miércoles, 18 de abril de 2012

El papel y participación del Hijo (Jesucristo) en la creación Un análisis bíblico a partir de Juan 1.3 3 de 3

El papel y participación del Hijo (Jesucristo) en la creación

Un análisis bíblico a partir de Juan 1.3

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Héctor B. Olea C.

Una nota adicional: La idea de agencia y de medios en el griego del NT

Sobre la relación entre la idea de agencia y medios, la «Sintaxis Exegética del Nuevo Testamento griego», por Roberto Hanna, afirma lo siguiente: “La idea de agencia se relaciona con la de medios. Por ejemplo, el hombre fue amarrado por un ladrón, se parece a lo amararon con una cuerda. El primer ejemplo se refiere al agente personal que realizó tal acción y el segundo al instrumento utilizado.

Normalmente cuando los gramáticos del griego mencionan al agente de un verbo en voz pasiva, se refieren a un agente personal (a una persona). Pero cuando se refieren a medios, es impersonal (el instrumento). Se puede ver precisamente esta diferencia en los ejemplos mencionados. Generalmente en el Nuevo Testamento la preposición “jupó” con el genitivo se usa para indicar el agente personal (primer ejemplo) y el caso dativo para referirse al medio impersonal (normalmente con un verbo en voz activa)… Cuando se hallan las dos construcciones juntas (“jupó” con el genitivo y “diá” con el genitivo) “jupó” se refiere al agente directo y “diá” al agente intermedio, por ejemplo Mateo 1.22: “túto de jólon guégonen jína plerothé to rhethén jupó kuríu diá tu profétu légontos”: Y todos esto sucedió para que se cumpliera lo que fue escrito por el señor por medio del profeta” («Sintaxis Exegética del Nuevo Testamento Griego», paginas 2003 y 2004, Editorial Mundo Hispano, primera edición 1997).

La «Guía para el estudio del griego del Nuevo Testamento» (Sociedad Bíblica de España, año 1997, autor Bruno Corsani, páginas 75 y 372) nos ilustra de la siguiente manera: “En el Nuevo Testamento la preposición “diá” se utiliza muy frecuentemente, seguida, como en el griego clásico, del genitivo y el acusativo. En el primer caso (con el genitivo), el valor instrumental, que es el que prevalece, se traduce por “a través de”, “por medio de”, “por obra de”. Por ejemplo, Mateo 3.3, “diá Esáiu tu profétu”: “Por medio del profeta Isaías”. También sostiene que: “jupó” con genitivo se utiliza como complemento agente o de causa eficiente: “por causa de” por ejemplo Lucas 10.22, “pánta moi paredóthe jupó tu patrós mu”: “Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre”; Efesios 5.13, “ta de pánta elenjómena jupó tu fotós fanerútai”: “Pero todas las cosas expuestas por la luz, son hechas visibles”. Otra traducción posible: “Todas las cosas son manifestadas (hechas visibles, claras) cuando son expuestas por la luz”.

Otra obra que nos ayuda en este análisis es «Griego del Nuevo Testamento para principiantes», por J. Gresham Machen, publicado en el año 2003 por Editorial Vida, página 65, cito: “La preposición “jupó” con el genitivo expresa la agencia por la cual se realiza la acción. Ocurre principalmente con la voz pasiva. Por ejemplo, “jo apóstolos lúei ton dúlon”, quiere decir “el apóstol suelta (desata, libera) al siervo”. Se puede expresar la misma idea con el verbo en voz pasiva, “jo dúlos lúetai jupó tu apostólu”, y quiere decir el siervo es desatado por el apóstol.

También afirma: “El dativo sencillo sin preposición a veces expresa agencia o instrumento. Por ejemplo, “eguéirontai to lógo tu kuríu”: Ellos son levantados por la palabra del Señor. Compárese con la expresión: “eguéirontai jupó tu kuríu”: Ellos son levantados por el Señor. Esta comparación sirve para distinguir el uso de “jupó” con el genitivo (que expresa el agente activo personal) del dativo instrumental. Observación: Y agrego yo, que también sirve para ver cómo es similar la acción del dativo instrumental con la idea expresada por “diá” con el genitivo. En otras palabras, que por lo general la idea expresada por el dativo instrumental y el genitivo con “diá” es la de medio o instrumento, no de causa eficiente o principal.

