martes, 16 de junio de 2009

¿Es el diezmo una obligación cristiana? Un análisis bíblico e institucional

Por Héctor Benjamín Olea Cordero
Presidente del Instituto Dominicano de Ciencias Bíblicas IDCB, Inc.
I) Preguntas claves para el análisis de la práctica de pagar el diezmo en muchas iglesias cristianas, sus bases teóricas y su necesidad práctica:
Preguntas introductorias:
¿Es posible decir que existe entre la comunidad de iglesias evangélicas una única postura uniforme sobre el pago del diezmo? ¿En otras palabras, están de acuerdo o tienen las iglesias evangélicas la misma postura sobre la práctica de pagar el diezmo?
¿Ha logrado el consenso en la comunidad cristiana y evangélica la práctica de pagar el diezmo como una obligación cristiana?
Las preguntas anteriores nos llevan a reconocer la necesidad de analizar el tema del diezmo en dos vertientes: 1) Verificar la real y efectiva postura bíblica sobre este tema; 2) Considerar el enfoque institucional que le da cada institución religiosa, al margen de la que pueda ser la real y efectiva postura bíblica sobre el diezmo.
Para verificar la postura bíblica sobre el tema del diezmo, es necesario considerar no sólo algunos pasajes o textos bíblicos aislados, sino también fuentes especializadas como diccionarios bíblicos y teológicos, así también como buenos comentarios bíblicos que analizan y comentan los textos bíblicos, y que tratan de establecer el sentido histórico y exacto de los textos bíblicos.
Por otro lado, para considerar la postura institucional de las iglesias evangélicas, es necesario consultar sus reglamentos o estatutos, y sus doctrinas. No todas las iglesias tienen unos documentos como estos, pero sí es posible considerar algunas representativas.
II) La perspectiva bíblica:
A) Preguntas relevantes:
1) ¿Es el diezmo una verdadera demanda bíblica o más bien una necesidad práctica? ¿Se da o se paga?
2) ¿En contra del diezmo o a favor de la verdadera enseñanza bíblica sobre el diezmo? ¿En contra de una “enseñanza bíblica” o en contra de la postura no bíblica y abusiva que muchas iglesias y líderes asumen con relación al diezmo?
3) ¿Existe en el Nuevo Testamento una teología del diezmo como en el Antiguo Testamento?
4) ¿Cuáles son algunos de los textos o pasajes bíblicos más usados para sustentar la práctica de pagar el diezmo? Esta pregunta tiene lógicamente dos enfoques:
4.1) ¿Cuáles son los pasajes o textos bíblicos del Antiguo Testamento más usados para justificar el pago del diezmo?
4.2) ¿Cuáles son los pasajes o textos bíblicos del Nuevo Testamento más usados para justificar el pago del diezmo?
5) ¿Cuáles son los personajes bíblicos que no dejan de citarse o mencionarse a la hora de justificar la práctica de pagar el diezmo?
6) ¿Cuál es el contexto histórico del libro de Malaquías? ¿Existe en el Nuevo Testamento alguna referencia a Malaquías 3:10?
7) ¿Cuál es la correcta interpretación de Mateo 23:23?
8) ¿Qué implicaciones prácticas podemos extraer del relato en que Abraham da los diezmos a Melquisedec? Es necesario tomar en cuenta el relato del Antiguo Testamento y la mención (e interpretación) que hace el Nuevo Testamento de dicho relato (compárese Hebreos 7:4).
9) ¿Cuáles fuentes de consultas como diccionarios bíblicos o teológicos establecen explícitamente que el diezmo no es obligatorio en el Nuevo Testamento? El Diccionario teológico de la Biblia (Editorial Caribe). Otra fuente que podemos mencionar en esta categoría es Perspicacia para comprender las Escrituras (de los testigos de Jehová). El Nuevo diccionario bíblico (Ediciones Certeza). Este, aun cuando en verdad no dice explícitamente que el diezmo no es obligatorio en el Nuevo testamento, en la forma en que analiza el tema deja ver que el Nuevo Testamento no desarrolla una teología del diezmo. Una obra que aborda el tema del diezmo en forma similar al Nuevo diccionario bíblico de Ediciones Certeza, es el Diccionario bíblico Mundo Hispano (Editorial Mundo Hispano). Otra fuente que afirma de manera categórica que el diezmo no es una exigencia en el Nuevo Testamento es el Diccionario de Jesús y los evangelios, de César Vidal Manzanares, Editorial Verbo Divino. Este diccionario de manera categórica afirma: “…no resulta menos cierto que no tenemos ninguna noticia que nos permita afirmar que Jesús recibió el diezmo de sus seguidores. No menos evidente resulta que la norma del diezmo no parece haberse aplicado, posteriormente, ni entre los judeo-cristianos ni entre los cristianos gentiles”, página 102).






10) ¿Cuáles fuentes de consultas como diccionarios bíblicos o teológicos dejan entrever que reconocen que el diezmo no es obligatorio en el Nuevo Testamento? El Diccionario ilustrado de la Biblia (editorial Caribe); El diccionario bíblico adventista del séptimo día (Asociación casa editora sudamericana) en formato electrónico. Diccionario de Teología, Editor Everett F. Harrison, Editorial Libros Desafío.
11) ¿Qué obra, que no sea un diccionario bíblico o teológico, se puede citar que apoya la idea de que el diezmo es una obligación cristiana? El libro Cómo dejar de ser pobres, de Jorge A. Ovando, Editorial Mundo Hispano, páginas 55-57.
12) ¿Qué obra, que no sea un diccionario bíblico o teológico, se puede citar que apoya la idea de que el diezmo no es una obligación cristiana? El libro ¿A quién pertenece el dinero?, de John Macarthur, editorial Portavoz, páginas 113-130.
13) ¿Cuál fue el pecado de Ananías y Safira (Hechos 5:1-11? Aun cuando algunos piensen que lo acontecido a Ananias y Safira sirve para ilustrar lo que le ha de acontecer, en alguna manera, a los que den o paguen el diezmo parcialmente, en las iglesias que se exige como una obligación cristiana, la verdad es que no. Los versículos 3, 4, 8, dejan ver que el pecado de Ananías y Safira fue la mentira, pues habían vendido en un precio, pero convinieron en decir que fue en una cantidad menor, que fue la que final y realmente pusieron en manos de los apóstoles (compárese el contraste con José, el personaje de Hechos 4:36, 37). Considérese el comentario al pie de página al versículo 4 de Hechos 5, en la Biblia Dios Habla Hoy, de estudio: “La venta de la propiedad y la donación habían sido actos voluntarios; el pecado de Ananías y Safira consistía en hacer creer que entregaban todo el dinero de la venta, cuando en realidad sólo entregaban una parte”.
