sábado, 28 de agosto de 2010

La ausencia del artículo definido en la expresión hebrea “be-reshit” en Génesis 1.1

La ausencia del artículo definido en la expresión hebrea “be-reshit” (tyviareB]) en Génesis 1.1

Héctor Benjamín Olea Cordero

Con el objetivo pedagógico de ayudar lo más posible a la comprensión de este asunto, me permití incluir un pequeño vocabulario. Espero lograr mi objetivo: darme a entender lo más que se pueda.

Vocabulario:

1) Texto hebreo: Porción de la Biblia fuente (de la cual proceden las distintas traducciones o versiones de la Biblia) correspondiente a la sección llamada “Antiguo Testamento” por los cristianos. Esta sección de la Biblia nos ha llegado en más de un noventa y cinco por ciento en idioma hebreo. Sólo una pequeña porción en un idioma muy parecido, el arameo.

2) Septuaginta: Versión griega del llamado “Antiguo testamento”, conocida generalmente como la versión de los 70 (LXX) que en un principio sólo hacía referencia a la traducción del hebreo al griego de los primeros cinco libros de la Biblia (el llamado “Pentateuco”); fue posteriormente cuando pasó a incluir a los 66 libros de la Biblia hebrea (el Antiguo testamento cristiano), además de otros libros que no son aceptados como normativos por el mundo protestante en su mayoría. Vino a constituir el llamado Antiguo Testamento de los primeros cristianos, incluyendo a los autores del NT.

3) Nuevo testamento griego: Corresponde a lo que pudiéramos llamar “el nuevo testamento fuente”, que consiste en los mismos libros 27 libros que contienen nuestras Biblias en el Nuevo testamento, pero en idioma griego. Hay conjeturas en cuanto a si el hebreo o arameo fue el idioma original de algunos libros del NT; pero hasta ahora, por la evidencia de la crítica textual del Nuevo Testamento (ciencia que procura reconstruir un texto lo más próximo posible al original) sólo trabaja con manuscritos en idioma griego.

4) Exégesis: Acercamiento al texto bíblico en su idioma original que demanda, entre otras cosas, que el y la intérprete conozcan dicho idioma. Consiste ante todo en un estudio filológico y diacrónico (considerando el desarrollo histórico del texto) con la presunción de acercarse lo más posible al sentido histórico de los textos al momento en que se supone salieron de las manos del autor, autores, redactor o redactores.

Situación interesante:

Resulta que las primeras generaciones de cristianos (incluyendo los autores del NT) tuvieron como Antiguo testamento no lo que nosotros conocemos hoy como Biblia hebrea o texto masorético, sino la Septuaginta. Resultado: la mayoría de las citas, referencias o alusiones que hace el Nuevo testamento a pasajes del Antiguo testamento, se hacen directamente de la versión griega y no de la versión hebrea. Esto significa, respecto de la relación entre Juan 1.1 y Génesis 1.1, es que Juan dependió del texto griego de Génesis 1.1 de la Septuaginta, y no del hebreo (la Biblia hebrea, o AT hebreo).

El problema de la ausencia del artículo definido en Génesis 1.1

Los primero que hay que aclarar es que el idioma hebreo del AT (lo mismo ocurre en el griego del NT) no tiene artículo indefinido, por lo tanto, la ausencia del artículo definido, supone, por lo general, la indeterminación del asunto al que hace referencia.

Luego, la expresión hebrea “be-reshit” (tyviareB]) debe traducirse “en un principio” y no “en el principio”. Como muy bien aclaró Frederick, hasta ahora, un ejemplo de una traducción castellana que es consistente con este hecho lo constituye la llamada “Biblia textual”.

Si la expresión hebrea “be-reshit” (tyviareB]) tuviera el artículo, dijera “ba-reshit” (tyviareB'). En tal caso sí hubiera sido obligatoria la traducción “en el principio”.

Posteriormente, al llegar a la Septuaginta, notamos que la expresión equivalente a “be-reshit” (tyviareB]) es “en arjé” (ejn ajrch`/) . Si la Septuaginta hubiera colocado el artículo, a pesar de no tenerlo el texto hebreo, la expresión sería “en te arjé” (ejn th`/ ajrch`/).

