jueves, 7 de diciembre de 2017

Unas observaciones gramaticales respecto del texto griego de Apocalipsis 1.8


A la luz del “texto crítico” y del “textus receptus”

Héctor B. Olea C.

En primer lugar, una traducción de Apocalipsis 1.8, según el “texto crítico”, no según el “textus receptus”, es: “Yo soy el alfa y la omega, dice el Señor Dios (o Dios el Señor), el que es, el que era, y el que viene, el todo poderoso”.

En segundo lugar, una traducción de Apocalipsis 1.8 según el “textus receptus”, y no según el “texto crítico”, es: “Yo soy el Alfa y la Omega, dice Señor Dios, el que es y el que era y el que viene, el Todopoderoso” (traducción del Nuevo Testamento Interlineal Griego-Español de César Vidal). 

En tercer lugar, podemos observar que, por un lado, la Reina Valera 1960 añade la expresión “principio y fin” (griego, “arjé kái télos”), expresión que no la contiene el “texto crítico”, sino el “textus receptus”; en todo caso no podemos dejar de observar que tampoco la contiene el texto griego mayoritario que reproduce César Vidal); y por otro lado, que la Reina Valera omite la expresión “jo theós” (que sí la contiene el “texto crítico”, incluso el mismo texto griego mayoritario que asumió la versión de César Vidal).

En cuarto lugar, llama la atención la coincidencia que muestran aquí el “texto crítico” y el “textus receptus”, cuando emplean una forma verbal del tiempo imperfecto del verbo “eimí” (soy, estoy), o sea, “en”, que demanda la traducción “el que era”, “el que estaba” (no simplemente “el que fue”, “el que estuvo”, que corresponde al tiempo aoristo, pero que no fue el tiempo empleado por el autor de Apocalipsis).

Consecuentemente, es preciso poner de relieve que a propósito haya empleado aquí el autor de Apocalipsis el tiempo imperfecto (acción continua en el pasado), como la justa y precisa contraparte de la idea que comunica el participio en tiempo presente (acción continua y habitual), del mismo verbo “eimí”, “jo on”: “el que es”, “el que está”. 

En quinto lugar, con relación a la expresión “kúrios jo theós”, como aparece en el “texto crítico” (texto normativo para nosotros); hay que tener en cuenta que involucra una situación un tanto problemática. Esto así porque “kúrios” como “theós” son ambos sustantivos, pero en la forma en que aparecen aquí (como en la Septuaginta en la traducción de “YHVH” y sus combinaciones con “elojím” y “Adonay”; compárese Génesis 2.15), supone que uno de los dos está haciendo la función de adjetivo.

Por supuesto, para el texto hebreo, “elojím” (Dios), es la palabra, el sustantivo que funciona como adjetivo al acompañar a “YHVH”. En tal sentido, esta es una pista que debemos tomar en cuenta seriamente para analizar la relación de los sustantivos “kúrios” y “theós” en la frase que aparece en la Septuaginta en Génesis 2.15 y en Apocalipsis 1.8, o sea, “kúrios jo theós”. 

Sin embargo, lo ya dicho respecto de la expresión “kúrios jo theós” en la Septuaginta no impide que profundicemos un poco más en el análisis gramatical de dicha expresión. En tal sentido, a la luz de la gramática griega, si asumirnos a “theós” como el sustantivo que gobierna la frase, “kúrios” funcionaría como adjetivo, y vendría a ser una especie de adjetivo en posición predicativa, en virtud de que la palabra “theós” se encuentra aquí acompañada del artículo (“jo”). En este sentido, la tradición acertada sería “Dios el Señor”, “el Dios que es Señor”, “el Dios que también es nuestro Señor”.

Pero asumiendo a “kúrios” como el sustantivo que gobierna la frase, en este caso la expresión “jo theós” funcionaría como un adjetivo atributivo (en posición atributiva) por lo que la traducción acertada sería: “El Señor Dios”, “El Señor y Dios”, “el Señor y Dios nuestro”.

En sexto lugar, el participio articular “jo erjómenos” no necesariamente demanda la traducción “el que está viniendo” (como tradujo la “Biblia Textual tercera edición”), pues no es un participio circunstancial, sino un participio articular, como ya dije. En tal sentido, una mejor tradición es: “el que viene”.

En séptimo lugar, la traducción “el que ha de venir” no está en tiempo futuro, si bien puede implicar, y de hecho implica una acción futura. En realidad, como lo explica el “Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española, de Manuel Seco; en esta frase tenemos el verbo “haber” funcionando como verbo “auxiliar” en las llamadas “perífrasis de obligación”. Estas perífrasis involucran el verbo “haber”, la preposición “de”, más un verbo en infinitivo.

En consecuencia, la expresión “el que ha de venir” (el que se espera que venga, el que se supone que viene, el que se supone que no puede dejar de venir, el que su venida se espera); es exactamente equivalente a la idea que comunica el participio articular de tiempo presente “jo erjómenos”: “el que viene” (“el que se está esperando”).

Finalmente, no es posible perder de vista las implicaciones que, respecto del tiempo pasado, el tiempo presente, y el tiempo futuro tiene la expresión “Yo soy el alfa y la omega”; implicaciones reforzadas y reafirmadas por el empleo del imperfecto de “eimí”, “en” (el que era, el que estaba), el participio presente del mismo verbo “eimí”, “jo on” (el que es, el que está), y el participio presente del mismo verbo “eimí”, “jo erjómenos” (el que viene, el que ha de estar).  

En suma, es prácticamente imposible poder hacer una verdadera y consciente teología bíblica, una verdadera exégesis, sin un buen conocimiento de los idiomas originales de la Biblia. Por supuesto, tampoco es posible poder analizar los textos bíblicos a profundidad al nivel de las traducciones de la Biblia, sin un conocimiento de la lengua castellana (en este caso), idioma en el que la gran mayoría de las personas cristianas hispano hablantes tienen acceso a los textos bíblicos; así de sencillo.  



¡Hasta la próxima!



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