«Tanáj» o «Tanák» ¿Alguna diferencia? La necesaria distinción entre «letras» y «fonemas»


«Tanáj» o «Tanák» ¿Alguna diferencia?

La necesaria distinción entre «letras» y «fonemas»

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Héctor B. Olea C.

En muchos casos, de vez en cuando, nos vemos en la necesidad de realizar ciertas precisiones sobre aspectos o cosas relacionadas con las lenguas bíblicas que, ciertamente, no tienen mucha relevancia para la exégesis y la traducción bíblica; sin embargo, dejan ver el conocimiento y la comprensión que se tiene del funcionamiento de la lengua bíblica de que se trate, en este caso, del hebreo clásico o bíblico.

En todo caso, cabe preguntarse si la persona que muestra el desconocimiento de ciertos aspectos básicos de las lenguas bíblicas, tendrá la capacidad de expresarse con acierto respecto de otros aspectos de mayor profundidad y relevancia para la exégesis y la traducción bíblica.

Por ejemplo, la disyuntiva entre «Tanáj» o «Tanák» (igual que entre «mélej» y «mélek»), invita a considerar varias cosas relativas al hebreo bíblico y a las lenguas en sentido general.

La primera, una cosa es el inventario de letras que posee el alfabeto o abecedario de una lengua, y otra el inventario de fonemas o sonidos lingüísticos de dicha lengua.

La segunda, hay letras que representan varios fonemas, y hay fonemas que son representados por distintas letras.

La tercera, hay letras que, dependiendo de su posición en la palabra, representan fonemas distintos (precisamente este es el caso de la letra hebrea «kaf»).

Un ejemplo claro de esto lo representa en el español la letra «erre» («r», «rr») en la palabra «relojero».

Otro ejemplo lo tenemos en relación a la letra española «ce» («c») en el español latinoamericano, pues representa el fonema «k» cuando va seguida de vocal «a» (casa), «o» (cosa), «u» (culpa); pero el fonema «s» (seseo) si va seguida de las vocales «e» (celos), e «i» (cielo).  

Nota: Una forma sencilla de poder establecer los distintos fonemas que conforman una palabra es pronunciarla, pronunciándola. 

La cuarta, la letra hebrea «kaf», incluso en el hebreo moderno, puede representar dos fonemas o sonidos distintos, atendiendo a las siguientes situaciones.  

Por un lado, la letra hebrea «kaf» representa el fonema «k» si está iniciando una sílaba y no está precedida de un sonido o fonema vocálico, en cuyo cayo tendrá dentro un punto dentro llamado «daguésh suave» o «daguésh qal» (hay excepciones).

Por otro lado, siempre que sea la última consonante de una palabra va a representar el fonema «j», y en dicha posición puede aparecer con una vocal dentro, o simplemente con «shevá» simple (dos puntos colocados en posición vertical) no vocalizado, que no constituyen una vocal, que no tienen valor fonemático, que no suenan, ni forman sílaba.

Pero si es la última consonante de una palabra y carece de vocal, la letra hebrea «kaf» llevará dos puntitos verticales, el referido «shevá simple» no vocálico, pero siempre representando el fonema «j».    

En todo caso, cuando no sea la última letra o consonante de una palabra, y esté iniciando sílaba, la misma letra «kaf» también representa el fonema «j» si está precedida de un sonido o fonema vocálico, en cuyo cayo no llevará el referido punto llamado «daguésh suave» o «daguésh qal».

Luego, atendiendo a que en el acrónimo que representa la palabra «Tanáj» (las tres consonantes iniciales de las tres secciones de la Biblia Hebrea: «torá», «neviím», «ketuvím») la letra «kaf» es la última letra, y como aparece con un «shevá» simple no vocalizado; la transliteración y lectura esperada y recomendada es «Tanáj», y no «Tanák».

Por cierto, estas son las mismas razones por las que se ha de preferir la lectura «mélej» (rey), en lugar de «mélek» (rey).

Por supuesto, como siempre, invito a considerar la imagen anexa con la cual voy a ilustrar estas líneas.

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