«No le permito a la mujer», ¿una traducción desacertada?1 Timoteo 2.12 en el centro de esta cuestión
Nociones de griego (clásico y koiné)
Héctor B. Olea C.
Hoy (en la fecha de hoy) y siempre será loable sumarse a la lucha que procura una mejor condición de vida de la mujer en todo el globo terráqueo, fuera y dentro de los ambientes eclesiásticos.
Sin embargo, si bien es cierto que nos oponemos a la continua e innegable discriminación y violencia (particular y sistémica) que sufre la mujer a nivel global; también es cierto que nos oponemos a la violencia que muchas veces se ejerce sobre los textos bíblicos, proponiendo traducciones seriamente cuestionables de algunos textos bíblicos, aunque la razón pueda catalogarse de muy piadosa.
En tal sentido, me he propuesto reaccionar al que entiendo un análisis morfosintáctico desacertado de 1 Timoteo 2.12 y que, consecuentemente, concluye con una propuesta de traducción inadmisible de dicho texto.
Se argumenta que la traducción «no le permito a la mujer» es errónea, porque la palabra (sustantivo) «mujer» en el texto griego no se encuentra en el caso acusativo, sino en el caso dativo.
Ahora bien, es innegable que el sustantivo «mujer» se encuentra en el caso dativo; sin embargo, es preciso decir que la mencionada crítica se sustenta en una premisa falsa: Que todo verbo transitivo griego se complementa con el caso acusativo, que para todo verbo griego transitivo rige el caso acusativo.
En honor a la verdad, lo cierto es que hay un grupo de verbos griegos transitivos que se complementan con el caso genitivo y otros con el caso dativo.
Y resulta que, precisamente, el verbo empleado en 1 Timoteo 2.12, «epitrépo», es uno de esos verbos que se completa con el caso dativo (para el cual rige el caso dativo).
Precisiones sobre el verbo «epitrépo»
El «Diccionario del griego bíblico, Setenta y Nuevo Testamento» (Verbo Divino, 2016), de Amador Ángel García Santos, nos dice:
El verbo «epitrépo», por un lado, significa encargar, encomendar algo a alguien, empleando el caso acusativo, y encomendarle a alguien hacer algo, empleando el caso dativo.
Por otro lado, también significa: dar permiso, conceder, permitirle o no a alguien (siempre en caso dativo), hacer algo (en infinitivo).
Consecuentemente, es preciso decir que el verbo «epitrépo» se usa en el Nuevo Testamento dieciocho (18) veces, y todas las veces con el sentido de permitirle o no permitir alguien hacer algo.
Luego, llama la atención que de las dieciocho (18) veces que aparece en el Nuevo Testamento, el verbo «epitrépo» no aparece complementado solamente en cuatro ocasiones: Juan 19.38; Hechos 21.40; 1 Corintios 16.7 y Hebreos 6.3; pero las restantes catorce ocasiones sí aparece complementado, y precisamente todas las veces con el caso dativo.
Además, de las catorce veces en los que aparece complementado, sólo en una única ocasión no se empleó un infinitivo (Marcos 5.13).
Finalmente, respecto de 1 Timoteo 2.12, tenemos que concluir en este texto se cumplen todas las condiciones morfosintácticas establecidas en la gramática griega respecto del verbo «epitrepo»: la primera, en caso dativo a quien no se le permite hacer algo (a la mujer, en caso dativo); la segunda, lo que no se le permite hacer («enseñar», en infinitivo) ni «dominar» (en infinitivo) al varón (en caso genitivo, caso que rige para el verbo «dominar» aquí empleado), también en infinitivo lo que sí se le permite (estar en silencio).
En conclusión, al margen de lo comprometido que se sienta el exégeta y traductor del Nuevo Testamento Griego con la lucha por el establecimiento de mejores e ideales condiciones de vida para la mujer tanto en la sociedad en general como en los ambientes eclesiásticos; debe evitar manipular el texto de 1 Timoteo 2.12, ignorando lo que la gramática griega establece respecto de la semántica y la sintaxis del verbo presente en dicho texto, con tal de proponer una traducción que indebidamente ponga al autor del texto en cuestión a expresare en unos términos extraños a su propio contexto histórico y a la gramática del texto que hemos recibido de él, pero favorable al discurso que procura unas mejores condiciones de vida para la mujer.
Por supuesto, la manipulación de textos y de la gramática griega, en este caso, no es el mejor camino no es la vía, no es la opción recomendada para mostrarnos preocupados y solidarios con la mujer, y comprometidos con la lucha que procura unas mejores condiciones de vida para la mujer a nivel global.
Como siempre, invito a considerar con detenimiento la imagen anexa con la cual espero hacer más comprensibles estas líneas.
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