martes, 26 de julio de 2016

«Sin haber tenido relación sexual con él (con José), María dio a luz un hijo»


Un ejemplo concreto de manipulación textual en algunas de las llamadas «Biblias católicas»

Héctor B. Olea C.

Para nadie es un secreto la importancia que tiene el dogma de la «perpetua virginidad de María» en la oficial e institucional teología católica. Ahora bien, a pesar de los argumentos de la teología católica (y de la manipulación a la que algunas versiones de la Biblia “católicas” han sometido el pasaje en cuestión), lo cierto es que el texto griego de Mateo 1.25 va más bien en contra de tal dogma.

Consideremos, en primer lugar, el texto griego de Mateo 1.25, luego consideraremos la traducción de dicho pasaje en dos distintas versiones católicas de la Biblia.

Mi personal traducción del texto griego de Mateo 1.25:

“Y él (José) no tuvo (griego lit. «No tenía») relaciones sexuales con ella (con María) hasta que dio a luz un hijo, al cual llamó Jesús”

Otra adecuada traducción es: “Y no tuvo (José) relaciones sexuales con ella (con María), sino hasta después de que ésta dio a luz un hijo, al cual llamó Jesús”

Pasemos ahora a considerar una traducción acertada de este pasaje en una «Biblia católica», a saber, la «Biblia del peregrino», cito: “Pero no tuvo relaciones con ella hasta que dio a luz un hijo, al cual llamó Jesús”

Igualmente una buena traducción se lee en la muy conocida «Biblia de Jerusalén» (también una «Biblia católica»), cito: “Pero no la conocía hasta que ella dio a luz a un hijo, a quien puso por nombre Jesús.”

Sin embargo, una observación que no puedo dejar de hacer con relación a la «Biblia de Jerusalén 1998», es la siguiente. Resulta que si bien la traducción que hace de Mateo 1.25 es acertada, no es menos cierto que los editores y responsables de la referida versión de la Biblia no resistieron la tentación de tratar de llevar dicho pasaje al terreno de la conveniencia teológica para el dogma católico de la «perpetua virginidad de María». En consecuencia, la traducción acertada de Mateo 1.25 es acompañada por el siguiente comentario: “El texto no contempla el período posterior; y por sí mismo no afirma la virginidad perpetua de María, pero el resto del Evangelio, así como la tradición de la Iglesia la suponen” (sea usted el jurado).

También da muestra de una acertada traducción, la «Biblia Cantera-Iglesias», otra «Biblia católica», cito: “Y no se unió a ella antes que diera a luz un hijo, y le puso por nombre Jesús”

Observemos ahora la manera en que algunas versiones “católicas” de la Biblia, sí procuraron traducir a Mateo 1.25 en una forma en que dicho texto no cuestionara el dogma de la «perpetua virginidad de María».

“Sin haber tenido relación con él, María dio a luz un hijo, y él le puso de nombre Jesús” (traducción de la «Nueva Biblia Española»).

Otra versión de la Biblia (una «Biblia católica» más) que va por este mismo camino, es la llamada «Biblia de Jerusalén Latinoamericana» (que curiosamente se muestra aquí en una línea contraria a la original «Biblia de Jerusalén», como ya vimos más arriba). Esta versión traduce: “Y sin haber mantenido relaciones dio a luz un hijo, y le puso por nombre Jesús”

En resumen, como lo demuestra el análisis que he realizado de la traducción de Mateo 1.25 en varias «Biblias católicas», se puede observar que ciertamente es muy posible que una «Biblia católica» ceda a la tentación de traducir en conformidad no al texto hebreo arameo o griego, sino en conformidad a la teología institucional y oficial católica (especialmente en pasajes de vital importancia para dicha teología). No obstante, también hemos demostrado que no toda «Biblia católica», automáticamente, cederá a tal tentación.

Ahora bien, en la misma línea de la traducción que de Mateo1.25 ofrece la «Nueva Biblia Española», la «Biblia de Jerusalén Latinoamericana», y el comentario que de dicho versículo ofrece la «Biblia de Jerusalén 1998», va el «Comentario Bíblico San Jerónimo»; cito:

“Este versículo ha sido causa de perturbaciones ya a partir de las primitivas herejías de los helvidianos y los jovinianos, que de él sacaban la conclusión de que María y José tuvieron relaciones maritales después del nacimiento de Jesús. La partícula griega («jéos») no lleva implícita esa idea, que en español se desprende fácilmente, y mucho menos si suponemos un trasfondo semítico para este pasaje. El Nuevo Testamento nada sabe de otros hijos de María y José. El interés de Mateo se centra aquí en afirmar que José no es el padre natural de Jesús, y su lenguaje viene determinado por ese interés.”

