En realidad, el estudio científico de la lengua, además del aspecto fónico (el de los fonemas y los sonidos lingüísticos), incluye el aspecto formal o gramatical (el relativo a la composición morfemática de las palabras y a su morfología en relación a sus funciones sintácticas), y el aspecto sémico o semántico (el relativo al significado propio de las palabras y al de sus combinaciones o construcciones sintácticas).
En efecto, una persona puede leer relativamente bien (o muy bien) la lengua griega (textos griegos) según la pronunciación erasmiana o según la pronunciación reucliniana, incluso en ambas y, sin embargo, exhibir una pésima comprensión de cómo funciona la lengua griega (que deriva en cuestionables traducciones y exégesis de textos griegos).
A propósito de nuestra continua oferta profesional, académica y aconfesional en el campo de la lengua griega (clásico y bíblico).
El IDCB es lugar donde el estudio de las lenguas bíblicas no es un simple decorativo o complemento de un programa, plan de estudios o malla curricular que tiene sus propios y particulares objetivos; sino que el estudio y enseñanza profesional (aconfesional e independiente) de las lenguas bíblicas es nuestra especialización.
En el IDCB las lenguas bíblicas son el centro, son el declarado y determinado objeto de estudio, todo el año, año, por año, por supuesto, en distintos niveles y modalidades, pero siempre de manera profesional, aconfesional, crítica e independiente.
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