martes, 6 de diciembre de 2016

La encarnación y el antisemitismo de Juan 1.11


Cuestiones de exégesis y traducción bíblica


Héctor B. Olea C.

A modo de introducción:

La razón de este artículo se encuentra  en la necesidad de tener que profundizar un poco más en algunos aspectos involucrados en una pequeña publicación que hice previamente sobre Juan 1.11. A continuación la referida publicación:

A pesar de que de todos modos es innegable el antisemitismo que involucra Juan 1.11; lo cierto es que la situación se torna aún más crítica y problemática cuando en la exégesis y traducción de dicho pasaje se cae en el error de confundir el acusativo plural neutro «ta ídia» (a las cosas suyas), con el nominativo plural masculino «joi ídioi» (los suyos); de esta manera, consciente o inconscientemente, acentúa la perspectiva cristiana la gravedad de la no aceptación general por parte del pueblo judío de la figura de Jesús de Nazaret como el Mesías esperado, opción por la que en cambio optó y sobre la que se fundó el cristianismo.

Al final, es claro, sin dejar de reconocer que es el cuarto evangelio el más antisemita de los cuatro canónicos, que si el autor del evangelio en cuestión hubiese querido comunicar la idea de que el complemento u objeto directo de la forma verbal «élthen» (vino), era al mismo tiempo el sujeto de la forma verbal «parélabon» (recibieron), más el adverbio de negación «no» («ou»); entonces hubiese empleado en la primera cláusula un acusativo plural masculino, o sea, «tús idíus» (a los suyos), y no el ya mencionado acusativo plural neutro «ta ídia» (a las cosas suyas). Fin de la cita.

Ahora bien, en virtud de que algunos aspectos y la terminología que usé en dicha publicación demandan cierto conocimiento de la gramática griega, y del castellano, por supuesto; por otro lado, dado que no son muchas las personas que pueden presumir de esos dominios, en este artículo procuraré arrojar un poco más de luz sobre ciertos aspectos del pasaje en cuestión, apegándome de manera estricta al texto griego, aunque por necesidad sin dejar de apelar a la terminología que usé en la publicación anterior.

En primer lugar, Juan 1.11 afirma, sin duda, “que los judíos no recibieron a Jesús” (en el texto griego «kái joi ídioi ou parélabon»: «y los suyos no lo recibieron») como el Mesías, y he aquí el descarado antisemitismo del autor del evangelio de Juan, así como en otros versículos (considérese por ejemplo, Juan 8.44-47; 12.36-43); esto así, pues lo que en verdad ocurrió fue que «no todo el pueblo judío lo recibió como el Mesías». 

En otras palabras, Jesús no fue rechazado como el mesías esperado por el pueblo judío en su totalidad, sino que más bien tuvo en el mismo una recepción parcial, que no es lo mismo. Es más, el cuarto evangelio mismo da un testimonio contundente e inevitable de que no pocos judíos aceptaron a Jesús como el Mesías (considérese 8.31; 11.45; 12.11; 13.33).  




En segundo lugar, Juan 1.11, en el marco de la cristología del cuarto evangelio, no sostiene «a quién» o «a quiénes» vino Jesús, más bien «a qué» vino Jesús. El texto griego de la primera cláusula del pasaje en cuestión, claramente afirma: «eis preposición empleada con el caso acusativo: a, hacia) ta ídia (adjetivo posesivo, en caso acusativo neutro plural: a las cosas suyas) élthen» (forma verbal en tiempo aoristo segundo, voz activa, modo indicativo, tercera persona singular, del verbo «érjomai»: vino ), o sea, «a las cosas suyas vino»; y no «eis tus idíus (adjetivo posesivo en caso acusativo masculino plural: a los suyos) élthen» («a los suyos vino»). 

Con otras palabras, si el autor del evangelio de Juan, en la primera cláusula del 1.11 hubiese escrito «eis tus idíus élthen», entonces sí sería verosímil e ineludible afirmar que Juan 1.11 declara «a quién» o «a quiénes» vino Jesús; sin embargo, frente al incuestionable hecho de que lo que en realidad escribió el autor de Juan fue: «eis ta ídia élthen», no queda otra opción razonable y textual que admitir que nuestro pasaje en cuestión más bien afirma «a qué vino Jesús», y no «a quién o quiénes». 

Insisto, si el autor del evangelio de Juan hubiese querido comunicar la idea de «a quién o a quiénes» vino Jesús, sin duda hubiese empleado una expresión que comunicara dicha idea de manera diáfana y sin ambigüedades, o sea, hubiese empleado el caso acusativo masculino plural («tus idíus»), y no el caso acusativo neutro plural («ta ídia»). 