Sin embargo, me parece que el «Comentario Bíblico San Jerónimo», y otros, ignoran la forma en que el mismo evangelio de Mateo organiza su discurso, y proyecta su alcance. En consecuencia, es verosímil concluir en que ciertamente se propuso el evangelista Mateo en hacer resaltar que José no era el padre natural de Jesús; y en este sentido no es posible perder de vista lo que afirma, por un lado, el versículo 18, el que «antes de que se juntasen», griego «prin e sunelthéin autus»  (porque luego se juntaron), María concibió de parte del Espíritu Santo (griego «en gastrí éjusa ek tu pnéumatos jaguíu»); y por otro lado, lo que afirma el versículo 25, el que José «no la conocía» (griego «uk eguísnosken», forma verbal en tiempo imperfecto, más el adverbio de negación «no») que José no estaba conviviendo maritalmente con María, que no estaba teniendo relaciones sexuales con ella (porque luego tendrían, tuvieron), hasta que María no dio a luz al niño Jesús.

En suma, el evangelista Mateo se propuso en hacer resaltar que José no era el  padre natural del niño Jesús, afirmando y poniendo de relieve, por un lado, que para cuando María concibió y resultó embarazada, José no estaba conviviendo  con ella, María y José no estaban juntos, no estaban teniendo relaciones sexuales (versículo 18); y por otro lado, que para cuando nació el niño, si bien había  recibido a María por esposa; sin embargo no tuvo relaciones sexuales con ella hasta que ella no dio a luz al niño Jesús (versículo 25). De esta manera, siendo así las cosas, entiende el evangelista Mateo que no hay forma de hacer pasar a  José como el padre biológico del niño  Jesús.

Finalmente, si bien podemos concordar en que el evangelista Mateo se mostró muy preocupado en mostrar que la paternidad biológica del niño que estaba en el vientre de María no le pertenecía a José; por otro lado, no parece que el mismo evangelista Mateo se haya mostrado mínimamente interesado por la condición de María, como la teología oficial católica, respecto de una «virgnidad» de María, más allá del tiempo que medió entre la concepción y el alumbramiento del niño Jesús. Además, aunque si bien dependiendo del texto griego (Septuaginta) de Isaías 7.14, Mateo identifica a María como «virgen»; no es menos cierto que no hay evidencia de que tuviese la intención, como lo muestra nuestro análisis, de proyectar dicha condición más allá de la concepción y el alumbramiento del niño que fue llamado «Jesús». Por supuesto, y en tal sentido, a la luz del enfoque del evangelista Mateo, el que María haya tenido o no, hijos con José, es sencillamente irrelevante. 

Ahora, para cerrar esta sección, y en relación a las versiones de la Biblia, «protestantes»; puedo decir que por lo general las llamadas «Biblias protestantes» manifiestan una acertada traducción de Mateo 1.25 (y con razón, no sólo por la preocupación exegética de ser fieles al texto, sino también por su histórica oposición al referido dogma católico de la virginidad perpetua de María). Para muestra un botón, cito: “Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre JESÚS” (Reina Valera 1960).

Una traducción igualmente acertada, pero quizás un poco más clara, la leemos en la «Biblia en lenguaje actual», cito: “Pero no durmieron juntos como esposos antes de que naciera el niño. Y cuando este nació, José le puso por nombre Jesús”

De todos modos, una versión de la Biblia publicada por las Sociedades Bíblicas Unidas (año 1992), realizada con la participación de biblistas católicos y protestantes (edición interconfesional con los libros deuterocanónicos, la identificada como “Dios Habla Hoy, edición de estudio”, revisión de la original “Dios Habla Hoy” de 1979); asombrosamente manifiesta una traducción de Mateo 1.25 que se conforma a la traducción que leímos en la «Nueva Biblia Española», cito: “Y sin haber tenido relaciones conyugales, ella dio a luz a su hijo, al que José puso por nombre Jesús.”

No obstante, es justo decir que la traducción de Mateo 1.25 en versión popular «Dios Habla Hoy» original (no interconfesional, ni de estudio, y sin los libros deuterocanónicos), se ajusta perfectamente al sentido del texto griego, cito: “Pero no vivieron como esposos hasta que ella dio a luz a su hijo, al que José puso por nombre Jesús.”

