domingo, 13 de diciembre de 2009

La «cristología de la concepción» versus el «proyecto teológico de Pablo»


Una perspectiva crítica

Héctor B. Olea C.

Introducción: ¿Qué se entiende por cristología?

El biblista y especialista en el Nuevo Testamento, Raymod Brown responde: “En su sentido más literal pues, la «cristología» debería tratar de cómo Jesús llegó a ser llamado Mesías o cristo y qué se entendió con esa denominación.”

Frente al hecho de que en el Nuevo Testamento mismo hay otros varios títulos que son aplicados a Jesús, afirma: “Por lo mismo, en un sentido más amplio, la cristología trata sobre todas las valoraciones dadas a Jesús: quién fue y qué misión tuvo en el plan divino” («Introducción a la cristología del Nuevo Testamento», Ediciones Sígueme, año 2005, página 16).

Con relación al grado en que Jesús manifestó su divinidad, Brown plantea: “En cuanto al grado, teóricamente, Jesús pudo ser un ser divino pero inferior, en semejanza a seres no humanos como los ángeles, que hasta son denominados en la Biblia como “hijos de Dios” (véase Génesis 6.2; Job 1.6; 2.1; 38.7); o ser desde la eternidad igual al Padre en divinidad. Por otro lado, con relación al modo, teóricamente, Jesús pudo haber sido un hombre normal y corriente que en un momento de su vida fue deificado o “hecho divino”, por ejemplo, en el bautismo, cuando el Espíritu de Dios descendió sobre él; o en su resurrección, cuando Dios lo elevó al cielo. O bien pudo haber sido divino durante toda y vida y su ministerio terrenal, en el sentido de que fue concebido como un ser divino sin el concurso de varón. O bien pudo ser una deidad antes de encarnarse, y dentro de esta última posibilidad, pudo incluso ser traído a la existencia por Dios Padre como primogénito de toda criatura (Colosenses 1.15), o pudo no haber sido creado y permanecer con el Padre para siempre” (Páginas 16 y 17).

Finalmente, atendiendo al punto de partida de la cristología: su humanidad o su posible divinidad, Brown especifica dos tipos básicos de cristologías:

1) Cristología ascendente (baja o desde abajo): Valoración de Jesús sin incluir necesariamente su divinidad. Se caracteriza por usar títulos como: Mesías, Rabí, Profeta, Sumo Sacerdote, Salvador, Dueño o Señor, etc.

2) Cristología descendente (alta o desde arriba): Valoración de Jesús en términos que incluyen un aspecto de la divinidad. Se caracteriza por usar títulos como: Señor, Hijo de De Dios, Dios, etc.

Ahora bien, después de estas palabras introductorias, pasemos a abordar con más propiedad nuestro asunto.

Gálatas 4.4 es un pasaje que pone en evidencia que la cristología de la concepción, como parte de la cristología descendente, no es una enseñanza de todo el Nuevo Testamento a unanimidad. Podríamos decir que Gálatas 4.4 va en una dirección contraria a la cristología de la concepción de Mateo y de Lucas (sólo de estos dos evangelios), que por cierto, la desarrollan y con diferencias importantes.

Realmente por el Nuevo Testamento mismo no se puede probar que la idea del nacimiento virginal siempre haya formado parte de las distintas teologías que se desarrollan en el Nuevo Testamento.

En tal sentido y, en consecuencia, es preciso poner de relieve el que Pablo se refiera a Jesús como un «nacido de mujer», expresión usada en la Biblia solamente en tres ocasiones (dos en el Tanaj y una en el NT: Job 14.1; 15.14; Gálatas 4.4) para señalar al ser humano común y corriente que viene a existencia, a todo ser humano que viene a existencia; y que de hecho no presupone la generación de un nuevo ser, el venir a existencia, un nacimiento producto de un medio distinto al proceso normal de embarazo y gestación humana.  

Cito:

Job 14.1 “El hombre nacido de mujer, Corto de días, y hastiado de sinsabores”.