Ahora y, en consecuencia, con base a que lo que en realidad dice el texto griego de Juan 1.11, podemos pronunciarnos crítica y responsablemente respecto de algunas versiones de la Biblia, a manera de ejemplo. No obstante, antes de pronunciarnos en ese sentido, es preciso advertir que sólo el autor de Juan sabía lo que tenía en mente y a qué apuntaba cuando empleó el neutro plural en la expresión «eis ta ídia élthen» («a las cosas suyas vino»).  

Habiendo hecho, pues, la debida salvedad, observemos cómo ha sido traducida la primera parte de Juan 1.11 en algunas versiones de la Biblia. 

«Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras»: “Vino a su propia casa”; «Biblia de Jerusalén 1998»: “Vino a los suyos”. Evaluación: Traducciones desacertadas e inadmisibles. Esto así, pues si el autor de Juan hubiese querido comunicar la idea que transmite la «Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras», así como la «Biblia de Jerusalén 1998», en lugar de escribir «eis ta ídia élthen» («a las cosas suyas vino»), hubiese escrito «eis tus idíus élthen» («a los suyos vino»).

«Nueva Traducción Viviente»: “Vino a los de su propio pueblo”. Evaluación: Traducción desacertada e inadmisible, que cae en el mismo error que la «Biblia de Jerusalén 1998», y la «Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras», por supuesto es, en consecuencia, desacertada en la misma proporción que las dos anteriores, y por las mismas razones. 

«Nueva Biblia Española»: “Vino a su casa”.  Evaluación: Traducción desacertada e inadmisible, que cae en el mismo error que la «Biblia de Jerusalén 1998», la «Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras» y la «Nueva Traducción Viviente», en la misma proporción y por las mismas razones. 

«Biblia Peshita en español»: “Vino a los suyos”. Evaluación: Traducción desacertada e inadmisible, que cae en el mismo error que la «Biblia de Jerusalén 1998», la «Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras», la «Nueva Traducción Viviente», y la «Nueva Biblia Española», en la misma proporción y por las mismas razones. 

«La Sagrada Biblia, traducida de la Vulgata Latina»: “Vino a su propio pueblo”. Evaluación: Traducción desacertada e inadmisible, que cae en el mismo error que la «Biblia de Jerusalén 1998», la «Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras», la «Nueva Traducción Viviente», la «Nueva Biblia Española», y «Biblia Peshita en español», en la misma proporción y por las mismas razones.  

Observaciones:

Por un lado, si el autor del evangelio de Juan hubiese querido apuntar de manera estricta y sin ambigüedad alguna a la idea de «su propio pueblo», en concordancia con la traducción que hizo la «Nueva Traducción Viviente» y «La Sagrada Biblia, traducida de la Vulgata Latina»; es claro que hubiese utilizado una de dos palabras que conocía y que irían en esa dirección. En tal sentido es preciso considerar el uso de la palabra «ójlos» («óklos»), en Juan 7.12: gentío, muchedumbre, pueblo. También habrá que considerar en Juan 8.2; 11.50; 18.14, el uso de la palabra «laós»: pueblo, gente, nación.    

Por otro lado, si el autor del evangelio de Juan hubiese querido apuntar de manera estricta y sin ambigüedad alguna a la idea de «su propia casa», en concordancia con la traducción que hizo la «Nueva Biblia Española» (“Vino a su casa”); sin duda que podría haber utilizado una de dos palabras sinónimas que evidentemente conocía y tenía a su disposición. En tal sentido habrá que considerar el uso de la palabra «óikos» («casa», de género gramatical masculino), en Juan 2.16, 17; 7.53; 11.20; así como el uso de la palabra «oikía» («casa», de género gramatical femenino), en Juan 4.53; 8.35; 11.31; 12.3; 14.2.

Finalmente, traigo ahora a colación, dos versiones de la Biblia como ejemplos de acertadas traducciones, y explico el por qué. En primer lugar, la «Reina Valera 1960»: “A lo suyo vino”; en segundo lugar, la «Nueva Versión internacional»: “Vino a lo que era suyo”.

Ahora bien, ¿por qué son acertadas estas dos últimas versiones de la Biblia? ¿Por qué es preferible la traducción hicieron de Juan 1.11 que todas las anteriores? 

La razón es que sencillamente ambas versiones optaron por quedarse en un marco de cierta indefinición en exacta y precisa concordancia con el autor del evangelio de Juan. En este sentido, el «a lo suyo» de la Reina Valera 1960, y el «a lo que era suyo», de la Nueva Versión Internacional (ambos neutros en singular), comunican a la perfección la idea del neutro plural griego utilizado por el autor de Juan, o sea, «eis ta ídia» («a las cosas suyas»).

Por supuesto, será la reflexión teológica la que sin duda habrá de tratar de manera imaginativa, creativa, y hasta especulativa, las posibles implicaciones del neutro plural griego «eis ta ídia» («a las cosas suyas»).     



¡Hasta la próxima!

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