Pistas para la traducción de la voz pasiva griega
Cuestiones de traducción bíblica
Nociones de morfosintaxis griega y española
Héctor B. Olea C.
Antes de mencionar y analizar las formas con que cuenta el español para expresar la voz pasiva, es preciso tener presente que en griego la voz pasiva es un aspecto relacionado con la conformación interna o morfemática del verbo, una cuestión de la flexión verbal, si bien con implicaciones sintácticas.
Pero en español, sólo la voz activa puede considerarse como propia de la flexión verbal, pero la voz pasiva (y la voz media) es más bien es una cuestión de construcción sintáctica.
Luego, mientras que en griego es posible y legítimo hablar de «verbos en voz activa», «verbos en voz pasiva», «verbos en voz media»; en español se habla más bien de «construcciones sintácticas activas», «construcciones sintácticas pasivas», «construcciones sintácticas medias» (no equivalentes a las del griego).
En todo caso, en griego como en español, en la voz activa el agente responsable de la acción verbal coincide con el sujeto («sujeto agente»), mientras que en la voz pasiva el agente responsable de la acción verbal es más bien un «complemento», pero no cualquier complemento, sino «un complemento agente», y el sujeto es un «sujeto paciente» (un sujeto que no es responsable de la acción verbal).
De igual manera, el que sufre o recibe directamente la acción verbal realizada por otro (de un verbo transitivo) puede aparecer, sintácticamente, como un «objeto directo» (en voz activa), o como un «sujeto paciente» (en voz pasiva).
De todos modos, tanto en griego como en español, en la voz pasiva no siempre aparece señalado o identificado el «complemento agente»; pero cuando sí lo está, en español aparece precedido o introducido por la preposición «por».
Ejemplos: «Ella fue instruida por el profesor»; «Ellos son examinados por el consejo de directores», etc.
Formas que tiene el español de expresar la voz pasiva (las construcciones pasivas del español)
En primer lugar, la llamada «pasiva perifrástica». En esta construcción se emplea el verbo «ser» como auxiliar, y el verbo de que se trate, aparece en participio.
En esta construcción el agente responsable de la acción verbal (el complemento agente), puede aparecer identificado o no.
En segundo lugar, la llamada «pasiva refleja». En esta construcción, que hay que evitar confundirla con las «construcciones reflexivas», se emplea como auxiliar la forma pronominal «se», y el verbo en voz activa, siempre concordando en número con el sintagma nominal que aparece colocado a la derecha del verbo.
En estas construcciones se evita identificar o señalar el «complemento agente», y el sintagma que aparece a la derecha del verbo se considera un sujeto (aunque hay quienes entienden que es más bien un objeto directo).
En tercer lugar, la llamada «pasiva refleja impersonal» (o «unipersonal» según otros).
En esta construcción sintáctica también se emplea como auxiliar la forma pronominal «se», y el verbo en voz activa.
Pero a diferencia de la «pasiva refleja», el verbo siempre va en singular, y el sintagma que aparece colocado a la derecha del verbo se considera un objeto directo, por lo cual debe estar precedido de la preposición «a» (en los casos que es necesario).
Por supuesto, cuando el objeto directo no puede ser introducido por la preposición «a», resulta una construcción ambigua que puede confundirse con la llamada «pasiva refleja».
Caso ilustrativo
Con tal de favorecer la mejor comprensión de las distintas construcciones pasivas con que cuenta el español; lo que haré a continuación es redactar una oración en voz activa, en construcción activa, con verbo transitivo por necesidad, y luego expresarla en las distintas construcciones pasivas con que cuenta el español.
Oración en voz activa: María enseña a los niños.
Pasiva perifrástica con la identificación del complemento agente: «Los niños son enseñados por María».
Pasiva perifrástica excluyendo el complemento agente: «Los niños son enseñados».
Pasiva refleja: «Se enseñan los niños».
Observación: Esta es una construcción pasiva, no reflexiva, en la que el sintagma nominal «los niños» consiste en un «sujeto paciente» (pero otros lo ven como un objeto directo), que no consiste en un «sujeto agente» que al mismo tiempo es «objeto directo».
Pasiva refleja impersonal (unipersonal según otros): «Se enseña a los niños».
