jueves, 5 de febrero de 2015

«Tened (tengan) la fe de Dios», una traducción e interpretación bajo sospecha

Héctor B. Olea C.

«Tengan la fe de Dios», una traducción e interpretación bajo sospecha, y por supuesto, sin base alguna en un supuesto “original”. Ciertamente la expresión griega «éjete pístin theú» (Marcos 11.22), podría ser interpretada como «tengan la fe que procede de Dios» (genitivo subjetivo) o como «tengan fe en Dios» (genitivo objetivo).

Ahora bien, para dilucidar bien esta cuestión es preciso tener en cuenta lo siguiente. En primer lugar, que hay dos razones básicas que no favorecen aquí la traducción e interpretación «tengan la fe que procede de Dios» (genitivo subjetivo). La primera, que no tiene el texto griego de Marcos la preposición «ek», que obligaría a traducir «tengan la fe de Dios» («tengan la fe que procede de Dios»).

La segunda razón, que no parece verosímil sostener que formó parte de la teología de Jesús, el considerar la fe como algo otorgado por Dios, a la manera de Pablo que en un sentido teologiza y describe a la fe como un regalo de Dios y como parte del fruto del Espíritu (considérese 1 Corintios 12.9: Gálatas 5.22; Efesios 2.8; este último pasaje parece describir la salvación junto a la fe como “un regalo de Dios” en conjunto).

Finalmente, si el autor del evangelio de Marcos hubiese escrito «éjete pístin ek theú» no habría más opción, sin duda alguna, que traducir e interpretar «tengan la  fe que procede de Dios»”, «tengan la fe que otorga Dios»; pero precisamente no fue eso lo que escribió, así de sencillo.



¡Hasta la próxima!

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