miércoles, 7 de enero de 2015

El papel de la Biblia y el de la comunidad de fe en el proceso de interpretación bíblica y de elaboración teológica

Exégesis bíblica y comunidad de fe 


Héctor B. Olea C.





De entrada es preciso tener en cuenta que una cosa es el dato bíblico y otra es la forma en que se adopta, interpreta y aplica. Pero en este terreno, ciertamente parece imposible poder establecer o fijar una única posición legítima. ¿Por qué? Consideremos la relación entre el canon y la comunidad de fe (comunidad hermeneuta).

Se esté consciente de ello o no, es la comunidad interpretativa la que determina si para ella un hecho o relato tiene o no el carácter de normativo o descriptivo. Por eso se impone que establezcamos una diferencia esencial entre el hecho de que la Biblia sí mencione o incluya un relato, y el significado y la forma en que lo adopta una comunidad interpretativa específica. Puesto que hay distintas comunidades interpretativas, se explica también que tengamos interpretaciones muy disímiles de un mismo hecho o relato bíblico.




Además, no podemos perder de vista el incuestionable hecho de que el proceso de lectura, interpretación de la Biblia y de elaboración teológica es en realidad un proceso de doble vía: Por un lado, la Biblia alimenta, es fuente y alma del pensamiento teológico. Por otro lado, la Biblia es leída, asumida, interpretada y aplicada con base, a partir de, y en armonía con la praxis, las creencias, doctrinas o presuposiciones particulares de la comunidad de fe o hermeneuta. En este sentido es claro que no podemos obviar lo relativo de expresiones tales como “la Biblia dice”, “la Biblia no dice”, “la Biblia no da apoyo para”, “la Biblia sí ofrece apoyo para”, etc.    

1) ¿Qué se percibe en las formulaciones teológicas de las distintas corrientes teológicas dentro del cristianismo? Respuesta: La pretensión de que su lectura es la única y la correcta.

2) ¿Qué es lo que finalmente divide o unifica? ¿El canon o la lectura que hacemos del mismo? Respuesta: La lectura que hacemos del mismo, sin negar, por supuesto, que es el mismo canon bíblico el mejor y más contundente testimonio de la diversidad e imposibilidad de lograr acuerdos y consensos absolutos en ciertos aspectos y asuntos relacionados con la historia y la fe judeocristiana. En realidad la diversidad y multiplicidad de matices han estado presentes en el corazón mismo de la tradición bíblica y en la raíz misma de la tradición judeocristiana desde un principio, lo admitamos o no, nos guste o no, así de sencillo.

3) ¿Qué relación se puede establecer entre el canon y la comunidad de fe? ¿Quién determina a quién? ¿El canon a la comunidad? ¿La comunidad al canon? Respuesta: Estas preguntas se pueden responder adecuadamente si respondemos, no de manera simplista, con estas otras preguntas: ¿Quién interpreta a quién, quién apela a quién? ¿Por qué a pesar de aceptar como norma un mismo canon no podemos llegar a las mismas conclusiones teológicas? ¿Quién establece la diferencia? ¿El canon o la comunidad de fe? ¿Sería honesto el negar que existe una lectura de la Biblia, reformada, Pentecostal, adventista, católica, arminiana, dispensacionalista, no dispensacionalista, etc.?

En realidad, definirse como pentecostal, adventista, reformado, bautista, presbiteriano, católico, etc., tiene serias y profundas implicaciones al momento de leer la Biblia y hacer reflexión teológica. Dichas denominaciones no sólo son formas específicas de concebir y vivir la fe cristiana, sino también vías y maneras específicas de acercarse a la Biblia y de reflexionar teológicamente con base en la misma. Obviamente, cada una de estas vías tiene sus propias y peculiares presuposiciones.

4) ¿Cuál sería la actitud ideal? Respuesta: Que cada corriente exponga su formulación doctrinal reconociendo que la Biblia, según su lectura, da apoyo o no a una determinada conclusión.

