El género gramatical del sustantivo hebreo «rúaj» Nociones de la morfosintaxis del hebreo bíblico


El género gramatical del sustantivo hebreo «rúaj»

Nociones de la morfosintaxis del hebreo bíblico

Héctor B. Olea C.

Decir que el sustantivo hebreo «rúaj» es de género femenino, estrictamente de género femenino, pone en evidencia un desconocimiento de ciertos aspectos del vocabulario o léxico de la Biblia Hebrea, de la sintaxis del hebreo bíblico y de la forma en que sintácticamente funciona dicho sustantivo en la Biblia Hebrea, por supuesto, al margen de la polisemia que lo caracteriza.

En tal sentido, con estas líneas me he propuesto poner de relieve e ilustrar la forma en que la sintaxis hebrea es la forma adecuada para establecer el género gramatical del sustantivo «rúaj» en cada caso, en cada texto de la Biblia Hebrea en el que aparezca.

Por supuesto, habrá casos en los que la construcción sintáctica no permitirá establecer de manera indiscutible el género gramatical de sustantivo «rúaj».

En todo caso, a la luz de las construcciones sintácticas que sí nos permiten establecer con seguridad el género gramatical del sustantivo «rúaj» en la Biblia Hebrea, con absoluta certeza podemos llegar a las siguientes conclusiones.

En primer lugar, el sustantivo «rúaj» se usa por lo general como un sustantivo de género femenino.

Por ejemplo, «rúaj» es de género femenino en Génesis 1.2 (porque está sintácticamente relacionado con un participio (adjetivo verbal) de género femenino y singular), y en Ezequiel 18.31 (por estar relacionado sintácticamente con un adjetivo femenino singular).

Observación: En hebreo el adjetivo siempre expresa sin ambigüedad alguna el género gramatical del sustantivo al cual califica y con el cual está relacionado sintácticamente, al margen de cualquier irregularidad morfológica que pueda exhibir el sustantivo.

En segundo lugar, hay varios casos en los que el sustantivo «rúaj» se emplea como un sustantivo estrictamente de género masculino.

Por ejemplo, «rúaj» es de género masculino (un sujeto de género masculino) en Números 11.31 y en 1 Reyes 18.12, por funcionar sintácticamente como «sujeto nominal» de un verbo en la tercera persona masculina singular.

Observación oportuna: El género gramatical es uno de los accidentes gramaticales del verbo en el hebreo bíblico (lo mismo que en el arameo bíblico), contrario a lo que ocurre en el griego (clásico y koiné) y en español.

En tercer lugar, hay casos en los que el sustantivo «rúaj» se emplea al mismo tiempo y en un mismo contexto como un sustantivo de género masculino y como un sustantivo de género femenino.

Por ejemplo, en 1 Reyes 19.11 «rúaj» es tanto de género femenino (por estar relacionado sintácticamente con un adjetivo de género femenino singular: «guedolá»: «grande»), como de género masculino (por estar relacionado sintácticamente con un adjetivo de género masculino singular: «jazáq»: «fuerte»).

Por supuesto, como siempre, invito a considerar la imagen anexa con la cual voy a ilustrar estas líneas.

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Mateo 8.32 y la clasificación de las variantes textuales en el Nuevo Testamento Griego


 
Mateo 8.32 y la clasificación de las variantes textuales en el Nuevo Testamento Griego
Nociones de crítica textual del Nuevo Testamento

Héctor B. Olea C.

Acertadamente observa Josep O’ Callaghan que las variantes que presenta el texto del Nuevo Testamento Griego se pueden clasificar en «simples» (las que presentan un único tipo de variante: omisión, inserción o interpolación, inversión o mutación) y las «compuestas» (las que presentan más de un tipo de variante: inserción o adición con mutación, omisión con mutación, inversión con mutación, adición con omisión y cambio, omisión con inversión, inversión en palabras separadas, mutación en palabras separadas, variación de toda la frase), «Introducción a la crítica textual del Nuevo Testamento», Verbo Divino, 1999, páginas 11 y 12.