Ahora bien, nótese que la acción pecaminosa no estuvo en dar sólo una parte, pues era un acto voluntario, fue el hacer creer que estaban dando todo lo que habían obtenido en el acto de la venta. Lo que quiero destacar es que el contexto del hecho de Ananías y Safira es el de una contribución voluntaria, no obligatoria; por lo tanto, no tenían que mentir diciendo que vendieron en un precio y poniendo en las manos de los apóstoles otro, el que supuestamente había sido el precio en que habían vendido la propiedad. Conclusión: El caso de Ananías y Safira no prueba que peca la persona que decide en su corazón contribuir financieramente en la iglesia con un porcentaje menor al diez por ciento (10 %) de sus ingresos totales o de alguna transacción específica. Ahora bien, quizás haya algunos que reaccionen de la siguiente manera, planteando también una válida e interesante pregunta: Hermano Benjamín: Usted afirma que el contexto del hecho de Ananías y Safira es el de una contribución voluntaria, y es cierto, pero: ¿Y qué decir del contexto de muchos hermanos y hermanas que sus iglesias, como instituciones, exigen el pago del diezmo como una obligación cristiana? Mi respuesta iría en la siguiente dirección, formulando también una importante pregunta: ¿Qué derecho tiene una iglesia (que dice sustentar sus doctrinas [creencias y prácticas], nada más que en la Biblia), de plantear como obligación cristiana lo que en la misma Biblia, su fuente de autoridad, no se plantea así, sino como una contribución voluntaria? De todos modos, quiero dejar claro que no estoy estableciendo aquí porcentajes, sino reconociendo que en realidad “el más” o “el menos” del 10 % de alguna transacción específica, como en el caso de Ananías y Safira (también el de Abraham y Melquisedec), o de los ingresos totales, debe salir del corazón de la persona, de buena voluntad, sin dolor ni remordimiento, y no sustentado en algún motivo incorrecto.
B) Análisis estadístico de las palabras “diezmo” y “diezmar” en la Biblia
B.1) La palabra “diezmo” (sustantivo):
La palabra “diezmo” (singular) ocurre 17 veces en 13 versículos en todo el AT, según la Reina Valera 1960:
1) Génesis 28:22
Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti. Nota: rce[}m' (maaser, en singular). LXX: dekavth (dekáte, en singular)
2) Levítico 27:30
Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová. Nota: rce[}m' (maaser, en singular). LXX: dekavth (dekáte, en singular).
3) Levítico 27:31
Y si alguno quisiere rescatar algo del diezmo, añadirá la quinta parte de su precio por ello.
Nota: rce[}m' (maaser, en singular). LXX: dekavth (dekáte, en singular).
4) Levítico 27:32
Y todo diezmo de vacas o de ovejas, de todo lo que pasa bajo la vara, el diezmo será consagrado a Jehová. Nota: rce[}m' (maaser, en singular). LXX: dekavth (dekáte, en singular).
5) Números 18:26
Así hablarás a los levitas, y les dirás: Cuando toméis de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos por vuestra heredad, vosotros presentaréis de ellos en ofrenda mecida a Jehová el diezmo de los diezmos. Nota: rce[}m' (maaser, en singular). LXX: ejpidevkaton (epidékaton, en singular).
6) Deuteronomio 12:17
Ni comerás en tus poblaciones el diezmo de tu grano, de tu vino o de tu aceite, ni las primicias de tus vacas, ni de tus ovejas, ni los votos que prometieres, ni las ofrendas voluntarias, ni las ofrendas elevadas de tus manos; Nota: rce[}m' (maaser, en singular). LXX: ejpidevkaton (epidékaton, en singular).
7) Deuteronomio 14:23
Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días. Nota: rce[}m' (maaser, en singular). LXX: ejpidevkaton (epidékaton, en plural).
8) Deuteronomio 14:28
Al fin de cada tres años sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades. Nota: rce[}m' (maaser, en singular). LXX: ejpidevkaton (epidékaton, en singular).
9) Deuteronomio 26:12
Cuando acabes de diezmar todo el diezmo de tus frutos en el año tercero, el año del diezmo, darás también al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda; y comerán en tus aldeas, y se saciarán. Nota: rce[}m' (maaser, en singular). LXX: ejpidevkaton (epidékaton, en singular).
10) Nehemías 10:37
Que traeríamos también las primicias de nuestras masas, y nuestras ofrendas, y del fruto de todo árbol, y del vino y del aceite, para los sacerdotes, a las cámaras de la casa de nuestro Dios, y el diezmo de nuestra tierra para los levitas; y que los levitas recibirían las décimas de nuestras labores en todas las ciudades; Nota: En el hebreo no se encuentra la palabra rce[}m' (maaser, diezmo), ni en la LXX. En el texto hebreo lo que encontramos es la palabra hr:koB] (becoráh); y en la LXX: prwtovtokon (protótokon, en singular).
11) Nehemías 10:38
Y que estaría el sacerdote hijo de Aarón con los levitas, cuando los levitas recibiesen el diezmo; y que los levitas llevarían el diezmo del diezmo a la casa de nuestro Dios, a las cámaras de la casa del tesoro. Nota: rce[}m' (maaser, en singular). LXX: dekavth (dekáte, en singular). La segunda mención de diezmo en este versículo, en hebreo es el participio del verbo “cobrar diezmo” rc'[; (asar).
12) Nehemías 13:5
y le había hecho una gran cámara, en la cual guardaban antes las ofrendas, el incienso, los utensilios, el diezmo del grano, del vino y del aceite, que estaba mandado dar a los levitas, a los cantores y a los porteros, y la ofrenda de los sacerdotes. Nota: rce[}m' (maaser, en singular). LXX: dekavth (dekáte, en singular).
13) Nehemías 13:12
Y todo Judá trajo el diezmo del grano, del vino y del aceite, a los almacenes. Nota: rce[}m' (maaser, en singular). LXX: dekavth (dekáte, en singular).
La palabra “diezmos” (plural) ocurre en la Biblia 16 veces en 14 versículos en todo el AT, según la Reina Valera de 1960:
1) Génesis 14:20
y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo. Nota: rce[}m' (maaser, en singular). LXX: dekavth (dekáte, en singular).
2) Nehemías 18:21
Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión. Nota: rce[}m' (maaser, en singular). LXX: ejpidevkaton (epidékaton, en singular).
3) Números 18:24
Porque a los levitas he dado por heredad los diezmos de los hijos de Israel, que ofrecerán a Jehová en ofrenda; por lo cual les he dicho: Entre los hijos de Israel no poseerán heredad. Nota: rce[}m' (maaser, en singular). LXX: ejpidevkaton (epidékaton, en plural).
4) Números 18:26
Así hablarás a los levitas, y les dirás: Cuando toméis de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos por vuestra heredad, vosotros presentaréis de ellos en ofrenda mecida a Jehová el diezmo de los diezmos. Nota: rce[}m' (maaser, en singular). LXX: ejpidevkaton (epidékaton, en singular).
