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La palabra «espíritu» y la palabra «demonio», son igualmente de género neutro





Además de que no es acertado confundir el género gramatical de las palabras, con el sexo atribuido a las personas y a las cosas a las que éstas refieren; por otro lado, se espera la necesaria y debida consistencia. Por ejemplo, es inadmisible que con base al género gramatical neutro de la palabra «demonio» (griego «daimónion»), se llegue a sostener que los «demonios» (al margen de la discusión respecto de su existencia) son seres incorpóreos que necesitan la posesión de un cuerpo humano para su manifestación y actuación concreta; sin embargo no decir lo mismo respecto del Espíritu Santo (al menos los trinitarios cristianos, pues la fe judía y un sector del cristianismo no personalizan el «ruáj» de YHVH), cuando se percatan de que la palabra «espíritu» (griego «pnéuma»), igual que la palabra «demonio» (griego «daimónion») es también de género gramatical neutro, aunque de una declinación distinta.

De todos modos, tampoco podemos perder de vista que la palabra hebrea «espíritu», o sea, «ruáj», en hebreo es de género gramatical femenino, así como la palabra «neshamáh» (soplo, aliento de vida, Génesis 2.7), que en cierto sentido le es equivalente.  


¡Feliz domingo!

Libro: La Trinidad Nicena bajo sospecha

El papel del Hijo en la creación,Un análisis de la idea de agencia y de medios en el idioma original del NT

El intercambio de ideas que ahora comparto con un público más amplio, se hizo original y específicamente vía correo electrónico a partir de un estudio que desarrollé en una sección que produje en un programa radial por espacio de diez años (1999 al 2009), en horario de 6:00 a 7:00 PM. En este caso hago referencia al programa del martes 15 de julio del año 2008. El estudio de la ocasión tenía como tema “El problema del canon dentro del canon”. Un día después, el miércoles 16 de julio, recibí un correo electrónico de un oyente planteándome una inquietud que le originó el estudio que había desarrollado el día anterior. Por ética no voy a identificar el nombre real del oyente. Por tal razón me referiré a él simplemente como “Timoteo”. Por otro lado, me parece oportuno decir que haré mención de la interacción del referido oyente y mi persona, de manera íntegra, es decir, los correos los voy a citar tal y como originalmente se recibieron y enviaron; salvo la introducción que hice de algunas correcciones gramaticales, de estilo y énfasis. Además, por las implicaciones de la respuesta que ofrecí, consideré de lugar agregar para esta ocasión una nota adicional sobre la idea de agencia y de medios en el griego del Nuevo Testamento.

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