En tal sentido, quiero llamar la atención sobre la problemática textual que involucra la presencia de la palabra «cerdos» en el texto griego de Mateo 8.32.

Por supuesto, será mediante una imagen anexa que voy a ilustrar dicha problemática.

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El «caso dativo» de objeto directo, de objeto indirecto y de complemento de destinatario (de beneficiario)


 

El «caso dativo» de objeto directo, de objeto indirecto y de complemento de destinatario (de beneficiario)

Nociones de griego clásico y de griego koiné

Héctor B. Olea C.

Como se sabe, la flexión nominal griega (declinación) tiene cinco casos: nominativo, genitivo, dativo, acusativo y vocativo.

Pero en este breve artículo vamos a considerar estrictamente tres de las funciones sintácticas del «caso dativo»: el dativo de objeto o complemento directo, el dativo de objeto o complemento indirecto y el dativo de complemento de destinatario (de beneficiario).

Desinencias del dativo en las tres declinaciones griegas

En una imagen anexa mostraré las desinencias del caso dativo, en singular y en plural, en los tres géneros (masculino, femenino, neutro), y en conformidad a las tres declinaciones griegas (primera, segunda y tercera).

El dativo de objeto o complemento directo

En la lengua griega hay un conjunto de verbos transitivos que no se complementan con el esperado «caso acusativo» (el ideal y dominante caso del objeto o complemento directo de los verbos griegos transitivos).

O sea, son verbos transitivos que su objeto o complemento directo no se presenta en el «caso acusativo», sino en el «caso dativo».

Entre estos verbos están los que enfatizan relaciones personales estrechas, como: servir, adorar, agradecer, dar gracias, creer, ayudar, y verbos que representan autoridad o sumisión a ésta, como: ordenar, mandar, instruir, ordenar, dirigir, comandar, avisar, censurar, reprender, desobedecer, seguir, etc. («Gramática de griego clásico y helenístico», de Manuel Alexandre Júnior, Herder, 2016).

Caso ilustrativo: Mateo 9.9

Aquí en la expresión «sígueme», vemos el imperativo presente activo, segunda persona del singular, del verbo «akoluzéo» (yo sigo a), más «moi», el caso dativo del pronombre personal de la primera persona del singular, «egó» (yo): «akolúzeimoi»: «sígueme» (sígueme tú a mí).

El dativo de objeto o complemento indirecto

El llamado «dativo puro», o «dativo propio», es el dativo que funciona como objeto o complemento indirecto, por supuesto, de un verbo transitivo.

Ahora bien, respecto de la traducción del dativo de complemento u objeto indirecto, es preciso tener en cuenta las siguientes observaciones.

El dativo de complemento u objeto indirecto puede ser traducido al español de dos maneras.

Por un lado, con la redacción del complemento u objeto indirecto del español, empleando la forma del complemento indirecto del pronombre personal de la tercera persona singular (le) y plural (les), o la preposición «a» (o ambos: «le dio un regalo a su amiga»).

Por ejemplo: «Jesús dijo a él» (o «Jesús le dijo»): Marcos 14.30

«Entonces dijo a los judíos» (o «entonces les dijo…»): Juan 19.14

Por otro lado, el dativo griego de complemento u objeto indirecto, se puede traducir al español con el llamado «complemento de destinatario» o «complemento de beneficiario», empleando la preposición «para».

Por ejemplo, en Génesis 8.20, en la traducción: «Y Noé edificó un altar para el Señor» («para el Señor», según el texto hebreo; pero «para Dios» según la traducción griega), las expresiones «para el Señor» y «para Dios» constituyen «dativos de complemento de destinatario» (o «de beneficiario»).