Job 15.14 “¿Qué cosa es el hombre para que sea limpio, Y para que se justifique el nacido de mujer?

Gálatas 4:4 “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley”.

Ahora bien, como he destacado en otras ocasiones, contrario a los evangelios, que se concentran en destacar y concentrar su teología en el ministerio terrenal de Jesús; Pablo, al contrario, concentra todo su proyecto teológico relativizando un poco este aspecto esencial de los evangelios, y se concentra en su muerte y resurrección, y los resultados positivos y esenciales que se derivan de estas para el mensaje del evangelio y la fe cristiana.

Para el proyecto teológico de Pablo, al margen de la cristología de la concepción de Mateo y Lucas, es en la cruz y en la resurrección de Jesús donde la fe y la esperanza cristianas hallan su razón de ser y todo su vigor.

Además de Gálatas 4.4, otros pasajes paulinos que confirman ese matiz que he destacado del proyecto teológico de Pablo son:

1 Corintios 15.14 “Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe”

1 Corintios 15.16-18 “Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; 17y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados. 18Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron.”

Filipenses 2.8-11 “y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 9Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, 10para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.”

Compárese: Colosenses 2.11-15 “En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; 12sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. 13Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, 14anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, 15y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.”

Romanos 5.6-11 “Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. 7Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. 8Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. 9Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. 10Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. 11Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.”

Romanos 10.8b-9 “Esta es la palabra de fe que predicamos: 9que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.”

Gálatas 6.11-17 “Mirad con cuán grandes letras os escribo de mi propia mano. 12Todos los que quieren agradar en la carne, éstos os obligan a que os circuncidéis, solamente para no padecer persecución a causa de la cruz de Cristo. 13Porque ni aun los mismos que se circuncidan guardan la ley; pero quieren que vosotros os circuncidéis, para gloriarse en vuestra carne. 14Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo. 15Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación. 16Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y al Israel de Dios. 17De aquí en adelante nadie me cause molestias; porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús.”

2 Corintios 5.16-17 “De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así. 17De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”

Una idea que me resulta bastante interesante, aunque tal detalle por lo general no se toma en cuenta al analizar a 2 Corintios 5.16 y 17, es que el argumento de que “todas las cosas viejas pasaron y he aquí son todas hechas nuevas”, entendido en su debido contexto, sugiere también que el haber tenido la experiencia de conocer personal y físicamente a Jesús, el haber caminado con él en su ministerio terrenal (detalle importante en la narrativa y teología de los evangelios), ya no es relevante, ante la necesidad de reconocimiento y el encuentro con el Jesús que fue crucificado, pero que resucitó al tercer día (elemento fundamental para la teología de Pablo, por su propia experiencia y el modo en que personalmente conoció y se encontró con Jesús, véase Hechos 9.1-9; 26.9-18; 1 Corintios 15.1-8).

Conclusión: Atendiendo a la realidad de las distintas cristologías que se desarrollan en el Nuevo Testamento mismo, y al hecho de que el Nuevo Testamento es más bien un conjunto de teologías, podemos concluir que ciertamente el proyecto teológico de Pablo contrasta con algunos de los aspectos fundamentales de la teología de los evangelios en general, y de manera particular con la «cristología de la concepción» de Mateo y Lucas. Por tal razón se impone que valoremos en su justa proporción los elementos propios y característicos de la teología de cada libro del Nuevo Testamento.

Recomendación: El que la teología paulina no dé mucha importancia no sólo a la circunstancias que rodearon el nacimiento de Jesús, sino propiamente a la mayoría de los detalles relacionados con su ministerio terrenal; todavía esto no ha de tomarse como base pare ignorar que sí (lo que sí) fueron aspectos importantes para la teología de los evangelios.

Apéndice: Un aspecto en que difieren Mateo y Lucas en su narrativa del nacimiento de Jesús: la forma verbal “llamarás”, “llamará” o “llamarán”.

