Cuando
el problema está en la traducción, y no en el texto fuente
Frente
a ciertos desaciertos con que nos encontramos en las traducciones o versiones de la Biblia, es común pensar que el
problema está en el texto fuente (hebreo o griego), y no propiamente en la
traducción.
A manera
de ilustración quiero analizar dos casos con los que una vez más voy a
demostrar la manera en que una falta de comprensión de la gramática del idioma fuente
(hebreo o griego), de algunas de las peculiaridades del hebreo y del griego
(junto a otros factores), explican algunas desacertadas traducciones bíblicas.
Primer
caso. En la versión Reina Valera 1960, en Génesis 1.1, leemos la palabra «cielo»
en plural: «cielos».
Sin embargo,
vale decir que también otras versiones de la Biblia han traducido «cielos» (en
plural), versiones que en cierta forma se han vendido como mejores y
actualizadoras de La Reina Valera 1960. Entre estas están: La Reina Valera
Contemporánea 2011, La Nueva Traducción Viviente, La Nueva Versión Internacional,
La Biblia de las Américas, La Reina Valera Actualizada 2015, etc.
Ahora
bien, la cuestión es que la palabra hebrea que las mencionadas versiones de la
Biblia han traducido en plural «cielos», es «ha (ja)-shamáyim», no está
propiamente en plural, sino en “número dual”.
Se emplea
el “número dual” para hacer referencia a objetos o cosas que existen en pares
(los ojos, los pies, las manos, las orejas, etc.). No obstante, la palabra «shamáyim» tiene la
morfología del “número dual”, pero sin hacer referencia al número. Algo parecido
a lo que ocurre con la palabra castellana “crisis” (aunque aquí, por supuesto, “crisis”
no tiene en sí una morfología del “número dual”, sino en plural, aunque sin hacer
referencia de por sí al número plural).
Luego,
es preciso poner de relieve que la Septuaginta, la clásica traducción griega de
la Biblia Hebrea, tradujo la palabra «shamáyim» en singular: «ton uranón»,
literalmente: «el cielo».
Ahora
bien, honrosas excepciones traducciones al castellano que acertaron en su
traducción de la palabra «shamáyim», en singular, son: La Nueva Biblia Española
1975, y La Biblia Hebreo Español, de Moisés Katznelson.
Segundo
caso. Respecto de la lengua original del llamado Nuevo Testamento, quiero
llamar la atención sobre la traducción de la frase «di-autú» en Juan 1.3.
La
frase «di-autú» involucra la preposición «diá» (aquí con una apóstrofo que
indica la eliminación de la vocal de la preposición «diá» por razones de eufonía,
cuando la palabra que le sigue inicia con vocal o diptongo).
La
otra palabra involucrada en la frase en cuestión es «autú», con la morfología
del caso genitivo masculino (o neutro, pero aquí en masculino) singular, del
pronombre personal de la tercera persona: «autós».
Consecuentemente,
la frase «di-autú» deber ser traducida: “por medio de ella”, “a través de ella”
(haciendo referencia al lógos, o sea, la palabra), o bien, “por medio o a
través de él”.
Sin embargo,
observamos la ambigua y mala traducción de la frase «di-autú» en La Reina
Valera 1960 (por él), La Reina Valera Contemporánea 2011 (por ella), La Biblia
Textual IV Edición (por Él).
Ahora
bien, honrosas excepciones que han traducido de manera acertada, sin ambigüedades,
la frase griega «di-autú», son: La Nueva Versión Internacional (por medio de él),
La Nueva Traducción Viviente (por medio de él), La Reina Valera Actualizada
2015 (por medio de ella), La Nueva Biblia Española 1975 (mediante ella), La
Biblia de las Américas (por medio de Él), etc.
Inscripciones
abiertas hasta el 20 de este mes para nuestro curso online «Introducción a la
lectura y exégesis del Nuevo Testamento Griego» (que inicia el viernes 2 de
agosto), y nuestro curso también online «Introducción al hebreo bíblico y a la
exégesis de la Biblia Hebrea» (que inicia el lunes 5 de agosto), así de
sencillo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario