lunes, 11 de septiembre de 2017

La presentación de los verbos y los sustantivos en los léxicos (diccionarios y vocabularios) griegos


Unas observaciones necesarias y pertinentes


Héctor B. Olea C.

Antes de analizar la presentación de los sustantivos en los léxicos (diccionarios y vocabularios) griegos; quiero antes llamar la atención respecto de algunos detalles relativos a la presentación de los verbos en los léxicos griegos.

Como también dije antes, son los verbos y los sustantivos los dos tipos de palabras que dominan y sobresalen en el léxico de las lenguas bíblicas, como ocurre en el castellano. Luego están los adjetivos, los adverbios, los determinantes (artículos, demostrativos, posesivos, numerales, indefinidos, interrogativos, exclamativos), las preposiciones, las conjunciones, las interjecciones.

Ahora bien, en virtud  de que algunos determinantes en castellano también pueden funcionar como como pronombres; es preciso tener en cuenta la siguiente observación: Cuando acompañan al sustantivo se consideran «determinantes»; cuando se usan en lugar del sustantivo, se consideran «pronombres».  

Presentación de los verbos en los léxicos (diccionario y vocabularios) griegos

Como ya puse de relieve antes, los verbos en los léxicos (diccionarios y vocabularios) griegos no se presentan en infinitivo, como en castellano. Los verbos se presentan en los léxicos griegos más bien con una forma verbal conjugada (con la excepción de los verbos contractos); una forma verbal de la primera persona común singular (yo), en tiempo presente, voz activa (a excepción de los verbos defectivos o deponentes), y en modo indicativo.

Ciertamente, para la comprensión de la presentación de los verbos en los léxicos griegos, es necesario tener en cuenta que existen cinco clases de verbos en la lengua griega koiné: 1) «Verbos omega» (verbos que tienen una “omega” como desinencia, al margen de si el tema del verbo termina en vocal o consonante); 2) «Verbos contractos» (verbos que antes de la “omega” como desinencia, tienen una “alfa”, una “epsilón” o una “omicrón”); 3) «Verbos líquidos» (verbos que antes de la “omega” como desinencia, tienen una “lambda”, L; una “mu”, m; una “nu”, n;  o una “rho”, r); 4) «Verbos deponentes o defectivos» (verbos que tienen en tiempo presente -forma básica-, una morfología de voz media o pasiva, pero con significado de voz activa); 5) Verbos en “mi”, en “numi”, los verbos en “alfa”.   

En resumen, todas las palabras que en un léxico (diccionario o vocabulario) griego tienen una “omega” como desinencia, por lo general son verbos. En realidad y, más exactamente, son formas verbales de la primera persona común singular (yo), tiempo presente, voz activa, modo indicativo. No es, pues, el infinitivo, sino un verbo conjugado (una forma verbal correspondiente a la primera persona común singular –yo-, tiempo presente, voz activa, modo indicativo), la forma en que se presentan los verbos en un léxico (diccionario y vocabulario) griego.

Las únicas tres excepciones a esta regla son: 1) los verbos contractos, que aparecen en dichas fuentes con una terminación o desinencia conformada por la “omega” precedida por una “alfa”, por una “epsilón”, o por una “omicrón” (“ao”, “eo”, “oo”). Luego, mientras que en el léxico se lee, por ejemplo, «agapáo», la primera persona del singular, en tiempo presente, voz actica, modo indicativo, es más bien: «agapó» (yo amo, quiero), y así respecto del verbo «filéo» («filó»: yo amo, quiero), y del verbo «pleróo» («pleró»: yo lleno, cumplo).

2) La segunda excepción es la que representan los verbos con la desinencia “mi”  (por ejemplo, «femí»: yo hablo, digo; «dídomi»: yo doy). 3) La tercera excepción la representan los llamados «verbos deponentes» o «defectivos» (verbos con una morfología de voz media o pasiva, pero con el significado de la voz activa. Estos verbos (que no son muchos) se presentan en los léxicos con la desinencia «omai» (por ejemplo, «érjomai»: voy, me marcho; «déjomai»: recibo; «guínomai»: soy). 4) La cuarta excepción la representan los verbos con la desinencia en “alfa” (a), como «óida»: sé, conozco.  

Finalmente, a diferencia del infinitivo en castellano, en el griego el infinitivo tiene tiempo (básicamente tres: presente, aoristo y perfecto), tiene voz (activa, pasiva, media). Luego, es importante decir que de acuerdo al tiempo y a la voz, el infinitivo griego puede tener una morfología propia y distinta. Por ejemplo, el infinitivo presente, activo del verbo «lúo» (yo desato), es «lúein»; pero el infinitivo presente del mismo verbo «lúo», voz media y pasiva es: «lúesthai».

