jueves, 23 de junio de 2011

«Eucaristía y presencia de Cristo» A propósito de la fiesta de «Corpus Christi» Una interminable discusión cristiana 1 de 3

«Eucaristía y presencia de Cristo»

A propósito de la fiesta de «Corpus Christi»

Una interminable discusión cristiana

1 de 3

Héctor B. Olea C.

En el contexto de la celebración de la fiesta conocida en latín como «Corpus Christi» (literalmente “Cuerpo de Cristo”), quiero compartir una reflexión sobre un tema cismático en la historia de la fe cristiana: la forma de asumir la presencia de Cristo en medio de la celebración de la «Eucaristía» o «Cena del Señor».

Pues bien, en el calendario litúrgico de la iglesia católica se celebra el jueves siguiente al domingo de Trinidad (que es el domingo siguiente al domingo de Pentecostés) la festividad conocida como «Corpus Christi».

En un artículo de la Enciclopedia Católica disponible en la Internet se explica que la razón de la fiesta del «Corpus Christi» es “conmemorar solemnemente la institución de la Sagrada Eucaristía”.

A los fines de conocer el por qué de mi preferencia por los nombres «Eucaristía» y «Cena del Señor», así como para tener una idea completa de la problemática en torno a la frecuencia de su celebración, además de la discusión relativa a la terminología «ordenanza» o «sacramento»; invito a las personas que me honran con su lectura, a que sigan los siguientes enlaces. Estos enlaces corresponden a una porción de una serie de notas que publiqué a principios de este año 2011 bajo el título “De mandatos y obligaciones bíblicas, Biblia y comunidad de fe (comunidad lectora):

http://www.facebook.com/note.php?note_id=500956929562

http://www.facebook.com/note.php?note_id=501377489562

http://www.facebook.com/note.php?note_id=501924184562

Ahora bien, ¿es bíblica la expresión «cuerpo de Cristo»? en otras palabras, ¿tiene presencia en la Biblia la expresión «cuerpo de Cristo»?

Efectivamente, la expresión «cuerpo de Cristo» se la encuentra, lógicamente, sólo en el Nuevo Testamento, y en a penas cinco ocasiones (versión Reina Valera 1960). Por otro lado, la expresión en cuestión se la encuentra únicamente en las epístolas, estrictamente dentro del corpus paulino: tres menciones en dos epístolas paulinas sin discusión (Romanos y 1 Corintios), y dos menciones en dos epístolas cuya paternidad literaria paulina es objeto de discusión (Colosenses y Efesios).

A continuación los pasajes donde encontramos en el NT la expresión «cuerpo de Cristo»:

Romanos 7.4 “Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios”

1 Corintios 10.16 “La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?”

1 Corintios 12.27 “Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular”

Efesios 4.12 “A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo”

Colosenses 2.17 “Todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo”

Ahora, resulta interesante que de estas cinco menciones, es en tan sólo una de ellas que se usa la expresión «cuerpo de Cristo» en conexión con la Eucaristía o Cena del Señor, a saber, 1 Corintios 10.16.

De todos modos, históricamente han existido tres formas de entender la presencia de Cristo en la «Eucaristía» o «Cena del Señor»: 1) la interpretación de la iglesia católica, la iglesia ortodoxa y la iglesia anglicana o episcopal; 2) la interpretación luterana; y 3) la interpretación calvinista, que es la que siguen la mayoría de las comunidades o congregaciones protestantes y evangélicas.

I) La interpretación de iglesia católica junto a la iglesia ortodoxa, y la anglicana o episcopal

Esta postura se conoce generalmente con la palabra «transubstanciación». Con esta palabra se apunta a que en la «Eucaristía» o «Cena del Señor», el pan y el vino se transforman en el cuerpo y la sangre de Cristo. En consecuencia, se presume de la presencia de Cristo de forma real en medio de la «Eucaristía» o «Cena del Señor».

Al respecto se lee en el Catecismo de la iglesia católica: “En el corazón de la celebración de la Eucaristía se encuentran el pan y el vino que, por las palabras de Cristo y por la invocación del Espíritu Santo, se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Por su parte el Catecismo de la iglesia ortodoxa se expresa en los siguientes términos:

“Pregunta: ¿Qué es la Comunión?

