jueves, 23 de noviembre de 2017

De mala lectura comprensiva y falacias lógicas biblicoteológicas


Unas observaciones necesarias y pertinentes


Héctor B. Olea C.

Ante el título de mi libro “La Biblia misma no afirma ser «inspirada»,” una pregunta que se me ha planteado un sin número de veces, por diversas personas, en distintos escenarios y a través de distintos medios, es: ¿Y si la Biblia no es inspirada, qué es?

Por supuesto, es demasiado evidente la triste y manifiesta confusión que muestran muchas personas respecto del título de mi obra: “La Biblia misma no afirma ser «inspirada»,” con la expresión ajena a mi obra: «La Biblia no es inspirada».   

Ahora bien, una lectura comprensiva y consciente del título y portada de mi libro deja ver de inmediato, con claridad meridiana, que tal pregunta (y confusión) es improcedente, inadmisible, que se sustenta, incluso, en una mala y defectuosa lectura y comprensión del título de mi obra, y que además tiene como fundamento al menos dos muy populares falacias lógicas biblicoteológicas.

Paso a explicarme.

En primer lugar, mi libro no es una obra de teología sistemática, supeditada al pensamiento teológico sistemático; es más bien, y de manera declarada, una obra de exégesis bíblica, crítica y académica. 

En segundo lugar, el título de mi libro no niega que podamos hablar de la inspiración en relación a la Biblia, en algún sentido, en alguna forma. De hecho, mi obra concluye poniendo de relieve la forma adecuada y acertada en que con base en el texto de 2 Timoteo 3.16 y otros textos relacionados, con base en una traducción acertada de dicho texto es legítimo hablar de la inspiración divina en relación a la Biblia.

En tercer lugar, la consideración racional del título de mi libro, del título completo, como debe ser, sin mutilación alguna; ha de tener en cuenta, debe tener en cuenta la siguiente declaración que también forma parte integral del mismo: “Un análisis y comentario crítico, exegético y valiente del texto griego de 2 Timoteo  3.16”.

Consecuentemente, lo que plantea mi libro es que una traducción acertada del texto griego de 2 Timoteo 3.16, a la luz de la gramática griega y su contexto histórico vital; pone de relieve que la traducción de dicho texto en la versión Reina Valera 1960 y otras muy populares versiones de la Biblia, sencillamente no es acertada, que otra traducción es posible, la legitima y acertada.

En cuarto lugar, la pregunta a la que hago referencia pone de manifiesto, además,  una demasiado común y popular falacia lógica biblicoteológica, la falacia de que todo lo que afirman, creen y practican las iglesias cristianas y evangélicas se sustenta en una afirmación bíblica legítima, demostrable, sustentable, y consistente. Con otras palabras, que todas las prácticas, afirmaciones y presuposiciones de las iglesias cristianas y evangélicas son “bíblicas”, en el correcto uso del término; cuando en honor a la verdad esto no es cierto, y no es más que una simple falacia lógica biblicoteológica.  

Por cierto, otra falacia lógica biblicoteológica es la que presupone que la palabra griega «grafé» (escritura) en 2 Timoteo 3.15 y 16 (y Juan 5.39), es un sinónimo y perfecto equivalente de nuestro concepto actual de «Biblia». Obviamente, esta muy equivocada idea lamentable y tristemente ha venido a ser reforzada, aunque de manera ilegítima y forzada, por la versión de la Biblia conocida como «Traducción en Lenguaje Actual (TLA)» (Copyright © 2000 United Bible Societies), que emplea la palabra «Biblia» como traducción de «grafé» en 2 Timoteo 3.15 y16, Juan 5.39, así como en muchos otros textos bíblicos.  

En consecuencia, si un análisis exegético, como al que invito y planteo en mi obra, si una relectura consciente y bien sustentada del texto griego de 2 Timoteo 3.16, si una traducción acertada y sustentada en dicho análisis demuestra que la traducción de la Versión Reina Valera (y otras versiones de la Biblia) no es acertada; que tampoco es sinónimo ni equivalente la palabra griega «grafé» a nuestro concepto actual de «Biblia»; la pregunta lógica debe ser: si en realidad 2 Timoteo 3.16 no legitima la afirmación: «toda la Escritura (toda la Biblia) es inspirada por Dios», ¿quién ha sido el responsable de tal afirmación? ¿Quién ha sido, quién es el sujeto responsable que, sin base legítima textual alguna, le ha impuesto al imaginario colectivo cristiano y evangélico la idea de que «toda la Escritura (toda la Biblia) es inspirada por Dios»?

Consecuentemente, esta es la pregunta lógica hacia donde debe conducir el título de mi libro.

Por supuesto, si usted desea conocer la respuesta que ofrezco a esta pregunta, tendrá que adquirir y leer mi libro, así de sencillo.


¡Hasta la próxima!



¿Afirma 2 Timoteo 3.16 la inspiración de los 66 (o 73) libros de la Biblia, o más bien establece la utilidad y valor de un libro inspirado por Dios?


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Te desafío a esta interesante lectura y podrás comprobar tu mismo que es lo que realmente dice el texto griego ( el texto fuente usado para la traducción) de 2 Timoteo 3.16.


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I)        «Textos canónicos» versus «manuscritos originales»                     

II)       Estudiar la Biblia con base en «textos traducidos» tiene  sus límites

III)      El valor de la transliteración y sus modalidades                     

IV)     Como la traducción, la transliteración también es contextual 

V)      «La Biblia dice», una expresión bajo sospecha                      

I)        «Biblia devocional» o «Biblia de estudio», ¿cuál es la mejor opción?

VII)    «Biblia católica» y «Biblia protestante», ¿una distinción legítima?

VIII)   El papel de la Biblia y el de la comunidad de fe en el proceso de interpretación bíblica y de elaboración teológica

IX)     La dependencia y el papel del «Espíritu Santo» en el proceso  de elaboración teológica y definición doctrinal

X)      La Biblia se resiste a ser esclavizada por católicos y    protestantes

XI)     Una traducción acertada de 2 Timoteo 2.16 debe ser distinta  a la que se lee en versión Reina Valera revisión de 1960

XII)    Una traducción acertada de 2 Timoteo 3.16 obliga a repensar también la interpretación de otros textos bíblicos relacionados

XIII)   ¿«Cuervos» o «comerciantes», ¿qué es lo que en realidad dice el texto hebreo  en 1 Reyes 17.4 y 6?

XIV)   ¿Por qué utilizar la figura de «el cuervo» para invitarnos a confiar en  Dios?

XV)    ¡Danos! ¿el sustento de hoy, o el de cada día?         

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