5) Números 18:28
Así ofreceréis también vosotros ofrenda a Jehová de todos vuestros diezmos que recibáis de los hijos de Israel; y daréis de ellos la ofrenda de Jehová al sacerdote Aarón. Nota: rce[}m' (maaser, en plural). LXX: ejpidevkaton (epidékaton, en plural).
6) Deuteronomio 12:6
Y allí llevaréis vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, y la ofrenda elevada de vuestras manos, vuestros votos, vuestras ofrendas voluntarias, y las primicias de vuestras vacas y de vuestras ovejas; Nota: rce[}m' (maaser, en plural). LXX: prwtovtokon (protótokon, en plural).
7) Deuteronomio 12:11
Y al lugar que Jehová vuestro Dios escogiere para poner en él su nombre, allí llevaréis todas las cosas que yo os mando: vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, las ofrendas elevadas de vuestras manos, y todo lo escogido de los votos que hubiereis prometido a Jehová. Nota: rce[}m' (maaser, en plural). LXX: ejpidevkaton (epidékaton, en plural).
8) 2 Crónicas 31:5
Y cuando este edicto fue divulgado, los hijos de Israel dieron muchas primicias de grano, vino, aceite, miel, y de todos los frutos de la tierra; trajeron asimismo en abundancia los diezmos de todas las cosas. Nota: rce[}m' (maaser, en singular). LXX: ejpidevkaton (epidékaton, en plural).
9) 2 Crónicas 31:6
También los hijos de Israel y de Judá, que habitaban en las ciudades de Judá, dieron del mismo modo los diezmos de las vacas y de las ovejas; y trajeron los diezmos de lo santificado, de las cosas que habían prometido a Jehová su Dios, y los depositaron en montones. Nota: rce[}m' (maaser, en singular las dos veces). LXX: ejpidevkaton (epidékaton, en plural).
10) 2 Crónicas 31:12
Y en ellas depositaron las primicias y los diezmos y las cosas consagradas, fielmente; y dieron cargo de ello al levita Conanías, el principal, y Simei su hermano fue el segundo. Nota: rce[}m' (maaser, en singular las dos veces). LXX: ejpidevkaton (epidékaton, en plural).
11) Nehemías 12:44
En aquel día fueron puestos varones sobre las cámaras de los tesoros, de las ofrendas, de las primicias y de los diezmos, para recoger en ellas, de los ejidos de las ciudades, las porciones legales para los sacerdotes y levitas; porque era grande el gozo de Judá con respecto a los sacerdotes y levitas que servían. Nota: rce[}m' (maaser, en plural). LXX: dekavth (dekáte, en dativo plural).
12) Amós 4:4
Id a Bet-el, y prevaricad; aumentad en Gilgal la rebelión, y traed de mañana vuestros sacrificios, y vuestros diezmos cada tres días. Nota: rce[}m' (maaser, en plural). LXX: ejpidevkaton (epidékaton, en plural).
13) Malaquías 3:8
¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Nota: rce[}m' (maaser, en singular). LXX: ejpidevkaton (epidékaton, en plural).
14) Malaquías 3:10
Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Nota: rce[}m' (maaser, en singular). LXX: ejkforivon (eforíon, en plural).
La palabra “diezmo” (singular) ocurre sólo una vez en todo el NT:
Hebreos 7:9
Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos; Nota: La palabra griega traducida aquí “diezmo” es devkato" (dékatos): décimo, décima parte, palabra griega que también se encuentra en Juan 1:39; Apocalipsis 11:13; 21:20.
La palabra “diezmos” (plural) ocurre solamente 7 veces en 7 versículos en todo el NT:
1) Lucas 18:12
Ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Nota: Aquí la traducción “doy diezmos” es la traducción de una forma verbal del verbo “pagar diezmo” o sea ajpodekatovw (apodekatóo).
2) Hebreos 7:2
a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz; Nota: Aquí la traducción “los diezmos” es dekavth (dekáte, en singular).
3) Hebreos 7:4
Considerad, pues, cuán grande era éste, a quien aun Abraham el patriarca dio diezmos del botín. Nota: Aquí la traducción “diezmos” es dekavth (dekáte, en singular).
4) Hebreos 7:5
Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus hermanos, aunque éstos también hayan salido de los lomos de Abraham. Nota: Aquí la traducción “tomar… los diezmos” es una combinación en el griega del verbo tomar, apropiarse de, e[cw (ejo) y un infinitivo del verbo ajpodekatovw (apodekatóo).
5) Hebreos 7:6
Pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas. Nota: Aquí la traducción “tomó… los diezmos” es una forma verbal del verbo dekatovw (dekatóo), “percibir diezmos”.
6) Hebreos 7:8
Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive. Nota: Aquí la traducción “los diezmos” es devkato~ (dékatos, en plural).
7) Hebreos 7:9
Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos; Nota: Aquí la traducción “los diezmos” es devkato~ (dékatos, en plural). Y “recibe los diezmos” es la traducción de una forma del verbo dekatovw (dekatóo).
B.2) La palabra “diezmar” (verbo):
El verbo “diezmar” ocurre en la Biblia 6 veces en 6 versículos en toda la Biblia: 4 veces en el AT y 2 veces en el NT, según la Reina Valera de 1960:
1) Deuteronomio 14:22 rc'[; (asar) LXX: ajpodekatovw (apodekatóo)
2) Deuteronomio 26:12 rc'[; (asar) LXX: ajpodekatovw (apodekatóo)
3) 1 Samuel 8:15 rc'[; (asar) LXX: ajpodekatovw (apodekatóo)
4) 1 Samuel 8:17 rc'[; (asar) LXX: ajpodekatovw (apodekatóo)
5) Mateo 23:23 ajpodekatovw (apodekatóo).
6) Lucas 11:42 ajpodekatovw (apodekatóo).
La palabra hebrea para el sustantivo “diezmo” rce[}m' (maaser)
La palabras griegas para el sustantivo “diezmo” son: dekavth (dekáte): (diezmo, décima parte); y devkato~ (dékatos): “décimo, décima parte”.
La palabra hebrea para el verbo “diezmar” es rc'[; (asar) derivada de la palabra rc;[; (asar) diez. La palabra griega para el verbo “diezmar, pagar diezmo” es ajpodekatovw (apodekatóo).
B.3) Citas de algunos diccionarios bíblicos sobre el diezmo
1) Nuevo Diccionario Bíblico (Ediciones Certeza):
Diezmos La costumbre de contribuir con el diezmo no se originó con la ley mosaica (Gn. 14.17–20), ni era peculiar a los hebreos. Se practicaba en otros pueblos de la antigüedad también. Hay tres cuestiones principales a considerar.
