sábado, 9 de septiembre de 2017

El uso del «infinitivo constructo» para presentar los verbos hebreos


El interesante caso del «Diccionario Español-Hebreo PROLOG»


Héctor B. Olea C.

Después de haber explicado que es una norma el que los léxicos, diccionarios y vocabularios de hebreo y arameo bíblicos, presenten los verbos no en infinitivo como en castellano (“ar”, “er”, “ir”), sino más bien en la tercera persona masculina singular, en tiempo o estado perfecto de Qal (la conjugación básica y simple); quiero ahora poner de relieve una especie de castellanización que está ocurriendo en el hebreo moderno, respecto de la forma de presentar los verbos en los diccionarios, léxicos y vocabularios.

Como ejemplo concreto he optado por citar el «Diccionario Español-Hebreo, Hebreo-Español PROLOG» (diccionario de hebreo moderno). Este diccionario fue publicado por la Editorial PROLOG Ltd, de Israel, con una primera impresión en el año 1999, siendo reimpreso en los años 2000, 2001, 2002, y 2003; es precisamente esta última, la del año 2003, la que desde hace años tengo en mis manos.

Pues bien, el «Diccionario Español-Hebreo, Hebreo-Español PROLOG», alejándose de la práctica tradicional de presentar los verbos hebreos en la tercera masculina singular, del estado o tiempo perfecto de la conjugación Qal; decidió emplear el «infinitivo constructo hebreo», acompañado de la preposición «le» (a, para, de).

Ciertamente el «infinitivo constructo hebreo» se usa frecuentemente en el hebreo bíblico, en el Tanaj, acompañado por las preposiciones «be», «ke», y «le». Con las preposiciones «be» y «ke», tiene el sentido de: “cuando”, “mientras”, “al”. Por ejemplo, en la frase «Cuando oyó esto Jabín rey de Hazor» (Josué 11.1); la traducción «cuando oyó», es la traducción de la expresión o palabra hebrea «kishemoá‘» (o «kishmoá‘»), infinitivo constructo (sin sufijo pronominal, que identifica el sujeto del infinitivo), del verbo «shamá‘»: “oír”, “escuchar”, “él oyó”, “él escuchó”.

Con la preposición «le», el «infinitivo constructo hebreo» por lo general apunta a un propósito, motivo, o resultado. También puede señalar incluso el gerundio castellano (ando, iendo, endo). Por ejemplo, el gerundio «diciendo», en Génesis 1.22 (lo mismo que en Génesis 2.16 y 3.17), es la traducción de «le’mór», infinitivo constructo del verbo «’amár» (“decir”, “hablar”, “él dijo”), con la preposición «le». Consecuentemente, «le’mor» podría traducirse, según el contexto: “diciendo”, “al decir”, “para decir”, o sencillamente “decir” (de aquí la práctica del «Diccionario Español-Hebreo, Hebreo-Español PROLOG»).   

Ahora bien, los editores del «Diccionario Español-Hebreo, Hebreo-Español PROLOG», explican que optaron por presentar los verbos en el «infinitivo constructo hebreo» acompañado de la preposición «le», en primer lugar, porque es el equivalente al infinitivo castellano, y porque es la práctica establecida en los léxicos, diccionarios y vocabularios en castellano.  

Otra razón que arguyen es que así no se requiere que el usuario conozca las raíces consonánticas del hebreo, ni la tercera persona masculina, singular del estado o tiempo perfecto, por supuesto, de la conjugación Qal.  

Sin embargo, a nuestro juicio, la práctica generalizada de los léxicos, diccionarios y vocabularios del hebreo bíblico, es preferible; en primer lugar, porque en realidad el infinitivo constructo no es más usado que la tercera persona singular, masculina, del estado o tiempo perfecto de Qal; ni es el infinitivo constructo hebreo un equivalente exacto del infinitivo castellano. En segundo lugar, porque si bien desde un principio no ha de conocer el estudiante la tercera persona singular, masculina, del estado o tiempo perfecto de Qal; por otro lado, tampoco habrá de conocer el infinitivo constructo. Además, habría que explicar también el uso del infinitivo constructo con las preposiciones (ya que también se usa sin preposición alguna), y en virtud de que no sólo se usa con la preposición  «le», como ya vimos.

A nuestro modo de ver, es preferible explicar desde un principio la forma distinta de presentar los verbos hebreos en la tercera persona singular, masculina, del estado o tiempo perfecto de Qal, y no en infinitivo simple, como el español o castellano; que producir una castellanización injustificada, presentando los verbos en el «infinitivo constructo hebreo», siguiendo la práctica del español o castellano.

Finalmente, llama la atención que incluso el traductor de Google sigue la práctica del «Diccionario Español-Hebreo, Hebreo-Español PROLOG», al traducir un infinitivo castellano con «infinitivo constructo hebreo», acompañado de la preposición «le». Por ejemplo, traduciendo del castellano o español al hebreo, el infinitivo “amar”, es traducido por el traductor de Google con el infinitivo constructo hebreo, con la preposición «le», o sea, «le’ejob», y así sucesivamente respecto de cada infinitivo castellano (siempre con la consonante “lamed”, como prefijo), por supuesto, sin vocales.  

En todo caso, es necesario que la persona hebreo hablante comprenda que el aprendizaje y dominio de la lengua castellana supone conocer sus recursos propios, sus formas propias, sus características peculiares, sus diferencias irreductibles respecto del hebreo; por supuesto, lo mismo se espera de la persona hispanohablante que aspire aprender y usar la  lengua hebrea. Sin  duda alguna, toda castellanización injustificada del hebreo es inadmisible, como toda hebraización injustificada del castellano, así de sencillo.  




¡Hasta la próxima!

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