Finalmente, la «Gramática Griega del Nuevo Testamento», por H. E. Dana y Julius R. Mantey, Casa Bautista de Publicaciones, año 1979, pagina 99, nos dice lo siguiente: “Aun cuando “diá” es ocasionalmente usada para expresar agencia, no se aproxima a la plena fuerza de “jupó”. Esta distinción arroja luz sobre la relación de Jesús con la creación, implicando que Jesús no era el creador absoluto, independiente, sino más bien el agente intermedio en la creación. Véanse Juan 1.3; Hebreos 1.2; Mateo 1.22 compárese Marcos 1.5; Lucas 2.18: Juan 1.10)”.

Resumiendo, podemos concluir este breve análisis sobre la idea de agencia y de medios en el griego del Nuevo Testamento, con la siguiente síntesis que plantea Roberto Hanna en su libro: «Sintaxis Exegética del Nuevo Testamento griego»: “También en el NT se puede indicar al agente de un verbo en voz pasiva por medio de: 1) Un dativo sin preposición; 2) Un genitivo con la preposición “apó”; 3) Un genitivo con la preposición “diá”; 4) Un genitivo con la preposición “párá”; 5) Un genitivo con la preposición “ek” (páginas 202 y 203). Con respecto a esta última posibilidad, el mismo Roberto Hanna afirma que el uso de “ek” y el genitivo para indicar el agente de un verbo en voz pasiva no es muy común en el NT (página 205).

Conclusiones:

1) La participación de Jesús y del Espíritu Santo en la creación no se presenta en ningún pasaje bíblico con la construcción “jupó” más el genitivo. Conclusión: La Biblia no le atribuye ni al Hijo (Jesús) ni al Espíritu Santo la idea o papel de causa principal en el origen de la creación, sino la de agentes asociados (coagentes o codativos).

Respecto de la idea del “coagente o codativo”, L Donald Ross, consultor de traducciones de las Sociedades Bíblicas Unidas, citando a Talmy Givón, afirma: Givón define “agente” como “iniciador deliberado de eventos” y el asociado como “el coagente o codativo que se encuentra fuera del foco de importancia”. Givón sigue diciendo, con respecto al asociado, que “realiza la acción con el sujeto agente, aunque su papel es secundario y menos focal” («Revista Traducción de la Biblia», Nota breve: Forma y significado, Volumen 6, número 2, II semestre 1996).

2) La participación de Jesús y el Espíritu Santo se presenta en la Biblia más bien con las construcciones del dativo instrumental (Salmo 33.6: “bedabár”-“to lógo”; “uberuáh”-kai to pnéumati”; Colosenses 1.16: “en autó”; Hebreos 11.3: “rhémati theú”; 2 Pedro 3.5: “to lógo”; y de la preposición “diá” con el genitivo (Juan 1.3, 10: “diautú”; 1 Corintios 8.6: “dijú”; Colosenses 1.16: “diautú”). Conclusión: La Biblia sólo les atribuye al Hijo (Jesús) y al Espíritu Santo el papel de una participación de causa instrumental en el origen de la creación.

3) Hay en la Biblia pasajes (no relacionados con el origen de la creación) en los que tanto el Hijo (Jesús) y el Espíritu Santo aparecen como la causa principal de una acción determinada, con la estructura gramatical griega de la preposición “jupó” más el caso genitivo. Por ejemplo, para el Hijo: Hechos 10.33: “jupó tu kuríu”; 1 Corintios 7.25: “jupó tu kuríu”; 11.32: “jupó tu kuríu”; Filipenses 3.12: “jupó Jristú Iesú”; 2 Tesalonicenses 2.13: “adelfói egapeménoi apó kuríu”. Para el Espíritu Santo: Mateo 4.18: “jupó tu pnéumatos”; Lucas 2.26: “jupó tu pnéumatos tu jaguíu”;

Hechos 13.4: “ekpemfthéntes jupó tu jaguíu pnéumatos”; 16.6: “jupó tu jaguíu pnéumatos”; 2 Pedro 1.21: “jupó pnéumatos jaguíu ferómenoi”. De todos modos, no olvidemos el tipo de relación que tiene el Padre con el Hijo y con el Espíritu Santo, según la describen los siguientes pasajes: Hechos 17.31 (con relación al Hijo), y Juan 15.26 (con relación al Espíritu Santo).

