Otra vez sobre la evaluación de una «traducción interlineal» Nociones de morfosintaxis hebrea


 

Otra vez sobre la evaluación de una «traducción interlineal»
Esta vez sobre una traducción interlineal de la sintaxis hebrea de una «prohibición absoluta»
Nociones de morfosintaxis hebrea

Héctor B. Olea C.

Para evitar repetirme, de entrada, debo decir que todo lo que dije en mi artículo anterior (respecto de una traducción del griego al español) sobre una «traducción interlineal» (tipo de traducción que incluye el texto que se traduce y debajo del mismo la traducción correspondiente palabra por palabra); también aplica para una «traducción interlineal» de un texto de la Biblia Hebrea.

Ahora bien, como estudio de caso, me propuse analizar la «traducción interlineal» que propone la obra «Antiguo Testamento Interlineal Hebreo Español» (cuatro tomos) de Ricardo Cerni (CLIE, 1990) de la sintaxis hebrea de una «prohibición absoluta» en cuatro textos del libro de Génesis: 2.17; 3.1, 3, 17.

Obviamente, hablar de la sintaxis de una «prohibición absoluta» (definitiva), presupone la existencia de una sintaxis hebrea para una «prohibición temporal» (inmediata, específica, dada para un momento especifico y determinado).

Por supuesto, la pregunta lógica es si el español cuanta con los recursos para transmitir adecuadamente el matiz de una «prohibición temporal» (inmediata, específica, la dada para un momento especifico y determinado) y el matiz de una «prohibición absoluta» (definitiva).

Y la respuesta es que sí, lógicamente que sí.

En consecuencia, si las versiones de la Biblia por lo general no han procurado o no han logrado transmitir adecuadamente el matiz de la sintaxis hebrea de una «prohibición absoluta» (definitiva), otras y muy diversas serán las razones; pero no precisamente porque el español no cuente con los recursos o la capacidad para hacerlo.

Finalmente, como siempre, invito a considerar detenidamente la imagen anexa con la cual espero ilustrar mejor estas líneas.

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Una vez más sobre la evaluación de una traducción Mateo 7.8 en el centro de esta cuestión


 
Una vez más sobre la evaluación de una traducción
Mateo 7.8 en el centro de esta cuestión
Nociones de morfosintaxis griega

Héctor B. Olea C.

Es común que algunas personas piensen que una «traducción interlineal» (tipo de traducción que incluye el texto que se traduce y debajo del mismo la traducción correspondiente palabra por palabra) es un tipo de traducción privilegiada y que está exenta de errores.

Sin embargo, la «traducción interlineal», como la «traducción convencional» (que no muestra el texto fuente, el texto que se traduce) está sujeta a los mismos principios que rigen la evaluación de una «traducción convencional».

En primer lugar, la evaluación crítica de una «traducción interlinear» supone que se ha de establecer la calidad del texto que se traduce, mediante los principios de la crítica textual.

Obviamente, la competencia que se exige a la persona que pretenda a analizar con conocimiento de causa una «traducción convencional», es la misma que se le exige a la persona que pretenda analizar con conocimiento de causa una «traducción interlineal».

En segundo lugar, implica que se ha de constatar si la «traducción interlineal» muestra una adecuada y acertada comprensión del texto que se traduce, en conformidad a los principios y normativas que rigen la lengua en que hemos recibido el texto («lengua original» o simple «lengua fuente»).

En tercer lugar, si la «traducción interlineal» refleja con acierto, en este caso en el mejor español posible, el mensaje del texto en la lengua en la que lo hemos recibido.

Estudio de un caso concreto: La traducción interlineal de Mateo 7.8 que propone la tan popular página web: www.logosklogos.com/interlinear/NT

La calidad el texto de Mateo 7.8 desde el punto de vista de la crítica textual

En primer lugar, coinciden una vez más el llamado «texto crítico» y el llamado «texto mayoritario» (del cual derivó el llamado «textus receptus») en mostrar uniformemente el mismo texto griego de Mateo 7.8.

En segundo lugar, no es posible obviar que la palabra con que termina Mateo 7.8 en griego, o sea, «anoiguésetai» (pronunciación erasmiana; pero «aniyésete», pronunciación reucliniana) es reemplazada por la forma «anóiguetai» (pronunciación erasmiana; pero «aníyete», pronunciación reucliniana) en el Códice Vaticano (B, siglo IV), y por la forma «anoijzésetai» (pronunciación erasmiana; pero «anijzísete», pronunciación reucliniana) en el Códice «Koridethi», del siglo IX.

