sábado, 4 de julio de 2015

¿Son las relaciones homosexuales «contra naturaleza»? Un análisis y exégesis de Judas 7, y Romanos 1.26-27

¿Son las relaciones homosexuales «contra naturaleza»?
Un análisis y exégesis de Judas 7, y Romanos 1.26-27


Héctor B. Olea C.

A modo de introducción:

El objetivo de este estudio no es otro que el que siempre ha motivado mis reflexiones y la elaboración de mis comentarios en tono a la Biblia: hacer oír la propia voz de los textos en su propio contexto, tomando la debida distancia de las rígidas y artificiales sistematizaciones y concordistas líneas interpretativas que en diversas maneras ejercen violencia sobre los textos bíblicos.

Por otro lado, otra razón más para la realización de este estudio, consiste en la constatación de una defectuosa y sesgada traducción de los pasajes objetos de estudio en este trabajo, traducción y forma textual que, sin duda, explica y hasta hace prevalecer y parecer razonables ciertas líneas interpretativas.

Finalmente, consiste este estudio en un trabajo valiente, crítico y decidido a promover la necesaria relectura de los textos bíblicos y, por supuesto, la necesidad de repensar ciertas conclusiones y posturas, a la luz de los datos que aporte este trabajo.
   
¡Manos a la obra!

Análisis y comentario de Judas 7

Según Judas 7, ¿Es la homosexualidad un acto contra naturaleza, antinatural?
¿Qué es lo que en realidad enseña y hacia donde apunta este pasaje?

Una brevísima introducción a la carta de Judas

La carta de Judas, a pesar del nombre del autor con que se identifica, en realidad es una carta pseudónima, cuyo autor en verdad se desconoce. Fe escrita a finales del primer siglo, alrededor de los años 90 o a principios del segundo siglo de nuestra era. Muchos estudiosos conservadores la fechan alrededor de los años 50.

Destaca Raymond E. Brown que esta pequeña carta tiene tres ejemplos de castigo a la desobediencia y su aplicación (versículos 5-10)

El primer ejemplo, un grupo de israelitas que habiendo sido liberados de la esclavitud egipcia, luego no conservaron la fe y perecieron en el desierto.

El segundo ejemplo, un número no especificado de ángeles (mensajeros celestiales) que no mantuvieron su integridad y tuvieron contacto sexual con mujeres.

En tercer y último ejemplo, la destrucción de Sodoma y Gomorra, cuyo pecado, según el autor de esta carta, fue similar y de la misma naturaleza que el de los ángeles que no conservador su integridad y posición de honor; en consecuencia, el definir y describir con precisión el pecado y desobediencia de los ángeles que no conservaron su integridad, será clave y vital para comprender (y definir bien cuál fue el pecado de Sodoma y Gomorra), evaluar y aplicar el mensaje de esta carta respecto de las dos ciudades en cuestión.   

La traducción de Judas 7 en la versión Reina Valera 1960

“Como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno”

La transliteración fonética de Judas 7

“Jos Sódoma y Gómorra kái jai perí autás póleis ton jómion proton tútois ekpornéusasai kái apelthúsai opíso sarkós jetéras, prókeintai déigma purós aioníu díken jupéjusai”

Una traducción literal de Judas 7

“Como Sodoma y Gomorra, y las ciudades vecinas que a semejanza de estos primeros (referencia a los ángeles del versículo 6 que no guardaron su dignidad) se prostituyeron (corrompieron) y fueron tras otra carne (carne de otra naturaleza), fueron puestas como ejemplo (advertencia), sufriendo el castigo del fuego eterno”  




¿Y si David y Jonatán fueron algo más que muy buenos amigos?



Una traducción fluida (por equivalencia dinámica) de Judas 7, a la luz del texto griego reflejado por la transliteración fonética arriba citada

“A semejanza de los mensajeros celestiales que no guardaron su dignidad y buscaron tener relaciones sexuales con seres de otra naturaleza (mujeres), así también Sodoma y Gomorra y sus ciudades vecinas, se corrompieron y procuraron tener relaciones sexuales con seres de otra naturaleza (seres celestiales, no humanos); por eso fueron destruidas, como advertencia para nosotros”

Análisis crítico de la traducción de Judas 7 que se observa en la versión Reina Valera, y por extensión, de otras versiones de la Biblia, también  

El elemento problemático de la traducción que muestra la versión Reina Valera de Judas 7, es empleo de la expresión «vicios contra naturaleza»; traducción aceptable y hasta explicable, pero problemática a la luz del texto griego, que después de todo no apunta a la homosexualidad, y que, sin duda, impacta negativamente (aparentemente más de lo necesario, digo yo) la idea que la gente se hace de Sodoma y Gomorra.