Pero la traducción de Génesis 8.20 asumiendo los dativos empleados como «dativos de objeto o complemento indirecto», la traducción iría en la siguiente línea: «Y Noé le edificó un altar al Señor» («al Señor», según el texto hebreo; pero «a Dios» según la traducción griega).

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«Hijo de Dios» o «el Hijo de Dios» en Mateo 4.3 Nociones de morfosintaxis del griego clásico y del griego bíblico


 
«Hijo de Dios» o «el Hijo de Dios» en Mateo 4.3
Nociones de morfosintaxis del griego clásico y del griego bíblico

Héctor B. Olea C.

La lectura de Mateo 4.3 en diversas versiones de la Biblia en español, nos pone al tanto de que una gran mayoría ha traducido el texto en cuestión «si eres Hijo de Dios» (la palabra «Hijo» sin el artículo determinado); y que solamente algunas versiones han traducido si eres «el Hijo de Dios» («Traducción en lenguaje actual», «Nueva Traducción Viviente», «Nueva Versión Internacional»).

Ahora bien, ¿en qué se sustenta la traducción «si eres Hijo de Dios» (la palabra «Hijo» sin el artículo determinado)?

Respuesta: Se sustenta, es mi sospecha, en el hecho de que la palabra «hijo» carece del artículo determinado en el texto griego; sin embargo, a la luz de la gramática (morfosintaxis) griega esto no justifica tal traducción.

Me explico.

La redacción griega de Mateo 4.3 es la de una oración condicional que involucra una oración copulativa conformada por: 1) un «si» condicional; 2) seguido por la palabra «hijo» (el atributo) sin el artículo determinado; 3) seguida por el verbo copulativo; 4) seguido por la palabra «Dios» en caso genitivo y con el artículo determinado.

Ahora bien, la sintaxis griega establece que el «atributo» de una oración atributiva o copulativa (también llamada de «predicado nominal») por lo general no ha de llevar el artículo determinado (sin que esto implique que el «atributo» es necesariamente indeterminado).

Sin embargo y, por un lado, también establece que, si el «atributo» es colocado después del verbo copulativo (el verbo copulativo delante del atributo), este puede llevar el artículo determinado, pero no necesariamente (sin que por eso sea automáticamente indeterminado).

Por otro lado, si el «atributo» está colocado delante del verbo copulativo (el verbo copulativo después del «atributo»), como es el caso de Mateo 4.3, el «atributo» jamás ha de llevar el artículo determinado (sin que esto implique que automáticamente sea indeterminado).

Consecuentemente, a nuestro modo de ver, la traducción «si eres Hijo de Dios» se sustenta en un mal entendido de la sintaxis griega, y del contexto en que dicha afirmación aparece.

Luego, las honrosas tres excepciones representadas por las versiones: «Traducción en lenguaje actual», «Nueva Traducción Viviente» y «Nueva Versión Internacional», a nuestro juicio, representan la opción acertada, por supuesto, al margen de cómo se interprete la filiación divina de Jesús, al margen de la manera en que se entienda que Jesús es hijo de Dios.

En tal sentido, no se debería ignorar que, precisamente en Mateo 3.17, encontramos la afirmación «este es mi hijo amado», afirmación que en el texto griego constituye una oración atributiva, copulativa, de predicado nominal (lo mismo que en Mateo 4.3).

Pero, a diferencia de Mateo 4.3, en Mateo 3.17 la misma palabra «hijo», el «atributo» de dicha oración copulativa, aparece con el artículo determinado sencillamente porque esta vez en un «atributo» colocado después del verbo copulativo (el verbo copulativo delante del atributo).

En consecuencia, a la luz de lo que establece la gramática (morfosintaxis) griega, tanto en el griego clásico como en el griego koiné o bíblico, y a la luz de la pista que ofrece Mateo 3.17; la traducción acertada de Mateo 4.3 deber ser «si eres el Hijo de Dios» (opción rechazada por la mayoría de las versiones de la Biblia en español).

