«Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» (Lucas 23.34)
Crítica textual, gramática y teología
Héctor B. Olea C.
¿Por qué la primera parte del texto griego de Lucas 23.34 está entre «corchetes dobles» (NA28)?
“Los corchetes dobles en el texto indican que se sabe que la porción del texto incluida entre ellos, normalmente algo extensa, no formaban parte del texto original, pero fueron añadidas en una etapa muy posterior de la tradición. Se incluyen en el texto de ese modo, por su antigüedad y por la posición de que han disfrutado tradicionalmente en la iglesia” (Introducción a la quinta edición revisada del Nuevo Testamento Griego de las Sociedades Bíblicas Unidas, y en la introducción del Novum Testamentum Graece Nestle-Aland Edición 28).
Consecuentemente, la consideración del texto de Lucas 23.34 en algunas versiones de la Biblia, nos pone al tanto de la problemática que, desde el punto de vista de la crítica textual, tiene el texto en cuestión.
Observemos:
1) La «Nueva Versión Internacional» “-Padre-dijo Jesús-, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Mientras tanto, echaban suertes para repartirse entre sí la ropa de Jesús”. Pero en una nota al pie de página, haciendo referencia a la primera parte del versículo, puntualiza: “Variante textual no incluye esta oración”.
2) La obra «Todos los evangelios, traducción íntegra de las lenguas originales de todos los textos evangélicos conocidos», de Antonio Piñero, traduce a Lucas 23.34 de la siguiente manera: “Y para repartirse sus vestidos los echaron a suertes”. Y en una nota al pié de página observa: “La primera parte de este versículo, que no aparece en nuestra traducción, es una interpolación (una añadidura o adición)”.
3) La obra «Los libros del Nuevo Testamento, traducción y comentarios», de Antonio Piñero, traduce a Lucas 23.34 de la siguiente manera: “[Jesús decía: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen».] «Y echaron suertes mientras se repartían sus vestidos».
Y lo comenta en la siguiente manera: “[Jesús decía: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen»]: esta primera parte del versículo está impresa entre corchetes en NA28, ya que los editores se sienten incapaces de dilucidar si esta frase pertenecía al texto original de Lc o no. El número y calidad de los manuscritos están equilibrados. El P75 la omite, pero el Sinaítico la atestigua; el Vaticano y el códice Beza la omiten en la primera versión. De cualquier modo, el vocabulario (el vocativo «Padre», y la idea de rezar por los enemigos son lucanos: 10.21; 11.2 y 6.28); la ignorancia de las gentes como paliativo del pecado de haber condenado a Jesús aparece también en Hch (3.17; 7.60 y 13.27).
La explicación del comentario al texto griego de Bruce M. Metzger
El «Comentario Textual al Nuevo Testamento Griego» de Bruce M. Metzger, comentado a Lucas 23.34, afirma: “La ausencia de estas palabras en testigos tan tempranos y diversos como P75, B, D*, W, Q, it-a-d, sir-s, cop-sa-bomss al, resulta de lo más impresionante, y difícilmente puede explicarse como una escisión deliberada por parte de los copistas que, al considerar que la caída de Jerusalén era una prueba de que Dios no había perdonado a los judíos, no pudieron permitir que pareciera que la oración de Jesús había quedado sin respuesta. Al mismo tiempo, el logion, aunque probablemente no formó parte del evangelio original de Lucas, ofrece pruebas que hablan por sí mismas de su origen dominical, y fue retenido, entre corchetes, en el lugar tradicional en que fue incorporado por copistas anónimos, en una época relativamente temprana en la transmisión del tercer evangelio.”
La perspectiva de Raymond E. Brown (La muerte del Mesías)
“La primera parte del versículo es omitido en testimonios textuales significativos, algunos de ellos muy tempranos; pero se encuentra en otros códices griegos importantes y en versiones primitivas.
Éste es uno de esos casos donde el peso de los testimonios textuales a un lado y al otro casi se equilibra. Lo que resulta es que ya en el siglo II unas copias de Lucas tenían el texto de 23.34a y otras no. De tal situación se desprenden las siguientes posibilidades sobre el origen la plegaria:
• Fue pronunciada por Jesús (en el contexto de la crucifixión o en cualquier otro) y conservada únicamente por Lucas. Algunos copistas posteriores, encontrándola inaceptable, la eliminaron.
• Fue pronunciada por Jesús, pero no conservada por Lucas. Estuvo circulando como un dicho independiente hasta que, ya en el siglo II, un copista consideró que armonizaba con los sentimientos de este evangelio. Otros copistas no conocían su existencia. (Una historia similar se atribuye al relato sobre la mujer sorprendida en adulterio, que acabó insertado al comienzo de Juan 8.).
