Sobre la expresión y traducción «Dios de dioses» Nociones de hebreo, arameo y griego


Sobre la expresión y traducción «Dios de dioses»

Nociones de hebreo, arameo y griego

Héctor B. Olea C.

A diferencia del griego y el español, el hebreo y el arameo cuentan con pocos adjetivos; pero a su modo pueden expresar muy bien algunas ideas o valores del adjetivo en griego y en español, como el llamado «grado superlativo».

En tal sentido, es preciso decir que uno de los varios recursos con que cuenta el arameo y el hebreo bíblicos, consiste en emplear una construcción sintáctica llamada «cadena constructa» («smijút») que inicia con un sustantivo en «estado constructo singular», seguido por el mismo sustantivo en «estado absoluto plural» e indeterminado (en arameo), pero determinado en hebreo.

Consecuentemente, la idea que comunica la expresión aramea y hebrea detrás de la traducción «Dios de dioses» («Dios de los dioses»), es: «El Dios supremo», «el Dios sublime».

Por supuesto, «El Dios supremo», «el Dios sublime» sería la línea de traducción acertada y esperada de la expresión o construcción sintáctica aramea y hebrea en cuestión; sim embargo y, lamentablemente no reflejada prácticamente por ninguna versión de la Biblia en español (¿conoce usted alguna honrosa excepción?).

Es más, incluso la clásica versión griega de la Biblia Hebrea (Septuaginta, los LXX) tampoco empleó una forma propiamente griega, o sea, uno de los recursos con que cuenta el griego clásico y el griego koiné (o «kiní») para expresar el grado superlativo del adjetivo.

Consecuentemente, la traducción que hizo la Septuaginta de la expresión aramea y de la expresión hebrea fue la misma, una traducción por equivalencia formal, de modo que la traducción griega refleja más bien la sintaxis hebrea y aramea, la construcción sintáctica hebrea y aramea (extraña el griego); pero no su significado, no precisamente su mensaje (¿lo que dijo, pero no lo que quiso decir?).

En resumen, la expresión y traducción española «Dios de dioses» («Dios de los dioses») es más bien el reflejo de la expresión o construcción sintáctica presente en la Biblia Hebrea en Daniel 2.47 (texto arameo, sección aramea) y en Deuteronomio 10.17 (texto hebreo).

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