1. ¿Qué era lo que debían diezmar los hebreos? La Torá establecía que “la simiente de la tierra” (cosechas), “el fruto de los árboles”, las vacas, y las ovejas (Lv. 27.30–32) se debían diezmar. La forma de dar el diezmo del ganado era así: el dueño contaba los animales cuando iban saliendo a pastar, y uno de cada diez era dado a Dios. De este modo no se daba la posibilidad de elegir los animales inferiores para el diezmo de las vacas y las ovejas (Lv. 27.32s). Si el hebreo prefería dedicar la décima parte de la cosecha de los cereales y la fruta en su valor monetario podía hacerlo, pero en ese caso tenía que agregar una quinta parte de ese valor al total. No se le permitía redimir la décima parte del ganado de esta forma (Lv. 27.31, 33).
2. ¿A quién se entregaban los diezmos? Había que dárselos a los levitas (Nm. 18.21ss). Pero en He. 7.5 se dice que los que de entre “los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos”. Este apartamiento de la ley puede haberse debido a la falta de voluntad de los levitas de cumplir su cometido en Jerusalén después del retorno bajo Esdras (Esd. 8.15ss). Los levitas, como consecuencia de la naturaleza de su posición y funciones en la comunidad, no tenían ingresos propios, medios de vida, ni herencia, para garantizar su sostén; por lo tanto, y como compensación “por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión”, debían recibir “todos los diezmos en Israel por heredad” (Nm. 18.21, 24). Este pasaje en Nm. 18 menciona solamente los diezmos de la cosecha de los cereales y la fruta (v. 27). Los levitas, empero, no debían guardar para sí todo el diezmo. Tenían instrucciones de presentar una “ofrenda mecida” que debía salir del diezmo, y que representaba “el diezmo de los diezmos” (Nm. 18.26). Este “diezmo de los diezmos” debía ser “de todo lo mejor de ellos” (v. 29), y debían dárselo a los sacerdotes (v. 28; Neh. 10.39).
3. ¿Dónde debían los hebreos ofrecer sus diezmos? Debían llevarlos al “lugar que Jehová vuestro Dios escogiere de entre todas vuestras tribus, para poner allí su nombre” (Dt. 12.5s, 17s); e. d., Jerusalén. Además, la entrega de los diezmos debía adoptar la forma de una comida ritual, en la que debía participar el levita (Dt. 12.7, 12). Si Jerusalén se encontraba a una gran distancia del pueblo donde vivía la persona, el transporte de los diezmos de su cosecha podía representar un problema, pero siempre tenía el recurso de llevar sus diezmos en dinero (Dt. 14.22–27). Cada tres años el diezmo debía ofrecerse en la localidad de cada cual (Dt. 14.28s), aunque en estas ocasiones de todos modos tenían que ir a Jerusalén a adorar una vez cumplida la entrega de los diezmos en su propia comunidad (Dt. 26.12ss). Estas leyes relativamente simples del Pentateuco, que gobernaban la práctica del diezmo, se agregó una multitud de detalles minuciosos que transformaron un hermoso principio religioso en pesada carga. Estos complejos agregados se registran en la literatura misnaica y talmúdica. Esta lamentable tendencia de Israel contribuyó indudablemente a la convicción de que la aceptación ante Dios podía merecerse mediante el cumplimiento de observancias rituales tales como el diezmo (Lc. 11.42), sin necesidad de someterse a la ley moral de la justicia, la misericordia, y la fe (Mt. 23.23s).
Los diezmos que pagó Abraham, padre de Israel y, por lo tanto, del sacerdocio aarónico, a Melquisedec (Gn. 14.20), y la recepción por parte de él de la bendición de este rey-sacerdote (Gn. 14.19), significan en He. 7.1ss que el sacerdocio de Melquisedec era infinitamente superior al sacerdocio aarónico o levítico. No se explica en Gn. 14.18–20 por qué fue que Abraham le dio los diezmos a Melquisedec.
La referencia en el NT a diezmar “la menta y el eneldo y el comino” (Mt. 23.23; Lc. 11.42) ilustra la ampliación talmúdica de la ley mosaica, que aseguraba que “todo lo que se come … y que crece de la tierra” tiene que ser diezmado.
Bibliografía. J. A. Oliveira, El diezmo, 1979; S. Young, El diezmo es del Señor, 1975; W. BroomalI, “Diezmos”, °DT, 1985, pp. 157; R. de Vaux, Instituciones del Antiguo Testamento, 1985, pp. 201–203. J.G.S.S.T.
2) Diccionario ilustrado de la Biblia (Editorial Caribe):
Diezmos La décima parte de las entradas o ganancias netas, dedicada a Dios para fines religiosos y como expresión de adoración a Él. La práctica de diezmar es muy antigua y se conoció aun entre los pueblos no hebreos. En la historia bíblica la primera mención que se hace de los diezmos es cuando ® Abraham, después de haber logrado una victoria militar sobre cuatro reyes, dio los diezmos del botín a ® Melquisedec, sacerdote del Dios Altísimo (Gn 14.17–20). No se nos dice quién instruyó a Abraham a hacerlo así, pero fácilmente podemos inferir que por el ejemplo de sus antepasados (cf. la ofrenda de ® Abel, Gn 4.4) entendió que esta era una manera apropiada de reconocer la soberanía de Dios sobre todas las cosas. El sacerdote, en este caso, representaba a Dios y a la religión.
Este mismo principio, que sirve de base a la costumbre religiosa de dar los diezmos, aparece también en el Nuevo Testamento, no necesariamente en cuanto a la proporción de la décima parte, pero sí en cuanto a la motivación de adoración, gratitud y responsabilidad cristianas.
Es en el sistema mosaico, sin embargo, donde sin duda Dios demanda de su pueblo los diezmos de todo. Aunque no se anuncian castigos por no darlos, hay promesas de bendiciones por darlos (Dt 28.1–13; Mal 3.10). Los diezmos son de Jehová y abarcaban la tierra y su producto y los animales del campo. Cuando por una razón especial alguien quería rescatar algo del diezmo, debía agregar la quinta parte del precio (Lv 27.30–32). Los escribas y los fariseos fueron sumamente escrupulosos en diezmar aun hierbas diminutas como la menta, el eneldo y el comino, y merecieron la reprensión de nuestro Señor por el legalismo extremo, vacío de la debida motivación espiritual (Mt 23.23).
Los israelitas debían dar los diezmos a los ® Levitas, quienes eran la tribu sacerdotal del pueblo. Esto era la compensación a ellos por su ministerio. Pero los levitas, a su vez, debían dedicar en ofrenda a Dios el diezmo de los diezmos, presentándolo delante de ® Aarón (Nm 18.21–28). El principio detrás de esta práctica rige para el sostén económico de la obra del evangelio, pues Pablo dice que «ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio» (1 Co 9.11–14).
