sábado, 10 de enero de 2015

La figura histórica de Jesús de Nazaret como clave hermenéutica y hasta como canon de la fe cristiana Observaciones e implicaciones

La figura histórica de Jesús de Nazaret como clave hermenéutica y hasta como canon de la fe cristiana

Observaciones e implicaciones

Héctor B. Olea C.

Ciertamente puedo decir que ante ciertas dificultades internas de adecuación y falta de consenso en el seno de la fe cristiana; no son pocas las veces que en labios de no pocas personas he escuchado, que la mejor opción es asumir a Jesús de Nazaret como la clave hermenéutica. En otras palabras, lo que Jesús dijo, las opciones que tomó, lo que enseño y como vivió, serían el norte a seguir, y no propiamente la llamada “tradición apostólica.”

Ahora bien, en lo personal, si bien entiendo perfectamente lo idóneo de dicha propuesta, me resisto a dejar de lado que a su vez también resulta muy problemática; por lo cual y, en relación a la misma, mantengo ciertas reservas. Paso a explicarme.

En primer lugar, si hay un dato incuestionable y entorno al cual existe un notable y establecido consenso; es que la figura histórica de Jesús de Nazaret, nació, creció, fue educado, vivió, enseñó y murió como un judío más, y que nunca pretendió fundar una nueva religión distinta a la fe judía. Por otro lado, lo que sí se admite es que Jesús, en la línea de algunos profetas como Isaías, Jeremías, Ezequiel incluso Juan el bautista; sí se propuso reformar y revitalizar su propia fe judía, la histórica fe y religión de su pueblo.

En segundo lugar, otro dato incuestionable es que el llamado Jesús histórico no fue cristiano, y que nunca enseñó, ni vivió, ni murió como tal, ni pretendió serlo en algún modo y sentido.

En tercer lugar, si aceptamos la figura histórica de Jesús de Nazaret como modelo, clave hermenéutica y hasta como canon; si en verdad nos identificáramos con las enseñanzas de Jesús de manera radical y sus opciones; es obvio que no habría razón para ser cristianos, sino fieles judíos.

Por ejemplo y para muestra un botón. Es bien sabido que la mayoría de las comunidades cristianas no adoptan el sábado como día de reposo, y es claro que esta es una diferencia notable entre la teología cristiana y la “teología práctica” del Jesús histórico. Es más, no es cierto que las comunidades cristianas que han adoptado el domingo como “día del Señor”, y se resisten a observar el sábado como “día de reposo”; insisto no es cierto que puedan sostener que lo hacen con base en la enseñanza y en la forma de vida de Jesús de Nazaret. En consecuencia, si muchas comunidades cristianas entienden que no deben observar el sábado como día de reposo (como en efecto lo hacen),  y que tienen un argumento válido para optar por esa opción; lo hacen precisamente porque son cristianas, y no judías, porque siguen como clave hermenéutica más bien a la llamada “tradición apostólica” y no a la figura histórica de Jesús de Nazaret. 

Pero yendo aun más lejos, lo mismo puedo decir respecto de la idea trinitaria que sobre el ser de Dios caracteriza por lo general a la doctrina y teología de la fe cristiana. Ciertamente parecen olvidar las comunidades cristianas que difícilmente, por no decir imposible, el llamado Jesús histórico, como judío, haya tenido una concepción trinitaria del ser de Dios, en armonía con ellas.    

Entonces, ¿qué pasa, pues, con la idea de Jesús de Nazaret como clave hermenéutica y como canon en relación a la falta de observancia del sábado como “día de reposo”, y en relación a la idea trinitaria que sobre el ser de Dios caracteriza por lo general a la doctrina y teología cristiana?

En este sentido, también llama la atención que por lo general existen dos formas de asumir a la figura histórica de Jesús de Nazaret como Mesías, pero sin sentir la necesidad de constituirse propiamente en judíos conversos. Estas dos mediaciones son: la fe cristiana y la fe judío mesiánica, que en realidad no son más que dos híbridos que a su manera asumen la herencia judía, y a su manera también toman cierta distancia de ella. 

En verdad y en lo personal, percibo que la fe cristiana y la fe judío mesiánica, no son más que dos formas de extrapolar la figura histórica de Jesús de Nazaret, y a su vez sutilmente tomar distancia y una postura critica y hasta de condena a veces, de ese marco judío vital en que precisamente nació, fue educado, creció, enseñó, vivió y murió, la figura histórica de Jesús de Nazaret, así de sencillo.