Por supuesto, la forma verbal «anoiguésetai» (la presente en el texto) está en modo indicativo, tiempo futuro pasivo segundo, tercera persona del singular del verbo «anóigo» (yo abro una puerta, una ventana).

Pero la forma verbal «anóiguetai» (presente en el Códice Vaticano, B) es de tiempo presente, modo indicativo, voz media pasiva, tercera persona del singular, del mismo verbo «anóigo» (yo abro una puerta, una ventana).

Finalmente, la forma verbal presente en el «Códice Koridethi», «anoijzésetai», está en modo indicativo, tiempo futuro pasivo primero, tercera persona del singular del mismo verbo «anóigo» (yo abro una puerta, una ventana).

La problemática que muestra la traducción de Mateo 7.8 que propone la página web: www.logosklogos.com/interlinear/NT

En primer lugar, está la forma desacertada en la que traduce los tres participios sustantivados, presentes y activos, que exhibe el texto griego de Mateo 7.8, con un artículo y un gerundio (el suplicando, el buscando, el tocando).

En realidad, un participio griego sustantivado activo y con el artículo determinado se ha de traducir con un pronombre relativo en español, aquí: «el que pide», «el que busca», «el que toca o llama a la puerta».

En segundo lugar, también es cuestionable la traducción con una forma perifrástica de gerundio las dos formas verbales en tiempo presente y en voz activa, «lambánei» (está recibiendo) y «jeurískei» (está hallando).

En tercer lugar, es cierto que el aspecto o valor aspectual del tiempo presente es de una acción durativa; sin embargo, eso no justica que toda forma verbal en tiempo presente del modo indicativo se deba traducir con una forma verbal perifrástica de gerundio (presente durativo).

En realidad, si bien el tiempo presente del modo indicativo indica el tiempo que la persona que habla o escribe considera presente; sin embargo, hay otros valores temporales, por ejemplo, el llamado «presente general» (o gnómico), que se emplea en máximas, sentencias o proverbios (como aquí) y que no demanda la traducción empleando un presente durativo.

En cuarto lugar, el tiempo futuro carece más bien de valor aspectual por lo que, por lo general, expresa más bien el valor temporal (una acción futura).

Pero también existe el presente que no debe entenderse estrictamente en sentido temporal, sino lógico, en cuanto a que la conclusión es lógicamente posterior a la premisa presente.

Por otro lado, también existe el llamado «futuro gnómico» que, como el «presente gnómico» también se emplea en máximas, sentencias o proverbios (como aquí) para indicar que un evento genérico puede tener lugar.

En quinto lugar, la obra «Los libros del Nuevo Testamento, traducción y comentario», del profesor Antonio Piñero, comenta: “Este pasaje proviene básicamente del Documento Q. La serie «pedir, buscar y llamar» es tradicional: «Me buscaréis y me hallaréis, si me rebuscáis de todo corazón» (Jr 29,13); «Yo amo a quienes me aman, y los que me buscan acuciadamente me encuentran» (Pr 8,17). Se trata de un tema filosófico frecuente: «Busca y hallarás» (Epicteto, Disertaciones I 28,20)”.

En sexto lugar, a la luz de estas consideraciones, asumiendo a Mateo 7.8 como una máxima, sentencia o proverbio; una traducción acertada de Mateo 7.8 debe ir en la siguiente línea:

«Todo el que pide, recibe, el que busca, halla, y al que toca (golpea, llama) a la puerta, se le abre».

«Todo el que pide, recibe, el que busca, halla, y al que tocare (golpeare, llamare) a la puerta, se le abrirá».

En resumen, como esperamos haber demostrado, las traducciones «interlineales», sin importar su formato (impreso o digital), no es un tipo de traducción privilegiada ni perfecta, por lo que se han de utilizar con el mismo cuidado que las traducciones convencionales.

Por otro lado, las traducciones «interlineales» no son un sustituto del estudio serio, diligente y profesional de las lenguas bíblicas.

Finalmente, como siempre, invito a considerar detenidamente la imagen anexa con la cual espero ilustrar mejor estas líneas.

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