Aunque según Lucas, María es quien nombra al niño Jesús (Lucas 1.31), según Mateo 1.21, José es quien le pone el nombre (nombra) al niño Jesús. En Mateo 1.23, una cita de Isaías 7.14, el texto griego de Mateo 1.23 tiene el verbo “llamar”, “nombrar”, en la tercera persona del plural, “llamarán”, a diferencia de como dice textualmente la traducción griega de Isaías 7.14 en la Septuaginta, que tiene dicho verbo en la segunda persona del singular “llamarás”. Ahora bien, mientras La Septuaginta tiene la forma “llamarás” de la segunda persona del singular, el texto hebreo de nuestro Antiguo Testamento, el llamado Texto Masorético, tiene el verbo “llamar” en la tercera persona femenino singular “ella llamará”.

Raymond E. Brown en su clásica obra «El nacimiento del Mesías» (publicada por Ediciones Cristiandad) menciona la posibilidad de que Mateo corrigiese el texto de la Septuaginta, pero a la luz de un texto hebreo distinto al Texto Masorético. Menciona que “en uno de los manuscritos de Isaías hallados en el Mar Muerto (1 QIsa) se encuentra una forma del verbo hebreo “llamar” (qará) que puede traducirse “su nombre será llamado”, traducción equivalente al “llamarán” de Mateo 1.23 (página 151)”.

Con relación a lo dicho en cuanto a la forma del verbo “llamar” en el texto griego de Mateo 1.23, muchos podrían preguntarse ¿Por qué dice eso el hermano Benjamín, si en la Reina Valera de 1960 yo veo otra cosa, que está en la segunda persona del singular “llamarás”?

Ciertamente Mateo 1.23 en la Reina Valera de 1960 dice “He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros”.

Ahora bien, ¿es posible hallar una versión de la Biblia que haya traducido de forma tal que demuestre lo que he dicho? Claro que sí. Por ejemplo: La versión popular Dios Habla Hoy: “La virgen quedará encinta y tendrá un hijo, al que pondrán por nombre Emanuel” (que significa: “Dios con nosotros”)”

La Reina Valera Actualizada “He aquí, la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarán su nombre Emanuel, que traducido quiere decir: Dios con nosotros.”

La Nueva Versión Internacional: “«La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel» (que significa «Dios con nosotros»).”

La Biblia de las Américas “He aquí, la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondran por nombre Emmanuel, que traducido significa: Dios con nosotros.”

La Nueva Biblia de los Hispanos (otro nombre para la misma Biblia de las Américas): “He aquí, la virgen concebirá y dará a luz un Hijo, y Le pondrán por nombre Emmanuel,” que traducido significa: “Dios con nosotros.”

La Biblia Latinoamérica, edición pastoral: “La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa Dios-con- nosotros.”

La Biblia de Jerusalén: “La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa “Dios-con- nosotros.”

Entonces, como Mateo ni tiene el verbo “llamar” en la tercera persona singular (“llamará él o ella”), ni en la segunda persona singular (“llamarás”); sino en la tercera persona del plural (“llamarán”), se concluye que Mateo no hizo una cita exacta de Isaías 7.14, sino una parcial, la cual ajustó a su proyecto teológico.

Como ya dijimos, a diferencia de Mateo, en Lucas 1.31 quien nombra al niño Jesús es María, “Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS”. Nótese que en Lucas el verbo “llamar” está en la segunda persona del singular “llamarás”, que en este caso tiene como sujeto a María. Ahora bien, ¿supone Lucas que María habría de nombrar al niño, algo no común en la tradición judía? ¿O Más bien llamaría al niño según el nombre que le pondría el padre?

Aunque en la época patriarcal tanto el padre (Génesis 4.26; 5.3) como la madre (Génesis 4.25: 35.16-18) podían imponerle el nombre al hijo; sin embargo, a pesar de los dicho en el 1.31, el mismo Lucas (1.59-63) da testimonio de la tradición dominante, en la que el padre era quien nombraba a la criatura. Entonces, lo más seguro es concluir que, a pesar de todo, José fue quien puso el nombre al niño Jesús.

