jueves, 23 de marzo de 2017

La transliteración «Jehová», ¿una indicación y señal de “desgracia”?


Una explicación necesaria

Héctor B. Olea C.

La razón de este breve artículo se encuentra en una pregunta que me formuló un apreciado contacto, por supuesto, sin malicia alguna de su parte, ante mi publicación titulada: “«Jehová», empleado como traducción, porque lo necesita una organización”. La pregunta en cuestión fue: ¿qué hay de cierto en la aparente etimología: «je» («he aquí») y «hová» («desgracia»)?

A continuación, mi respuesta.

Ciertamente existe en el hebreo la partícula «je’»,  formada por una «he» (por lo general transliterada con una «h», pero con el valor fonético de una «j»), seguida de la vocal «e», sere, y por la «alef»), la cual es una interjección con el sentido de: ¡He aquí!, ¡Miren! (presente en Génesis 47.23; y en Ezequiel 16.43).

También es parte del vocabulario del Tanaj la palabra «jováh»: desgracia, desastre. Está conformada la palabra «jováh», por la letra «he» ya explicada, por la vocal «o», jolem no plena, por la «va» (v), por la vocal «a», qames, y de nuevo por la «he» (presente en Isaías 47.11; Ezequiel 7.26). 

Ahora bien, cuando se observa que si bien fonéticamente la unión artificial de la interjección «je’» y la palabra «jováh», suena muy similar a «Jehová»; no es menos cierto que en nada se relacionan, dado que la transliteración «Jehová» jamás resulta de la combinación de las dos palabras explicadas, sino más bien y estrictamente de la vocalización con que aparece «YHVH» en el llamado «Textus Receptus» de la Biblia Hebrea, o sea, «YeHoVaH», vocalización que no recibe del todo en el Códice de Leningrado B19 (ya que en éste no se incluye la vocal «o», jolem), texto base de la actual Biblia Hebrea desde 1937, a partir de la tercera edición de la llamada Biblia Hebraica de Kittel, y de la actual Biblia Hebraica Stuttgartensia.

En suma, por desagradable, inexacta y repudiable que le pueda parecer la transliteración «Jehová»; no obstante, carece de todo fundamento la supuesta  etimología que sugiere que «Jehová» es señal e indicación de desgracia e infortunio: ¡He aquí desgracia!

Finalmente, insisto en que la vocalización de «YHVH», tanto en el «Textus Receptus» de la Biblia Hebrea (el texto base y reproducido por las dos primeras ediciones de la Biblia Hebrea Rabínica, y por las dos primeras ediciones de la Biblia Hebraica de Kittel), así como en el actual texto hebreo base para el Tanaj y la Biblia Hebraica Stuttgartensia, el Códice de Leningrado B19; es que la vocalización de «YHVH»  es un “quere perpetuo”, que sugiere una lectura distinta, a lo que realmente está escrito, en suma, una traducción, no su transliteración. 

Además, y de manera conveniente, especialmente para la teología cristiana, llama la atención la trascendencia de la palabra «theós» en el NT para hacer referencia al Dios del Tanaj, pero «kúrios» para hacer referencia a Jesucristo (en la línea de Romanos 10.9); en tal sentido, es indiscutible que seguir la recomendación y tradición masorética, tradición puesta de manifiesto previamente en la Septuaginta, de asumir la vocalización de «YHVH» para leer “Adonay” y traducir “kúrios”, es particularmente vital para las pretensiones cristianas, y para su vocabulario teológico y cristológico.

Bibliografía recomendada:

«Biblia Hebraica Stuttgartensia».

«Biblia Hebraica» de Kittel (su tercera edición).

«Diccionario bíblico hebreo-español», de Luís Alonso Schokel, editorial TROTTA.

«Diccionario de Hebreo Bíblico», de Moisés Chávez, Editorial Mundo Hispano.

La Biblia Hebreo-Español (dos volúmenes), en representación del «Textus Receptus» de la Biblia Hebrea.



¡Hasta la próxima!  

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