Ahora bien, no podemos negar que se han levantado algunos argumentos para defender y justificar una traducción de Mateo 1.25 en la línea de la traducción que refleja la «Nueva Biblia Española» (“Sin haber tenido relación con él, María dio a luz un hijo, y él le puso de nombre Jesús”).

De todos modos y, sin embargo, el hecho de que respetadas versiones católicas (realizadas por eruditos católicos comprometidos con el dogma de la perpetua virginidad de María) hayan traducido en conformidad con la Reina Valera, y en conformidad al texto griego de Mateo 1.25; pone de relieve lo cuestionable y deficiente de la argumentación de un sector de la iglesia católica que promueve y defiende a ultranza una traducción de Mateo 1.25 tendente a favorecer un dogma, que sin lugar a dudas, no estaba en el horizonte del autor del evangelio de Mateo.  

Por otro lado, sí procuró ser coherente y consistente el evangelista Mateo, con su lectura de Isaías 7.14, desde la versión  griega, no desde el texto hebreo; donde leyó “virgen” y no sencillamente “una joven”, dirección a la que en verdad apunta el texto hebreo. En consecuencia, es innegable el compromiso del evangelista Mateo con la lectura y conclusión de que Jesús nació sin ser engendrado por un varón, sin ser el producto de una relación sexual normal entre un hombre y una mujer; sino mediante una “concepción virginal”. 

No obstante, llama la atención que Pablo se refiera a Jesús como un «nacido de mujer», expresión usada en la Biblia solamente en tres ocasiones (dos en el Tanaj y una en el NT: Job 14.1; 15.14; Gálatas 4.4) para señalar a todo ser humano que viene a existencia; y que de hecho no presupone la generación de un nuevo ser, el venir a existencia, un nacimiento producto de un medio distinto al proceso normal de embarazo y gestación humana. 

Por supuesto, hay una pequeña diferencia, no semántica sino respecto del significante o las palabras que usó la Septuaginta y las que usó Pablo para comunicar la misma idea. Por un lado, mientras que la Septuaginta empleó la expresión «guennetós gunaikós»; Pablo empleo la expresión «guenómenon ek gunaikós».

Analizando, pues, gramaticalmente ambas expresiones, diré lo siguiente. La terminología empleada por la Septuaginta, o sea, «guennetós gunaikós» (traduciendo la hebrea «yelúd isháh»: concebido, parido por una mujer), está formada por un adjetivo derivado del verbo «guennáo» (engendrar, concebir, dar a luz, etc.), o sea, «guennetós»; y por la palabra «mujer» («guné»), en caso genitivo, o sea, «gunaikós»; de ahí el sentido de «venir a existencia», «nacido por medio de una mujer», «nacido de una mujer», «concebido por una mujer».

Por su parte, la terminología empleada por Pablo, «guenómenon ek gunaikós», está constituida, en primer lugar, por un participio, aoristo segundo del verbo «guínomai» (ser, llegar a ser, producirse, etc.), o sea, «guenómenon»; y en segundo lugar, por la misma palabra «mujer» («guné»), en caso genitivo, o sea, «gunaikós»; de ahí el sentido de «venir a existencia», «nacido por medio de una mujer», «nacido de una mujer», «concebido por una mujer».

Para concluir, pienso que la traducción de Mateo 1.25 realizada por una obra no confesional, como «Todos los evangelios» (traducción íntegra de las lenguas originales de todos los textos evangélicos conocidos), dirigida por Antonio Piñero; también pone de manifiesto la manipulación a la que estoy haciendo referencia. Cito ahora la traducción que hace de Mateo 1.25, la referida obra dirigida por Piñero (publicada por «Editorial EDAF», año 2009): «y no la conoció hasta que dio a luz un hijo; y lo llamó Jesús».

Observación: En un próximo artículo analizaré la presencia de la palabra  «primogénito» en Mateo 1.25, en la versión Reina Valera 1960. 


¡Hasta la próxima!


2 comentarios:

  1. Encuentro en la Biblia Latinoamericana 1995 lo mismo:

    Y sin que hubieran tenido relaciones, dio a luz un hijo, al que puso por nombre Jesús.
    Mateo 1:25 BL95

    Y en la Santa Biblia de Martín Nieto (Católica)

    Y sin haber tenido relaciones, María dio a luz un hijo, al que él puso por nombre Jesús.
    Mateo 1:25 SB-MN

    ResponderEliminar
  2. ¿Hay algún lugar en donde los traductores católicos hallan explicado como llevaron el ἐγίνωσκεν en tiempo imperfecto, voz activa, modo indicativo de la tercera persona del singular a una traducción como "Sin haber tenido relaciones"?

    ResponderEliminar