Uno más sobre Saúl y David
Héctor B. Olea C.
En virtud de mi artículo anterior, un apreciado
e inteligente lector de mis escritos, me hizo la siguiente observación:
“Como yo lo veo, ambos reos (Saúl y David) fueron juzgados en base a su comportamiento y por tanto siguiendo su razonamiento no
se puede alegar injusticia. La diferencia reside en que parte del
comportamiento de David incluye su arrepentimiento, cosa que no vemos en Saúl.
Por algún lado en la Palabra dice que el que confiesa y se aparta alcanzará
misericordia”.
Ante esta observación,
mi reacción va en la siguiente línea:
En primer lugar,
pienso que mi estimado lector ha perdido de vista la relevancia que tiene el
factor implicado señalado con las expresiones bíblicas: «por amor a David» y «por
amor de David».
Sin duda, el análisis de los pecados de Saúl
y los de David, ponen de manifiesto que el rechazo de Saúl y el no rechazo de
David no se fundamentó en dicho inventario, porque de lo contrario ambos
habrían recibido igual suerte.
En consecuencia, parece que, a pesar del
apelativo al hecho de la incuestionable desobediencia de Saúl como explicación
de su rechazo; en verdad hubo otro factor más determinante: el amor de Dios
hacia David, y el consecuente no amor de Dios hacia Saúl (ateniéndonos siempre
a la narración bíblica, a los datos bíblicos). ¨Por supuesto, el amor de Dios
hacia David es declarado, y la falta de ese mismo amor hacia Saúl se da por
sobreentendido. Obviamente, de haber sido Saúl objeto de ese mismo amor con que
Dios amaba a David, sin duda que también hubiese sido declarado, o al menos
insinuado, y el trato que hubiese recibido habría sido otro.