Finalmente, como siempre, invito a considerar detenidamente la imagen anexa con la cual espero hacer más comprensibles estas líneas.

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Por otro lado, debes saber que todos nuestros cursos están dirigidos al público general, al margen de su creencia religiosa o falta de compromiso con una determinada teología institucional; pero seriamente interesado en el estudio profesional, crítico, académico e independiente de las lenguas bíblicas, del griego clásico y más.

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La problemática del nombre «Jonás» Nociones de morfosintaxis hebrea


 

La problemática del nombre «Jonás»

Nociones de morfosintaxis hebrea

Héctor B. Olea C.

En la clase inaugural de nuestro «Diplomado sobre el libro de Jonás» (que iniciamos anoche y para el cual todavía estás a tiempo), y como parte de algunos aspectos introductorios; quisimos poner de relieve la problemática relativa a la palabra hebrea que se traduce «Jonás».

En primer lugar, el nombre español «Jonás», es más bien una transliteración de la forma griega «ionás», que pasó al latín como «Yonas».

En segundo lugar, la palabra o sustantivo hebreo que se ha traducido «Jonás», o sea, «yoná» («yonáh»), por un lado, es un sustantivo común y de género femenino, con el significado de «paloma».

Nota: En la imagen anexa voy a especificar las características morfológicas que señalan a «yoná» («yonáh») como un sustantivo o nombre común y de género femenino (paloma).

En tercer lugar, como nombre propio, «yoná» («yonáh») es un sustantivo estrictamente de género masculino y singular (sin las características flexionales que tiene como nombre común).

En cuarto lugar, en la imagen anexa también voy a poner de relieve cuatro pistas sintácticas que demuestran que, como sustantivo o nombre propio, «yoná» («yonáh») debe ser asumido como un sustantivo estrictamente de género masculino y singular («Jonás»).

Consecuentemente, invito a considerar con detenimiento la imagen anexa, con la cual espero ilustrar y hacer más comprensivas estas líneas.

A propósito de nuestro «Diplomado sobre el libro de Jonás», un curso de profundización y especialización en el campo del hebreo bíblico, de la Biblia Hebrea, de la traducción bíblica, y de la crítica textual de la Biblia Hebrea, que inició ayer y para el cual todavía estás a tiempo.

Día y hora: miércoles 8:00 – 10:00 PM (República Dominicana, Puerto Rico; 7:00 – 9:00 PM Colombia y Perú; 9:00 – 11:00 PM Argentina y Chile.

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Otra vez sobre la evaluación de una «traducción interlineal» Nociones de morfosintaxis hebrea


 

Otra vez sobre la evaluación de una «traducción interlineal»
Esta vez sobre una traducción interlineal de la sintaxis hebrea de una «prohibición absoluta»
Nociones de morfosintaxis hebrea

Héctor B. Olea C.

Para evitar repetirme, de entrada, debo decir que todo lo que dije en mi artículo anterior (respecto de una traducción del griego al español) sobre una «traducción interlineal» (tipo de traducción que incluye el texto que se traduce y debajo del mismo la traducción correspondiente palabra por palabra); también aplica para una «traducción interlineal» de un texto de la Biblia Hebrea.

Ahora bien, como estudio de caso, me propuse analizar la «traducción interlineal» que propone la obra «Antiguo Testamento Interlineal Hebreo Español» (cuatro tomos) de Ricardo Cerni (CLIE, 1990) de la sintaxis hebrea de una «prohibición absoluta» en cuatro textos del libro de Génesis: 2.17; 3.1, 3, 17.

Obviamente, hablar de la sintaxis de una «prohibición absoluta» (definitiva), presupone la existencia de una sintaxis hebrea para una «prohibición temporal» (inmediata, específica, dada para un momento especifico y determinado).

Por supuesto, la pregunta lógica es si el español cuanta con los recursos para transmitir adecuadamente el matiz de una «prohibición temporal» (inmediata, específica, la dada para un momento especifico y determinado) y el matiz de una «prohibición absoluta» (definitiva).

