domingo, 12 de abril de 2015

¿Cuál es la mejor versión de la Biblia?


Algunos consejos prácticos y útiles, una perspectiva crítica 


Héctor B. Olea C.

Ante la insistente pregunta: «¿Cuál es la mejor versión de la Biblia, profesor?» sigue siendo igual de insistente mi respuesta de que no hay una versión de la Biblia que no sea perfectible y mejorable. No hay una traducción perfecta de la Biblia, ni la habrá. Por supuesto, hay aspectos en los que una versión de la Biblia puede ser mejor que otra. 

Al respecto, el reconocido y mundialmente famoso lingüista Eugenio A. Nida (fallecido), quien trabajó por muchos años como consultor de las Sociedades Bíblicas Unidas, menciona los principales elementos a tomar en cuenta al hablar de calidad en una versión de la Biblia: el texto, la exégesis, la estructura del discurso, el estilo, las ilustraciones, el formato y los materiales suplementarios; y yo le agrego, el método de traducción empleado en la misma: paráfrasis, equivalencia formal, equivalencia dinámica. De todos modos, esto no significa que haya una versión de la Biblia que sea perfecta y acertada en todos los aspectos y en iguales porcentajes.

Insisto en que debe ser caso por caso en que se ha de verificar lo acertada o desacertada de toda, absolutamente toda traducción o versión de la Biblia; principalmente en lo que a su calidad exegética y fidelidad al texto fuente se refiere. Mi consejo es que no nos prejuiciemos ni a favor ni en contra de versión de la Biblia alguna; téngalas a todas bajo sospecha, y sea capas de evaluar crítica, prudentemente y desinteresadamente a todas; sé que esta no es una tarea fácil, ni para la que están preparadas la mayoría de las personas estudiosas (no simples lectoras) de la Biblia; pero ideal sí.

Por supuesto, sólo teniendo el privilegio de poder leer los textos bíblicos con tus propios ojos, pero con una actitud crítica, autocrítica, no conformista, y sin preocupación apologética alguna, podrás verificar tu mismo la calidad exegética (que es quizá la mayor preocupación de la mayoría de las personas lectoras de la Biblia) de cualquier, de toda versión de la Biblia.   



Finalmente, pienso que es su fidelidad al texto fuente (calidad exegética) el criterio para evaluar lo acertada de una traducción de la Biblia, y no el que una doctrina o dogma salga favorecida o perjudicada por la forma de traducir un determinado texto, en una determinada versión o traducción de la Biblia. 

En realidad no debería pagar las consecuencias una traducción o versión de la Biblia, de que una determinada doctrina o dogma eclesial (digo esto principalmente en relación a la corriente protestante y evangélica del cristianismo, y sobre todo, respecto de los sectores fundamentalistas de dicho cristianismo) carezca de una adecuada base exegética. Al final, debe ser la exégesis la que oriente la conclusión teológica a la que lleguemos respecto de un pasaje bíblico, y no una teología extraña al texto, la que establezca lo que debería decir dicho texto.

En conclusión, nunca he dicho cuál es la supuesta mejor versión de la Biblia; más bien he procurado siempre establecer y fijar ciertos criterios que nos permitan evaluar y juzgar justa, crítica y desinteresadamente toda, absolutamente toda versión (traducción) de la Biblia, así de sencillo. 


¡Hasta la próxima!

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