Consejos prácticos para la traducción de la voz pasiva griega
En primer lugar, consideraciones para la traducción de una oración griega en voz pasiva que identifica al «complemento agente».
Cuando una oración griega en voz pasiva (con un núcleo verbal en voz pasiva) señala y especifica el «complemento agente» (el agente responsable de la acción verbal); lo recomendable es que en la traducción al español se emplee la construcción sintáctica llamada «construcción pasiva perifrástica» que señala al «complemento agente».
Por ejemplo, en Mateo 4.1. se observa un ejemplo clarísimo de una construcción en voz pasiva que identifica o señala al «complemento agente».
La oración aquí presente es: «Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto».
Luego, como el texto tuvo a bien señalar el «complemento agente», sería contraproducente emplear en la traducción al español una de las construcciones sintácticas pasivas que evitan identificar el «complemento agente».
En tal sentido no se recomiendan las traducciones:
«Jesús fue llevado al desierto» (pasiva perifrástica que excluye al complemento agente sin discusión mencionado en el texto griego)
«Se llevó Jesús al desierto» (pasiva refleja que excluye al complemento agente sin discusión mencionado en el texto griego, y que, además, puede ser mal interpretada como una construcción sintáctica reflexiva: «Jesús se llevó el mismo al desierto»)
«Se llevó a Jesús al desierto» (pasiva refleja impersonal que excluye al complemento agente sin discusión mencionado en el texto griego).
Pero sí resulta legítima y apropiada una traducción al español en voz activa (considérese Marcos 1.12): «El Espíritu llevó a Jesús al desierto».
En segundo lugar, consideraciones para la traducción de una oración griega en voz pasiva que no identifica al «complemento agente».
Cuando una oración griega en voz pasiva, con un núcleo verbal en voz pasiva, que evitó la identificación del «complemento agente»; en la traducción al español se han de emplear construcciones pasivas que también procuran evitar hacer mención (la identificación) del «complemento agente».
Por ejemplo. En Hechos 8.32 encontramos una oración con un núcleo verbal en voz pasiva, pero sin nombrar o especificar el complemento agente: «él fue llevado a la muerte como una oveja».
Luego, como en el texto griego no se especifica al «complemento agente», además de la pasiva perifrástica «él fue llevado», otras posibles y legítimas traducciones son: «Se llevó él como una oveja a la muerte» (pasiva refleja, no reflexiva); «Se llevó a él (se lo llevó a él) como una oveja a la muerte» (pasiva refleja impersonal o unipersonal).
Incluso, una traducción al español en voz activa resulta legítima y apropiada: «a él lo llevaron a la muerte como una oveja», «a él lo llevaron como una oveja a la muerte».
En conclusión, en primer lugar, nada obliga a traducir al español en voz pasiva una oración griega que tenga como núcleo verbal un verbo en voz pasiva.
En segundo lugar, pero si se desea mantener o reflejar en la traducción la voz pasiva griega, el español cuenta con los recursos para transmitirla adecuadamente en la traducción.
Consecuentemente, lo que sí debemos procurar es que en la traducción al español (en nuestro caso) se transmita con la mayor fidelidad posible el mensaje del texto griego, aunque se realicen algunos cambios o ajustes sintácticos necesarios en la traducción al español.
En otras palabras, si alguien es «sujeto paciente» (que sufre o recibe directamente la acción verbal) en el texto griego, en la traducción al español podemos transmitir la misma idea, por un lado, empleando construcciones pasivas (donde también sea un «sujeto paciente»), o bien, empleando construcciones activas, donde pasa a desempeñar la función sintáctica de «objeto directo» (que también sufre o recibe directamente la acción verbal).
O sea, se puede cambiar la función sintáctica en la traducción, pero la idea transmitida sigue siendo la misma: alguien que, como «objeto directo» o como «sujeto paciente», recibe o sufre directamente la acción verbal realizada por otro.
En efecto, es lo mismo que ocurrió en el griego mismo cuando Marcos 1.12 empleó la voz activa (el Espíritu es «sujeto agente», y Jesús «objeto directo»), pero Mateo 4.1 la voz pasiva (el Espíritu es «complemento agente», y Jesús «sujeto paciente») para comunicar la misma idea.
Por supuesto, como siempre, invito a considerar la imagen anexa, a manera de ilustración.
