Pedir o preguntar, un notable cambio semántico en el griego del NT, cursos de griego bíblico y clásico

«Pedir» o «preguntar», un notable cambio semántico en la Koiné bíblica respecto del Griego clásico

 A propósito de nuestro curso de griego koiné que inicia 2 de octubre, y el de griego clásico que inicia el sábado 6 de noviembre

 Héctor B. Olea C.

El cambio semántico consiste en el cambio de significación o carga semántica de una palabra, las razones son varias (lingüísticas, históricas, sociales y hasta sicológicas).

 

En tal sentido, un caso ilustrativo de cambio semántico en la koiné del Nuevo Testamento respecto del «griego clásico» consiste en el significado que adquirió el verbo griego «erotáo». 

 

No obstante, antes de analizar el cambio semántico del verbo «erotáo» en el Nuevo Testamento Griego, es preciso decir que, en lo relativo a la tipificación morfológica del verbo en cuestión, éste mantuvo en la koiné bíblica su cualidad de «verbo contracto», o sea, de verbo temático u omega que en su forma léxica tiene una alfa, una épsilon o una ómicron  antes de la omega.

 

Por supuesto, el verbo «erotáo» es en el griego clásico como en la koiné bíblica un «verbo contracto» de los que en su forma léxica tienen una alfa antes de la omega.   

 

Por otro lado, en lo relativo a la carga semántica del verbo «erotáo», es preciso poner de relieve que en el «griego clásico» el verbo «erotáo» significa “preguntar”, “interrogar”.

 

Sin embargo, en el Nuevo Testamento Griego, el verbo «erotáo»  adquiere como principal acepción “pedir” y “rogar” (como sinónimo de orar, interceder, suplicar).

 

En efecto, según el «Diccionario Exegético del Nuevo Testamento», de Balz y Schneider (publicado por Sígueme), el verbo «erotáo» ocurre 63 veces en el Nuevo Testamento Griego. De estas 63 veces, sólo en 27 ocasiones (43 %) tiene el significado que tiene en el «griego clásico» (preguntar), pero “pedir” o “rogar” en 36 ocasiones (57 %).

 

Además, en lo que respecta a la Septuaginta, es preciso poner de relieve que «erotáo» tiene como primera acepción “preguntar” e “interrogar” como en el «griego clásico», si bien también tiene el significado de “rogar” o “suplicar” en algunos pocos textos (como acepción secundaria).   

 

En efecto, el «Diccionario de griego bíblico, Setenta y Nuevo Testamento», de Amador Ángel García Santos (Verbo Divino), presenta como la primera acepción del verbo «erotáo» precisamente el hacer una pregunta o preguntas, preguntar.

Como caso ilustrativo quiero llamar la atención al uso del verbo «erotáo» en Deuteronomio 13.14 acompañado del verbo «eraunáo», otro verbo contracto, y que significa: examinar buscando información, investigar, estudiar, indagar, escudriñar.

 

Es «erotáo» aquí la traducción al griego del verbo hebreo «darásh» que, según el «Diccionario bíblico hebreo español» de Luís Alonso Schokel (TROTTA), significa: buscar, ocuparse de, estudiar y consultar (un texto), y que en el campo judicial significa: indagar, averiguar, pedir cuentas, preguntar.

 

Y el verbo «eraunáo» es la traducción del verbo hebreo «jaqár» que, según el mismo «Diccionario bíblico hebreo español» de Luís Alonso Schokel (TROTTA), significa: averiguar, descubrir, investigar, inquirir, inspeccionar, explorar, buscar, escudriñar, examinar, etc.

En consecuencia, inducen a error las obras de consulta (diccionarios y léxicos griegos) del griego del Nuevo Testamento, cuando ponen como primera acepción del verbo «erotáo» el “preguntar”, como si dicho verbo hubiera mantenido en la «koiné» del Nuevo Testamento el mismo significado que tenía en el «griego clásico».

Además, esta tendencia resulta más preocupante cuando observamos que el «Diccionario Exegético del Nuevo Testamento», de Balz y Schneider, coloca como primera acepción del verbo «erotáo» el “preguntar” (significado del «griego clásico», pero no en el NT), y como segunda acepción “pedir” (que en realidad es la primera acepción en el NT, pero no en el «griego clásico»); esto así muy a pesar de haber reconocido que de las 63 veces en que «erotáo» aparece en el NT, en 36 ocasiones (el 57 %) significa “orar”, “pedir”, “suplicar” (en contra del su principal acepción en el «griego clásico»: preguntar, interrogar).

Es más, el «Diccionario Manual Griego, griego clásico-español», VOX, puntualiza que “pedir”, “suplicar”, “implorar”, son acepciones que tiene el verbo «erotáo» específicamente en el NT. Por supuesto, sin olvidar que ya dijimos que incluso en la Septuaginta tiene este mismo significado, aunque como segunda acepción.   

Finalmente, un texto clásico del Nuevo Testamento donde con claridad meridiana se observa el referido cambió semántico del verbo «erotáo» es Juan 17.9 y 20.

Aquí la forma verbal «erotó» (RV 1960: «ruego»), en tiempo presente, voz activa, modo indicativo, en la primera persona del singular (yo), es una forma verbal finita del verbo «erotáo».  

En resumen, es “pedir”, “suplicar”, “implorar”, el sentido primario del verbo «erotáo» en el Nuevo Testamento Griego, pero “preguntar” e “interrogar” en el Griego Clásico y en la Septuaginta (en la que sí tiene el sentido que tiene en el Nuevo Testamento, pero como segunda acepción).

Muy a propósito de nuestro curso online y virtual de Griego Koiné (Griego Bíblico) que inicia el sábado 2 de octubre, y de Griego Clásico que inicia el sábado 6 de noviembre.  

Información y matriculación vía Whatsapp: +18092057814, así de sencillo.  

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