sábado, 23 de junio de 2018

La frase «hijos de Dios» en la Biblia, algunas observaciones



Cuestiones de lingüística y traducción bíblicas

Héctor B. Olea C.

Introducción:

Antes de adentrarnos en el análisis de la frase «hijos de Dios», se hace necesario que primero hagamos algunas puntualizaciones. Por un lado, es preciso poner de relieve que en el griego koiné (idioma tanto de la Septuaginta como del Nuevo Testamento) hay varias palabras que en maneras distintas, con distintos matices, hacen referencia a la prole, a la descendencia. Por otro lado, que el empleo de una determinada palabra o frase en las versiones de la Biblia, no significa que ésta sea siempre el reflejo de la presencia de una misma palabra o frase en el texto hebreo, arameo o griego.

Consecuentemente, respecto de las distintas palabras que hacen referencia a la prole en la Biblia, conviene tener en cuenta lo siguiente.

En primer lugar, tenemos la palabra «paidíon» (de género neutro) y «páis» (de género masculino y femenino). Estas palabras refieren a un ser humano de corta edad, a un infante, ya sea varón o mujer, masculino o femenino. En todo caso, hay que decir que la palabra «páis» también puede significar en algunos contextos, criado, siervo.

Un ejemplo del uso de «paidíon» en el NT, lo encontramos en Mateo 2.8 (Reina Valera 1960: «el niño»).

Un ejemplo del uso de páis» en el NT, lo encontramos en Mateo 2.16 (Reina Valera 1960:« niños»).

En segundo lugar, tenemos la palabra «juiós» que señala a una persona miembro de la familia, al margen de la edad, un descendiente (adoptado o no), pero específicamente de género masculino, es decir, varón. Un ejemplo del uso demasiado abundante y atestiguado en el NT, lo encontramos en Lucas 1.13, 31 (Reina Valera 1960: «un hijo»).  

En tercer lugar, tenemos la palabra «thugáter», que apunta a una persona miembro de la familia, al margen de la edad, pero específicamente de género femenino, es decir, chica, mujer. Dos ejemplos del uso de la palabra «thugáter», en el NT, lo encontramos en Lucas 1.5 (Reina Valera 1960: «de las hijas»), y 13.16 («hija»).     

En quinto y último lugar, está la palabra «téknon». Esta palabra a diferencia de las otras, puede designar a los nacidos (masculinos) y las nacidas (género femenino), sin importar la edad. Por eso podemos decir que por lo general la palabra «téknon» apunta a la descendencia, a la prole de manera inclusiva, sin el matiz, sin el énfasis de lo masculino que a primera vista podemos percibir con el empleo de la palabra «juiós». Además, también se ha planteado (Max Zerwick) que a veces la palabra «téknon» supone un matiz de mayor intimidad que la palabra «juiós».  

Ahora bien, después de haber planteado los matices básicos de las palabras «juiós» y téknon», paso a analizar la expresión «hijos de Dios» en la Biblia (en plural). Respecto de la forma en singular «hijo de Dios», sencillamente diré que dicha frase o sintagma se encuentra en el NT 46 veces en 45 versículos bíblicos, en la Reina Valera 1960, y por lo general supone la presencia de la palabra «juiós» (en cualquier caso, ya sea en nominativo, genitivo, dativo o acusativo), más la palabra «theós» en caso genitivo, o sea, «theú».

La frase «hijos de Dios» en las cartas paulinas

En plural, la frase «hijos de Dios», se la encuentra en las cartas paulinas en siete ocasiones: Romanos 8.14, 16, 19, 21; 9.8; Gálatas 3.26; Filipenses 2.15. Sin embargo, de estas sietes veces en que Pablo empleó la frase «hijos de Dios», en tres ocasiones empleó la palabra «juiós» (Romanos 8.14, 19; Gálatas 3.26); pero en cuatro ocasiones empleó Pablo la palabra «téknon»: Romanos 8.16, 21; 9.8; Filipenses 2.15.

En todo caso, lo más curioso del análisis de la frase «hijos de Dios» en las cartas paulinas es la forma indistinta y un tanto desconcertante en que Pablo emplea las palabras «juiós» y «téknon» en Romanos 8. En tal sentido debo poner de relieve que Pablo emplea la palabra «juiós» en Romanos 14, para luego apuntar a la misma idea, pero con la palabra más acertada, más inclusiva, «téknon», en Romanos 8.16 (como también en el versículo siguiente, el 17). Luego, retoma Pablo la palabra «juiós» para insistir en la misma idea, en Romanos 8.19, y sin embargo retoma y concluye Pablo con la palabra «téknon» (8.21), para insistir en la misma idea que venía desarrollando.

La frase «hijos de Dios» en las cartas universales

En lo que tiene que ver con las llamadas cartas universales, la frase «hijos de Dios» (en plural), sólo se la encuentra en la primera carta de Juan, a saber: 1 Jun 3.1, 2, 10; 5.2. Ahora bien, es preciso decir que la frase «hijos de Dios», en la primera carta de Juan, siempre empleó y de manera estricta la palabra «téknon», y nunca la palabra «juiós», en la siguiente manera: 1) «tékna theú» (1 Juan 3.1 y 2); 2) «ta tékna tu theú», y «ta tékna tu diabólu» (1 Juan 3.10); 3) «ta tékna tu theú» (1 Juan 5.2).     