Una mejor traducción que la que se lee en la Reina Valera 1960, la encontramos en «La Santa Biblia» (comentada), versión de Monseñor Juan Straubinger, cito: “Así mismo Sodoma y Gomorra y las ciudades comarcanas, que de igual modo que éstos se habían entregado a la fornicación, yéndose tras carne extraña, yacen para escarmiento sufriendo el castigo de un fuego eterno” 

Análisis y comentario de Judas 7  

A pesar de que muchas versiones de la Biblia traducen con palabras cargadas por lo general con unos significados muy peyorativos, nuestro pasaje en cuestión; lo cierto es que literalmente Judas afirma que “Sodoma, Gomorra y sus ciudades vecinas, procuraron tener relaciones sexuales con seres de otra carne, de otra naturaleza, en clara e indiscutible referencia a los mensajeros celestiales que visitaron la casa de Lot en Génesis 19; este fue, pues, su pecado, según el apóstol Judas, y la causa de su destrucción.

Con la expresión “a semejanza de estos primeros” (en la Reina Valera “de la misma manera que aquéllos”), el autor de la carta de Judas hace referencia a los ángeles o mensajeros celestiales del versículo 6, que no guardaron su dignidad (en alusión a los ángeles de Génesis 6), que desearon y buscaron tener relaciones sexuales con mujeres (otra carne, otra naturaleza para ellos).

En suma, lo que plantea Judas 7 es que como los ángeles o mensajeros celestiales de Génesis 6, procuraron tener relaciones sexuales con mujeres, seres de otra carne, de otra naturaleza para ellos, perdiendo así su dignidad; así también los habitantes de Sodoma y Gomorra, se corrompieron cuando quisieron tener relaciones sexuales con los mensajeros celestiales que visitaron a Lot y su familia (Génesis 19.1-25).

La diferencia está, por supuesto, en que esta vez, a diferencia de Génesis 6 (que supuso una relación sexual de tipo heterosexual); la acción de los habitantes de Sodoma y Gomorra (Génesis 19.1-25) suponía una relación sexual de tipo homosexual. En este sentido y, en consecuencia, hay que admitir que para Judas, la destrucción de Sodoma y Gomorra no estuvo relacionada para nada con la homosexualidad, sino con haber querido tener relaciones sexuales sus habitantes (un segmento de sus habitantes), con seres de “otra carne”, o sea “de otra naturaleza” (seres celestiales).

Ahora bien, que esta es la línea de pensamiento del apóstol Judas, se pone en evidencia cuando él mismo dice que “Sodoma, Gomorra y sus ciudades vecinas” pecaron a semejanza de los ángeles que no guardaron su dignidad, en alusión a Génesis 6. Y según Génesis 6, el pecado de estos ángeles en nada tuvo que ver con la homosexualidad, sino y más bien, el haber tenido relaciones sexuales de tipo heterosexual con mujeres, seres de otra carne, de otra naturaleza.

Conclusiones:

Es muy cuestionable, desacertada y sugiero evitar la traducción “vicios contra naturaleza”, apuntando a la acción de los habitantes de Sodoma y Gomorra, en Génesis 19.1-25, en ocasión de la visita de los mensajeros celestiales que visitaron a Lot y su familia.

Por otro lado, el punto de vista de la carta de Judas es que la acción de los habitantes de Sodoma y Gomorra en Génesis 19.1.25, es condenable, no porque involucró o supuso una relación de tipo homosexual (como en efecto la implicó), sino porque involucró el intento de una relación sexual con seres celestiales. 

Finalmente, a la luz de lo que realmente dice el texto griego de Judas 7, la homosexualidad no es contra naturaleza, pero de todos modos, es inadmisible que se entienda la expresión “vicios contra naturaleza”, como apuntando y haciendo referencia a la homosexualidad. A pesar de todo, la expresión “vicios contra naturaleza” en realidad apunta a la relación sexual (heterosexual en Génesis 6, pero homosexual en Génesis 19) de seres humanos con seres celestiales y viceversa. 

Relevancia y pertinencia de Judas 7 hoy (implicaciones hermenéuticas)

¿Creía el autor de la carta de Judas en la existencia real y efectiva de seres angelicales o celestiales, especie de dioses inferiores?

