domingo, 18 de diciembre de 2016

María, ¿una mujer de edad avanzada?


Cuestiones de lectura, exégesis y traducción bíblica


Héctor B. Olea C

La razón que me motivó a escribir este artículo se encuentra en una particular reacción a mi artículo sobre «la presencia de la palabra primogénito en Mateo 1.25», en uno de los tantos foros donde comparto mis publicaciones.

La reacción en cuestión fue: “…Vemos otra interpolación la palabra «joven», en la versión «Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy (NBLH)», también debe ser para respaldar algo en relación a la edad de María, de que era joven y no de edad avanzada. En el evangelio de Lucas hay un versículo que da entender que María era de edad avanzada. Cito: «Y he aquí, tu parienta Elísabet en su vejez también ha concebido un hijo; y éste es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril»”. Fin de la reacción.

Ahora bien, antes de profundizar en nuestro análisis, es evidente que la hipótesis de que María era de edad avanzada, no es una cuestión de una mala traducción de Lucas 1.36 en la «Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy (NBLH)», sino más bien de una mala lectura de la correcta traducción que hizo la misma.

Me explico, una cosa es que la versión en cuestión hubiese dicho: «Y he aquí, tu parienta Elísabet, que también en su vejez (o sea, como tú, al igual que tú) ha concebido un hijo»; traducción que sin duda insinuaría que tanto María como Elísabet estarían embarazadas a una edad avanzada, que lo que tenían en común María y Elísabet, era precisamente que, por un lado, ambas serían de edad avanzada, y por otro lado, que ambas estarían embarazadas.

Ahora bien, una lectura correcta y comprensiva de la traducción de Lucas 1.36 que hizo la «Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy (NBLH)», implica dos cosas: En primer lugar, que lo que tenían en común María y Elísabet, era que ambas estarían embarazadas, a pesar de los obstáculos que ambas enfrentaban (Elísabet su edad, y la de su esposo, y María el no tener una vida sexual activa con un varón); y en segundo lugar y, precisamente, que a diferencia de María, Elísabet era de una edad avanzada (por eso la afirmación «Elísabet en su vejez también ha concebido un hijo»).

Ahora, después de demostrar que la traducción que hizo de Lucas 1.36 la «Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy (NBLH)» es correcta, y que carece de todo fundamento la hipótesis de que María, como Elísabet, era de edad avanzada; paso a considerar otros factores que, sin duda, invalidan la hipótesis de que María era de edad avanzada.

En primer lugar, que la referencia de que Elísabet era de edad avanzada, Lucas  1.36, debe entenderse en el contexto de lo que el mismo evangelio de Lucas afirma en:

Lucas 1.5-7 “5Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elísabet. 6Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor. 7Pero no tenían hijo, porque Elísabet era estéril, y ambos eran ya de edad avanzada”

Lucas 1.18-20 “Dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada. 19Respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y he sido enviado a hablarte, y darte estas buenas nuevas. 20Y ahora quedarás mudo y no podrás hablar, hasta el día en que esto se haga, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo”   
         
Observación: No hay en Lucas, ni en otro de los evangelios, siquiera un versículo, que hable de la edad de María, en los mismos términos en que se habla de la edad de Zacarías y Elísabet.  

En segundo lugar, la evidencia que aporta la palabra empleada para hacer referencia a María en los dos evangelios canónicos que desarrollaron una «cristología de la concepción», o sea, Mateo (1.23) y Lucas (1.26 dos veces), a saber, «parthénos». Pues bien, la palabra griega «parthénos» tanto en la Septuaginta como en el Nuevo Testamento Griego, apunta a una muchacha virgen, a una joven, a una mujer joven, a una muchacha en edad casadera; jamás  a una mujer de edad avanzada.

En consecuencia, es inadmisible que en el contexto de los relatos de la anunciación del nacimiento de Juan y de Jesús, en el contexto de los relatos de la «cristología de la concepción»; se hable y se identifique a María como una mujer de edad avanzada.

En tercer lugar, la evidencia que aporta el texto griego de Lucas 1.36. Pues bien, una transliteración fonética del texto griego de Lucas 1.36, es:

«Kai idú Elisábet je sunguenís su kái auté sunéilefen juión en guérei autés kái jútos men jéktos estín auté te kaluméne stéira»

Por otro lado, una traducción que personalmente he hecho de Lucas 1.36 es: «Y he aquí Elísabet, tu parienta, a la que llaman estéril, también ha concebido, en su  vejez, y éste es ya el sexto mes de su embarazo» (literalmente: «para ella»).

Conclusiones a la luz de Lucas 1.36-37:

En primer lugar, María y Elísabet, a pesar de la diferencia de edad, llegarían a concebir.

En  segundo lugar, el hecho de que Elísabet pudo llegar a  concebir, muy a pesar  de su edad (mujer de edad avanzada, al igual que Zacarías, su esposo), sería una especie de señal y de estímulo a la fe de María, de que también ella podría concebir a  pesar de no tener una vida sexual activa con un varón. Es más, el  hecho de que una pareja heterosexual de ancianos (Zacarías y Elísabet) pudiese dar origen a un nuevo ser (biológicamente prácticamente imposible), tendría indefectiblemente la marca de una concepción milagrosa; como lo sería el que una mujer pudiese concebir sin tener una vida sexual y heterosexual activa.   

En tercer lugar, el versículo 37 viene precisamente a certificar que si Dios hizo posible el que una pareja heterosexual de ancianos pudiese concebir; también haría posible que una mujer joven pueda concebir, sin tener relaciones sexuales con un varón.

En cuarto lugar y, finalmente, la conjunción griega «kái» (y, también), en Lucas 1.36, en la expresión «kái auté sunéilefen juión», apunta a que Elísabet concibió, a pesar de su avanzada edad; incluso, concibió primero que María; lo cual, a la luz del versículo 37, habría de estimular la fe de María, frente a las implicaciones del mensaje del ángel o mensajero celestial, Gabriel  (Lucas 1.26-35).

En consecuencia, la conjunción griega «kái» (y, también), en este contexto, apunta a que Elísabet (a pesar de su obstáculo: su edad avanzada) pudo concebir; de la misma forma, María (a pesar de su obstáculo: no tener una vida sexual activa al lado de un varón), también podría concebir. En suma, que María, como Elísabet, también habría de concebir; y no que María, como Elísabet, también era de una edad avanzada.        

Es más, según el evangelio apócrifo sobre la natividad de María, el que era de una  edad avanzada era José (capítulo VIII.1), pero María de alrededor de unos catorce  años (VII.1).

Cierro, púes, insistiendo en que una cosa es que el texto griego apoye una idea que no fue reflejada por alguna versión de la Biblia; lo que equivale a decir que estamos frente a una mala o defectuosa traducción del texto bíblico; y otra, el que se dé origen a una hipótesis que carece de fundamento en la traducción y en el texto bíblico mismo en su idioma original, en su propio contexto, con base en una mala o defectuosa lectura del texto bíblico, en una buena traducción bíblica, respaldada, por cierto, por el texto bíblico mismo en su idioma original.




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