Al acercarnos al texto de Juan 1.1 notamos que el texto griego afirma “en arjé”, (ejn ajrch`/) o sea, “en un principio”. El texto griego de Juan 1.1 no dice “en te arjé” (ejn th`/ ajrch`/), sino “en arjé” (ejn ajrch`/). Me parece significativo que el autor del evangelio de Juan no haya puesto o añadido el artículo definido en su texto de Juan 1.1.

Obviamente, si las cosas son como yo las estoy planteando, algunos y algunas seguramente, se estarán preguntando del porqué la mayoría, por no decir casi todas las traducciones o versiones de la Biblia, no le han hecho justicia a este hecho. De manera un poco simplista, diría que existen probablemente dos razones: 1) las presuposiciones teológicas de los traductores y comentaristas de la Biblia, que, como forman parte de toda una cadena y tradición interpretativa, no quieren tomarse el riesgo de plantear ciertas realidades que aunque tengan asidero y sustentación textual; sin embargo, van en contra de lo que generalmente se ha pensado que dice el texto hebreo y cuál se supone que es su teología. 2) Y relacionada con la anterior, es que prácticamente ninguna casa editorial quiere arriesgarse a producir una Biblia “exegéticamente muy correcta”, pero doctrinal, eclesial y políticamente “incorrecta”.

No obstante, al llegar a este punto, tenemos que preguntarnos y pensar seriamente sobre la relación que debe existir entre el texto, la teología del intérprete y de su corriente o tradición teológica (teologías que se supone dependen del texto y no al contrario). Lo que se espera es que el texto, como materia prima, sea el que determine la teología que se extrae y pretenda fundamentarse en él; y no que la presuposición teológica pretenda determinar el texto que ella supone que está detrás de la traducción o versión de la Biblia, o que debió escribir el autor sagrado.

Implicaciones teológicas

Al hablar de “en el principio”, como un comienzo único y determinado”, matizado al mismo tiempo por el concepto de una creación “de la nada” (“ex-nihilo”) sin hacer uso el creador de un material preexistente; diré lo siguiente. Por lo general la idea de una creación sin el empleo de un material preexistente, depende mucho de las ideas asociadas al verbo hebreo que aparece en Génesis 1.1, a saber, “bará” (ar;B;) Entonces, hay una pregunta obligada: ¿Es cierto que el verbo hebreo “bará” (ar;B;) siempre apunta un a un acto de creación sin que el creador haya hecho uso de un material que ya existía? ¿Es esto totalmente cierto? Obviamente que no (dije, ¿obvio? Bueno, ¿para quién? Dirán algunos y algunas.

Un pasaje bíblico que nos sirve de mucho en la elaboración de una respuesta adecuada a la pregunta planteada (junto a lo que he venido planteando ya) y a evaluar nuestra tradicional interpretación de Génesis 1.1 y de Juan 1.1, es Génesis 1.27. Resulta que en este último pasaje encontramos la afirmación: “Y creo (“bará”; ar;B;) Dios al ser humano (traducción más correcta), a su imagen; varón y hembra los creó (“bará”; ar;B;).

Entonces, si Dios hizo al hombre del polvo de la tierra (y nadie discute la relación esencial que tiene el cuerpo del ser humano con la tierra), detalle que por cierto, no forma parte del relato de la creación de Génesis 1.-2.3, sino del relato de Génesis 2.4-25; la conclusión lógica y obligada es que la presunción de que el verbo hebreo “bará” (ar;B;) siempre hace referencia a un acto de creación sin el empleo de un material preexistente, simplemente no es cierta.

Finalmente, no parece que el autor o redactor del texto hebreo de Génesis 1.1; 1.27, y Juan 1.1, tuvieran las presuposiciones que caracterizan la mayoría de nuestras interpretaciones de dichos textos. Tampoco parece que pretendieran evitar o resolver los problemas teológicos que nos mortifican a nosotros hoy.

Bueno, por un lado, espero haber aclarado un poco el asunto, aunque complicándolo, por el otro.

Lo siento, pero hay cosas que no se pueden hacer de otra.

Abrazos y muchas gracias por reaccionar a mis “pensamientos en voz alta” y, que se me ocurre compartir por facebook.

Cordial y fraternalmente,


Héctor B. Olea C.

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