3) Diccionario Bíblico Mundo Hispano (Editorial Mundo Hispano):
Diezmo (heb., ma’aser; gr., dekate, el décimo). No puede determinarse cuándo y dónde nació la idea de hacer el décimo la proporción para pagar tributo a los gobernantes y de ofrecer dones como un deber religioso. La historia revela que existía en Babilonia en tiempos antiguos, tanto como en Persia, Egipto y aun China. Abraham supo de ello cuando emigró de Ur (<011417>Génesis 14:17-20). Dado que Melquisedec era un sacerdote del Dios Altísimo, es seguro que para la época de Abraham la ofrenda de diezmos ya había sido reconocida como una obra santa (ver <580704>Hebreos 7:4). Samuel advirtió a Israel que el rey que ellos estaban demandando tomaría el diezmo de su granos y ganado (<090810>1 Samuel 8:10-18). Cuando Jacob hizo su pacto con Dios en Betel ello incluyó el pago del diezmo (<012816>Génesis 28:16-22).
Pasó un largo tiempo antes que se pusieran requisitos legales definidos sobre el diezmo, de aquí que las costumbres del pago variasen. Al principio el diezmador tenía derecho a compartir su diezmo con los levitas (<051422>Deuteronomio 14:22, 23). Después de completarse el código levítico, los diezmos pertenecían exclusivamente a los levitas (<041821>Números 18:21). Se imponía una penalidad del 20% del diezmo al que vendía sus diezmos y rehusaba usar el dinero para pagar por un sustituto (<032731>Levítico 27:31). Los levitas a su vez daban un diezmo como sostén para los sacerdotes (<041825>Números 18:25-32). El lugar al cual se llevaban los diezmos era el templo (<051205>Deuteronomio 12:5-12).
Para asegurar que no se practicaría engaño respecto al diezmo, cada hebreo era obligado a hacer una declaración de honestidad ante el Señor (<052613>Deuteronomio 26:13-15). Acerca de ésto hay confusión aun entre los mismos eruditos hebreos. Al aumentar la necesidad de fondos con la expansión del servicio del templo, se imponía un diezmo del tercer año (todo para el uso de los levitas y los necesitados). Al tiempo de Cristo el gobierno romano había afectado la vida económica de Judea en gran manera, por lo que era difícil que la gente diezmara. Pero que aún se observaban las leyes del diezmo se muestra en el hecho de que los fariseos diezmaban aun las hierbas que se usaban para sazonar los alimentos (<402323>Mateo 23:23; <421142>Lucas 11:42.
4) DICCIONARIO BÍBLICO ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA
(ASOCIACIÓN CASA EDITORA SUDAMERICANA)
Diezmo: (heb. ma'asLr, "décima parte"; gr. dekát', "décimo", "diezmo"). Décima parte de las ganancias que Dios reclama como suya ( Lv. 27:30). El diezmo, de una u otra forma, era practicado entre diversos pueblos de la antigüedad, tanto para propósitos religiosos como seculares, y por los adoradores del verdadero Dios en una época muy temprana. Una vez que el hombre pecó, fue sentenciado a ganar su sustento mediante el sudor de su frente (Gn.3:17-19), con el peligro de que dijera en su corazón: "Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza" (Dt. 8:17), cuando en realidad era Dios quien se los daba para conseguirlos (v 18). De acuerdo con ello, cuando los israelitas estaban por entrar en Canaán, Dios les advirtió que al obtener cierto grado de prosperidad debían ser cuidadosos en no olvidarlo (vs 7-11; cf Ro. 1:19-21). Devolviendo el diezmo, el hombre reconoce que es un mayordomo de Dios, el dueño de todo. El Señor no necesita el apoyo financiero del hombre, porque de él es el mundo y su plenitud (véase Sal. 50:10-12). Pe2ro el hombre, particularmente en su estado pecaminoso, tiene una necesidad urgente y constante de recordar que Dios es la fuente de "toda buena dádiva y todo don perfecto" (Stg. 1:17). Aun antes de la entrada del pecado, el peligro del olvido estaba latente en el carácter del hombre, y Dios le prohibió comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal como una prueba para él (Gn. 2:17); lo reclamó como suyo. Porque con la obediencia este mandato, Adán y Eva reconocían que Dios era el dueño del hermoso hogar confiado a su cuidado. Dios le dio a Adán el dominio sobre todo el mundo y sobre todas las formas de vida sobre él (1:28), pero retuvo para sí este solo árbol como señal de que era el Señor de todo. Así, el separar la 10a parte de las ganancias es un reconocimiento de la misma verdad eterna.
Que Abrahán entregara los diezmos a Melquisedec como sacerdote de Dios (Gn. 14:18-20), quien al bendecir a Abrahán lo llamara siervo "del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra" (v 19), demuestra que quienes adoraban al verdadero Dios comprendieron desde muy temprano el principio de la devolución del diezmo. Jacob prometió dedicar "un décimo" a Dios (Gn. 28:22). La práctica del diezmo se incorporó al código levítico en el monte Sinaí, cuando Dios explicó a Moisés que "el diezmo de la tierra... es cosa dedicada a Jehová" (Lv. 27:30), y que el "diezmo de vacas o de ovejas" también lo es (v 32). Y se hizo una provisión: "Si alguno quisiere rescatar algo del diezmo, añadirá la quinta parte" (v 31). Algunos han interpretado esto como un permiso para retener temporariamente del diezmo para uso personal, sujeto al pago de una multa del 20% cuando se lo devuelva finalmente. El contexto, sin embargo, deja muy en claro que esa no era la intención de esta regla (cf v 33). Esa generosa provisión, que permitía al hombre cambiar -nunca retener- una clase de semillas "de la tierra como del fruto de los árboles" (Lv. 27:30; si era necesario, por ejemplo, como semilla para la siguiente cosecha), estaba decretada para evitar infligir penurias a los agricultores. No había necesidad de la misma exención en el caso de los animales de los rebaños (vs 32, 33).
Bajo el sistema levítico, Dios ordenó que los diezmos de Israel se dedicaran al sostén de los levitas (Nm. 18:24), en vista de que éstos no habían recibido territorio como herencia, y con el fin de que pudieran emplear todo su tiempo a ministrar en el templo y a instruir a la gente acerca de la ley de Dios (Nm. 18:21; cf 1 Co. 9:13; Dt. 25:4). Los levitas, a su vez, devolvían un diezmo de lo que ellos recibían del pueblo (Nm. 18:26-28). El diezmo de Dt. 14:23-29 (cf 12:5-11, 17-19), consistente en productos del suelo, del rebaño y del ganado, y que podía ser "comido delante de Jehová" en compañía de los levitas, de los pobres y de otros invitados, era aparentemente un 2º diezmo.