No olvidemos que según Mateo (1.20) un ángel (mensajero celestial) se le aparece a José (no menciona el encuentro de un ángel con María). Pero según Lucas (1.26-38), un ángel, pero llamado Gabriel, se le aparece a María (no menciona una aparición o encuentro del mismo ángel u otro, con José).

Finalmente, siguiendo el testimonio de Mateo de que José fue quien puso el nombre al niño Jesús, Raymond E. Brown afirma: “Al poner el nombre niño José lo reconoce como suyo propio. La postura judía es muy clara a este respecto y está dictada por el hecho de que a veces resulta difícil determinar quién es el padre biológico de una criatura. Puesto que normalmente ningún hombre reconocerá ni mantendrá a un hijo que no sea suyo, la ley prefiere basar la paternidad en el reconocimiento del padre. La Misná (Baba Batha, 8.6) establece este principio: «Si un hombre dice que éste es hijo mío, hay que creérselo». José al ejercer el derecho paterno de dar nombre al niño, reconoce a Jesús s y se convierte así en su padre legal” (página 138).


¡Hasta próxima!

1 comentario:

  1. CRISTOLOGÍA LAICA DE LA TRASCENDENCIA HUMANA DE CRISTO: La Epístola apócrifa de los Hechos de Felipe, expone al cristianismo como continuación de la educación en los valores de la paideia griega (cultivo de sí). Que tenía como propósito educar a la juventud en la “virtud” (desarrollo de la espiritualidad mediante la práctica continua de ejercicios espirituales, a efecto de prevenir y curar las enfermedades del alma, para alcanzar la trascendencia humana) y la “sabiduría” (cuidado de la verdad, mediante el estudio de la filosofía, la física y la política, a efecto de alcanzar la sociedad perfecta). El educador utilizando el discurso filosófico, más que informar trataba de inducir transformaciones buenas y convenientes para si mismo y la sociedad, motivando a los jóvenes a practicar las virtudes opuestas a los defectos encontrados en el fondo del alma, a efecto de adquirir el perfil de humanidad perfecta (cero defectos) __La vida, ejemplo y enseñanzas de Cristo, ilustra lo que es la trascendencia humana y como alcanzarla. Y por su autentico valor propedéutico, el apóstol Felipe introdujo en los ejercicios espirituales la paideia de Cristo (posteriormente enriquecida por San Basilio, San Gregorio, San Agustín y San Clemente de Alejandría, con el pensamiento de los filósofos greco romanos: Aristóteles, Cicerón, Diógenes, Isócrates, Platón, Séneca, Sócrates, Marco Aurelio,,,), a fin de alcanzar los fines últimos de la paideia griega siguiendo a Cristo. Meta que no se ha logrado debido a que la letrina moral del Antiguo Testamento, al apartar la fe de la razón, castra mentalmente a sus seguidores extraviándolos hacia la ecumene abrahámica que conduce al precipicio de la perdición eterna (muerte espiritual)__ El reto actual, es formular un cristianismo laico que se pueda vivir y practicar, no en y desde lo religioso y lo sagrado, sino en y desde el humanismo, la pluralidad y el sincretismo, a fin de afrontar con éxito los retos de la modernidad. Es tiempo de rectificar retomando la paideia griega de Cristo (cristianismo grecorromano), separando de nuestra fe el Antiguo Testamento y su religión basura que han impedido a los pueblos cristianos alcanzar la supra humanidad. Pierre Hadot: Ejercicios Espirituales y Filosofía Antigua. Editorial Siruela. http://es.scribd.com/doc/33094675/BREVE-JUICIO-SUMARIO-AL-JUDEO-CRISTIANISMO-EN-DEFENSA-DE-LAS-RAICES-CRISTIANAS-DE-EUROPA-LAICA

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