Respuesta: La Comunión es un Sacramento por el cual el creyente ingiere, bajo la forma de pan y vino, el verdadero Cuerpo y Sangre de Cristo para la vida eterna.

Pregunta: ¿Por qué se llama trono a la mesa donde se consagra el Sacramento de la Comunión?

Respuesta: Porque Jesucristo está presente en él como Rey, místicamente”.

Una revisión y adaptación ecuménica del catecismo anglicano elaborada en México habla de la eucaristía en los siguientes términos “la eucaristía es la celebración, en comunidad, de la Pascua de Jesús, de su muerte y resurrección. La eucaristía es la misa. En la misa la comunidad escucha la Palabra de Dios y se alimenta del cuerpo y la sangre de Cristo. La eucaristía es señal de nuestra unión en Cristo y el alimento para nuestra vida cristiana.”

Finalmente, la enciclopedia católica online define la Transubstanciación en la siguiente manera: “Transubstanciación: cambio de una substancia en otra distinta. Expresión creada para designar el cambio completo de la substancia del pan y del vino en la Eucaristía en la sustancia de cuerpo y la sangre de Jesucristo. Del pan y del vino no quedan sino los “accidentes”, o especies o apariencias.

II) La interpretación luterana de la presencia de Cristo en la «Eucaristía» o «Cena del Señor»

El catecismo de la iglesia luterana habla de la presencia de Cristo en la Eucaristía o Cena del Señor en los siguientes términos: “Es el verdadero cuerpo y la verdadera sangre de nuestro Señor Jesucristo.” Quiere decir que es el cuerpo real, natural de Cristo y su sangre real y natural. ¿Por qué enfatiza eso nuestro catecismo? Lo hace a causa de los falsos profetas e iglesias que no quieren creer el misterio de la Santa Cena. Especialmente las iglesias reformadas, las sectas, los metodistas, los pentecostales, de hecho, todas las otras iglesias protestantes fuera de la luterana enseñan así. No quieren creer estas palabras de Cristo; no quieren creer que estén realmente presentes el cuerpo y la sangre de Cristo en la Santa Cena y que los que vienen al sacramento realmente coman y beban estas cosas. Es en verdad un misterio maravilloso. No podemos comprenderlo por nuestra razón. Nos parece imposible.

En consecuencia, esas iglesias enseñan que se tiene que tomar las palabras de Cristo figuradamente, entenderlas en otro sentido. Según ellos, Cristo no quería decir que la Santa Cena realmente fuera su verdadero cuerpo natural, sino solamente que el pan significa su cuerpo, que lo retrata. Se refería solamente al cuerpo espiritual de Cristo. Los cristianos deben recibir este cuerpo espiritual en la Santa Cena, o sea, Cristo y sus beneficios, con fe, mientras que el verdadero cuerpo natural del Señor está sentado en el cielo. Contra estos falsos profetas, que se basan en su propia razón, nuestro catecismo dice: “Es el verdadero cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo.”

III) La interpretación calvinista o reformada (la cual es seguida prácticamente por todas las iglesias protestantes)

El Catecismo de Heidelberg (reformado) se expresa con relación a la «Eucaristía» o «Cena del Señor», en los siguientes términos:

75 ¿Cómo es que la Cena del Señor te recuerda y te asegura que eres participante del único sacrificio de Cristo en la cruz y de todos sus beneficios?

De esta manera: Cristo me ha ordenado a mí y a todos los creyentes, que coma de este pan partido y que beba de esta copa. Y con este mandamiento, él dio esta promesa:

Primero: Que tan cierto como veo con mis ojos Que el pan del Señor es partido para mí y que la copa me es dada; así de cierto Su cuerpo fue ofrecido por mí y su sangre derramada por mí.

Segundo: Que tan cierto como recibo de la mano del que sirve y como y bebo del pan y de la copa del Señor, Los cuales me son dados como señales ciertas del cuerpo y de la sangre de Cristo... Así de cierto... Él alimenta y reconforta mi alma para la vida eterna con su cuerpo crucificado y con su sangre derramada.