El diezmo se debía calcular cada año (14:22). Los que vivían a gran distancia del templo y tendrían dificultades para llevarlo en especies, debían cambiarlo por dinero (vs 24, 25). Se hacía provisión para que cada 3er año el diezmo se usara para los levitas y los pobres (Dt. 14:28; cf Am. 4:4). La negligencia en la devolución del diezmo condujo a Ezequías a estimular al pueblo a no descuidar su deber (2 Cr. 31:4-12). Su respuesta fue tan entusiasta que fue necesario preparar lugar adicional en el templo para almacenar los diezmos que traía el pueblo (vs 10, 11). El 2º templo también tuvo almacenes para ello
(Neh.10:38; 13:10-14; cf Mal. 3:10). El profeta Malaquías reprendió la tendencia de Israel al descuido en la devolución del diezmo (Mal. 3:8-11). Retenerlo, dijo, es robar a Dios, y caer bajo una maldición. Inversamente, sobre los que fielmente lo devuelven, Dios promete abrir "las ventanas de los cielos" y derramar "bendición hasta que sobreabunde" (v 10). El mandato de devolver el diezmo no fue repetido explícitamente por ningún escritor del NT. Pero en vista de que Abrahán, como algo normal, lo devolvió siglos antes de la formación del código levítico, y que su principio estaba implícito aun antes que el hombre pecara, es evidente que el deber y la práctica del diezmo existía mucho antes del sistema levítico, y no era exclusivo de él. Por lo tanto, la obligación no fue puesta a un lado automáticamente cuando el código levítico caducó en la cruz. La amonestación de nuestro Señor en Mt 23:23 constituye una aprobación tácita, aunque no un mandato explícito. Ni Cristo ni ningún escritor del NT disminuyó en lo más mínimo la obligación de devolver el diezmo. Jesús claramente no estaba en contra de su práctica, sino contra el espíritu hipócrita de los escribas y los fariseos, cuya religión consistía principalmente en la observancia escrupulosa de las formas exteriores de la ley; en este caso, de la ley del diezmo. El principio también está tácitamente aprobado por el autor de Hebreos (véase 7:8).
III) La perspectiva institucional:
1) ¿Es posible citar algunos ejemplos concretos de la postura que asumen algunas instituciones evangélicas (comúnmente llamadas “concilios” o “denominaciones”) con relación al tema del diezmo?
2) ¿Existen iglesias cristianas y evangélicas que no exigen el diezmo como una obligación cristiana?
3) ¿Es cierto que la simple “fidelidad” en el pago del diezmo garantiza una estabilidad económica y el alejamiento de los problemas, porque Dios habrá de recompensar con creces dicha “fidelidad”?
4) ¿Demuestra la vida real y diaria de la mayoría de los cristianos evangélicos que esto es cierto, que se cumple en ellos? ¿Es cierto que la “fidelidad” en el pago del diezmo hace rico al pobre, y más rico al que ya posee una vida acomodada?
5) ¿Qué papel juega la experiencia práctica (vivencia) al momento de elaborar o juzgar una doctrina? La importancia de esta pregunta viene porque según el testimonio de algunos, a pesar de la evidencia bíblica en contra de la obligatoriedad del diezmo, ciertas experiencias en su vida confirman que les va mejor cuando diezman, y no también cuando no cumplen con el pago del diezmo. ¿Qué tanto hay de subjetividad en esta afirmación? ¿Qué tanto de inconsistencia a la luz de la realidad de la mayoría de los cristianos, incluyendo los que dicen diezmar “fielmente”?
6) ¿Puede una congregación o iglesia mantenerse y cumplir con sus metas y proyectos si no establece el diezmo como una obligación cristiana para sus miembros?
7) ¿Dejarían de contribuir financieramente los miembros de una congregación o iglesia, si tal congregación no establece el diezmo como una obligación cristiana para sus miembros?
8) ¿Qué congregaciones, denominaciones, concilios o agrupaciones de iglesias exigen el diezmo como una obligación cristiana y un deber del miembro? Por ejemplo: La iglesia adventista del séptimo día (véase su obra Creencias de los Adventistas del Séptimo Día, una exposición Bíblica de las 27 doctrinas fundamentales). La Iglesia Jesucristo fuente de amor, Inc. (véase su Confesión de Fe y Reglamento Local).
9) ¿Qué iglesia o concilio reconoce que la práctica del diezmo en la iglesia cristiana no está sujeta a la ley de Moisés (Antiguo Testamento), y aun así la tiene como un deber del miembro? Por ejemplo: El Concilio Nacional de las Asambleas de Dios (consúltese su Reglamento Local, páginas 30-32).
10) ¿Qué congregaciones, denominaciones, concilios o agrupaciones de iglesias entienden que el diezmo no es una obligación cristiana? Por ejemplo: Los Testigos de Jehová (véase su obra Perspicacia para comprender las Escrituras, artículo “Diezmo”). Los Templos Bíblicos de la República Dominicana (véase su obra Apuntes Doctrinales, Doctrinas y prácticas de los Templos Bíblicos de la República Dominicana, páginas 119-130). Las Iglesias de Cristo (Para conocer su postura en este tema, tomé como fuente un folletito de tal movimiento, de una representación de Puerto Rico, donde dan a conocer sus doctrinas). La iglesia Católica (véase el Diccionario de términos religiosos y afines, Editorial Verbo Divino, autor Aquilino de Pedro; artículos “Diezmos” y “Contribución a la Iglesia”). Por otro lado, es interesante que notar que el quinto mandamiento de la Iglesia Católica, “Ayudar a la iglesia en sus necesidades”, no contempla el diezmo como una obligación cristiana. Los otro cuatro son: 1) “Oír misa entera los domingos y fiestas de precepto”; 2) “Confesar los pecados mortales al menos una vez al año, y en peligro de muerte, y si se ha de comulgar”; 3) “Comulgar por Pascua de Resurrección”; 4) “Ayunar y abstenerse de comer carne cuando lo manda la Santa Madre Iglesia” (Fuente: Un artículo del Padre Jordi Rivero sobre el Diezmo, y un documento sobre los Cinco mandamientos de la iglesia, según el Catecismo de la Iglesia Católica, bajado de la página www.corazones.org.
Observación: Para los que se inquietan porque junto aquí a grupos evangélicos con la Iglesia Católica y los Testigos de Jehová, les aclaro que en verdad el catolicismo, los Testigos de Jehová, así como el protestantismo con su innumerable cantidad de grupos representativos, con toda su heterogeneidad, se deben entender como expresiones distintas dentro de la fe cristiana, aun cuando unos se consideren representantes de la ortodoxia (doctrina correcta) y a los otros como representantes de la heterodoxia (doctrina errónea). De todos modos es honesto reconocer que el tema o los asuntos relativos a las ofrendas y el diezmo históricamente nunca han sido considerados factores de relevancia al momento de hablar de ortodoxia (doctrina correcta) y heterodoxia (doctrina de errónea). Sin embargo, es importante destacar que el manejo abusivo del tema del dinero y de la contribución financiera de los miembros que integran un determinado grupo religioso, abre muchas sospechas ante los grupos e instituciones que defienden los derechos humanos. Por otro lado, es preciso destacar que el manejo abusivo del tema del dinero y de la contribución por parte de los miembros, ha traído sobre los grupos religiosos muchas críticas y muchos casos tristes y negativos para el buen testimonio de los mismos grupos evangélicos.
