viernes, 12 de mayo de 2017

Una evaluación de la traducción griega de Éxodo 3.14 en la Septuaginta


¿Cuál es la traducción acertada, en tiempo presente o en tiempo futuro?
Cuestiones de gramática, lingüística, exégesis y traducción bíblica


Héctor B. Olea C.


¿Qué es lo que en realidad dice el texto hebreo? ¿«Yo soy el que soy», o «Yo soy el que estaré»? Una respecta precisa y sin evasiva es, por un lado, que una traducción acertada de la expresión hebrea «’ehyeh ’asher ’ehyeh» va en la línea de «Yo soy el que estaré»; por otro lado, que es realmente la Septuaginta la que literalmente tradujo y dice: «egó eimí jo on», o sea: «Yo soy el que soy».

Sin embargo, desde el punto de vista lingüístico, desde el punto de vista de la gramática hebrea y la gramática griega, las cosas no son tan sencillas. En consecuencia, con tal de ayudar a una mejor comprensión de la problemática en cuestión, sin la intención de facilitarle las cosas a la teología, me propuse compartir algunas observaciones al respecto:          

En primer lugar, es preciso tener en cuenta que para el análisis adecuado de la problemática en cuestión (texto hebreo y gramática hebrea, y la traducción de la Septuaginta a la luz de la gramática griega), se debe conocer bien tanto la gramática hebrea como la gramática griega.

En segundo lugar, que el hebreo, a diferencia del castellano y el griego, no tiene propiamente «tiempos verbales», sino más bien, «estados del verbo», que apuntan más al aspecto de la acción que al tiempo en que esta se realiza. En tal sentido, tenemos, por un lado, «el estado perfecto», que apunta a una acción completa, realizada, que concuerda con el sentido y el aspecto de la acción que comunica el tiempo aoristo griego (acción puntual y concluida). Por otro lado, tenemos «el estado imperfecto», que apunta a una acción incompleta, no realizada, no concluida, por realizarse, una acción futura.

En tercer lugar, atendiendo precisamente al aspecto de la acción que comunica el «el estado imperfecto» hebreo, no podemos perder de vista que, respecto del griego, es el tiempo presente (y no el futuro, como erróneamente piensan muchas personas), el que igualmente comunica una acción verbal de aspecto no sólo presente, sino durativa, repetida, no concluida.

En cuarto lugar y, ampliando la idea del numeral anterior, es preciso comprender que en el griego el binomio que es equivalente al binomio hebreo («estado perfecto»: acción perfecta, realizada, concluida; y «el estado imperfecto»: acción no concluida, no realizada, repetida, no agotada); es el binomio: «tiempo presente» (acción verbal de aspecto durativa, repetida, no agotada) y el «tiempo aoristo» (acción verbal de aspecto concluida, puntual, agotada). En este sentido, en el griego se comprenden las diferencias que existe, en lo que al aspecto de la acción verbal se refiere, entre una forma verbal en tiempo presente, y el de una forma verbal en tiempo aoristo, en el modo indicativo, y lo mismo se debe decir respecto del modo imperativo; entre una forma verbal en modo subjuntivo en tiempo presente, y en el mismo modo subjuntivo pero de tiempo aoristo; entre un infinitivo presente, y un infinitivo aoristo; entre un participio de tiempo presente, y un participio de tiempo aoristo.

En quinto lugar, a la luz de los aspectos ya explicados, a la luz del hecho de que en hebreo la expresión «’ehyeh ’asher ’ehyeh» está en «estado imperfecto» (no en tiempo imperfecto, tampoco en tiempo futuro), que comunica una acción de aspecto no concluido, durativo); se comprende que la mejor traducción de dicha expresión, a la luz de la gramática griega, es precisamente empleando el tiempo presente que, como «el estado imperfecto» hebreo”, comunica una acción de aspecto no concluido, durativo.

En suma, es «egó eimí jo on» (yo soy el que soy y el que seré, yo soy el que estoy y estaré, yo soy el que soy y seguirá siendo, yo soy el que estoy y el que estará, el que seguirá estando), y no el futuro («egó esomai jos esomai»: sencillamente: “yo seré el que seré, yo seré el que estaré), el que concuerda y mejor comunica el tipo de aspecto de la acción verbal que expresa el «estado imperfecto» hebreo.

En realidad, la coincidencia entre el tiempo futuro griego, con el «estado imperfecto» hebreo, es mínima, ya que sólo se reduce a las implicaciones futuras de una acción verbal de aspecto no concluido y durativo; pero es el tiempo presente el que concuerda con el aspecto durativo, no concluido del «estado imperfecto» hebreo, pues incluye y abarca las implicaciones presentes y futuras (yo soy y sigo siendo, yo estoy y sigo estando, yo estoy y estaré, yo soy y seré, yo soy y seguiré siendo, yo estoy y seguiré estando) de una acción verbal de aspecto durativo y no concluido, no finalizado.   
    
En sexto lugar, una vez más es preciso poner de relieve que no es precisamente la traducción literal la mejor traducción, la que mejor comunica en otro idioma (lengua receptora), el sentido y aspecto que tiene una forma verbal en un primer idioma (lengua fuente, lengua original).

En séptimo lugar y, finalmente, una persona que conozca bien la gramática hebrea y la gramática griega, como el traductor de la Septuaginta aquí; concordará con él, y sabrá, que es el tiempo presente, y no el tiempo futuro, el que concuerda, el que comunica el aspecto de una acción verbal de aspecto durativo, no concluido, que comunica el «estado imperfecto» hebreo.



¡Hasta la próxima!

  

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