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Cuestiones de traducción bíblica
Nociones de morfosintaxis griega y española
Héctor B. Olea C.
Antes de mencionar y analizar las formas con que cuenta el español para expresar la voz pasiva, es preciso tener presente que en griego la voz pasiva es un aspecto relacionado con la conformación interna o morfemática del verbo, una cuestión de la flexión verbal, si bien con implicaciones sintácticas.
Pero en español, sólo la voz activa puede considerarse como propia de la flexión verbal, pero la voz pasiva (y la voz media) es más bien es una cuestión de construcción sintáctica.
Luego, mientras que en griego es posible y legítimo hablar de «verbos en voz activa», «verbos en voz pasiva», «verbos en voz media»; en español se habla más bien de «construcciones sintácticas activas», «construcciones sintácticas pasivas», «construcciones sintácticas medias» (no equivalentes a las del griego).
En todo caso, en griego como en español, en la voz activa el agente responsable de la acción verbal coincide con el sujeto («sujeto agente»), mientras que en la voz pasiva el agente responsable de la acción verbal es más bien un «complemento», pero no cualquier complemento, sino «un complemento agente», y el sujeto es un «sujeto paciente» (un sujeto que no es responsable de la acción verbal).
De igual manera, el que sufre o recibe directamente la acción verbal realizada por otro (de un verbo transitivo) puede aparecer, sintácticamente, como un «objeto directo» (en voz activa), o como un «sujeto paciente» (en voz pasiva).
De todos modos, tanto en griego como en español, en la voz pasiva no siempre aparece señalado o identificado el «complemento agente»; pero cuando sí lo está, en español aparece precedido o introducido por la preposición «por».
Ejemplos: «Ella fue instruida por el profesor»; «Ellos son examinados por el consejo de directores», etc.
Formas que tiene el español de expresar la voz pasiva (las construcciones pasivas del español)
En primer lugar, la llamada «pasiva perifrástica». En esta construcción se emplea el verbo «ser» como auxiliar, y el verbo de que se trate, aparece en participio.
En esta construcción el agente responsable de la acción verbal (el complemento agente), puede aparecer identificado o no.
En segundo lugar, la llamada «pasiva refleja». En esta construcción, que hay que evitar confundirla con las «construcciones reflexivas», se emplea como auxiliar la forma pronominal «se», y el verbo en voz activa, siempre concordando en número con el sintagma nominal que aparece colocado a la derecha del verbo.
En estas construcciones se evita identificar o señalar el «complemento agente», y el sintagma que aparece a la derecha del verbo se considera un sujeto (aunque hay quienes entienden que es más bien un objeto directo).
En tercer lugar, la llamada «pasiva refleja impersonal» (o «unipersonal» según otros).
En esta construcción sintáctica también se emplea como auxiliar la forma pronominal «se», y el verbo en voz activa.
Pero a diferencia de la «pasiva refleja», el verbo siempre va en singular, y el sintagma que aparece colocado a la derecha del verbo se considera un objeto directo, por lo cual debe estar precedido de la preposición «a» (en los casos que es necesario).
Por supuesto, cuando el objeto directo no puede ser introducido por la preposición «a», resulta una construcción ambigua que puede confundirse con la llamada «pasiva refleja».
Caso ilustrativo
Con tal de favorecer la mejor comprensión de las distintas construcciones pasivas con que cuenta el español; lo que haré a continuación es redactar una oración en voz activa, en construcción activa, con verbo transitivo por necesidad, y luego expresarla en las distintas construcciones pasivas con que cuenta el español.
Oración en voz activa: María enseña a los niños.
Pasiva perifrástica con la identificación del complemento agente: «Los niños son enseñados por María».
Pasiva perifrástica excluyendo el complemento agente: «Los niños son enseñados».
Pasiva refleja: «Se enseñan los niños».
Observación: Esta es una construcción pasiva, no reflexiva, en la que el sintagma nominal «los niños» consiste en un «sujeto paciente» (pero otros lo ven como un objeto directo), que no consiste en un «sujeto agente» que al mismo tiempo es «objeto directo».
Pasiva refleja impersonal (unipersonal según otros): «Se enseña a los niños».