¿Es posible creer todavía hoy en la existencia de los ángeles o seres celestiales?

¿Es posible seguir creyendo hoy en la posibilidad y viabilidad de relaciones sexuales entre seres humanos con seres celestiales o dioses inferiores?   

Me parece pertinente aquí la observación que hace Herculano Alves: “La Biblia usó el mismo lenguaje que las culturas y pueblos de su tiempo tenían para hablar de los seres intermediarios entre Dios y los hombres… La Biblia, siguiendo el uso de la religión y el lenguaje popular de su tiempo, supone la existencia de los ángeles –buenos o malos- como seres de la corte celestial, sin necesidad de hablar de su creación” («Símbolos en la Biblia», Ediciones Sígueme, Salamanca, España, páginas 56 y 57).

En lo personal, pienso que al margen de cómo respondamos hoy las preguntas planteadas, al margen de cómo entendamos nosotros la existencia de los ángeles (mensajeros celestiales e intermediarios entre Dios y los seres humanos), como real o supuesta, o como simplemente simbólica; para el autor de la carta de Judas no parece ser un asunto que está en discusión.  

En consecuencia, sin la necesidad de darle hoy un carácter histórico a la existencia de los ángeles o mensajeros celestiales, el mensaje de la carta de Judas es claro y contundente: la razón de la destrucción de Sodoma y Gomorra en nada tuvo que ver con la homosexualidad, sino con el deseo de sus habitantes, específicamente para la ocasión de la visita de unos mensajeros celestiales a la casa de Lot (Génesis 19.1-25), de querer tener relaciones sexuales con ellos. Por supuesto, según el relato bíblico, los habitantes de Sodoma y Gomorra no lograron su objetivo.    

Insisto, la interpretación del autor de Judas (interpretación y afirmación no histórica sino de naturaleza teológica) es que el pecado de los habitantes de Sodoma y Gomorra fue el mismo que el de los seres celestiales de Génesis 6: el deseo de tener relacione sexuales con seres de otra naturaleza, pecado que nada tuvo que ver con la homosexualidad; pero todavía más interesante resulta el hecho de que si bien implicó el relato de Génesis 19.1-25 la intención de llevar a cabo un coito de carácter homosexual con los mensajeros celestiales que visitaron la casa de Lot, todavía y sin embargo, no fue para Judas esta intención lo condenable y la falta grave de los habitantes de Sodoma y Gomorra.  

Ahora bien, es preciso admitir una radical diferencia entre la falta de los seres celestiales de Génesis 6, y la de los habitantes de Sodoma y Gomorra en Génesis 19. Según el relato de Génesis 6, los seres angelicales y celestiales desearon y lograron tener relaciones sexuales y hasta procrearon descendencia con mujeres (seres de otra naturaleza para ellos); pero en relación a los habitantes de Sodoma y Gomorra, su pecado consistió en apenas desear tener relacione sexuales con seres angelicales, esto así, pues según el relato bíblico mismo (Génesis 19.1-25), no llegaron a concretar su deseo.

Finalmente, no podemos perder de vista el hecho de que si bien Judas ha hecho una interpretación y ha dado una explicación teológica del porqué de la destrucción de Sodoma y Gomorra con base específicamente a lo ocurrido en el relato de Génesis 19.1-25, para la ocasión en que los mensajeros celestiales visitaron la casa de Lot; lo cierto es que en el mismo relato los mensajeros celestiales le expresan a Lot que ya había sido decretado el juicio divino sobre las ciudades en cuestión (véase Génesis 19.12-13); en otras palabras, le explican a Lot que la visita de ellos a su casa era precisamente para sacarlo a él y su familia de la ciudad, pues ésta iba a ser destruida. En otras palabras, según el relato mismo de Génesis 19, el juicio divino sobre Sodoma y Gomorra en realidad había sido decretado previamente, y no se decretó precisamente con base a lo ocurrido cuando los mensajeros celestiales visitaron la casa de Lot.      

En resumen, no afirma ni enseña Judas 7 que la homosexualidad es un acto contrario a la naturaleza humana, ni que Sodoma y Gomorra fueron destruidas por su supuesta homosexualidad. En consecuencia, no es admisible afirmar hoy, ni relacionar siquiera teórica e hipotéticamente, la destrucción de las ciudades en cuestión con la homosexualidad, con  base en Judas 7.  