Y la respuesta es que sí, lógicamente que sí.

En consecuencia, si las versiones de la Biblia por lo general no han procurado o no han logrado transmitir adecuadamente el matiz de la sintaxis hebrea de una «prohibición absoluta» (definitiva), otras y muy diversas serán las razones; pero no precisamente porque el español no cuente con los recursos o la capacidad para hacerlo.

Finalmente, como siempre, invito a considerar detenidamente la imagen anexa con la cual espero ilustrar mejor estas líneas.

A propósito de nuestro «Curso de Hebreo clásico (bíblico)», desde cero, el primer año de un estudio completo, crítico, académico y profesional de la principal lengua original de la Biblia hebrea, que inicia mañana lunes (curso que también está disponible en la modalidad asincrónica, mediante clases grabadas).

Y de nuestro «Diplomado sobre el libro de Jonás» (curso de profundización y especialización) que inicia el próximo miércoles 7.

Además, en el IDCB también ofrecemos clases intensivas y personalizadas, asesorías, acompañamiento, soporte y tutorías especializadas, enfocadas en las necesidades particulares del estudiante o institución.

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Una vez más sobre la evaluación de una traducción Mateo 7.8 en el centro de esta cuestión


 
Una vez más sobre la evaluación de una traducción
Mateo 7.8 en el centro de esta cuestión
Nociones de morfosintaxis griega

Héctor B. Olea C.

Es común que algunas personas piensen que una «traducción interlineal» (tipo de traducción que incluye el texto que se traduce y debajo del mismo la traducción correspondiente palabra por palabra) es un tipo de traducción privilegiada y que está exenta de errores.

Sin embargo, la «traducción interlineal», como la «traducción convencional» (que no muestra el texto fuente, el texto que se traduce) está sujeta a los mismos principios que rigen la evaluación de una «traducción convencional».

En primer lugar, la evaluación crítica de una «traducción interlinear» supone que se ha de establecer la calidad del texto que se traduce, mediante los principios de la crítica textual.

Obviamente, la competencia que se exige a la persona que pretenda a analizar con conocimiento de causa una «traducción convencional», es la misma que se le exige a la persona que pretenda analizar con conocimiento de causa una «traducción interlineal».

En segundo lugar, implica que se ha de constatar si la «traducción interlineal» muestra una adecuada y acertada comprensión del texto que se traduce, en conformidad a los principios y normativas que rigen la lengua en que hemos recibido el texto («lengua original» o simple «lengua fuente»).

En tercer lugar, si la «traducción interlineal» refleja con acierto, en este caso en el mejor español posible, el mensaje del texto en la lengua en la que lo hemos recibido.

Estudio de un caso concreto: La traducción interlineal de Mateo 7.8 que propone la tan popular página web: www.logosklogos.com/interlinear/NT

La calidad el texto de Mateo 7.8 desde el punto de vista de la crítica textual

En primer lugar, coinciden una vez más el llamado «texto crítico» y el llamado «texto mayoritario» (del cual derivó el llamado «textus receptus») en mostrar uniformemente el mismo texto griego de Mateo 7.8.

En segundo lugar, no es posible obviar que la palabra con que termina Mateo 7.8 en griego, o sea, «anoiguésetai» (pronunciación erasmiana; pero «aniyésete», pronunciación reucliniana) es reemplazada por la forma «anóiguetai» (pronunciación erasmiana; pero «aníyete», pronunciación reucliniana) en el Códice Vaticano (B, siglo IV), y por la forma «anoijzésetai» (pronunciación erasmiana; pero «anijzísete», pronunciación reucliniana) en el Códice «Koridethi», del siglo IX.

Por supuesto, la forma verbal «anoiguésetai» (la presente en el texto) está en modo indicativo, tiempo futuro pasivo segundo, tercera persona del singular del verbo «anóigo» (yo abro una puerta, una ventana).