Observación: No deja de llamarme la atención que según Mateo 4.1 el Espíritu Santo actuó como causa principal (“jupó” con el caso genitivo) al llevar a Jesús al desierto para ser tentado (“Iesús anéjthe eis ten éremon jupó tu pnéumatos”); mientras que Lucas 4.1 presenta la misma acción del Espíritu Santo también como la de causa principal, pero usando un dativo, en este caso con la preposición “en” (“égueto en to pnéumati en te erémo”).

Es oportuno puntualizar que aunque la regla es que el agente de un verbo pasivo se puede expresar también con el dativo pero sin preposición, y aquí aparece con la preposición “en”, se debe al influjo del hebreo y su uso de la preposición hebrea “be” para señalar tanto una acción del tipo causa instrumental como del tipo causa principal.

Otra diferencia es que Mateo 4.1 usa el aoristo pasivo del verbo “anágo”, pero Lucas 4.1 usa el imperfecto pasivo del verbo “ágo”. La versión de Marcos, por un lado, concuerda con la Mateo y la de Lucas, al señalar la acción del Espíritu Santo como la de una acción principal. Por otro lado, es diferente de la de Mateo y de la de Lucas, porque usa una estructura gramatical diferente para expresar la misma idea y describir la misma acción.

Resumiendo: En primer lugar, Marcos no usa el dativo (como Lucas), ni a “jupó” más el genitivo (como Mateo). Marcos sencillamente usa la estructura básica de un sujeto gramatical y su correspondiente acción verbal. Señala al Espíritu Santo como el sujeto gramatical que realiza una acción con un verbo transitivo. Con dicha estructura, Marcos presenta al Espíritu Santo como el único sujeto (causa eficiente) de dicho verbo (concordando con Mateo y Lucas): “kái eutús to pnéuma autón ekbálei eis ten éremon”.

En segundo lugar, hay un matiz en que la versión de Marcos concuerda con la de Mateo y no con la de Lucas. Me explico, Marcos y Mateo coinciden en afirmar que el Espíritu Santo impulsó a Jesús al (hacia el) desierto (“eis ten éremon”), a diferencia de Lucas que sugiere que el Espíritu Santo guiaba (conducía) a Jesús en el ámbito del desierto (mientras estuvo en el desierto: “en te erémo”). En tercer lugar, y con relación específica al verbo, Marcos usa el presente histórico (“ekbálei” forma verbal de “ekbálo”), tiempo que en la narración de hechos pasados se usa para hacer los eventos más vívidos o actualizarlos en el presente. En este aspecto disiente tanto de Mateo (que usa aoristo pasivo del verbo “anágo”) como de Lucas (que usa el imperfecto pasivo del verbo “ágo”).

Otra nota adicional: Algunas reflexiones respecto del uso instrumental en la Biblia de de «la palabra» y «el aliento» divino la palabra” y “el aliento” de Dios

En el Antiguo Testamento encontramos algunos ejemplos claros del uso instrumental de «la palabra» del Señor (YHVH), así como de su «aliento» o «espíritu».

En primer lugar, consideremos la idea a la que apunta la expresión “Y dijo Dios” en todo el capítulo uno de Génesis (versículos 3, 6, 9, 11, 14, 20, 24). Compárense estos versículos con la primera parte del Salmo 33.6, cito: “Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos”. La idea que es común a los versículos citados del Génesis y del Salmo 33, es que la palabra (hebreo “dabár”) del Señor (YHVH) es creativa; en otras palabras, es una causa instrumental.

En segundo lugar, en Génesis 2.7 igualmente es clara la idea de que «el aliento» divino también es creador y vivificante, observemos: “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento (hebreo “neshamáh”) de vida, y fue el hombre un ser viviente”. Compárese ahora la segunda parte del Salmo 33.6, cito: “Y todo el ejército de ellos por el aliento (hebreo “ruáj”) de su boca.

Ahora bien, resulta interesante el paralelismo que podemos observar entre este uso instrumental de «la palabra» y del «aliento» o «espíritu» del Señor (como causas instrumentales), con el uso instrumental de «la palabra» de «Ra», en el himno egipcio a «Ra» (que también se escribe «Re», dios creador y soberano).