• No fue pronunciada por Jesús, sino formulada por Lucas (o en la inmediata tradición pre-lucana) como una apropiada expresión de lo que Jesús pensaba: en realidad perdonó en silencio. Algunos copistas posteriores, encontrándola inaceptable, la eliminaron.
• No fue pronunciada por Jesús, sino formulada en el pensamiento cristiano posterior como apropiada a Jesús, y acabó siendo insertada en el relato de la pasión lucano por un copista, quien juzgó ese lugar un contexto idóneo.”
Finalmente, Raymond E.
Brown concluye: “Por ironía, la frase quizá más bella del relato de la pasión
es dudosa desde el punto de vista crítico-textual. El sentimiento subyacente a
ella constituye la esencia de la manera cristiana de responder a la hostilidad.
Este dicho de Jesús fue seguramente uno de los principales factores que llevaron a Dante a calificar a Lucas como "el escriba de la mansedumbre de Cristo". Para algunos, si Jesús no las pronunció, las palabras de 23.34 carecen de importancia religiosa. Para otros, si Lucas no las escribió, representan un simple sentimiento apócrifo. Para otros, en fin, aun reconociendo el valor de una respuesta afirmativa con respecto a alguno de los dos puntos anteriores, el largo uso de esas palabras por los cristianos significa que han adquirido autoridad normativa.
Si fueron añadidas por un escriba, la percepción de ese escriba llegó a ser una interpretación auténtica del Cristo lucano. Pero con demasiada frecuencia, por desdicha, el verdadero problema no ha sido la falta de esta plegaria en el texto, sino su ausencia de los corazones” («La muerte del Mesías», tomo II, páginas 1,158-1, 165, Verbo Divino, 2006).
El testimonio del Evangelio de Nicodemo (apócrifo)
Por otro lado, un dato interesante es que a pesar del problema de Crítica textual que enfrenta Lucas 23.34, lo cierto es que la expresión que está en cuestión en dicho texto, sí se la encuentra en el evangelio apócrifo de Nicodemo («Evangelio de Nicodemo», conocido también como «Actas de Pilato»), cito: “… De manera semejante colgaron a los dos malhechores. Jesús decía: «Padre, perdónalos, pues no saben lo que hacen»” (capítulo 10.1)
El problema gramatical: la interpretación de la forma verbal «éleguen»
La consideración del texto griego de Lucas 23.34 nos pone al tanto de la presencia de la forma verbal «éleguen» (imperfecto, voz activa, modo indicativo, tercera persona del singular, de «légo»: yo digo), y no el empleo de la forma verbal «éipen» (aoristo segundo, voz activa, modo indicativo, tercera persona del singular, del mismo verbo «légo»).
En todo caso, si bien el llamado «imperfecto durativo» (decía, estaba diciendo) es el sentido más frecuente del imperfecto griego; sin embargo, no podemos obviar el llamado «imperfecto ingresivo» (una forma verbal en tiempo imperfecto, pero con el valor del aoristo griego y del pretérito del español: dijo).
En efecto, el aparato crítico de la Edición 28 del Nuevo Testamento Griego Nestle-Aland, incluye la nota: «éipen loco éleguen» («éipen» en lugar de «éleguen páter» A, manuscrito Alejandrino).
Por puesto, el asumir a «éleguen» como un «imperfecto durativo», ha llevado a muchas personas a pensar que Jesús estuvo repitiendo incesantemente, o por lo menos varias veces, la frase: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen».
En resumen, las versiones de la Biblia que han traducido «decía», es porque han asumido la forma verbal «éleguen» como un «imperfecto durativo»; pero las versiones de la Biblia que han traducido «dijo», es porque optaron por interpretar dicha forma verbal («éleguen») como un «imperfecto ingresivo» o «imperfecto aorístico» (acción puntual).
Una evidencia a favor de «éleguen» como imperfecto ingresivo o aorístico
Favorece aquí el sentido de «éleguen» como imperfecto ingresivo o aorístico (imperfecto de acción puntual), la forma verbal «élzon» (aoristo segundo, voz activa, modo indicativo, tercera persona del plural, del verbo «érjomai»: desplazarse de un lugar a otro, yo voy, yo llego, etc.), presente inmediatamente en el versículo anterior (33).
Entonces, el orden de los eventos sería el siguiente: “Y cuando llegaron (y al llegar) al lugar llamado de la calavera (calavera, el lugar de la calavera), Jesús dijo: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» (porque no saben lo que están haciendo).
En conclusión: ¿Pronunció Jesús las palabras que conforman la primera parte de Lucas 23.34?
Respuesta: Probablemente sí, probablemente no. De todos modos, a la luz de la Crítica textual, el que Jesús haya dicho tales palabras es un hecho que está seriamente cuestionado, lo que dificulta el que se dé una respuesta positiva con la más absoluta seguridad a la pregunta planteada, a la ligera, de manea acrítica y simplista, sólo porque resulten convenientes desde el punto de vista teológico.
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