jueves, 14 de abril de 2016

Jesús y la oración

Llama la atención que en el contexto del «sermón de la montaña», la mención explícita de la oración por parte de Jesús (Mateo 6.5-15), no es como medio de lograr un fin, y mucho menos como la vía de obtener o conseguir el establecimiento de las condiciones que en dicho sermón Jesús esperaba que se lograran accionando y trabajando activa y positivamente por ellas (por ejemplo; ser mansos, misericordiosos, pacificadores, ser luz y sal, tener un comportamiento responsable como manera de evitar la necesidad de ofrecer juramentos, no pagar mal por mal, ni hacer bien sólo a la persona que te hace bien, etc.);

Sino: 1) para combatir la hipocresía de algunos judíos (aparentemente de la corriente farisea) que oraban en público presumiendo de su piedad y devoción (como muchas personas hoy); 2) para atacar y mostrar su desacuerdo con la práctica de algunos gentiles, que usaban y abusaban de la repetición (igual que muchas personas hoy), como forma de forzar a Dios a cumplir sus mayores deseos, y de ponerlo al servicio irrestricto de su particular agenda; y 3) para establecer un “modelo de oración” en el que se reconoce el señorío de Dios, se busca el hacer su voluntad, y reconocemos nuestros fallas y debilidades.
   
En suma: En el contexto del «sermón de la montaña», las condiciones que Jesús supuso que se habrían de logar trabajando y accionando, la mayoría de las comunidades cristianas y evangélicas hoy, han entendido que se han de lograr sencilla o básicamente «orando».


¡Hasta la próxima!

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