martes, 29 de agosto de 2017

Profesor, necesito su recomendación para una Biblia que quiero comprar


Una reacción generalizada a una inquietud comunicada de manera particular
  
Héctor B. Olea C.

Ante la inquietud que muchísimas veces, y en múltiples escenarios se me ha planteado, que consiste en esperar mi recomendación personal para adquirir, comparar una determinada versión de la Biblia recomendada por mí, una que pueda funcionar como especie de panacea, sin debilidad por ninguna parte; mi insistente consejo va en la siguiente línea.

En primer lugar, mi recomendación personal es que se adquiera, que se procure tener en la biblioteca personal, todas las versiones de la Biblia que a usted le sean posibles, desde las más recomendadas y aparentemente prestigiosas, como las de menos prestigio, cuestionadas y no tan recomendadas.

En segundo lugar, aconsejo adquirir versiones de la Biblia de los distintos métodos de traducción (por equivalencia formal, interlineales, por equivalencia dinámica, etc.). Mi única franca objeción, es para las versiones de la Biblia parafraseadas, porque, por un lado, la paráfrasis no es en sí un método de traducción, y por otro lado, porque deja a la persona lectora en la incapacidad de saber qué es lo que en realidad dice el texto en su idioma fuente u original, y cuáles son las ideas introducidas (la ampliación) en el texto por el traductor. De todos modos, en un amplio y crítico estudio comparativo de versiones de la Biblia, no estaría mal tomarlas en cuenta.  

En tercer lugar, recomiendo adquirir versiones de la Biblia católicas, protestantes, incluso las que se consideran al margen, como las revisiones de la Reina Valera editadas por la Iglesia Adventista, y la versión de los Testigos de Jehová.





Después de todo, y como lo he demostrado, es posible que la versión de la Biblia que prefieras, por la que usted sienta una especial preferencia e inclinación, un distinguido y aprecio; no sea la más acertada en el caso de un texto o pasaje específico del cual tengas que hablar, predicar, o sea el punto de partida para alguna especial reflexión o ensayo.

Por ejemplo, y a manera de ilustración, llama la atención que la «Biblia de Jerusalén», que en muchos casos supera, en acierto y en la calidad de su traducción, a prestigiosas y recomendadas versiones católicas y protestantes; es sin embargo, desacertada, y no comunica el verdadero sentido del texto hebreo (al igual que la Reina Valera 1960, la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras, la Biblia Textual 3era edición, etc.).

No acierta la «Biblia de Jerusalén» cuando en el Salmo 127.3 traduce con la expresión «los hijos», expresión que en castellano es ambigua, pues, por un lado y en algunos contextos no es inclusiva (apuntado sólo a la descendencia masculina (los varones), y otras veces es inclusiva, abarcando al mismo tiempo la descendencia masculina y la femenina.  Pero, ¿es ambiguo el texto hebreo aquí?

Sin embargo, la cuestión es que la expresión hebrea que está detrás de la traducción «los hijos», «baním» (plural de la palabra «ben», que significa “hijo”, pero haciendo referencia sólo al hijo varón, nunca a una hembra o mujer). Incluso este es el mismo sentido de la palabra empleada por la Septuaginta en la traducción del pasaje en cuestión, «juiói», plural de «juiós»: «hijo varón».

Consecuentemente, una traducción acertada del Salmo 127.3 es «herencia del Señor (YVHV, Hashem, el Señor, el Eterno, etc.), son los hijos varones». Luego, toda versión de la Biblia, cuestionada o no, prestigiosa o no, que haya traducido en la línea que propongo, es acertada, de lo contrario no; así de sencillo.

  
¡Hasta la próxima!


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