76 ¿Qué significa comer del cuerpo crucificado de Cristo y beber de Su sangre derramada? Significa: Aceptar, con un corazón creyente, todo el sufrimiento y muerte de Cristo y por creer, recibir perdón de pecados y vida eterna. Pero significa más: A través del Espíritu Santo, quien vive tanto en Cristo como en nosotros, somos unidos más y más al bendito cuerpo de Cristo y también, que aunque Cristo está en el cielo y nosotros en la tierra somos carne de su carne y hueso de su hueso y por lo tanto vivimos en y somos gobernados por un Espíritu así como los miembros de nuestro cuerpo son gobernados por un alma.

78 ¿Se transforman el pan y el vino en el verdadero cuerpo y sangre de Cristo?

No. Así como el agua del bautismo no se transforma en la sangre de Cristo y por sí misma, no lava los pecados sino que es simplemente la señal y la certeza de Dios; así mismo, el pan de la Cena del Señor no se transforma en el mismo cuerpo de Cristo, a pesar de que se le llame el cuerpo de Cristo, sólo para mantener la naturaleza y el lenguaje de los sacramentos.

IV) Algunas pistas exegéticas

1) Análisis de 1 Corintios 10.16

Como ya vimos, en la versión Reina Valera de 1960, 1 Corintios 10.16 dice: “La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?

A) Análisis y explicación de las preguntas: “¿no es la comunión de la sangre de Cristo? y ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?

A.1) La palabra griega que se traduce “no” en ambas preguntas

La palabra griega que se traduce “no” en las dos preguntas en cuestión, no es la que simplemente significa “no”, o sea “ou”; sino más bien la forma enfática de esta (“oují”). Esta forma de “ou” (“oují”) es usada en preguntas como estas, en preguntas que demandan o esperan una respuesta afirmativa. En consecuencia, lo que en forma de pregunta retórica está afirmando el texto es que: “el vino de la copa es la comunión con la sangre de Cristo; y el pan que partimos es la comunión con el cuerpo de Cristo”.

A.2) Análisis de las expresiones “sangre de Cristo” y “cuerpo de Cristo”

En el idioma griego el caso genitivo generalmente demanda el uso de la preposición “de”. Ahora bien, aunque hay varias categorías de este caso (el caso es la forma que asume un sustantivo o adjetivo según la función que realice en la oración), me parece adecuado interpretar este genitivo como el que hace referencia a la idea de propiedad o pertenencia. En consecuencia, la expresión “sangre de Cristo” sencillamente apunta a “la sangre que le pertenece a Cristo”; y la expresión “cuerpo de Cristo” apunta explícitamente al “cuerpo propio de Cristo”.

A.3) La interpretación de la palabra “comunión”

Con la palabra griega “koinonía” se apunta a algo que se está compartiendo, de lo que se está participando, de algo que está uniendo.

En resumen, 1 Corintios 10.16 afirma que en la «Eucaristía» o «Cena del Señor» se comparte y participa (en comunidad) por medio de la copa del vino, de la sangre de Cristo; y por medio del pan partido, del cuerpo mismo de Cristo. Obviamente, no sabemos cómo pensaba Pablo que esto ocurría. Lo cierto es que las tres posturas mencionadas (la católica, la luterana y la reformada) han tratado de explicar, por caminos distintos y a su manera, las más amplias implicaciones de las afirmaciones bíblicas similares a esta.

¡Hasta mañana con el favor de Dios!

3 comentarios:

  1. ¿DIOS QUIEN ES?
    1.-¿Mora el Espíritu Santo en el creyente?
    2.-¿Cuál es la necesidad de la sangre y el cuerpo de Cristo frecuentemente?

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  2. no consigo encontrar la parte dos, encontre 3 de 3, pero no la 2.

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  3. Muchas gracias, mi hermano Miguel, por la lectura y el comentario. A continuación el enlace de la segunda parte solicitada: http://benjaminoleac.blogspot.com/2011/06/eucaristia-y-presencia-de-cristo_24.html

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