miércoles, 8 de marzo de 2017

Hacia una exégesis bíblica, teología y traducción bíblica solidarias con la mujer


La traducción de 1 Tesalonicenses 2.7 en el centro de esta cuestión


Héctor B. Olea C.

En el «Día internacional de la mujer», es preciso insistir, por un lado, en el compromiso de llevar a cabo una reflexión bíblica y teológica liberadora, que ponga de relieve la presencia de la mujer en muchos textos bíblicos en los que su presencia se presupone, si bien los contextos socioculturales patriarcales en los que surgieron los textos bíblicos no permitían que su presencia se pusiera de relieve abiertamente, o sencillamente se hacía mención de ella de manera solapada (considérese la expresión «sin contar las mujeres y nos niños», Mateo 14.21; 15.38);

Por otro lado, es preciso insistir en la necesidad de realizar una traducción de la Biblia, de los textos bíblicos, más justa, no sexista, que no oculte la presencia de la mujer en aquellos textos donde para el autor del texto bíblico sin duda estaba presente.

En tal sentido, ¿será cierto que para Pablo, en 1 Tesalonicense 2.7 (según la versión Reina Valera 1960, la Biblia de Jerusalén 1998 y muchas otras versiones de la Biblia), las nodrizas sólo tenían, siempre tenían sólo hijos varones, siempre tenían una descendencia compuesta sólo de hijos varones, sin hijas?

Siguiendo a Amador-Ángel García Santos («Introducción al griego bíblico», 2003, Verbo Divino, página 26), diré que en la lengua original del Nuevo Testamento existían cuatro palabras básicas para hacer referencia a los nacidos y nacidas, cada una con matices propios y distintivos. 1) «juiós» (hijo), para hacer referencia de manera estricta a los nacidos varones (plural: «juiói»); 2) «thugáter» (hija), para hacer referencia de manera específica al fruto del vientre estrictamente femenino (plural «thugatéres»); 3) «paidíon» (niño, niña), para hacer referencia al fruto del vientre de poca edad sin distinción de sexo, fuere varón o hembra, masculino o femenino (plural: «paidía»); y 4) «téknon», para hacer referencia a lo parido sin distinción de sexo, fuere hembra o varón (plural: «tékna»).   

Por supuesto, había otras dos con presencia en el NT: «páis» (plural: «páides»)  que hacía referencia a un nacido varón, un muchacho, y con la connotación social de siervo, criado, esclavo; y «korásion», que hacía referencia estrictamente a una niña, a una muchacha (plural: «korásiona»).  

Ahora bien, retornando a 1 Tesalonicenses 2.7, si Pablo usó el término inclusivo «tékna», plural de «téknon», que puede hacer referencia a hijos e hijas, ¿Por qué  la mayoría de las versiones castellanas de la Biblia han optado por traducir simplemente «hijos»? ¿Por qué no le han hecho justicia a las implicaciones que tiene la palabra «téknon», y han evitado traducir: «como la nodriza cuida con ternura a sus propios descendientes, a su propia prole, a su propia descendencia»?

¿Es verosímil pensar que Pablo jamás creyó que las nodrizas pudiesen tener hijas, niñas, muchachas, entre su propia descendencia? Y si ese fuera el caso,  ¿por qué no usó Pablo aquí la palabra específica para hacer referencia una descendencia propiamente masculina, de varones, «juiós»? ¿Por qué optó por usar la palabra inclusiva «téknon»? ¿Por qué, entonces, no traducir en conformidad con las implicaciones del término «téknon» empleado por Pablo? ¿Será cierto que respecto de 1 Tesalonicenses las versiones de la Biblia han comunicado con precisión y acierto, el pensamiento e idea del autor del texto bíblico? ¿En cuántos otros casos más, tampoco han acertado las versiones de la Biblia?

Sea usted el jurado.


¡Hasta la próxima!


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