Altibajos en la serie «Reina Valera», La traducción de Juan 20.17 en el centro de esta cuestión


 

Altibajos en la serie «Reina Valera»

La traducción de Juan 20.17 en el centro de esta cuestión

Nociones y cursos de griego clásico y de griego koiné

 

Héctor B. Olea C.

Un hecho muchísimas veces constatado es que las versiones de la Biblia no siempre llegan a transmitir con precisión algunos matices que tiene el mensaje del texto bíblico en la lengua original.

Además, también es cierto que incluso manuales de las lenguas bíblicas, en algunos casos, tampoco ayudan mucho. 

En tal sentido, con este breve artículo me he propuesto poner de relieve un caso concreto, muy popular, por cierto, que involucra la sintaxis o redacción de una prohibición en mandato negativo en la lengua griega (clásico y koiné).

Es preciso decir que, a diferencia del español, la lengua griega establece ciertas diferencias entre una prohibición o mandato en negativo que se redacta empleando el tema temporal de presente, y la prohibición o mandato en negativo que emplea el aoristo (el tema temporal del aoristo, fuerte o débil).

Por supuesto, se ha de tener en cuenta que, en relación al modo indicativo, el presente griego equivale al presente del español, y el aoristo (primero o segundo) equivale al llamado pretérito perfecto simple (pretérito indefinido, o simple pretérito) incluso al pretérito perfecto.

Nota: El «aoristo primero» también recibe el nombre de «aoristo débil» (porque para su formación apela a un morfema extraño a la raíz verbal) y el «aoristo segundo» el nombre de «aoristo fuerte».

Pero en el resto de los modos, como en el imperativo, la diferencia entre un imperativo de presente y un imperativo aoristo (primero o segundo), no tiene que ver con el tiempo en que se supone que ocurre la acción verbal, sino con el aspecto de la acción verbal, o sea, con la forma en que se asume o concibe la acción del verbo.

En tal sentido, llama la atención que un manual de griego koiné o bíblico, muy viejo, por cierto, pero todavía útil y muy usado, afirma: “No hay distinción entre los tiempos del modo imperativo. El imperativo aoristo se refiere a la acción sin indicar su duración o repetición, mientras que el imperativo presente se refiere a la acción en forma descriptiva, continua o repetida… Generalmente, es difícil de hacer la distinción en la traducción” («Griego para principiantes», de J. Gresham Machen, 2003, por Editorial Vida, pero originalmente publicado en ingles en el año 1923).

Sin embargo, lo cierto es que el español cuenta con los recursos necesarios para transmitir las distinciones de matices que tiene el imperativo de presente y el imperativo aoristo, y los mandatos en negativo o prohibiciones en el tema temporal de presente respecto de los mandatos negativos o prohibiciones en el tema temporal del aoristo.

Luego, como principio general, una prohibición o mandato en negativo en el tema temporal de presente, procura evitar la continuidad de una acción ya en desarrollo, ya iniciada, y la prohibición redactada en el tema temporal del aoristo (débil o fuerte), procura evitar el inicio de una acción.

Consecuentemente, hay que tener en cuenta que el griego emplea una sintaxis propia para una prohibición en el tema temporal de presente y una sintaxis distinta para la prohibición en el tema temporal del aoristo.

Caso ilustrativo: La traducción de Juan 20.17 en la serie Reina Valera

¿Qué tipo de prohibición o mandato en negativo constituye en griego las palabras del Jesús resucitado a María Magdalena?

¿Cuál es la sintaxis empleada aquí, la de una prohibición en el tema temporal de presente o en el tema temporal del aoristo?

Respuesta: La sintaxis de una prohibición en el tema temporal de presente.

Sin embargo, ¿cómo ha sido traducida dicha sintaxis en la serie Reina Valera

Respuesta: Por un lado, de forma desacertada como la sintaxis de una prohibición en el tema temporal de presente, o bien, de forma imprecisa o ambigua. 

Por otro lado, de forma acertada como la sintaxis de una prohibición en el tema temporal del aoristo.

Ejemplos de la traducción desacertada:

«No me toques» (Biblia del Oso, la original obra de Casiodoro de Reina, 1569)

«No me toques» (Biblia del cántaro, de 1602, obra de Cipriano de Valera, revisión de la original obra de Casiodoro de Reina), así también las revisiones de 1862 y de 1865.

«No me toques» (Reina Valera 1909).

«No me toques» (Reina Valera 1960).

Pero al llegar a la revisión de 1995, con la llamada «Reina Valera 1995», se da un cambio notable y una corrección necesaria y acertada, con la traducción «suéltame». 

De todos modos, de manera curiosa, inexplicable y lamentable, con las dos revisiones posteriores a la Reina Valera 1995 (todas realizadas por las Sociedades Bíblicas Unidas), con la llamada «Reina Valera Contemporánea» (2011) y con la más reciente, Reina Valera 2020, se da un inexplicable y criticable retroceso.

Resulta que, como mostramos, desde la original obra de Casiodoro de Reina (1569) hasta la revisión de 1960, se mantuvo la desacertada traducción «no me toques»; pero con la revisión de 1995 (Reina Valera 1995) se produjo una innegable y acertada corrección, con la traducción «suéltame», si bien con una lamentable nota al pie de página que dice: Literalmente: «No me agarres» (mejor: «deja de agarrarme»).

De todos modos, resulta que, con las dos posteriores revisiones a la de 1995, en la llamada «Reina Valera Contemporánea» (2011) y en la llamada «Reina Valera 2020», inexplicable y erróneamente se retomó la desacertada traducción «no me toques», lo mismo que en la llamada «Reina Valera Gómez» de 2023.   

Finalmente, ¿cuál es el problema con la traducción «no me toques»?

Respuesta: Que es una traducción ambigua que no comunica con precisión el sentido de la sintaxis griega empleada en Juan 20.17 (una prohibición o mandato en negativo en el tema temporal de presente), y que procura detener una acción verbal ya en desarrollo, en proceso.

Por eso, la mayoría de las personas que han leído o comentado a Juan 20.17 (en la serie Reina Valera) en las revisiones anteriores a la revisión de 1995, por lo general y naturalmente han interpretado y concluido que el Jesús resucitado procuró evitar que María Magdalena lo tocara, hiciera algún tipo de contacto físico con él, cuando en realidad la sintaxis griega indica otra cosa. 

En conclusión, una traducción acertada de la sintaxis griega empleada en Juan 20.17, debe producir traducciones que pongan de manifiesto que las palabras de Jesús son el resultado de que María Magdalena ya había entrado en contacto físico con el Jesús resucitado.

Consecuentemente, son acertadas las traducciones: «suéltame» (Reina Valera 1995, Biblia de las Américas 1997, Nueva Biblia de las Américas 2005 y Reina Valera Actualizada 2015), «deja de tocarme» (Biblia de Jerusalén Quinta Edición, 2018, 2019), «deja de colgarte de mí» (Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras), «no me retengas» (mejor: «no me sigas reteniendo», Biblia Textual IV Edición), «no me detengas» (mejor: «no me sigas deteniendo» (Traducción en lenguaje actual), y otras que vayan en la misma línea.

Finalmente, como siempre, invito a considerar la imagen anexa con la cual espero ilustrar estas líneas.

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