Análisis y comentario de Romanos 1.26

Una brevísima introducción a la carta de Pablo a los Romanos

La carta de Pablo a los Romanos se encuentra entre los escritos que se consideran genuinos del apóstol. Se entiende que fue escrita entre los años 55-59 de nuestra era. A diferencia de los otros escritos paulinos, la carta a los Romanos estuvo dirigida a una comunidad de fe (la comunidad de fe de Roma), la cual nunca había sido visitada por Pablo con anterioridad al envío de esta carta.

El pasaje que será objeto de nuestro estudio se encuentra localizado en la sección doctrinal de la carta, en la primera parte de la misma, y en la segunda subdivisión de la referida primera parte (Romanos 1.18-3.20), que trata de la ira de Dios y de los pecados de judíos y gentiles.   

La traducción de Romanos 1.26 en la versión Reina Valera 1960

“Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza”

La transliteración fonética de Romanos 1.26

“Diá túto paredóken autús jo theós eis páthe atimías, kái te gar théleiai autón metélaxan ten fúsiken kresin eis pará fúsin”  

Una traducción literal de Romanos 1.26

“Por esto los entregó a ellos Dios a pasiones vergonzosas, porque incluso sus mujeres cambiaron la relación sexual natural por la que es contraria a la que indica la naturaleza”

Una traducción fluida (por equivalencia dinámica) de Romanos 1.26, a la luz del texto griego reflejado por la transliteración fonética arriba citada

“Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas, ya que incluso sus mujeres cambiaron la relación sexual natural con varones, por una relación sexual con otras mujeres, que es contraria a lo que indica la naturaleza”  

Análisis y comentario de Romanos 1.26 

A diferencia de Judas 7, podemos decir que en Romanos 1.26 sí se afirma que la relación homosexual es “contra naturaleza”, “contraria a lo que indica la naturaleza”. En todo caso, la expresión “pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza”, en verdad puede traducirse y debe entenderse: “Porque incluso sus mujeres cambiaron la relación sexual natural con varones (según lo señala la naturaleza, la que se concibe como normal y legítima según la percepción y punto de vista fundamentado en lo que se deduce de la naturaleza).

En este mismo sentido hay que entender el contenido del versículo 27, cito: “Y de igual modo también los hombres, abandonando la relación sexual natural con la mujer (conforme a la naturaleza, como indica la naturaleza), se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos (teniendo relaciones sexuales) hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío”

Ahora bien, una observación y lectura minuciosa, y detallada del contexto de Romanos 1.26, deja ver, sin duda, que para Pablo, la homosexualidad al menos no es el mayor o peor pecado de todos. En efecto, para Pablo la homosexualidad tiene el mismo origen que otras actitudes y acciones que se consideran negativas y que desagradan a Dios. Vale decir que Pablo agrupa esta serie de actitudes negativas y pecaminosas en tres grupos, los cuales introduce con un causal (por lo cual, por esto, y como ellos no ellos no aprobaron…) y con la expresión “Dios los entregó a” (versículos 24, 26, 28). Observemos el esquema:   

En el versículo 18, Pablo afirma que “la ira de Dios se revela contra toda impiedad e injusticia de los seres humanos” (considérese además, otra serie de detalles en los versículos 19 y 20).

En los versículos 21 -23, Pablo argumenta y pone de manifiesto que el principal pecado del ser humano es la idolatría (“Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, 23y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles”)

Luego, Pablo comienza a especificar algunas consecuencias directas, según él,  de ese carácter idolátrico del ser humano.

En primer lugar, (versículo 24-25), Pablo plantea que “Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos”

En segundo lugar (versículos 26 y 27), Pablo menciona la homosexualidad, el coito homosexual, como una consecuencia directa del abandono de Dios del ser humano a sus deseos y concupiscencias: “Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza; y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío”.

En tercer lugar (versículos 28-32), Pablo menciona otras desviaciones morales del ser humano: “Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; 29estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; 30murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, 31necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; 32quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican)

Ahora bien, después de entender el contexto en que Pablo se expresa negativamente en torno al coito homosexual, retornemos a nuestro asunto principal.

Es claro que Pablo argumenta con base estrictamente en la naturaleza, y que su conclusión se fundamenta no un enfoque genético, biológico, sicológico, en fin, científico, etc., sino teológico.

