¿«Hacia el desierto» o «en el desierto»?
Algunas observaciones acerca del texto griego de Lucas 4.1
Lucas 4.1 versus Marcos 1.12 y Mateo 4.1
Héctor B. Olea C.
Si bien Lucas 4.1 paralela con Marcos 1.12 y con Mateo 4.1; sin embargo, el texto griego de Lucas 4.1 tiene algunas diferencias formales notables e indiscutibles respecto de la versión griega de Marcos 1.12 y Mateo 4.1.
En primer lugar, no empleó Lucas 4.1 un adverbio de tiempo como Marcos 1.12 y Mateo 4.1, aunque Mateo no emplea precisamente el mismo adverbio que Marcos.
En segundo lugar, concuerda Lucas con Mateo al utilizar la voz pasiva (un verbo conjugado en voz pasiva), y no con Marcos que empleó la voz activa (un verbo conjugado en voz activa).
En todo caso, no emplean Mateo y Lucas el mismo verbo que Marcos, aunque en realidad Lucas empleó el verbo simple que está en la base del verbo compuesto empleado por Mateo.
En tercer lugar, difiere Lucas de Marcos y de Mateo en cuanto al caso de la flexión nominal griega (declinación) en que usó la palabra «Espíritu»: Marcos en caso nominativo (como «sujeto agente» de un verbo en voz activa), Mateo en caso genitivo (como «complemento agente» de un verbo en voz pasiva); pero Lucas en caso dativo (dativo de agencia o dativo de agencia intermediaria, como «complemento agente»).
En cuarto lugar, a diferencia de Mateo que concuerda con Marcos al emplear la expresión o sintagma preposicional «hacia el desierto» («al desierto»), o sea, la palabra «desierto» en caso acusativo precedido de una preposición correspondiente, la misma preposición ambos Evangelios; sin embargo, Lucas utilizó la palabra «desierto» en caso dativo y precedido de una preposición, por necesidad, distinta a la utilizada por Marcos y por Mateo.
En quinto lugar, en principio es posible asumir que, diferencia de Marcos y de Mateo, Lucas no afirma que el Espíritu llevó, impulsó o expulsó a Jesús «hacia el desierto»; sino más bien que el Espíritu condujo o dirigió a Jesús mientras estuvo o estaba «en el desierto» (en el ámbito del desierto).
En esta línea tradujo la «Nueva Biblia Española» (1975), de Luis Alonso Schokel y Juan Mateos: «el Espíritu lo fue llevando por el desierto».
En todo caso, es posible que Lucas 4.1 haya empleado la palabra «desierto» en caso dativo y con la preposición «en», como una muestra concreta de la llamada «confusión helenística» entre el uso de la preposición «eis» más el caso acusativo y el uso de la preposición «en» con el caso dativo.
En otras palabras, la llamada referida «confusión helenística» que, siguiendo a Max Zerwick («El griego del Nuevo Testamento», Verbo Divino, 2002, página 59) solamente se da en Marcos, Lucas y Hechos, supone que se emplea la preposición «eis» con el caso acusativo con el valor propio de la preposición «en» con el caso dativo (expresando una idea locativa, sin movimiento, un estado de reposo); pero la preposición «en» con el caso dativo con el valor propio de la preposición «eis» más el caso acusativo (expresando la idea de movimiento: a, hacia).
En tal sentido, si se asume, a diferencia de la referida «Nueva Biblia Española», que en Lucas 4.1 estamos ante uno de los casos de la referida «confusión helenística», Lucas estaría diciendo lo mismo que Marcos y Lucas con la preposición «eis» y la palabra «desierto» en caso acusativo: «hacia el desierto», como tradujo la quinta edición de la «Biblia de Jerusalén» (2018, 2019: «por el Espíritu al desierto».
Sin embargo, a pesar de la llamada «confusión helenística» mencionada respecto de la preposición «eis» con el caso acusativo y la preposición «en» con el caso dativo; es preciso observar que, desde el punto de vista de la crítica textual, hay algunos manuscritos (el texto mayoritario) que en Lucas 4.1 insertan la expresión empleada por Marcos y por Mateo: «eis ten éremon» (la preposición «eis» más la palabra «desierto» en caso acusativo).
En sexto lugar, Lucas 4.1 difiere de Marcos y de Mateo en el tiempo del verbo usado: Marcos empleó un presente histórico o aorístico, Mateo un aoristo primero; pero Lucas el tiempo imperfecto.
En tal sentido, coincide Lucas con Mateo en emplear formalmente un llamado «tiempo histórico» («tiempo secundario»), mientras que Marcos utilizó un tiempo primario (el presente, pero con el valor de un tiempo histórico).
De todos modos, el tiempo imperfecto empleado por Lucas puede ser asumido de dos maneras: como un «imperfecto durativo» (el más frecuente uso del imperfecto: guiaba o estaba guiando), o como un «imperfecto ingresivo» o «imperfecto incoativo» (guio, comenzó a guiar).
En consecuencia, si se asume que la forma verbal «égueto» es un «imperfecto durativo» (en voz pasiva), y que la palabra «desierto» en caso dativo con la preposición «en» Lucas la empleó con su sentido propio, expresando una idea locativa, no de movimiento; la traducción de Lucas 4.1 debe ir en la siguiente línea: «Jesús lleno del Espíritu Santo regresó del Jordán y era guiado por el Espíritu en el desierto» (en el ámbito del desierto, mientras estaba o estuvo en el desierto).
Pero si se asume que la forma verbal «égueto» es un «imperfecto ingresivo», y que la palabra «desierto» en «caso dativo» con la preposición «en» es uno de los casos concretos de la llamada «confusión helenística», en la que dicha construcción es sinónima y se usa con el sentido propio la preposición «eis» con el «caso acusativo» (expresando la idea de movimiento: a, hacia); la traducción de Lucas 4.1 iría en la siguiente línea: «Jesús lleno del Espíritu Santo regresó del Jordán y fue guiado (comenzó a ser guiado) por el Espíritu hacia el desierto».
Por supuesto, sería ideal que la versión de la Biblia que asuma que en Lucas 4.1 la forma verbal «égueto» es un «imperfecto durativo» (en voz pasiva), y que la palabra «desierto» en caso dativo con la preposición «en» se usó con su sentido propio, expresando una idea locativa, no de movimiento, agregara una nota al pie de página que explique que es posible y legítima una línea de traducción que asuma que la forma verbal «égueto» es un «imperfecto ingresivo», y que la palabra «desierto» en «caso dativo» con la preposición «en» es uno de los casos concretos de la llamada «confusión helenística», en la que dicha construcción se usa con el sentido propio de la preposición «eis» con el «caso acusativo» (expresando la idea de movimiento: a, hacia), y viceversa.
Finalmente, como siempre, invito a considerar la imagen anexa, con la cual espero ilustrar estas líneas.
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