«Este es mi cuerpo» o «esto es mi cuerpo»
¿Cuál línea de traducción es la acertada?
Nociones de morfosintaxis griega
Héctor B. Olea C.
De entrada, debo dejar bien claro aclarar que con estas breves líneas no estoy interesado en discutir la validez o no de la llamada transubstanciación ni de la consustanciación (o consubstanciación), ni si la tradicional interpretación metafórica evangélica (la de los grupos dominantes del llamado cristianismo protestante y evangélico) es la interpretación más correcta.
En realidad, este trabajo, como siempre, es de naturaleza filológica y académica, no teológica o confesional.
Pues bien, una porción bíblica de lectura y reflexión obligada en tiempo de cuaresma, es el relato de la «última cena» (Marcos 14.12-25; Mateo 26.26-30; Lucas 22.7-23; 1 Corintios 11.23-26).
Luego, precisamente dentro de la narración de la llamada «última cena», se nos pone al tanto de que Jesús, después de haber dado gracias y pronunciar la bendición; tomó el pan, lo partió y lo dio a comer a sus discípulos; y que luego también tomó la copa y les dio a beber a los mismos.
Y en dicho contexto, según la línea de traducción de que se trate, Jesús habría dicho: «este es mi cuerpo», «esta es mi sangre» (Biblia de Jerusalén Quinta Edición, 2018, 2019) o bien, «esto es mi cuerpo», «esto es mi sangre» (Reina Valera 1960, y prácticamente casi todas las demás versiones producidas en los ambientes del cristianismo protestante y evangélico, incluyendo a las Sociedades Bíblicas Unidas.
Ahora bien, ¿a cuál de estas dos líneas de traducción favorece el texto griego?
Respuesta: A la línea de traducción que hizo la Biblia de Jerusalén Quinta Edición, y otras anteriores revisiones de dicha serie («este es mi cuerpo», «esta es mi sangre»).
Pero, ¿en qué se sustentará la línea de traducción representada por la Reina Valera 1960 y las que la siguen?
Al parecer, especulo yo, en el hecho de que en el texto griego se empleó el pronombre adjetivo demostrativo en género neutro singular («túto»).
Sin embargo, al considerar en la forma acertada en que la Reina Valera 1960 y otras han traducido otros textos bíblicos que también involucran el mismo demostrativo «túto» en género neutro, da origen a sospechas legítimas y ha de ponernos en guardia frente a la traducción aquí en género neutro («esto»).
Luego, cabe la pregunta, ¿razones lingüísticas y filológicas o más bien teológicas para emplear aquí el género neutro («esto»)?
Consecuentemente, una pregunta ineludible es: ¿por qué se empleó en el texto griego el demostrativo en género neutro?
Respuesta: Porque los sustantivos involucrados: «cuerpo» («soma»), «copa» («potérion»), y «sangre» («jáima») son de «género neutro» en griego, en perfecta armonía con lo que establece y dicta la gramática griega respecto de la concordancia de caso, género y número que debe existir entre el demostrativo (adjetivo demostrativo o pronombre demostrativo) y el sustantivo al cual señala.
En efecto, la gramática griega (griego clásico y griego koiné) establece que el demostrativo (adjetivo o pronombre) debe concordar en caso, en género y en número con el sustantivo o palabra sustantivada con el cual esté relacionado sintácticamente.
Pero en la traducción del griego al español del sustantivo involucrado, así como la traducción del demostrativo (adjetivo o pronombre), se ha de emplear el género del sustantivo español equivalente o correspondiente.
En resumen, en griego el demostrativo «túto» se empleó en género neutro porque señala o apunta a sustantivos de género neutro («cuerpo», «copa», y «sangre»); pero en la traducción se ha de emplear el masculino «este» en relación al sustantivo «cuerpo», porque «cuerpo» es de género masculino en español; y se ha de emplear en la traducción al español el género femenino «esta» en relación al sustantivo «copa» y al sustantivo «sangre» porque ambos son de género femenino en español.
Dos casos curiosos y problemáticos
Llama la atención la forma curiosa en que dos obras han traducido, en una línea distinta a las dos referidas líneas de traducción.
Digo esto porque, por un lado, concuerdan con la línea de traducción que nos regaló la Reina Valera 1960, y, por otro lado, concuerdan con la línea de traducción que produjo la Biblia de Jerusalén, aunque de manera distinta.
Me refiero a versión interlineal «El Nuevo Testamento Interlineal Palabra por palabra», por Elsa Tamez e Isela Trujillo (Sociedades Bíblicas Unidas, año 2012), y a la obra dirigida por el profesor Antonio Piñero, «Todos los Evangelios, una traducción íntegra de las lenguas originales de todos los textos evangélicos conocidos», publicada por EDAF (año 2009).
En primer lugar, la obra «Todos los Evangelios, una traducción íntegra de las lenguas originales de todos los textos evangélicos conocidos», tradujo acertadamente la primera frase: «este es mi cuerpo» (Mateo 26.26), pero de manera inconsistente y desacertada la segunda: «esto es mi sangre» (Mateo 26.28).
En segundo lugar, «El Nuevo Testamento Interlineal Palabra por palabra», también tradujo de manera inconsistente, pero a la inversa.
Me explico, tradujo de manera desacertada la primera frase: «esto es mi cuerpo» (literalmente: «esto es el cuerpo de mí», Mateo 26.26), pero de manera acertada la segunda frase: «esta es mi sangre» (literalmente: «esta es la sangre de mí», Mateo 26.28).
Evidentemente, el que estas dos últimas obras hayan traducido de manera acertada en una parte, pero no en la otra, invita a pensar que, si fueron acertadas en una, también pudieron serlo en la otra.
En otras palabras, que las razones que las llevaron a ser acertadas en una parte debieron llevarlas a ser acertadas en la otra, pues ambas partes, en ambos casos, se observa exactamente la misma sintaxis en el texto griego.
Finalmente, si bien señalamos la línea de traducción que consideramos correcta a la luz de la gramática griega, esto no significa que tal línea de traducción obligue a asumir el dogma de la transubstanciación.
En todo caso, no es nuestro interés pronunciarnos en beneficio ni en perjuicio de posición teológica alguna respecto de la llamada eucaristía, santa cena o santa comunión, etc.
Además, comprendemos que cada comité y casa editorial habrá de decidir si han de producir una traducción acorde a la teología del sector que la da origen, o si más bien han de procuran proponerle al público general una traducción lo más objetiva y neutral posible, dejando a cada quien optar por la interpretación que más se ajuste o cuadre con su particular teología personal e institucional.
Por supuesto, como siempre, invito a considerar la imagen anexa con la cual espero ilustrar estas líneas.
A propósito de nuestra continua oferta profesional y académica todo el año, año por año, y de nuestra oferta académica, profesional y aconfesional para iniciar en abril y en mayo.
Además, en el IDCB también ofrecemos clases intensivas y personalizadas, asesorías, acompañamiento, soporte y tutorías especializadas, enfocadas en las necesidades particulares del estudiante o institución.
Más información, modalidades de pago y matriculación Aquí
