jueves, 16 de abril de 2015

La cuestionable interpretación de Watchman Nee de Génesis 2.7


Una observación crítica a la luz del Tanaj y la Septuaginta

Héctor B. Olea C.

Ciertamente en Génesis 2.7, en el texto hebreo, en la expresión «aliento de vida», la palabra que se ha traducido «vida», está en plural; pero este hecho tiene una explicación y no es precisamente la que le dio Watchman Nee (como base para su teoría antropológica del ser humano como un ser tricotómico) en su famosa obra «El hombre espiritual». Pues bien, consideremos lo que textualmente dice Nee: “El original de la palabra «vida» en «aliento de vida» es «chay» y está en plural. Esto puede referirse al hecho de que el soplar realizado por Dios produjo una vida doble, anímica y espiritual” (página 25, los tres tomos en I, publicado por CLIE en el año 2005).

Ahora bien, lo cierto es, como afirma Nee, que la palabra «vida», en la expresión en cuestión, está en plural. Dicha palabra es hebrea «jay», que además de usarse como adjetivo (vivo), también se usa como sustantivo (el ser vivo, ser viviente, vida). Un ejemplo del uso de «jay» como adjetivo, y en plural, lo encontramos en Números 16.30, detrás de la traducción «descendieren vivos (estando vivos) al Seol». En esta frase, la palabra «vivos» es la traducción de «jayyím», plural de «jay». Por su parte, la Septuaginta tradujo a «jayyím» con «zóntes», participio, presente, masculino, plural del verbo «záo», «vivir», «yo vivo».

Además, Moisés Chávez («Hebreo bíblico, texto programado», tomo I, página 141) sugiere que el plural «jayyím» puede ser asumido (al menos en algunos contextos, digo yo), como uno de esos sustantivos que sólo se usan en plural, con el sentido de «vida».

Por otro lado, para tener una idea precisa de la situación o problema planteado, es preciso considerar también la palabra hebrea «nishmáh», palabra que junto a «jay» conforma la frase traducida en muchas versiones como «aliento de vida»,  por ejemplo, en la Reina Valera 1960 y en la Biblia de Jerusalén por igual.


Pues bien, resulta que la palabra «nishmáh» en Génesis 2.7 tiene la forma «nishmát» (aliento, espíritu), lo que implica que está en estado constructo, o sea, una forma equivalente al caso genitivo del griego, indicando posesión o pertenencia, demandando en la traducción el uso de la preposición «de».

En consecuencia, atendiendo al estado constructo de la palabra «nishmáh» y al plural de «jay»; una mejor traducción de la expresión hebrea «nishmát jayim», es «aliento de los seres vivientes», «aliento de vida», «del aliento que tienen los seres vivientes» (los seres vivos); entonces, resulta la traducción: «y sopló en su nariz aliento del que tienen los seres vivientes» (los seres vivos), «aliento de vida». En todo caso, dada la forma final del versículo 7, es mejor traducir: «y sopló en su nariz aliento del que tienen los seres vivientes», o bien, «aliento de vida».

Respecto de la terminología «ser viviente», repito lo que ya he dicho varias veces antes: que la pretendida expresión que supuestamente y, según algunos, describiría de manera única y especial al varón, en Génesis 2.7, como creación de Dios, o sea, «nefesh jayyáh» (griego Septuaginta «Psujén Zósan»), y que muchas versiones han traducido como «ser viviente»; en realidad es exactamente la misma expresión o frase que se usa en el relato de la creación de Génesis 1.1-2-3, y en otras partes de la Biblia, para hacer referencia específicamente a los animales marinos y terrestres (considérese Génesis 1.20, 21, 24; 9. 10, 12, 15; Levítico 11. 46; Apocalipsis 4.7).

En tal sentido, la creación del varón (pues para ese entonces la mujer no había sido puesta en existencia, según el relato mismo de Génesis 2); significó poner en existencia a un nuevo ser, pero que en realidad era visto como un miembro más del reino animal, un simple y mortal «ser viviente», a la luz del ya explicado sentido que tiene dicha expresión en la tradición bíblica.    

Finalmente, es preciso admitir que en realidad la traducción «aliento de vida» (Reina Valera, Biblia de Jerusalén y otras), en Génesis 2.7, es más bien una traducción basada en el texto griego de la Septuaginta, o al menos, siguiendo la pista que trazó la Septuaginta, que asumió el plural «jayyím», no como el plural «seres vivientes», sino con el sentido de «vida»; por tal razón, tradujo la Septuaginta: «pnoén zoés»: «aliento (espíritu) de vida».

En suma, como se puede ver, es claro que la interpretación que hace Watchman Nee del plural de la palabra «jay» en Génesis 2.7 es muy cuestionable, por un lado; y por otro lado, pone en evidencia un manejo muy deficiente de Nee, del idioma original y dominante del Tanaj (el AT hebreo). Sin duda, no asumió Nee, las posibilidades que ofrece la gramática del hebreo bíblico para interpretar el plural «jayyím»; y tampoco tomó en cuenta la pista sugerida por la Septuaginta.    

Por supuesto, manejos de los idiomas originales como el de Nee abundan mucho y han resultado ser el fundamento y supuesta base para decir muchas cosas respecto de los textos bíblicos que en realidad no son más que desaciertos y hasta manipulaciones de los textos bíblicos en sus idiomas originales. Ahora bien, sólo teniendo el privilegio de leer los textos bíblicos en sus idiomas originales (junto a una seria y consistente actitud crítica, autocritica, desprovistos de una actitud servil frente a las distintas teologías sistemáticas o dogmáticas) puede permitir el ver y juzgar con propiedad tales interpretaciones, y muy cuestionables deducciones, así de sencillo.


¡Hasta la próxima!  



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