Lo dicho en el párrafo anterior explica que un grupo considerado generalmente como representante de la heterodoxia, puede tener un manejo bíblicamente ortodoxo del tema de las finanzas. Y por otro lado, que un grupo considerado generalmente como representante de la ortodoxia, puede tener un manejo bíblicamente heterodoxo del tema de las finanzas.
11) ¿Qué pueden aprender las iglesias que tienen el diezmo como una obligación cristiana para sus miembros, de las que enseñan que no es una obligación cristiana? ¿A qué le temen las iglesias que establecen el diezmo como una obligación cristiana, a pesar de la evidencia bíblica en contra?
12) ¿Es lícito y justo que el pastor reciba una remuneración económica por el trabajo que hace? ¿Qué dice la Biblia al respecto?
13) ¿Establece la Biblia principios adecuados que se puedan usar para animar y motivar a los hermanos a contribuir financieramente en la iglesia, y a identificarse con las necesidades del prójimo? ¿Cuáles serían esos principios? 1) El reconocimiento de que todo lo que somos y podemos ser o tener viene de Dios; 2) La gratitud, entendiendo que no siempre recibimos de Dios el trato que merecen nuestras acciones; 3) La oportunidad de participar en los proyectos de Dios contribuyendo a su desarrollo aportando financieramente para las implicaciones económicas que tienen. 4) La generosidad, compartiendo con otros de lo que Dios nos ha dado. 5) Por la justa valoración de aquellos que son llamados por Dios para ayudarnos en nuestro crecimiento y desarrollo espiritual. 6) Para contribuir con la obra de misericordia (diaconía) de la iglesia. 7) El sincero anhelo de que otros no sufran las calamidades que no deseamos para nosotros. 8) El reconocimiento de que podemos ser instrumentos de Dios contribuyendo al alivio de las necesidades de los que padecen necesidad, etc. (Considérese los siguientes textos bíblicos: Deuteronomio 15:7, 8; 24:14, 15; Isaías 58:4-8; Proverbios 31:8, 9; Mateo 10:10; Lucas 6:36; 10:7, 25-37; 12:32-34; 18:18-22; Hechos 2:44, 45; 4:34, 35; 20:35; Romanos 12:13; 15:25-27; 1 Corintios 9:9-14; 16:1-4; 2 Corintios 8:8-15; 9:6, 7; Gálatas 6:6; Efesios 4:28, 32; 1 Timoteo 5:17, 18; Hebreos 13:1-3; Santiago 1:27; 2:14-16; 1 Pedro 3:8; 1 Juan 3:17; 3 Juan 5-8).
14) ¿Por qué no entienden las iglesias que establecen el diezmo como una obligación cristiana que la condición socioeconómica de la mayoría de los cristianos en el mundo pone de manifiesto que su doctrina sobre el diezmo está en crisis y que se contradice frente a esta realidad? ¿Será cierto que todo el cristiano que es pobre, lo es porque no da con liberalidad y porque no diezma? ¿Será verdad que la razón por la que muchos hermanos (más bien todos) padecen ciertos ciclos de dificultades y momentos difíciles es porque no están dando con liberalidad, y porque no están contribuyendo financieramente con la iglesia? ¿Será verdad, que, en consecuencia, dicho ciclo se rompe, simplemente, cuando se comienza a diezmar?
15) ¿Es correcta la interpretación común de Filipenses 4:13? Considérese el contexto (4:10-20) ¿Qué tiene en contra de la “teología de la prosperidad”? Véase también: Filipenses 1:29, 30; 2 Timoteo 3:12; 1 Pedro 4:12-19.
IV) Citas bíblicas (comentadas) importantes en la discusión sobre el diezmo:
1) Génesis 14:20
20y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo. Preguntas para reflexionar: ¿Cuántas veces presenta la Biblia a Abraham pagando el diezmo? ¿De qué pagó Abraham el diezmo a Melquisedec? ¿De lo que tenía o simplemente del botín de guerra (véase Hebreos 7:4)? ¿Fue Abraham un fiel diezmador (un diezmador habitual) como suponen algunas iglesias de hoy? No. ¿Qué es lo importante para establecer una doctrina que sea realmente bíblica, lo que la Biblia sí dice o lo que no dice?
2) Génesis 28:22
22Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti. Preguntas para reflexionar: ¿Cuántas veces presenta la Biblia a Jacob pagando el diezmo? ¿Es posible saber, por la Biblia, si Jacob llegó a cumplir esta promesa? ¿Fue Jacob un fiel diezmador (un diezmador habitual) como suponen algunas iglesias de hoy? No.
3) Números 18:21, 24, 26
21Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión. 24Porque a los levitas he dado por heredad los diezmos de los hijos de Israel, que ofrecerán a Jehová en ofrenda; por lo cual les he dicho: Entre los hijos de Israel no poseerán heredad. 26Así hablarás a los levitas, y les dirás: Cuando toméis de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos por vuestra heredad, vosotros presentaréis de ellos en ofrenda mecida a Jehová el diezmo de los diezmos. Preguntas para reflexionar: ¿Desempeñan los pastores y sacerdotes de hoy el trabajo que hacían los levitas en el antiguo Israel? ¿Es el mismo contexto? ¿Merecen alguna remuneración económica? ¿Qué dice la Biblia al respecto? La Biblia sí proporciona una base adecuada para que los líderes y pastores reciban una remuneración económica; sin embargo, esto en ninguna forma supone ni justifica el manejo no bíblico, y por lo tanto abusivo, de la práctica del diezmo. Las iglesias deben ser en este tema tan consistentes con la Biblia como se espera que lo sean en los demás temas y aspectos de la vida cristiana. Pasajes bíblicos a considerar: 1 Corintios 9:9-14; Mateo 10:10; Lucas 10:7; Gálatas 6:6; 1 Timoteo 5:17, 18.
4) Malaquías 3:8-10
8¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. 9Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado. 10Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Preguntas para reflexionar: ¿Se habrá comprendido el contexto histórico de este pasaje? ¿Repite, cita, o apela siquiera un autor del NT a este pasaje (como lo hacen los que sustentan que el diezmo es una obligación cristiana) entendiéndolo como vigente para la iglesia cristiana? ¿Hizo Jesús alguna referencia a este pasaje? ¿Es posible decir, según la Biblia, que Jesús enseñó sobre el diezmo? No.
5) Mateo 23:23
23¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello. Preguntas para reflexionar: ¿Cuestiona Jesús en este pasaje al Judaísmo como tal? ¿Es este pasaje una demostración de la enseñanza positiva de Jesús sobre el diezmo? No. Lo que sí vemos aquí es a un Jesús que cuestiona no más lo que en verdad parece ser una terrible distorsión de la religión judía (y específicamente del tipo fariseo); y, pues, como no estaba cuestionando el judaísmo como tal, su conclusión es que este judío fariseo tenía que cumplir con las demandas de su religión, pero debía agregar la justicia, la misericordia y la fe en Dios.