De todos modos, cabe preguntarse por las vías y maneras en que se puede adoptar la naturaleza como orientadora y como guía infalible. Creo que siendo Pablo una persona del primer siglo de nuestra era, sin la posibilidad de hacer un planteamiento científico de la homosexualidad, sin duda que un elemento vital para considerar la relación heterosexual como la natural, la que se conforma a la naturaleza, es su capacidad de originar descendencia y de garantizar la continuidad y subsistencia del ser humano.   

Sin embargo, si admitimos sin reservas que en Romanos 1.26 Pablo argumenta contra el coito o relación sexual (genital) entre personas del mismo sexo, y no propiamente contra la homosexualidad entendida como condición y orientación; pienso que nos ponemos en camino para admitir también que la homosexualidad en este último sentido no estuvo en el horizonte del apóstol Pablo.

Relevancia y pertinencia de Romanos 1.26 hoy (implicaciones hermenéuticas)

En primer lugar, un análisis respetuoso de Romanos 1.26 en su contexto, nos obliga a reconocer que para Pablo el coito homosexual es una acción degradante ante Dios, que deshonra al cuerpo, y que a todo costo debe evitarse.

En segundo lugar, es preciso igualmente admitir que en la Biblia, en toda la Biblia, sólo Pablo fundamenta su condena del coito homosexual en la forma en que éste lo hace.  

En tercer lugar, lugar, no es posible obviar que las palabras de Pablo hay que entenderlas en el contexto en que se dieron, en el contexto de una afirmación teológica, que no se fundamenta en una visión multidisciplinaria y científica de la homosexualidad como se enfoca hoy; en tal sentido, si bien la capacidad de dar descendencia parece confirmar lo natural de la relación heterosexual, lo cierto es que el punto de vista paulino no nos provee una visión completa de la condición homosexual.

De hecho, no considera Pablo lo que ya parece estar confirmado, que la relación o condición homosexual comporta la capacidad de amar con la misma intensidad y legitimidad que una relación heterosexual; y que siendo considerada una condición con la que se nace, que no se elige, y por consecuencia irreversible, viene a ser ésta una condición tan natural como lo es la heterosexualidad.      

Además, creo que sería muy ilustrativo el verificar si al menos el mismo Pablo apela en alguna otra ocasión a la naturaleza como guía y fundamento para llegar a una determinada conclusión, y dar alguna explicación teológica. En efecto, observamos que Pablo apela a la naturaleza, al llamado diseño natural, en 1 Corintios 11.2-16, cuando habló de la necesidad que tiene la mujer de llevar un velo cuando ora o profetiza.      

Ahora bien y, curiosamente, en una línea muy distinta a la que muchas personas han seguido, Pablo apela a la naturaleza. Me explico. Por lo general se ha sostenido que Pablo ha planteado en 1 Corintios 11.2-16 que la mujer no debe llevar el velo, supuestamente porque la naturaleza le ha dado el cabello en lugar del velo (si tiene cabello, si conserva su frondosa cabellera, no necesita el velo); sin embargo, lo que en realidad Pablo plantea, en una dirección totalmente contraria, y con base en la naturaleza misma, es: la mujer debe llevar el velo sobre su cabeza, precisamente porque en lugar del velo (apuntando al velo) la naturaleza le ha dado el cabello. En otras palabras, para Pablo, el velo, como convencionalismo y construcción social, se sustenta en una base legítima: el cabello, símil natural del velo.   

En resumen, el argumento de Pablo sobre el cual fundamenta la necesidad que tiene la mujer de llevar un velo sobre su cabeza cuando ora o profetiza, tiene siete premisas, siendo la última la que apunta al testimonio de la naturaleza: 1) La mujer afrenta a su marido cuando ora o profetiza con la cabeza descubierta; 2) Porque no usar el velo es lo mismo que haberse rapado la cabeza; 3) Si la mujer no ha de usar el velo, entonces que también se rape el cabello; 4) Porque la mujer es gloria del varón; 5) Porque la mujer fue creada con posterioridad al varón, por causa del varón y procediendo del varón; 6) Por causa de los ángeles; 7) Porque la naturaleza le dio a la mujer el cabello como velo, apuntando al velo, y como señal de que necesita llevar el velo (de aquí el contraste con el varón, que en esta misma lógica, la naturaleza evidencia que no debe tener la cabeza cubierta precisamente en las condiciones y para las ocasiones en que se lo exige a la mujer)..  