El infinitivo aoristo del mismo verbo «lúo», voz activa es «lúsai»; el infinitivo del mismo verbo «lúo», en el mismo tiempo aoristo, pero en voz media, es: «lúsasthai»; sin embargo, el infinitivo del mismo verbo «lúo», en el mismo tiempo aoristo, pero en voz pasiva, es: «luthénai».

El infinitivo del mismo verbo «lúo», en tiempo perfecto, voz activa es: «lelukénai»; sin embargo, el infinitivo del mismo verbo «lúo», en el mismo tiempo perfecto, pero en la voz media y pasiva, es: «lelústhai».   

Presentación de los sustantivos en los léxicos (diccionario y vocabularios) griegos

Los sustantivos griegos se presentan en los léxicos en el caso nominativo (forma que adopta el sustantivo según la función que desempeña en la oración, mediante flexión; el nominativo es el caso del sujeto), en número singular y en el género que le es propio. El griego como el castellano, y a diferencia del hebreo, tiene tres géneros gramaticales: masculino, femenino, y neutro.

Ahora bien, en virtud de los tres gramaticales que existen en la lengua griega, diremos que por lo general, los sustantivos de género masculino (de la segunda declinación) tienen una “omicrón” + una “sigma” («os») como desinencia característica del caso nominativo, y así se los presenta en los léxicos.

Excepciones a esta regla son las palabras de género femenino de la segunda declinación (por lo general conformada por sustantivos de género masculino y algunos neutros), como «jodós» (camino), «bíblos» (libro).

Los sustantivos de género femenino de la primera declinación tienen como desinencia característica una “alfa” («a») o una “eta” («e»), y así se los presenta en los léxicos. Excepciones a esta regla son los sustantivos masculinos de la primera declinación (conformada por lo general por sustantivos de género femenino) como «neananías» (joven), «mathetés» (discípulo), y «profétes» (profeta).  

Los sustantivos de género neutro de la segunda declinación tienen como desinencia característica del caso nominativo singular, una “omicrón” + una “un” («on»). Por ejemplo, «téknon» (hijo, hija, descendencia); «dóron» (regalo); «déndron» (árbol).

Con relación a los sustantivos que conforman la tercera declinación; en primer lugar, es preciso tener presente que esta abarca los tres géneros (masculino, femenino y neutro); en segundo lugar, que las desinencias que tienen los sustantivos según el género (masculino, femenino, neutro), que conforman la tercera declinación, son distintas a las desinencias características de las dos primeras declinaciones (la primera y la segunda).

En tal sentido y, por ejemplo, sustantivos masculinos de la tercera declinación son: «árjon» (gobernador, príncipe); «basiléus» (rey); «anér» (varón, hombre, marido). Sustantivos de género femenino de la tercera declinación son: «dúnamis» (poder); «sarx» (carne); «méter» (madre). Sustantivos de género neutro de la tercera declinación son: «pnéuma» (Espíritu, espíritu); «guénos» (raza, nación); «fos» (luz).    

Consecuentemente, una pista que puede ayudar bastante al reconocimiento del género de los sustantivos en los léxicos (diccionarios y vocabularios) griegos, a pesar de la declinación a la que pertenezcan, a pesar de su declinación, es la siguiente: 1) Todo sustantivo que sea identificado con el artículo «jo» (una “omicrón” con espíritu rudo o áspero), es de género masculino. 2) Todo sustantivo que sea identificado con el artículo «je» (una “eta” con espíritu rudo o áspero) es de género femenino. 3) Todo sustantivo que sea identificado con el artículo «to» (una “tau” + una “omicrón”) es de género neutro.

En tal sentido, es preciso poner de relieve que hay léxicos que luego del sustantivo (separado por una coma), colocan el artículo: «jo», «je», «to». Por ejemplo, «lógos», «jo» (palabra: masculino); «foné», «je» (voz, sonido: femenino); «pnéuma», «to» (espíritu: neutro).

Pero hay otros que son más abarcadores, y agregan la terminación o desinencia del caso genitivo, en el siguiente orden: sustantivo, desinencia del genitivo, artículo (indicativo del género). Por ejemplo, «lógos», «ou», «jo»;  «foné», «es», «je»; «pnéuma», «tos», «to».    

       Finalmente, pienso que con estas pistas no debe haber muchos problemas al momento de distinguir e identificar con acierto esos dos conjuntos o segmentos principales de las palabras (verbos y sustantivos) que conforman el léxico de la lengua griega koiné, lengua de la Septuaginta y del Nuevo Testamento Griego.



¡Hasta la próxima!

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