Pero la forma verbal «anóiguetai» (presente en el Códice Vaticano, B) es de tiempo presente, modo indicativo, voz media pasiva, tercera persona del singular, del mismo verbo «anóigo» (yo abro una puerta, una ventana).

Finalmente, la forma verbal presente en el «Códice Koridethi», «anoijzésetai», está en modo indicativo, tiempo futuro pasivo primero, tercera persona del singular del mismo verbo «anóigo» (yo abro una puerta, una ventana).

La problemática que muestra la traducción de Mateo 7.8 que propone la página web: www.logosklogos.com/interlinear/NT

En primer lugar, está la forma desacertada en la que traduce los tres participios sustantivados, presentes y activos, que exhibe el texto griego de Mateo 7.8, con un artículo y un gerundio (el suplicando, el buscando, el tocando).

En realidad, un participio griego sustantivado activo y con el artículo determinado se ha de traducir con un pronombre relativo en español, aquí: «el que pide», «el que busca», «el que toca o llama a la puerta».

En segundo lugar, también es cuestionable la traducción con una forma perifrástica de gerundio las dos formas verbales en tiempo presente y en voz activa, «lambánei» (está recibiendo) y «jeurískei» (está hallando).

En tercer lugar, es cierto que el aspecto o valor aspectual del tiempo presente es de una acción durativa; sin embargo, eso no justica que toda forma verbal en tiempo presente del modo indicativo se deba traducir con una forma verbal perifrástica de gerundio (presente durativo).

En realidad, si bien el tiempo presente del modo indicativo indica el tiempo que la persona que habla o escribe considera presente; sin embargo, hay otros valores temporales, por ejemplo, el llamado «presente general» (o gnómico), que se emplea en máximas, sentencias o proverbios (como aquí) y que no demanda la traducción empleando un presente durativo.

En cuarto lugar, el tiempo futuro carece más bien de valor aspectual por lo que, por lo general, expresa más bien el valor temporal (una acción futura).

Pero también existe el presente que no debe entenderse estrictamente en sentido temporal, sino lógico, en cuanto a que la conclusión es lógicamente posterior a la premisa presente.

Por otro lado, también existe el llamado «futuro gnómico» que, como el «presente gnómico» también se emplea en máximas, sentencias o proverbios (como aquí) para indicar que un evento genérico puede tener lugar.

En quinto lugar, la obra «Los libros del Nuevo Testamento, traducción y comentario», del profesor Antonio Piñero, comenta: “Este pasaje proviene básicamente del Documento Q. La serie «pedir, buscar y llamar» es tradicional: «Me buscaréis y me hallaréis, si me rebuscáis de todo corazón» (Jr 29,13); «Yo amo a quienes me aman, y los que me buscan acuciadamente me encuentran» (Pr 8,17). Se trata de un tema filosófico frecuente: «Busca y hallarás» (Epicteto, Disertaciones I 28,20)”.

En sexto lugar, a la luz de estas consideraciones, asumiendo a Mateo 7.8 como una máxima, sentencia o proverbio; una traducción acertada de Mateo 7.8 debe ir en la siguiente línea:

«Todo el que pide, recibe, el que busca, halla, y al que toca (golpea, llama) a la puerta, se le abre».

«Todo el que pide, recibe, el que busca, halla, y al que tocare (golpeare, llamare) a la puerta, se le abrirá».

En resumen, como esperamos haber demostrado, las traducciones «interlineales», sin importar su formato (impreso o digital), no es un tipo de traducción privilegiada ni perfecta, por lo que se han de utilizar con el mismo cuidado que las traducciones convencionales.

Por otro lado, las traducciones «interlineales» no son un sustituto del estudio serio, diligente y profesional de las lenguas bíblicas.

Finalmente, como siempre, invito a considerar detenidamente la imagen anexa con la cual espero ilustrar mejor estas líneas.

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