En consecuencia, en la lógica de Pablo, la mujer que se resista a no llevar el velo, entonces también debe raparse la cabeza, pues el pelo, el cabello es el elemento que la naturaleza misma le ha dado como señal de la necesidad de llevar el velo. Por supuesto, no todos estamos de acuerdo con esa lógica de Pablo, y con esa forma de apelar a la naturaleza. 

Ahora, después de considerar la apelación que hace Pablo a la naturaleza en relación a la necesidad que tiene la mujer de llevar el velo, según su razonamiento; creo que estamos mejor preparados para comprender la manera arbitraria en que el apóstol saca ciertas conclusiones con base en la naturaleza igualmente en relación al tema de la homosexualidad o al menos el coito homosexual.

En honor a la verdad, pienso que hoy tenemos bases más adecuadas para evaluar y explicar la homosexualidad, que las que tuvieron a su disposición los autores de la Biblia.

En conclusión, la pregunta no es si Pablo condena la homosexualidad, sino si hemos de seguir y persistir en condenar la homosexualidad sólo con base en la no tan segura guía o dirección de la naturaleza en la cual se basó Pablo.
.
En suma, si en realidad la homosexualidad es una condición natural que marca a un porcentaje significativo de la población mundial, es claro que estamos en el deber de revisar y replantearnos el concepto paulino de lo natural, de lo que es y está conforme a la naturaleza. Pienso que se hace necesario abrir ya el abanico de opciones y replantearnos lo que ha de considerarse hoy conforme o no a la naturaleza.  



¡Hasta la próxima!   

1 comentario:

  1. Saludos, quisiera dejar mi comentario sobre este estudio y recordarle con todo respeto que el texto bíblico es veraz y no existe contradicción en sus palabras. Primero porque fue inspirado por el Eterno y Creador de todo lo que existe, y segundo porque así como El es Eterno su palabra (logos/rhema) es eterna también y cumple a cabalidad el propósito por el que Dios por medio de hombres mortales inspirados por su Santo Espíritu hizo que se escribiera. Por tanto respecto a su sagrada palabra no hay interpretaciones relativas en cuanto a ciencia o teología porque lo que fue escrito es verdad en cualquier circunstancia o tiempo, de otra manera no fuera verdad absoluta sino relativa y si creemos eso tenemos un grave problema con lo que Dios dijo dando cabida a justificar nuestras faltas sin apegarnos a su gloriosa y absoluta verdad.
    Cito sus palabras “En honor a la verdad, pienso que hoy tenemos bases más adecuadas para evaluar y explicar la homosexualidad, que las que tuvieron a su disposición los autores de la Biblia.
    En conclusión, la pregunta no es si Pablo condena la homosexualidad, sino si hemos de seguir y persistir en condenar la homosexualidad sólo con base en la no tan segura guía o dirección de la naturaleza en la cual se basó Pablo.”
    No hace ningún honor a la verdad o sea a la palabra eterna de Dios afirmar tal cosa, o se cree usted con mas conocimiento y revelación que el apóstol Pablo y más allá de lo que el mismo Dios inspiró a Pablo a escribir? Por favor le ruego revise sus palabras si en verdad a sido limpiado por la sangre preciosa de Cristo y renovado por su Santo Espíritu.

    Cito otra vez sus palabras “En suma, si en realidad la homosexualidad es una condición natural que marca a un porcentaje significativo de la población mundial, es claro que estamos en el deber de revisar y replantearnos el concepto paulino de lo natural, de lo que es y está conforme a la naturaleza. Pienso que se hace necesario abrir ya el abanico de opciones y replantearnos lo que ha de considerarse hoy conforme o no a la naturaleza.”
    Esta en un error si usted dice que debe seguir lo que el mundo dice y hace, aquí no hay porcentajes significativos ni no significativos que puedan marcar los valores de los que seguimos la doctrina de Cristo nuestro Señor sino solo lo que dice su palabra esa es nuestra regla de fe y conducta.

    Romanos 12:1- 2
    Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

    El pecado de la homosexualidad es un pecado más y para Dios todos son pecados desde el mas chico hasta el mas grande, pero dentro de todos los pecados hay unos de mayor o menor grado. En cualquier caso debemos arrepentirnos y aceptar que Jesús murió para pagar el castigo por el pecado (1 Juan 2:2). Jesús murió por todos nuestros pecados (2 Corintios 5:21).

    ¿O no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, 10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios. 11 Y esto erais algunos de vosotros; pero fuisteis lavados, pero fuisteis santificados, pero fuisteis justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios. 1 Corintios 6:9-11

    ResponderEliminar