En cuarto lugar, si bien Jesús ha sido asumido como Mesías por la fe cristiana y por los movimientos llamados “Judíos mesiánicos”; no es menos cierto que a la luz de las más amplias expectativas de la histórica fe Judía respecto a la figura del Mesías; es claro que Jesús no lo ha sido, y esta es precisamente la razón fundamental (entre otras) que dificulta el entendimiento entre judíos y cristianos. Quizás, sea esta una razón más para identificarse como cristiano o como judío mesiánico, es decir, para adoptar a Jesús de Nazaret como Mesías, pero a su vez tomar distancia del marco religioso vital en que éste nació, vivió, fue educado, enseñó y murió. 

En quinto lugar, el Nuevo Testamento no contiene siquiera una línea escrita por el llamado Jesús histórico. Es más bien el Nuevo Testamento propia y esencialmente, un cuerpo de literatura cristiana; que pone de manifiesto no tanto lo que Jesús enseñó, sino más bien, la interpretación que hace la nueva fe cristiana tanto de su persona misma como de sus enseñazas, de cara a las nuevas situaciones y nuevas realidades contextuales que tuvieron que enfrentar las primeras comunidades cristianas. Es claro, pues, que en el Nuevo Testamento mismo y para las primeras comunidades cristianas tuvo más peso la llamada “tradición apostólica” que la tradición de Jesús de Nazaret en su estado puro.

En este sentido, también tenemos que admitir que el vocabulario cristiano (y la liturgia cristiana) es más bien deudor y está más acorde con la llamada “tradición apostólica” y con el vocabulario paulino; y en realidad no tanto con el vocabulario jesuánico, y con sobrada razón. 

Además, no podemos perder de vista que los primeras grandes controversias y discusiones que confrontaron las primeras comunidades cristianas en los primeros siglos de su existencia; no giraban en torno a las enseñanzas de Jesús, sino propia e interesantemente, sobre las interpretaciones que dichas comunidades cristianas tenían respecto de la persona, la naturaleza y el ser de Jesús de Nazaret, y de su relación con la deidad por un lado, y con la propia naturaleza humana, por otro.  

Entonces, ¿es posible y adecuado adoptar sólo y siempre la figura histórica de Jesús de Nazaret como clave hermenéutica para todos los asuntos y desafíos que enfrenta hoy y seguirá enfrentando la histórica fe cristiana?  

En lo personal, pienso que no. De todos modos, entiendo que dado que es el Nuevo Testamento un cuerpo cristiano (no judío) de literatura; pero conteniendo a su vez no sólo la interpretación cristiana de la persona, obra, naturaleza y el ser de la figura histórica de Jesús de Nazaret; sino también enseñanzas un tanto directas de la persona misma de Jesús de Nazaret; creo que es mejor admitir esta dualidad y dificultad, y manejarnos siempre con ella de manera consciente y responsable, y en su debido momento hasta contrastar la opción adoptada por Jesús, y la que fuera luego la escogida por algún apóstol específico o por la llamada “tradición apostólica” en su conjunto, respecto de cualquier asunto o cuestión.

Por ejemplo, en lo personal no he tenido dificultad alguna para asumir el enfoque antropológico de Jesús de Nazaret en concordancia con el enfoque antropológico del relato de la creación de Génesis 1.1-2.3; y en consecuencia rechazar el enfoque paulino con base en la antropología de Génesis 2.4-25. No obstante, con franqueza debo decir, que si hubiese sido Pablo el que hubiera adoptado y asumido el enfoque antropológico del relato de Génesis 1.1-2.3, y Jesús el de Génesis 2.4-25, en este punto, sin duda, yo estaría con Pablo.   

Por otro lado y, de todos modos, respecto de la información que recibimos por medio de los evangelios mismos; son bien conocidas las serias dificultades que muchas veces enfrentamos para saber lo que en realidad dijo y quiso decir el Jesús histórico. 


¡Hasta la próxima!
 


1 comentario:

  1. Querido hermano, muy claro y definido su punto de vista, solo una cosa no la comprendí muy bien, se trata de lo que usted llama "el enfoque antropológico", tanto en Jesús como en Pablo en concordancia con determinada cita de Génesis, me podría aclarar esa parte por favor, muchas gracias estimado hermano.

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