viernes, 25 de noviembre de 2016

«Emmanuel», ¿un nombre o una palabra descriptiva?


Un análisis crítico, filológico y teológico


Héctor B. Olea C.

Ciertamente es preciso admitir que el asumir la palabra «Emmanuel» (o «Emanuel») como nombre o sustantivo enfrenta el serio escollo de que no existe persona alguna que en la tradición bíblica (AT y NT) haya sido nombrada o llamada con dicha palabra; en otras palabras, no forma parte de la onomástica bíblica la palabra «Emmanuel» (o «Emanuel»). En consecuencia,  parece más acertada la conclusión de que la palabra en cuestión es en realidad una palabra o expresión descriptiva, una palabra o expresión con un valor adjetival.  

Explicación filológica de la palabra «Emmanuel» (o «Emanuel»)

La palabra castellana «Emmanuel» (transliteración súper literal) o «Emanuel», es en sí una transliteración griega empleada por la Septuaginta (versión griega del AT) de la expresión hebrea «‘im-manú el». Ahora bien, es «‘im-manú el». una expresión compuesta, conformada por la preposición “‘im” que significa «con» (de compañía, no de instrumentalidad), con un «daguesh forte» (puntito dentro de la consonante hebrea «mem») que explica la duplicación de la «m», tanto en la expresión hebrea misma, como en la transliteración griega y castellana «Emmanuel», más el sufijo pronominal de la primera persona del plural «nu» (nosotros), y la palabra común para Dios, “el”.

En consecuencia, el significado de la expresión hebrea «‘im-manú el», y  de la transliteración griega y castellana «Emmanuel», es «Dios con nosotros», «Dios es (está) con nosotros».  

Se encuentra, pues, la expresión «‘im-manú el», en el texto hebreo (el texto masorético del AT), en tres pasajes bíblicos, y todos en el libro del profeta Isaías: Isaías 7.14; 8.8, 10.

«Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel» (7.14, RV 1960)

«Y pasando hasta Judá, inundará y pasará adelante, y llegará hasta la garganta; y extendiendo sus alas, llenará la anchura de tu tierra, oh Emanuel» (8.8, RV 1960)

«Tomad consejo, y será anulado; proferid palabra, y no será firme, porque Dios está con nosotros» (8.10, RV 1960)

Ahora y, por un lado,  llama la atención que la Septuaginta haya transliterado y prácticamente creado el neologismo «Emmanuel», en Isaías 7.14, cuando pudo muy bien traducir «Y el significado de su nombre será “Dios está con nosotros”» (considérese Isaías 7.1-12).

Por otro lado, es preciso poner de relieve que en los otros textos donde el texto hebreo tiene la expresión «‘im-manú el», Isaías 8.8 y 10, la Septuaginta sí hizo lo que debía hacer, y lo que se esperaba que hiciera en el 7.14, o sea, traducir. En tal sentido, observamos que en Isaías 8.8, la Septuaginta tradujo la expresión  hebrea «‘im-manú el», como «meth-jemón jo theós», o sea, Dios está con nosotros. Pero en el versículo 10 del mismo capítulo 8, tradujo como «meth-jemón kúrios jo theós», o sea «El Señor Dios (Señor y Dios, Dios y Señor) está con nosotros».

Además, Isaías 9.6 evidencia que el empleo del verbo “llamar” o “nombrar” (hebreo «qara’»; griego «kaléo»), no supone necesariamente la imposición de un nombre, como otras veces más bien implica y supone la descripción del carácter de una persona. Cito: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”.

Ahora bien, si bien después de Isaías 7.14 no volvió a emplear la Septuaginta el neologismo «Emmanuel», sí observamos que algunas versiones de la Biblia como la «Reina Valera 1960», la «Biblia de Jerusalén 1998», y otras han seguido el uso de «Emmanuel» en Isaías 7.14 en la Septuaginta (insisto, no es «Emmanuel» una palabra del léxico hebreo, y que no tiene presencia en el texto hebreo), y en Isaías 8.8 han traducido la expresión hebrea «‘im-manú el» como ¡Oh Emmanuel!, cuando muy bien pudieron haber traducido: ¡El Señor Dios está con nosotros!   

Explicación y aplicación teológico-cristológica (NT) de «‘im-manú el»

Definitivamente, no es Mateo 1.23, ningún cumplimiento profético de Isaías 7.14, además de que el texto hebreo de Isaías 7.14 no habla de «virgen» alguna. De todos modos, lo cierto es que la relectura en clave cristológica de Isaías 7.14, principalmente sustentada en la versión griega de dicho pasaje, asume que con la encarnación se cumple, en la figura de Jesús, la cualidad a la que apuntaba la expresión «‘im-manú el»: «Dios está con nosotros».

En tal sentido, es preciso poner de relieve que el evangelista Mateo no sólo cita el neologismo «Emmanuel», creado por la Septuaginta en Isaías 7.14, sino que además agrega la interpretación y la cualidad hacia la cual en realidad apuntaba dicha palabra (lo que explica la no necesidad de asumirla como un nombre o sustantivo): «en la persona del niño, Dios estará con nosotros» (compárese Juan 1.14-18).





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