¿Le dijo varias veces Juan el Bautista a Herodes Antipas que no debía tener por mujer a su cuñada?
Cuestiones de lingüística, gramática y traducción bíblica
Héctor B. Olea C.
La pregunta planteada tal vez resulte innecesaria o insignificante para muchas personas; sin embargo, con estas líneas esperamos poner de relieve su debida importancia.
Es relevante, por un lado, por el tiempo verbal empleado en la forma verbal («éleguen») que está en el foco de atención en la narrativa en cuestión, por la falta de uniformidad con que ha sido traducida por las distintas versiones de la Biblia y por la forma diversa en que es asumida y explicada por algunos comentaristas.
Por ejemplo, A.T. Robertson plantea: «… y el tiempo imperfecto «éleguen» probablemente significa que Juan lo decía repetidamente” («Comentario al texto griego del Nuevo Testamento», CLIE, 2003).
Por otro lado, la consideración de un número considerado y representativo de versiones de la Biblia en español, pone de relieve que la mayoría ha traducido de forma cuestionable la forma verbal «éleguen» en Mateo 14.4, lo mismo que en Marcos 6.18.
Observemos: La Biblia de Jerusalén 1998 (Juan le decía), y como ésta: La Reina Valera 1960 (Juan le decía), La Nueva Traducción Viviente (Juan venía diciendo), La Nueva Versión Internacional (Juan había estado diciéndole), La Biblia de las Américas (Juan le decía), La Reina Valera Actualizada (Juan le decía), La Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras (Juan le había estado diciendo), La Nueva Biblia Española (Juan le decía), Todos los Evangelios (pues le decía Juan), etc.
Pero además de las versiones de la Biblia mencionadas, llama mucho la atención que hay una versión de la Biblia que fue todavía más lejos, «La Santa Biblia, la palabra de Dios para todos» (publicada por el Centro Mundial de Traducción de la Biblia), que además de traducir empleando el pretérito imperfecto, incluyó el adverbio de tiempo o puntualizador «siempre», cito: «Juan siempre le decía».
Análisis de la forma verbal «éleguen»
En primer lugar, coinciden Mateo y Marcos en emplear la forma verbal «éleguen», en tiempo imperfecto, voz activa, modo indicativo, tercera persona del singular, del verbo «légo» (decir o comunicar algo, informar, responder, etc.).
En tal sentido, conviene precisar que no existe problema alguno con la forma verbal «éleguen» desde el punto de vista de la Crítica Textual.
En otras palabras, desde el punto de vista de la crítica textual, no existe en Mateo ni en Marcos una lectura variante o alternativa que compita con la forma verbal «éleguen».
En segundo lugar, el sentido más frecuente del imperfecto griego es el del llamado «imperfecto durativo», que coincide con el valor aspectual (forma de presentar el desarrollo de la acción verbal) que tiene el tiempo presente (una acción durativa, en proceso, en desarrollo), pero situado en el pasado: estudiada, estaba estudiando.
En tercer lugar, en virtud de que la narrativa bíblica no da evidencias de varios encuentros entre Juan el Bautista y Herodes Antipas, el tetrarca; es más plausible asumir que la forma verbal «éleguen» es equivalente a una forma verbal en tiempo aoristo (equivalente al pretérito perfecto simple, pretérito indefinido o simple pretérito del español: «le dijo».
En efecto, puntualiza Amador Ángel García Santos “muchas veces el griego utiliza el imperfecto cuando en nuestra lógica debería haberse utilizado el tiempo aoristo, primero o segundo” («Introducción al griego bíblico», Verbo Divino, 2023, página 59).
En cuarto lugar, la acción de la forma verbal forma «éleguen» tuvo lugar antes que las acciones de las formas verbales «édesen» (encadenó) y «apézeto» (con la frase «en filaké»: en la cárcel): «puso en la cárcel».
Así mismo, la acción del participio aoristo primero «kratésas» (habiendo apresado, después de haber apresado), es anterior a la acción de las formas verbales «édesen» (encadenó) y «apézeto» (con la frase «en filaké»: en la cárcel): «puso en la cárcel».
Consecuentemente, la forma verbal «éleguen» en realidad tiene el valor de una forma verbal de tiempo pluscuamperfecto (una acción anterior a otra en el pasado).
En tal sentido, la forma verbal «éleguen» debe entenderse y traducirse: «le había dicho».
En consecuencia, el desarrollo de las acciones es el siguiente: como Juan le había dicho (le dijo) a Herodes que no le era lícito tomar por mujer a su cuñada, éste lo apresó, lo encadenó y lo puso en la cárcel.
Luego, una traducción acertada de Mateo 14.4 debe ir en la siguiente línea: «Porque Juan le había dicho: no te es lícito tenerla».