Consejos prácticos para la traducción de la voz pasiva griega
En primer lugar, consideraciones para la traducción de una oración griega en voz pasiva que identifica al «complemento agente».
Cuando una oración griega en voz pasiva (con un núcleo verbal en voz pasiva) señala y especifica el «complemento agente» (el agente responsable de la acción verbal); lo recomendable es que en la traducción al español se emplee la construcción sintáctica llamada «construcción pasiva perifrástica» que señala al «complemento agente».
Por ejemplo, en Mateo 4.1. se observa un ejemplo clarísimo de una construcción en voz pasiva que identifica o señala al «complemento agente».
La oración aquí presente es: «Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto».
Luego, como el texto tuvo a bien señalar el «complemento agente», sería contraproducente emplear en la traducción al español una de las construcciones sintácticas pasivas que evitan identificar el «complemento agente».
En tal sentido no se recomiendan las traducciones:
«Jesús fue llevado al desierto» (pasiva perifrástica que excluye al complemento agente sin discusión mencionado en el texto griego)
«Se llevó Jesús al desierto» (pasiva refleja que excluye al complemento agente sin discusión mencionado en el texto griego, y que, además, puede ser mal interpretada como una construcción sintáctica reflexiva: «Jesús se llevó el mismo al desierto»)
«Se llevó a Jesús al desierto» (pasiva refleja impersonal que excluye al complemento agente sin discusión mencionado en el texto griego).
Pero sí resulta legítima y apropiada una traducción al español en voz activa (considérese Marcos 1.12): «El Espíritu llevó a Jesús al desierto».
En segundo lugar, consideraciones para la traducción de una oración griega en voz pasiva que no identifica al «complemento agente».
Cuando una oración griega en voz pasiva, con un núcleo verbal en voz pasiva, que evitó la identificación del «complemento agente»; en la traducción al español se han de emplear construcciones pasivas que también procuran evitar hacer mención (la identificación) del «complemento agente».
Por ejemplo. En Hechos 8.32 encontramos una oración con un núcleo verbal en voz pasiva, pero sin nombrar o especificar el complemento agente: «él fue llevado a la muerte como una oveja».
Luego, como en el texto griego no se especifica al «complemento agente», además de la pasiva perifrástica «él fue llevado», otras posibles y legítimas traducciones son: «Se llevó él como una oveja a la muerte» (pasiva refleja, no reflexiva); «Se llevó a él (se lo llevó a él) como una oveja a la muerte» (pasiva refleja impersonal o unipersonal).
Incluso, una traducción al español en voz activa resulta legítima y apropiada: «a él lo llevaron a la muerte como una oveja», «a él lo llevaron como una oveja a la muerte».
En conclusión, en primer lugar, nada obliga a traducir al español en voz pasiva una oración griega que tenga como núcleo verbal un verbo en voz pasiva.
En segundo lugar, pero si se desea mantener o reflejar en la traducción la voz pasiva griega, el español cuenta con los recursos para transmitirla adecuadamente en la traducción.
Consecuentemente, lo que sí debemos procurar es que en la traducción al español (en nuestro caso) se transmita con la mayor fidelidad posible el mensaje del texto griego, aunque se realicen algunos cambios o ajustes sintácticos necesarios en la traducción al español.
En otras palabras, si alguien es «sujeto paciente» (que sufre o recibe directamente la acción verbal) en el texto griego, en la traducción al español podemos transmitir la misma idea, por un lado, empleando construcciones pasivas (donde también sea un «sujeto paciente»), o bien, empleando construcciones activas, donde pasa a desempeñar la función sintáctica de «objeto directo» (que también sufre o recibe directamente la acción verbal).
O sea, se puede cambiar la función sintáctica en la traducción, pero la idea transmitida sigue siendo la misma: alguien que, como «objeto directo» o como «sujeto paciente», recibe o sufre directamente la acción verbal realizada por otro.
En efecto, es lo mismo que ocurrió en el griego mismo cuando Marcos 1.12 empleó la voz activa (el Espíritu es «sujeto agente», y Jesús «objeto directo»), pero Mateo 4.1 la voz pasiva (el Espíritu es «complemento agente», y Jesús «sujeto paciente») para comunicar la misma idea.
Por supuesto, como siempre, invito a considerar la imagen anexa, a manera de ilustración.
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