La expresión «hijos de Dios» en los Evangelios

La frase o sintagma «hijos de Dios», en los Evangelios, se la encuentra en cuatro ocasiones: Mateo 5.9; Lucas 20.36; Juan 1.12; 11.52.

Ahora bien, Mateo 5.9 emplea la palabra «juiós» y no a «téknon» («juiói theú»). Por su parte, Lucas 20.36, como Mateo, también empleó la palabra «juiós», y no a «téknon» («juiói eisin theú»). Sin embargo, en la misma línea que la primera carta de Juan, el Evangelio de Juan (1.12; 11.52), empleó a «téknon», y no a «juiós», en la siguiente forma: «tékna theú» (Juan 1.12); y «ta tékna tu theú» (Juan 11.52).

La expresión «hijos de Dios» en el Tanaj o Biblia Hebrea, y en la Septuaginta

En lo que respecta al llamado Antiguo Testamento, Primer Testamento, Tanaj, o Biblia Hebrea, y la Septuaginta; diré que la frase o sintagma «hijos de Dios», se la encuentra en cinco ocasiones: Génesis 6.2, 4; Job 1.6; 2.1; 38.7.

En Génesis 6.2 y 4, la expresión «hijos de Dios» es la traducción de la frase hebrea: «bene (o beney) ha-’elojím» (estrictamente apuntando al género masculino: literalmente «los hijos de Dios», los varones). Por su parte, la Septuaginta tradujo la frase hebrea «bene (o beney) ha-’elojím» con la frase griega: «joi juiói tu theú» (literalmente: «los hijos de Dios», igualmente los varones).

Por otro lado, respecto de Job 1.6; 2.1; 38.7, diré que el texto hebreo emplea precisa y exactamente la misma frase que encontramos en Génesis 6.2 y 4, o sea, «bene (o beney) ha-’elojím»; sin embargo, llama la atención la forma en que la Septuaginta tradujo dicha frase en el libro de Job. Resulta, pues, que en Job, la Septuaginta tradujo de manera consistente la frase hebrea «bene (o beney) ha-’elojím» con la frase: «joi ángueloi tu theú», en Job 1.6 y 2.1, que literalmente significa: «los ángeles de Dios», «los mensajeros celestiales de Dios»), y con «ángueloi mu», en Job 38.7, literalmente: «mis ángeles», «mis mensajeros celestiales».   

En suma: si bien es innegable el matiz esencialmente masculino de la frase «hijos de Dios», cuando dicha frase supone la presencia de la palabra «juiós»; si bien es innegable que la frase «hijos de Dios», es indiscutiblemente inclusiva (descendencia, descendientes, sin darle prominencia al género masculino) cunado supone la presencia de la palabra «téknon»; de todos modos, respecto de Romanos 8, donde Pablo empleó indistintamente las palabras «juiós» y «téknon», es prácticamente imposible establecer de manera radical una diferencia de matices en el empleo de la frase «hijos de Dios» (con «juiós», en Romanos 8.14, y 19), pero con «téknon» en Romanos 8. 16 y 21).

En todo caso, ante el hecho de que en Romanos 8 Pablo usa indistintamente a «juiós» y «téknon», en virtud de que Pablo comienza con «juiós» (8.14, 19), pero concluye con «téknon» (8.16, 21); pienso que el matiz excluyente y muy masculino de la palabra «juiós», debe ser matizado y moldeado por el matiz inclusivo de la palabra «téknon», y de manera más prominente precisamente en plural.  

En consecuencia, pienso que en estos casos, la frase «hijos de Dios», debiera ser sustituida en la traducción por expresiones tales como: «descendientes de Dios», «la descendencia de Dios», «la prole de Dios» (terminología inclusiva, no sexista), lo mismo que en Romanos 9.8 y Filipenses 2.15. En todo caso, la persona que estudia la Biblia debe ser consciente de que la frase «hijos de Dios» no siempre es la traducción de la misma frase griega (respecto del NT), y que puede incluir unos matices de sentido que la simple y homogénea traducción «hijos de Dios» no comunica del todo.

Finalmente, no es posible perder de vista la forma en que la Septuaginta tradujo la frase hebrea bene (o beney) ha-’elojím» en el libro de Job, no con la frase «joi juiói tu theú», no empleando la palabra «juiós» ni a «téknon», sino empleando la palabra «ánguelos» en plural, o sea, «ángueloi»: ángeles, mensajeros celestiales.    

Bibliografía:

Concordancia Manual y Diccionario Griego Español del NT, de Pedro Ortiz V. (Sociedades Bíblicas Unidas)

Introducción al Griego Bíblico, Amador-Ángel García Santos (Verbo Divino)

Tanaj (Biblia Hebraica Stuttgartensia)

La Septuaginta

Léxico griego español del NT, de Alfred E. Tuggy (Mundo Hispano).

Novum Testamentum Graece Edición 28

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