Y Marcos 6.18: «Porque Juan le había dicho a Herodes: No te es lícito tener a la mujer de tu hermano».
En conclusión, no nos parece legítimo traducir como sugiriendo que en más de una ocasión (no sabríamos cuantas) le llegó a decir Juan a Herodes Antipas que no le era lícito tomar por mujer a su cuñada, a la mujer de su hermano.
Versiones de
la Biblia que tradujeron de forma acertada la forma verbal «éleguen»
A pesar de que una mayoría de versiones españolas de la Biblia han traducido la forma verbal griega «éleguen» con el pretérito imperfecto del español (le decía); hay, sin embargo, algunas honrosas excepciones.
Entre éstas, la «Versión Popular Dios Habla Hoy», segunda edición (1991), y la edición de la misma versión con los deuterocanónicos, publicada en 2006: «pues Juan había dicho a Herodes».
La otra honrosa excepción lo constituye la versión «Traducción en lenguaje actual» (año 2006) al traducir: «Tiempo atrás, Juan el Bautista le había dicho a Herodes».
Una versión que tradujo de forma inconsistente la forma verbal «éleguen»
Aquí quiero citar la traducción de Marcos 6.18 y de Mateo 14.4 que propone la monumental obra dirigida por el profesor Antonio Piñero, «Los libros del Nuevo Testamento, traducción y comentario», TROTTA, 2021:
Marcos 6.18: “Pues Juan había dicho a Herodes: «No te es lícito tener la mujer de tu hermano»” (traducción acertada).
Mateo 14.4: 4 “pues Juan le decía: «No te es lícito tenerla»” (traducción cuestionable e inconsistente con la propuesta en Marcos 6.18).
Observaciones:
Por un lado, la traducción que propone de «éleguen» en Marcos 6.18 hay que sumarla a las honrosas excepciones que ya mencionamos.
Por otro lado, y, lamentablemente, la traducción que propone de la misma forma verbal «éleguen» en Mateo 14.4, se ajusta al cuestionado consenso establecido por una mayoría ya citada de versiones de la Biblia en español.
Sobre la historicidad de algunos detalles de la narrativa sobre muerte de Juan el Bautista
En primer lugar, si bien la tradición sinóptica en su conjunto (Mateo, Marcos Lucas) se hace eco de la muerte de Juan el Bautista por orden de Herodes Antipas, el tetrarca; es preciso poner de relieve que Mateo (14.3-4) y Marcos (6.17-18) incluyen la razón, pero Lucas no (9.7-9), y es precisamente en este detalle donde se encuentra la forma verbal que me propuse analizar con estas breves líneas.
En todo caso, al margen si en verdad son históricos o no todos los detalles que integran la narrativa que pretende dar cuenta de la razón de la muerte de Juan el Bautista; me parecen oportunas las observaciones del profesor Antonio Piñero:
“Los
evangelistas nos dicen que Juan fue encarcelado por Herodes Antipas porque se
oponía a su matrimonio con Herodías, su cuñada (Marcos 6.27ss). Pero los
motivos de fondo tuvieron que ser diferentes o, al menos, no sólo esos. Flavio Josefo
apunta (Antigüedades de los judíos XVIII 5.2) que Herodes había prendido a Juan
porque le tenía miedo políticamente: poseía el Bautista tal facultad de
persuadir a le gente que podía fácilmente suscitar una revuelta… mesiánica se
entiende. A causa de estos recelos de Herodes, Juan fue conducido a la
fortaleza de Maqueronte y asesinado allí” («Guía para entender el Nuevo
Testamento», TROTTA, 2006, páginas 179-180).
Además, observa el «Comentario Bíblico San Jerónimo», “la ejecución de Juan fue un acto tan bárbaro y contra todo derecho que varios escritores han puesto en duda el valor histórico de los detalles. Pero el episodio corresponde exactamente al carácter de la casa de Herodes tal y como lo describe Josefo, nuestro único testigo que, preciso es reconocerlo, es un testigo cargado de prejuicios” (Ediciones Cristiandad, 1972).
Finalmente, al principio del comentario a Marcos 6.14-29, la referida obra dirigida por el profesor Antonio Pilero, «Los libros del Nuevo Testamento, traducción y comentario», plantea:
“Del asesinato de Juan Bautista tenemos dos relatos: el de Flavio Josefo y el de los evangelios. Casi nadie duda de los hechos básicos, pero sí de los motivos que movieron a Antipas a ejecutarlo. La crítica se decanta por la interpretación de Josefo, pero algunos estudiosos sostienen que la interpretación de Mc no contradice la del historiador judío y que son complementarias”.
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