Consideremos el siguiente fragmento del himno a «Ra»:

“Cuando el todopoderoso habla, todo viene a la vida. No había cielo ni tierra. Ni había tierra seca, ni reptiles en la tierra”

“Entonces hablé y las criaturas vivas aparecieron…” (Fuente: la obra «Pararelos del AT» página 7)

En el NT también encontramos el uso de «la palabra» (griego “lógos” y “rhéma”) como causa instrumental, observemos:

“Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra (“rhéma”) de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía” (Hebreos 11.3)

“Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra (“lógos”) de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste” (2 Pedro 3.5)

Ahora bien, partiendo de algunas ideas desarrolladas por Raymond E. Brown en la introducción a su comentario al evangelio de Juan (en dos tomos, y publicado por Ediciones Cristiandad), paso a las siguientes conclusiones relativas principalmente al uso del término griego “lógos” (palabra) en el prólogo del evangelio de Juan.

En primer lugar. La idea de una palabra de Dio creadora no es exclusiva del pensamiento hebreo. Y yo digo, que no sólo que no es exclusiva del pensamiento hebreo, sino que además no es la primaria ni la más antigua. Baste como ejemplo la cita que hice más arriba del himno a «Ra», dios egipcio.

En segundo lugar. Respecto de la posible influencia del pensamiento de Filón en el evangelio de Juan, Brown plantea: “Según Filón, el lógos creado por Dios, era un intermediario entre Dios y sus criaturas; el lógos divino daba sentido y orden al diverso. Era casi un segundo dios, el instrumento de Dios en la creación y el modelo del alma humana. Sin embargo, en Filón no están claras ni la personalidad ni la preexistencia del lógós”

También sostiene Brown: “personalmente creemos que los datos señalan más bien a la existencia de un trasfondo común que comparten Filón y Juan.” Luego sugiere que posiblemente lo haya explicado mejor Jean Braun cuando dijo: Si Filón nunca hubiera existido, lo más probable es que el cuarto evangelio no hubiera sido distinto de cómo es”.

En tercer lugar, Brown plantea: “No hay un solo paralelo semítico que explique por completo el uso de «la palabra» en el prólogo del evangelio de Juan. Sin embargo, tomados en conjunto hay varios antecedentes que pueden contribuir notablemente a hacer más inteligible ese uso”.

También sostiene que: “La actividad de «la palabra» en la creación, en el mundo y por encima de todo en la historia de la salvación, indica que este concepto está más cerca de las implicaciones dinámicas del hebreo “dabár” que de la abstracción intelectual implícita en los usos filosóficos del “lógos” griego.”

En cuarto lugar, Brown afirma: La personalización de la palabra sería la innovación teológica que aporta el pensamiento cristiano. También que: “La encarnación de la palabra es una aportación singular del cristianismo”.

En resumen, sostiene Brown: “Parece que la noción de «la palabra» en el prólogo del evangelio de Juan se aproxima más a las corrientes del pensamiento judío (y digo yo, un pensamiento judío ya influenciado por el pensamiento heleno) que a las ideas puramente helenísticas”.

Ahora bien, a pesar de lo que afirma aquí Raymond E. Brown respecto de la influencia de Filón en el pensamiento joánico, pienso que tenemos que hacer la siguiente puntualización: Sólo el pensamiento cristiano ha ido tan lejos al divinizar y personalizar «el aliento» divino, así como al personalizar, divinizar y hasta hacer encarnar «la palabra» de Dios.

Si bien hemos mostrado el uso instrumental de «la palabra» y «el aliento» divino en el mismo Antiguo Testamento, no es menos cierto que el pensamiento hebreo nunca ha visto en este uso fundamento alguno para personalizar y divinizar ambos conceptos. Precisamente mediante la personalización y la divinización de «la palabra» y «el aliento» divino es como el pensamiento cristiano ha llegado a hablar de la trinidad, ya sea en el sentido ontológico como en el sentido modalista.

En resumen, no hay formar alguna, según el pensamiento hebreo, de llegar a la idea de la trinidad característica del pensamiento cristianismo. El pensamiento hebreo no oculta el uso instrumental de «la palabra» y «el aliento» divino en el Antiguo Testamento hebreo respecto de la creación; no obstante, no considera que este uso proporcione bases adecuadas para justificar el hablar de Dios en una forma trinitaria (de manera ontológica ni modalista).

¡Hasta la próxima!

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