada por supuesto.   

En conclusión, el que no veamos que se condene en la Biblia una relación amorosa de tipo homosexual de David y Jonatán, no significa que ésta no haya existido. En realidad no vemos que se condene en la Biblia una relación homosexual de David con Jonatán, sencillamente, porque, por un lado, ningún caso de homosexualidad fue juzgado alguna vez en la narración bíblica, con base en lo establecido en Levítico, en el código de santidad; y por otro lado, porque ninguna acción de la vida de David fue sometida a escrutinio, amonestada y condenada por profeta alguno, hasta que éste no fue nombrado rey; y en este sentido, cabe destacar que la relación de David y Jonatán tuvo lugar antes de que David fuese nombrado rey.    



¡Hasta la próxima!


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