6) Lucas 11:42 (paralelo de Mateo 23:23) Nota: Véase lo dicho sobre Mateo 23:23.
42Mas ¡ay de vosotros, fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. Esto os era necesario hacer, sin dejar aquello.
7) Lucas 18:12
12ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Preguntas para reflexionar: ¿Quién está diciendo esto, un judío o un cristiano? ¿Qué clase de judío? ¿Es este un relato histórico o una parábola? ¿Establecía el código mosaico que se debía diezmar de todo? Considérese Deuteronomio 14:22-29. ¿Estas palabras de un fariseo (puestas por Jesús en boca de un fariseo) reflejan las exigencias del llamado “código mosaico”, o parecen reflejar mejor las concepciones del judaísmo del tiempo de Jesús, el judaísmo del primer siglo, específicamente el judaísmo de tipo fariseo? ¿Cuál ha sido la posición histórica del judaísmo? Nota: Para conocer la opinión propia del Judaísmo, se deben consultar las fuentes propias del Judaísmo, como la Misná, diccionarios del Judaísmo, etc. Sería importante consultar también la obra clásica de E. P. Sanders: Jesús y el judaísmo (editorial TROTTA).
8) Hebreos 7:4-9
4Considerad, pues, cuán grande era éste, a quien aun Abraham el patriarca dio diezmos del botín. 5Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus hermanos, aunque éstos también hayan salido de los lomos de Abraham. 6Pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas. 7Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor. 8Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive. 9Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos.
Preguntas para reflexionar: ¿Es correcto decir que el autor de la epístola a los Hebreos de manera tácita enseña positivamente sobre el diezmo, que lo apoya o aprueba? ¿Es esto cierto? Ciertamente que no. Hay que entender el contexto en que el autor de la carta a los Hebreos menciona la práctica del diezmo. Es interesante destacar que el autor de Hebreos sólo hace alusión al diezmo en un solo y único capítulo, y precisamente en el contexto en que describe al sacerdocio de Jesús como superior al levítico. Una forma de sustentar su argumento, es afirmando que cuando Melquisedec recibió los diezmos de Abraham, el sacerdocio levítico estaba implicado en esta acción, por lo que permite deducir que el sacerdocio de Melquisedec era superior al levítico. En consecuencia, como Jesús fue declarado sacerdote según el orden de Melquisedec (Hebreos 5:5-10), y puesto que el sacerdocio levítico por medio de Abraham había tributado el diezmo a Melquisedec, el sacerdocio de Jesús es superior al Levítico. En resumen, el autor de Hebreos no enseña positivamente sobre el diezmo, ni tácitamente lo está aprobando; más bien usa la práctica antigua del diezmo para demostrar que el que le tributaba a alguien le reconocía su superioridad o jerarquía. Luego, si el sacerdocio levítico en Abraham (el griego “por medio de Abraham”) dio diezmo a Melquisedec, este último representa un sacerdocio superior (véase todo el capítulo 7de Hebreos y el Salmo 110:4).
9) 2 Corintios 9:6 y 7
6Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. 7Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre (compárese con Proverbios 11:24, 25; 12:11).
Preguntas para reflexionar: ¿Está hablando Pablo de una ofrenda que se recolectaba cada vez que los hermanos se reunían o de una ofrenda única y específica? De una ofrenda específica (compárese 1 Corintios 16:1-4; Romanos 15:25-27) ¿Estas palabras de Pablo constituyen una promesa o se entienden mejor como una expresión proverbial de la tradición sapiencial o de sabiduría?
La verdad es que es un error interpretar estas palabras de Pablo como una promesa, cuando en verdad se corresponden con la tradición de la literatura de sabiduría o sapiencial, que emana de la observación de la vida. Ahora bien, es interesante notar que esta ley, llamada “ley de retribución” (la llamada “ley de la siembra y la cosecha”, que podemos resumir de la siguiente manera: el que hace el bien, cosecha cosas buenas; el que hace lo malo, cosecha cosas malas; el que siembra mucho, no cosecha poco; el que siembra poco, no cosecha mucho; véase Gálatas 6:7) encuentra su crítica en la misma Biblia, a saber:
Pasajes o textos bíblicos que plantean una crítica a la postura tradicional de la ley de retribución:
Salmo 73:1-28; El libro de Job; Eclesiastés 8:14; 9:11; Juan 9:1-3
1) Salmo 73:2-8
2En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; Por poco resbalaron mis pasos. 3Porque tuve envidia de los arrogantes, Viendo la prosperidad de los impíos. 4Porque no tienen congojas por su muerte, Pues su vigor está entero. 5No pasan trabajos como los otros mortales, Ni son azotados como los demás hombres. 6Por tanto, la soberbia los corona; Se cubren de vestido de violencia. 7Los ojos se les saltan de gordura; Logran con creces los antojos del corazón. 8Se mofan y hablan con maldad de hacer violencia; Hablan con altanería.
2) Job 11:4-6
4Tú dices: Mi doctrina es pura, Y yo soy limpio delante de tus ojos. 5Mas ¡oh, quién diera que Dios hablara, Y abriera sus labios contigo, 6Y te declarara los secretos de la sabiduría, Que son de doble valor que las riquezas! Conocerías entonces que Dios te ha castigado menos de lo que tu iniquidad merece.
3) Eclesiastés 8:14
14Hay vanidad que se hace sobre la tierra: que hay justos a quienes sucede como si hicieran obras de impíos, y hay impíos a quienes acontece como si hicieran obras de justos. Digo que esto también es vanidad.
4) Eclesiastés 9:11
11Me volví y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasión acontecen a todos.
5) Juan 9:1-3
1Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. 2Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? 3Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.
Proverbios o refranes populares que van en la misma línea: 1) Dios le da barba al que no tiene quijada; 2) Nadie sabe para quien trabaja; 3) Una cosa piensa el burro, otra el que lo apareja.
Nota: Este trabajo de investigación fue realizado para mi participación en el programa Conecta2, el martes 6 de mayo 2008. Dicho programa se transmite por Antena Latina canal 7, de lunes a viernes de 12 (doce) a 1 (una) de la madrugada.

1 comentario:

  1. Buenos días, me ha parecido muy interesante la manera de abordar este tema sobre el diezmo, y deseo saber dónde puedo encontrar la respuesta a varias preguntas que quedaron formuladas pero no hallé la respuesta, todas las preguntas me parecen excelentes, pero de algunas no encontré la respuesta inmediatamente después de la pregunta, ni más adelante en el texto. Les agradezco mucho si pueden redirigirme a otra entrada donde encuentre el texto completo desarrollado. Feliz día.

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