5) ¿Quién es realmente un elemento o factor decisivo al momento de formular una doctrina? ¿La comunidad de fe o el canon? Respuesta: La comunidad de fe. Una demostración de que este es un dato cierto es la imposibilidad de poder lograr una postura uniforme en muchos aspectos de la doctrina cristiana por parte de aquellos que tienen en común precisamente un mismo canon.

6) ¿Qué relación podemos establecer entre la Biblia (el canon) y la comunidad de fe? Respuesta: La Biblia (el canon) aporta el dato, pero su lectura, interpretación y aplicación dependen de la comunidad de fe.

7) ¿Qué tienen en común precisamente las distintas corrientes del cristianismo?
Respuesta: El canon.

8) ¿Qué tienen en común las distintas corrientes del cristianismo protestante?
Respuesta: El canon.

9) ¿Qué puede explicar, entonces, en este contexto, la imposibilidad de llegar a conclusiones o posturas comunes? Respuesta: La particular lectura que cada corriente teológica (comunidad de fe) hace del canon.

10) ¿Qué hay detrás de cada corriente teológica del cristianismo histórico?
Respuesta: Una comunidad de fe.

11) ¿Qué hay detrás de cada corriente teológica del cristianismo protestante?
Respuesta: Una comunidad de fe.

12) ¿Es, pues, el canon, el elemento que de por sí ha de provocar y generar la superación de los prejuicios que tiene una corriente teológica con relación a otra?

Respuesta: No. Es la comunidad de fe la que al fin y al cabo realiza una determinada lectura y la plantea en un discurso teológico con la pretensión de ser legítimo y coherente.

Pienso también que en esta discusión hay que considerar el tipo de relación que existe entre la Biblia y la comunidad interpretativa. Si la persona o sistema (comunidad interpretativa) que afirma que su práctica y creencia es determinada sólo por la Biblia, pero posteriormente, con relación a una determinada práctica o creencia, adopta una postura diferente a la que se ve en la Biblia, y pretende tener los argumentos necesarios para justificar esa diferencia, es porque en el fondo asume que la comunidad interpretativa tiene la debida autoridad para justificar el que una creencia o práctica se lleve a cabo de una manera diferente a como se ve en la Biblia.

Cuando una persona o sistema apela a documentos confesionales para explicar o justificar una determinada postura, tácitamente está reconociendo la autoridad de la comunidad interpretativa, aun cuando invoque a una supuesta revelación que sea posterior al cierre del canon. De todos modos es una afirmación de una comunidad interpretativa, y es ella la que justifica un determinado cambio, sin poder decir que la Biblia afirma que tal práctica debe realizarse como ella (dicha comunidad interpretativa) la practica. Además, es la comunidad interpretativa la que se ha expresado con relación a la Biblia, la que se ha impuesto una determinada visión de la Biblia; visión que en muchos casos no es sustentada por la Biblia misma.

Finalmente, hay que decir también, que aunque no se esté consciente de ello; es la comunidad interpretativa la que determina si para ella un hecho o relato tiene el carácter de normativo o descriptivo. Por eso se impone que establezcamos una diferencia esencial entre el hecho de que la Biblia sí mencione o incluya un relato, y el significado y la forma en que lo adopta una comunidad interpretativa específica.

Puesto que hay distintas comunidades interpretativas, se explica también que tengamos interpretaciones muy disímiles de un mismo hecho o relato bíblico. Lo interesante es que este fenómeno ya se ve en la Biblia misma, compárese por ejemplo, las genealogías de Jesús según Mateo y Lucas; también la diferencia entre Mateo y Lucas en cuanto a quiénes son los pobres bienaventurados (Mateo 5.3 y Lucas 6.20); también la redacción diferente del mismo décimo mandamiento del decálogo en Éxodo 20.17 y Deuteronomio 5.21.


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